GARY MOORE – MULTIUSOS SANCHEZ PARAISO, SALAMANCA – 13/05/09
Gran noticia la venida del polifacético GARY MOORE a la ciudad de Valladolid, o eso es lo que os hubiera podido decir si no hubiesen decidido cambiar la fecha de la capital por la de Salamanca, a la cual no dudé en hacer acto de presencia ni un instante, aunque las premisas del concierto fuesen poco esperanzadoras…
Todos éramos conscientes de que en 1990 este genial músico decidió colgar su “chaqueta rockera” para centrarse en su amor por el blues, y eso quedó latente entre los asistentes que participamos del evento… de hecho la gran mayoría estábamos allí más por aprender de este gran músico que por el mero hecho de verlo, como bien dejaba claro que muchos de los allí asistimos somos acérrimos metaleros.
Así pues ese miércoles tomamos rumbo a Salamanca a intentar encontrar el Multiusos Sánchez Paraíso para poder disfrutar de lo mucho que este monstruo de las cuerdas nos puede aportar.
Al llegar mi tocayo y compañero de facultad “Javi” y yo nos quedamos viendo el interesante pabellón y, mayormente, sacándole defectos, que es lo que mejor se nos da, ya que aunque con un gusto bastante exquisito, tengo que decir que hay cosas fatalmente resueltas y no únicamente en lo que al aspecto acústico se refiere.
Al rato fuimos accediendo al recinto, dando las aproximadamente trescientas vueltas al pabellón que la organización dispuso para acceder hasta la zona de pista donde nos encontramos un tremendo vacío y un gran espacio solamente solicitado por el escenario y un par de barras, amén de la primera fila de gradas que algunos intrépidos usaron para acomodarse en los ratos de espera del espectáculo.
La verdad es que el concepto vacío-lleno cambio de aires en un breve marco temporal para sorpresa mía, sobre todo pensando que este artista no es demasiado seguido en la piel de toro y sobre todo si atendemos a los conceptos de que ya no sigue la senda del rock y que el blues que practica, por mucho que el propio Gary se quiera desentender de él muy a nuestro pesar, sigue teniendo una alta carga de rock, sobre todo si miramos hacia los solos en los que el músico se ve completamente libre y desatado para deleitarnos con una más que justificada agresividad. Y esto amigos míos, está claramente lejos de la sencillez que caracteriza ese blues clásico en el que las guitarras no son nada más que unas meras participes de una melodía que fluye con intención de caer en sí misma. Además tenemos que justificar con esto el hecho de que las entradas tuvieran un valor por encima de los 30 euros, que fácilmente se amortizaron en el transcurso de la velada.
De esta manera que os cuento el pabellón se fue llenando mientras la primera banda llamada THE FUNK ON ME descargaba sus interesantes cortes. La verdad es que pese a mi total desconocimiento e ignorancia en lo que a este grupo acontece, estos desaparecieron en los primeros temas en los que los presentes pudimos disfrutar de una voz muy peculiar, muy al estilo corista americana que inundaba el pabellón. Así mismo, es de resaltar las múltiples intervenciones de los instrumentos de viento que personalmente disfruté como el que más, a la espera de seguir viendo un prometedor espectáculo.
Lo cierto es que no puedo dar nombres de los temas ya que como digo mi desconocimiento sobre la banda es completo, aunque me comprometo a estar muy cerca de esta en próximas realizaciones para poder informaros de manera más completa y alejar la crónica de la socorrida media mención que estoy usando.
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Sin duda alguna lo mejor de la intervención de estos chicos sería un magistral solo de bajo, que nos dejaría ver la gran capacidad de ese músico y, si lo ponemos en contraste con el resto de lo allí visto, podemos sacar la conclusión de que ante todo primaba el buen hacer y el alto nivel de la banda.
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Poco tardaron los chicos en desmontar el escenario para dar paso a otro gran músico del que tampoco había escuchado nada… OTIS TAYLOR el cual pese a presentarse únicamente él en frente del respetable consiguió arrancar más de un guiño de admiración de todos los presentes.
Fue una actuación también con mucha mano derecha en el que el buen hacer del músico solamente se vio turbado por un sonido bastante malo, lo cual se nos hizo altamente extraño, no podíamos entender como un solo músico podía tener peor sonido que los anteriores diez miembros de los “The funk on me”, pero el caso es que así ocurrió.
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El hombre se sentía totalmente identificado con su guitarra de tal forma que si no hubiese empleado una harmónica en el transcurso de su corto concierto, podíamos haber pensado que estaba fácilmente fundido a la misma.
Y de esta forma terminaba otro buen concierto para montar lo que sería el show esperado de la jornada.
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Con una puntualidad inglesa, el “joven” irlandés comenzó lo que sería toda una lección de cómo se debe tratar una guitarra y lo que hay que hacer para exprimir esta al máximo; interpretando todo un clásico que empezó atrayendo la atención de todos los participantes por su gran expresividad (me estoy refiriendo a “Pretty Woman”), en el que Moore nos dejó claro que por mucho que haya dejado el mundo del rock, sus solos se basan esencialmente en él y generan una fuerza que solamente puede provocar ese estilo.
Era impresionante ver la impropia atención del público en un concierto, todo el mundo estaba absorto en las profundas melodías del músico y apenas había dejado pasar el primer tema.
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Yo particularmente me estaba regocijando con la colección de guitarras (casi todas Gibson) que el pipa le estaba meticulosamente preparando, y que a modo de curiosidad pertenecen a la colección privada del músico que comenzó a coleccionar gracias a su padre cuando apenas contaba con 10 años de edad (colección que actualmente cuenta con 65 ejemplares de gran “calibre”).
El siguiente corte escogido para nuestro deleite sería “Bad for you”, de nuevo con una ejecución admirable con la que era imposible apartar la mirada de las manos del maestro. Se puede decir que nos estábamos quedando atónitos con lo que el genio le estaba haciendo a “sus niñas”. Y poco después se sucedieron motivos como “Damn the land”, “Since I met you” o “Have your Herat” que pondrían todo el sentimiento en el escenario para terminar ofreciéndonos un “All your love” en el que todos disfrutamos viendo como Moore hacia soñar a la propia guitarra, era más que impresionante como el músico subía y bajaba la guitarra como si nada, y los juegos con el volumen eran más que magistrales como bien nos recuerdan otros muchos músicos como el propio Vai.
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Siendo objetivos y aunque tanto yo como mis compañeros de aventura estábamos echando en falta algún clásico de la etapa rock del maestro, debemos decir que la actuación estaba siendo prácticamente sublime… Gary dejaba al descubierto todo su potencial así como su forma de ser e interpretar en el escenario. A modo de anécdota contaré que en este punto del concierto tristemente rompió una de las cuerdas, y muy profesionalmente supo mantener el tipo mientras se le veía como poco a poco iba perdiendo los nervios… fue realmente impresionante como se mantuvo hasta que pudo separar la cuerda del resto, tocando como buenamente podía y dejando las notas sueltas para nuestra imaginación. El punto negativo de la anécdota vino tristemente cuando arrojó al suelo la bonita y cara guitarra que dejó relucir ese mal genio que precede al guitarrista.
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Ahora el concierto tomaba otra tónica dominante con “I Love you More Than You’ve Ever Known” en el cual se dejó claramente expuesta la claridad interpretativa de este guitarrista y la limpieza de su sonido… creo que fue uno de los temas que más gustaron entre los presentes más entendidos (entre los cuales no me incluyo), pero el hecho quedó muy patente.
Tres temas encaminaban el final del concierto mientras el músico hacía auténticos malabares con su música sorprendiendo a todos los reunidos. Dichos temas fueron “Two Times”, “I Had A Dream” y “Bad Love” que perfectamente precedían al tema más coreado de todo el concierto; “The blues is all right”. Fue impresionante ver como de repente todo el mundo se volcó con el concierto, parecía que de repente el público hubiera despertado y se hubiera visto inmerso en la actuación, lo cual fue claramente de agradecer.
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Los bises que nos ofrecieron fueron otras dos perlas cosecha de la casa, ni más ni menos que “Spanish Guitar” en la que se notó como el lazo entre público e interprete se hacía mucho mas fuerte con toda una sección de cómo dar el aire que necesitan nuestros instrumentos patrios… y el otro tema que despidió el concierto fue el de nuevo aclamadísimo “Still got the blues” que supuso la guinda perfecta que le faltaba a esta actuación tan sublime y en la cual se hizo necesaria la gran aportación de Otis Taylor con su harmónica, aunque tristemente se escuchó excesivamente poco.
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Ni que decir tiene que el concierto a falta de presenciar algo orientado a los grandísimos Thin Lizzy, fue algo impresionante que todos los presentes, tanto entendidos como simples aficionados, disfrutamos de la mejor de las maneras; sin duda alguna toda una lección de cómo se debe manejar la guitarra.
Desde aquí quiero agradecer a la organización toda la ayuda aportada a la web.
Autor: Javier Fraile


































