GETAFE ELECTRIC WEEKEND FESTIVAL: VIERNES 30
La primera vez que se escuchó el nombre de este evento ya venía con dos apellidos: RAGE AGAINST THE MACHINE y METALLICA. Con el paso del tiempo, dando lugar a pocas especulaciones se fueron añadiendo más y más bandas hasta completar uno de los carteles más atractivos de los que ha presumido un festival de rock en este país. Y eso que este año la cosa no esta floja por la península. Tras pocos meses de espera, todo ha quedado en una maravillosa experiencia metalera, si bien no ha estado exenta de muchos de los puntos negativos que tienen algunos festivales de hoy en día…
Empezaremos hablando del festival en sí y del punto negativo que parece que más daño a hecho a todos, o mejor dicho, a nuestros bolsillos. Desde que se anunció el evento, al contrario que mucha otra gente – a la que por cierto entiendo perfectamente – nunca pensé que me estuvieran clavando con el precio de la entrada. Poder ver a las dos propuestas inciales – METALLICA y RAGE AGAINST THE MACHINE- en un mismo festival aquí en España, me parecía una oferta muy suculenta. Cuando se fueron añadiendo bandas como MACHINE HEAD, THE OFFSPRING o QUEENSRYCHE, a penas me dolió desembolsar 125€ de un talonazo. Con la entrada en mis manos ya había abierto la puerta principal hacia un fin de semana que de antemano y si nos centramos solo en lo musical, prometía ser grande. Hasta aquí todo perfecto. El problema llega cuando tras abrir la puerta principal (entiendase dentro del festival) me encuentro que por el pasillo me van a dar collejas de 8 euros cada una. Y es verdad que en este tipo de eventos a veces los precios de las consumiciones (comida y bebida) se van de las manos. Pero por dios ¿Alguien ve lógico que tres minis de cerveza, o de COCA COLA (sí, marca registrada) cuesten la suma de 24 €urazos? Y todos sabemos que duele más traducido a antiguas pesetas…Porque, alcohólica o nó, ¿Cuanto dinero necesita una persona para hacer frente a una actividad de esta naturaleza que dura casi 12 horas sin morir deshidratada? Y lo digo porque no hablamos de la opera, hablamos de sumergirse entre decenas de miles de personas y cuando estás en todo el ajo tu garganta te pide a gritos algo frío. Cosa que empeora cuando las zonas de aparcamiento y acampada se sitúan a más de 20 minutos andados, carretera peligrosa de por medio, y otros veinte de vuelta. Y sí, somos jóvenes y podemos andar eso y lo que nos echen, pero ir a tu coche o a tu tienda de campaña a echar un trago o a comerte un bocadillo en estas circunstancias te supone: o hacerlo profundamente estresado y/o perderte parte de esos grupos por los que has pagado y estas deseando ver. Entonces los 115€ que a lo mejor no te dolió desembolsar, pasan de ser € a ser eurazos. Más Inri para las personas que sólo acudieron un día, ya que estas ni si quiera podían salir al coche o a su tienda de campaña para beber coca cola, whisky, o agua.
No quiero culpar solamente a la organización el Getafe Electric Festival. De hecho no pretendo culpar a nadie. Solo quiero invitar a quienes se llenan los bolsillos organizando festivales (casi siempre merecidamente) a que reflexionen y piensen un poco en este aspecto, porque nos están sacando las pelas…O sí no, que lo digan bien claro, igual que en los anuncios estos que mandas mensajes con el movil para descargarte un tono, un fondo de pantalla o un video de una mamada: «Hace falta dos veces el precio de la entrada para poder disfrutar de este festival sin pasar hambre y en especial, sed». Que a los festivales de música también van muchos estudiantes a los que sus papás – y a mucha honra- les dan a la semana de paga lo que aquí cuesta un litro de cerveza…¿O es que resulta que Electric Weekend es un festival para gente que cobra más de 1.200 € al mes y no tiene que pagar hipotecas? Como decía el portero del edificio aquel:»Un pokito de por favoh….»
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Olvidandonos de lo que se refiere a cuestiones meramente económicas, la ubicación de las barras donde se servía la bebida tampoco me pareció demasiado apropiada y no quiero hablar de la situación de la caseta de los tickets. Para empezar, debería haber más de una, y también deberían estar situadas más cerca de ambos escenarios. Que si me da un jamacuco en la tercera o en la fila número treinta durante la actuación de METALLICA (por ejemplo), a ver quien es el guapo/a que va a salir del tinglado, a recorrer nosecuantoscien metros abriendose paso entre la marabunta hasta los ticktets para pillar una ficha equivalente a un botellín de agua (5€) y luego a pedir a la barra. Aunque esto es algo mucho más común en todos los festivales y grandes eventos de este tipo, y es algo que los organizadores deberían tener más en cuenta. Que nunca pasa nada, hasta que pasa…
Aun con todo esto, le daría un notable a la organización de este festival, que para ser su primera edición, ha estado a la altura. Un 10 para todo el personal de seguridad, que a parte de estar en todo, creo que se comportó de una manera muy amable y cordial con todos los asistentes (o por lo menos esa impresión me llevé yo..)
En definitiva, si hay alguien que no esté de acuerdo con este punto, que me escriba porque de verdad quiero conocerlo para irme con el/ella al próximo festival y que se pague las consumiciones..
Vamos a lo estrcitamente musical, que al fin y al cabo es lo importante:
Con miedo a que la lluvia nos aguara la fiesta, un servidor parte desde Murcia para asistir a los dos días, y para ser honestos, con la prioridad de disfrutar y pasarlo bien antes que la de «cubrir» el evento para la página que estais leyendo. Por eso, en este gesto de honestidad, quiero dejar claro desde ya que no asistí a todos los conciertos. Porque en Metalcry no vamos a hacer algo que siempre ha estado muy de moda en los medios especializados de este sector: hablar de lo que no hemos visto o inventarnos impresiones superficiales y basadas en observaciones a grandes rasgos que posiblemente, tengan poco o nada que ver con lo que hayan vivido las personas que hayan estado esperando y viendo a esos grupos desde dentro..
Aunque a las cuatro de la tarde el clima parecía poco favorable (no menos que las previsiones sobre el mismo), se produjo el «milagro» y el cielo empezó a clarear a media tarde. Cuando llegué al recinto estaba sobre el escenario Serj Tarjan. Lo que pude ver sonaba muy interesante y además el vocalista consiguió congregar una gran parte de asistentes. Me hubiera gustado verlo pero en la carpa (así llamaremos al escenario pequeño) ya empezaba a verse movimiento y cada vez a más público preparandose para recibir como se merece a los dos brasileños mas metaleros de la historia: CAVALERA CONSPIRACY. O lo que viene ser lo mismo: Max e Igor Cavalera juntos sobre un escenario después de 10 años sin verse el careto.
CAVALERA CONSPIRACY
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A las 20:00 aparecia por el lateral derecho del escenario Igor para sentarse tras los parches y comenzar con la descarga. En cuestión de segundos suena «Inflikted» – el tema que da título al disco debut de la banda – y la mitad de la carpa más cercana al escenario se convierte en un auténtico hervidero de salvajismo y locura, tal y como debía ser. El sonido no es para tirar cohetes porque los instrumentos más perjudicados por la acústica del lugar son la guitarra de Max y la batería de Igor. Pero no importa, porque desde las tablas nos deleita el legado de SEPULTURA y ya suena «Sanctuary», uno de los himnos de este año y posiblemente de las carreras de los brasileños. Y si lo del legado de SEPULTURA y lo del himno todavía no ha convencido al respetable, que no haya prisas porque el siguiente latigazo es, ni más ni menos, que «Refuse/Resist». No sabría si criticar o alabar a la banda por tocar el primer corte del «Chaos A.D.» casi el doble de rápido, ya que la respuesta por parte de los que allí estabamos fue sencillamente aplastante.
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Uno tras uno iban sucediendose casi todos los temas de «Inflikted»: «Nevertrust», «Terrorize», «The Doom of all Fires», «Must Kill» y a pesar de los «güevos» y las ganas que Max Cavalera le echó al asunto, quien se comía el escenario por su absolutamente increible ejecución era Marc Rizzo, que consiguió dejarnos a todos boquiabiertos dando una lección de primera de como se usa una Ibanez de siete cuerdas. Otro de los momentos del concierto fué sin duda ver a Max girtando «War for Territoy!!» y lo que vino a continuación. En efecto, «Territory» – también del Chaos A.D.- fué el segundo guiño a Sepultura, y volvió a poner la carpa patas arriba. Sin darnos respiro el kilombo continuó atacando los temas de su nuevo disco: «Hex», «Dark Ark», «Bloodbrawl» y para despedirse por todo lo grande, más SEPULTURA: «Attitude» (mi tema favorito del monstruo brasileño) y «Roots Bloody Roots» , ambas de «Roots», el último album de SEPULTURA que reuniera a los hermanos. En definitva, un conciertazo, que aunque no obtuvo el respaldo de una acústica a la altura, nos dejó a todos rezandole a San Cavalera que nunca más se vuelvan a separar estos hermanos.
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Para leer la entrevista que mantuvimos con Max Cavalera el día anterior al festival solo tienes que hacer click aquí.
Después del concierto de Cavalera, aprovechamos la actuación de Iggy Pop para ir al coche a echar un trago (tardamos 50 minutos de los cuales solo 10 los pasamos en el coche por motivos que antes he explicado) e ir ya comidos y bebidos al concierto de uno de esos grupos que nos marcaron a muchos en nuestra infancia y adolescencia. Estamos hablando del cuarteto que 14 años atrás lanzó uno de los mejores discos de rock de la decada de los 90 – añorable SMASH – y aunque ahora se hayan venido a menos y hayan redireccionado su música hacia otro sector del público, viendo el ambiente que hay en el festival y sabiendo de lo que es capaz esta banda, de aquí no puede salir nada malo…
THE OFFSPRING
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Los norteamericanos saltaron al escenario con una de sus canciones más aclamadas, uno de los latigazos con más mala leche de la historia del punk rock americano: hablamos de «Bad Habbit», de su disco «SMASH». Aunque no pude disfrutar del tema como me hubiera gustado porque mientras sonaba me dediqué a abrirme camino entre la gente para disfrutar de una mejor visibilidad, el público respondió calurosamente. Lo mismo ocurrió con la siguiente: «All I Want». Ver al grupo ejecutando estos dos temas (y sobretodo escucharlo) es suficiente para afirmar que THE OFFSPRING tienen un directo formidable. Todos los músicos suenan genial sobre el escenario y la voz de Dexter Holland se encuentra en muy buen estado.
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Cuando la actuación iba despegando, llegó el primer problema. El sonido falló a mitad de «Gone Away» y nos quedamos sin uno de los grandes temas de la carrera de esta banda. Solucionar el fallo técnico llevó unos 15 minutos, durante los cuales tanto la banda como el público se enfriaron (cosa que dimos a entender con nuestro encanto nacional coreando el ya clásico «Hijos de Puta» y que bajo mi punto de vista sobraba esta vez…). Una vez arreglado el sonido, el cuarteto retoma la actuación – era de esperar que dieran por perdida «Gone Away» ya que en los festivales el tiempo no apremia – y dan un repaso a sus últimos trabajos. Aquí cabe otra reflexión: quizás yo no sea el más indicado para hacer una crónica de THE OFFSPRING (aunque muchos coincidireis conmigo) ya que desde su disco «Ixnay On the Hombre» he seguido la carrera del grupo superficialmente, y lo que nó me gustó es algo contra lo que seguramente no deba protestar, pero teniendo la cantidad de clásicos que tiene esta gente, ví totalmente incomprensible que nos bombardearan con temas de «los segundos Offspring», que para mí nacieron en «Americana» y permanecen hasta el día de hoy. Hablo de esos THE OFFSPRING que sacan discos repletos de canciones facilonas y divertidas para chavales norteamericanos, las mismas que suenan en las películas para adolescentes durante las escenas del baile de la fiesta de graduación…Y con esto no quiero decir que no valga lo suyo ver a estos cuatro sobre las tablas descargando «Staring at the Sun» o «Have you Ever», así como la entrañable «The Kids Aren´t Allright» que nos fué devolviendo las pilas, seguida de la fiestera «Pretty Fly (for a white guy)» que fué celebrada por todos. «Want You Bad» del «Conspiracy of One» cerraba esta parte del repertorio y como ya he dicho, sin estar a disgusto, creo que más de uno hubieramos preferido «Come Out And Play», «Motta» o algún tema de su segundo disco «Ignition».
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Pero es tontería quejarse porque el tiempo sigue pasando y el bajo de Greg K. ya está atacando las notas de uno de los himnos del grupo: «Gotta Get Away». Temazo donde los haya que genera uno de los momentos más calurosos y memorables de la noche.¡¡¡Que grande!!!! Otro detalle que no terminó de encajar fué que Dexter Holland y Noodles se dedicaran a contar chistes a dos bandas y a hacer gracias que supongo que en su pais les resultarán más efectivas…pero aquí por desgracia no entendíamos ni la mitad, y si a eso le sumas el alboroto que pueden causar más de 45.000 personas…más bien se queda en nada. Volviendo al repertorio, llega otra de las grandes: la divertidísima «What Happened to You?» convirtió el auditorio John Lennon en una auténtica juerga. Uno de esos momentos en los que tengas la edad que tengas vuelves a ser un crío y merece la pena tener cerca a alguien con quien compartirlo, a alguien que esté sientiendo lo mismo que tú. ¡Y puedo dar fé de que eramos unos cuantos! Este concierto se acaba y para despedirse los americanos nos sueltan EL TEMA: «Self Steem». Aunque el concierto no fuera el mejor de la jornada, posiblemente lo que duró «Self Steem» si supuso uno de los dos momentos más grandiosos de este Viernes 30 de Mayo…
En resumidas cuentas: una más que notable actuación, repleta de momentazos. Una pena que se les estropeara el sonido y que ciertamente dejarán un poco de lado de sus orígenes, porque THE OFFSPRING saben como dar un concierto de estas dimensiones. Esperemos que vuelvan pronto por aquí y que las circunstancias les sean más favorables.
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Y llegó la hora de ir a por un par de tickets de esos de ocho eurazos para volver al campo de batalla con el cuerpo refrescado, porque los próximos son RAGE AGAINST THE MACHINE.
Nunca me he considerado lo que se dice un fan de RAGE AGAINST THE MACHINE, aunque desde que era un crio siempre han estado entre mis bandas preferidas, de las que son para darles de comer a parte. Creo que su disco honónimo – el primero – es una de esas obras irrepetibles que el rock parió en el momento y en el lugar exacto para que todo fuera viento en popa. Luego en «Evil Empire» los de Los Angeles bajaron el listón – aunque contenga grandes temas – y con «The Battle of Los Angeles» volvieron a hacer algo grande, si bien no cuenta con el factor sorpresa y la frescura del primer trabajo.
Yendo al grano, esperaba algo grande de este concierto. ¿Cómo de grande? Ni idea. Supongo que algo muy grande y sobretodo original, distinto a lo que normalmente suelo esperar de un concierto. Finalmente resultó ser muchísimo más que eso…
RAGE AGAINST THE MACHINE
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Con poco retraso, y sin ningún tipo de presentación, se ilumina el escenario y sobre este aparecen cuatro figuras inmóviles que causan una sensación de desorientación entre el público (el 95% de la asistencia esta convocada frente al escenario…). Maniatados por la espalda, visten monos naranjas y sus cabezas están cubiertas con sacos negros. ¿Es una broma o es que yo no me he enterado de que hoy tocaban Slipknot? Tras estos pocos segundos de incertidumbre, la mente reacciona: los cuatro integrantes de RAGE AGAINST THE MACHINE nos sugieren examen de conciencia desde el primer segundo de su puesta en escena rindiento tributo a los presos de Guantánamo. Tras unos pocos segundos salen unos roadies del backstage y nos facilitan el reconocimiento de los encapuchados colgandole al de la derecha una guitarra (que debería resultar familiar a unos cuantos..), al de la izquierda un bajo y acompañando a los dos restantes hasta el micrófono y a la batería respectivamente. Antes de recuperarnos de la impactante visión, empiezan a sonar unas notas que nos hacen estremecernos a más de uno al pensar en lo que se nos viene encima: la voz que esperábamos nos advierte «Hey You, it´s just another Bombtrack!!!!» y aquí los cuatro encapuchados, respaldados por una audiencia enlóquecida, comienzan la descarga. Muchos comentábamos el momento y se repetían frases como «La verdad es que tienen que ver bien póco y debe ser incómodo tocar de esa manera». Desde Metalcry podemos dar abosulta fé de que RATM tocarón el primer tema, «Bombtrack», totalmente a ciegas. De hecho sabemos que el grupo salió de su camerino con el atuendo mencionado y la cabeza cubierta, con las manos atadas por las muñecas en la espalda y fueron guiados durante un largo camino por sus roadies sin ver absolutament nada, como si de auténticos presos de Guantánamo se tratase. Aquí tenéis las fotos que lo demuestran, gracias a nuestro colaborador externo Alvaro Clemente:
Tras la interpretación de «Bombtrack» el grupo se retira del escenario y reaparece sin la vestimenta. Ahora sí que sí: «Hello Madrid, We´re Rage Against the Machine from Los Angeles!!» y estalla «Bulls On Parade» con una banda entregada al cien por cien a una multitud enfervorecida llena de caras de satisfacción y de sorpresa. El sonido es claro y limpio como el agua cristalina y la ejecución por parte de los músicos una matrícula de honor. Y es que me van a perdonar mis querídísimos Dave Mustaine. Kirk Hammet, Alexi Laiho o Jake E. Lee, pero lo que hace el señor Tom Morello con seis cuerdas lo deja a uno con la boca abierta, por mucho que haya visto antes. Estamos ante otro de los más grandes genios de las seis cuerdas que van a presenciar unas cuantas generaciones. Eso sí, el mejor en su terreno y a su manera. Porque cuando digo que este tío toca con los codos, no es metafórico.
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Siguiendo con el esquema marcado, si las dos primeras canciones pertenecían al primer y al segundo disco respectivamente, llega el momento de tocar el tercero: «Testify» del «Battle of Los Angeles» vuelve a poner en moviemiento al audiorio John Lennon, que esta noche se viste de revolución y grita con todas sus fuerzas. «People of the Sun» del imperio malvado, sin ser uno de mis temas favoritos, vuelve a hacer las delicias de los fans del grupo. Y aunque nunca llueve a gusto para todos, hay que reconocer que RATM han sabido escoger el set list para su regreso a los escenarios y esta noche van a darnos pócos respiros, porque ya está sonando otra de las grandes: «Sleep Now in the Fire». Aunque es dificil contenerse, este es un bonito momento para pararse y analizar la situación atentamente: Zack de la Rocha, hiperactivo como un rabo de lagartija, recorre el escenario de una punta a otra animando a la gente a corear los estribillos, mientras las manos del público se alzan en medio de saltos y pogos interminables. Ahora Tom Morello desconecta la clavija jack de su guitarra y golpea con esta el nacimiento de las cuerdas dandole forma al solo del tema, mientras uno se da cuenta de que está viviendo algo grande. ¿Raperos? ¿Funkys? No, esto es puro rock n´roll y con una mala hostia que tira de culo. Y para que no quepan dudas, lo siguiente en salir de las torres es «Bullet In the Head». Un tema que sin los rapeos del vocalista y sin la parafernalia guitarristica de Mr.Morello, cuenta con una base y unas melodías que podrían comprenderse como una fusión entre Black Sabbath y Led Zeppelin en pleno siglo XXI. Pero quienes nos acompañan ahora son RAGE AGAINST THE MACHINE y consiguen que la parte final del tema suene apoteósica esta noche, con decenas de miles de acérrimos «liando la gorda», como decimos en mi pueblo. Realmente sobrecogedor.
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Llega el turno de «Down Rodeo» y la cosa se calma un poco, pero ya se sabe que después de la calma llega la tormenta y después en teoría vuelve la calma. En esta actuación hubo muchas tormentas seguidas y pocas calmas. Y si no que se lo pregunten a los que estaban en las primeras filas o en la parte central delantera del público, que ya tenían que ir preparandose para hacer frente al siguiente cañonazo, «Guerrilla Radio», que contagió el movimiento hasta los laterales y la parte trasera donde se situaba el repetable más curioso.
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Joya para coleccionistas: Comienza «Calm Like a Bomb», uno de esos temas que nunca llegaría a single pero que suena de auténtico lujo en directo. Aunque toda la banda lo está dando todo y el respaldo de los músicos es digno de playback, Zack de La Rocha se sigue llevando la palma como frontman y por sus interpretaciones. «What Ya Say?What Ya Say?What Ya Say? WHAT??!!». Jodidamente enorme. Anteriormente no había tenido la oportunidad de ver a los RATM más que en videos, y creo que recordar que este hombre era bastante más irregular de lo que parece esta noche en lo que se refiere a interpretación vocal. ¿Cómo el buen vino? Seguramente.
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Lo que sigue es un tema rápido y contundente que casi una semana después, sigo sin reconocer, pero que me dejó muy buen sabor de boca y pude ver a unos RATM muy en forma sobre las tablas. LLega el turno de «Renegades of Funk», un tema que nunca me ha terminado de gustar, pero que sin embargo es de las favoritas de los seguidores de la banda y son ellos los que tienen la voz, tal y como está pasando a escasos metros de mí.
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El concierto está dando ya mucho de sí y es obvio que tiene que acabarse antes o después. Dos o tres temas imprescindibles en el tintero y espectación por descubrir si, a pesar de la grandeza que están demostrando, serán capaces de dejarnos sin alguno de estos. La primera espina sale cuando empieza a sonar «Freedom». Esto ya huele a despedida, pero hay que aprovechar y disfrutar hasta el final, y que mejor manera de hacerlo que con un clásico como es «Freedom», que en su parte final repite un esquema similar al de «Bullet in the Head» in crescendo durante el cual más de uno perdió su voz desgañitandose gritando «Freedooooooooom!!!!» (o lo que viene a ser libertad en Inglés..)
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Sabemos que «Killing in the Name» va a cerrar el concierto y que esto se acaba YA. Algunos albergamos esperanzas de que no se olviden de «Wake Up» y con los dedos cruzados esperamos que alguien nos escuche..¡Qué lastima! Ya ha empezado «Killing in the Name»…Pero, un momento…¿He dicho ‘que lástima’? No hay tiempo para chorradas. El cielo de Getafe debió sentir un escalofrío mientras la banda y el público dábamos forma a esa orgía musical que supuso «Killing in the Name» en directo. Debió estremecerse al oir el «MOTHERFUCKER!!!» más estruendoso que puedan escupir casi 50.000 personas. Puede que por eso, justo después del tema y de que la banda se retirara del escenario, el cielo respondiera en forma de unas gotas que empezaron a caer y que en cuestión de minutos se convirtieran en una lluvia torrencial… desde ahora sí soy fan de RAGE AGAINST THE MACHINE.
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La gran mayoría de gente que asistimos los dos días quedamos impresionados con la fuerza, la actitud y la energía que acompañaron a cada segundo del conciertazo que dieron RATM. También oí a alguien decir despectivamente: «Pero si esos no son heavies…». La única respuesta que se me ocurre es: ¿Y a quien coño le importa? Lo único que importa ahora es que esta gente sea sensata y no nos deje otra decada sin poder disfrutar de su sensacional directo.
Con respecto a QUEENS OF THE STONE AGE, solo pude ver medio concierto, pero hay que decir que de entre todos los grupos que actuaron en la carpa, ellos fueron los absolutos triunfadores del Viernes, con una congregación de público y un sonido muy superiores a lo que habíamos visto y escuchado durante el resto del día. Por cierto, también muy buenos músicos, mucho más de lo que se aprecia en sus discos.
Con este último apunte damos por cerrado el reportaje de la primera jornada del GETAFE ELECTRIC FESTIVAL. No os perdais el del Sábado 31, que muy pronto podréis encontrar aquí, en la sección de crónica de Metalcry.
Puedes leer el reportaje sobre el Sábado 31 pinchando aquí.
Puedes dar tu opinión o comentar cualquier asunto relacionado con el festival haciendo click aquí.
Autor: J.Vicente Albaladejo








































