Para llevarlas el mejor de los puertos se contó, entre otras, con las colaboraciones de Albertucho («Querida libertad», quedando sellado así nuevamente el hermanamiento entre los ‘Romeros’ del Norte y del Sur), Javier Janices ‘Cordobés‘, de Cobardes, quien hizo coros en «El vendaval», y la del cantaor Ángel Ocray en «A la luna le sobran canciones».
Las canciones se erigen sobre un rock urbano tintado de rumba, concebido y plasmado sin complejos; con el descaro y la frescura propios de la juventud: y todo ello sin obviar el inusitado empaque y saber hacer del que la banda hace gala a la hora de tocar.
«Desataron a los perros», la jauría está suelta, desatada, marcando territorio con su rock fresco, desafiante y aguerrido. Echado para adelante: no cabe duda de que han tenido buenos maestros… Ni de que han sido excelentes alumnos: los mejores que la vieja escuela podía tener.
Hijo y sobrino de artistas, depositario de lo mejor de su linaje, he aquí a Aarón Romero al frente de su banda cogiendo desde ya el testigo, el relevo en la carrera de fondo que es el rocanrol. Linaje, banda que no va a ser flor de un día, denotando y derrochando ganas y talento, tablas (pese a las edades de sus integrantes) y magisterio de autoridad: el futuro ya está aquí personalizado en ellos, pura hemorragia de rock en disco y en directo.
Linaje, el legado cayó en tierra fértil, pura casta: la estirpe continúa. Fuera de cualquier duda, hay relevo generacional.