Monográfico de Devin Townsend para finalizar su «Metamorphosis» // Sala Salamandra, l’Hospitalet – 10/10/2026

Ayer vino a l’Hospitalet de Llobregat una de las figuras más creativas e imprescindibles del metal contemporáneo, en lo que representaba la clausura de su particular ‘Metamorphosis – Solo Tour’, donde Devin Townsend se muestra a pecho descubierto, en una faceta muy cercana y personal, interpretando canciones de todas sus etapas en formato acústico y compartiendo con el público las interesantes historias que se esconden tras ellas.

En un principio, la sensación fue como regresar a los tiempos del Covid, cuando las actuaciones en salas de conciertos se tenían que realizar con el público sentado, así que la Salamandra lucía un aspecto inusual en ese sentido, con un montón de sillas puestas en fila, de principio a fin de la sala. Sobre el escenario, un banquillo, un par de guitarras, un micrófono y un equipo para lanzar un poco de música “enlatada” para acompañar.
Agrupar más de cuatro décadas de carrera en dos horas de concierto no era tarea fácil, pero Townsend supo concentrarlo todo en una actuación que comenzó la mar de relajada con “Funeral”, para ir desgranando poco a poco canciones de su etapa en STRAPPING YOUNG LAD, DTP, CASUALITIES OF COOL o PUNKY BRÜSTER.

Había muchas dudas en lo personal, por si aquello se me hacía pesado, pero debo confesar que la experiencia mereció mucho la pena. Acostumbrado al palique de este canadiense, tenía miedo que se dedicara más al monólogo que a tocar, pero la verdad es que Townsend supo compensar ambas facetas con maestría.
Su talento es tan enorme que para nada se le quedó pequeño el escenario. La interactuación con el respetable fue muy fluida, e incluso el famoso muñequito Ziltoid tuvo su momento de protagonismo. Los chistes eran constates, explicados a través de un músico cuya personalidad es inimitable, y de la voz ya ni hablemos…

Conocer de primera mano el presupuesto que se gastaban las discográficas en sus discos, los números de copias vendidas u otras curiosidades fue un auténtico regalo, pero lo que realmente mereció la pena fue verle cantar y tocar con esa facilidad pasmosa. Este hombre cuenta con una de las mejores voces del género, y siempre me ha fascinado ese disco que cantó para Steve Vai en los noventa, así que todos y todas disfrutamos viéndole pasar por todos sus registros.

Transcurrida una hora de concierto, Devin hizo una pausa de veinte minutos para que el respetable pudiera pasar por la barra o ir al WC, para luego comenzar con un solo de guitarra eléctrica con el que aprovechó para seguir explicando sus anécdotas en todos estos años sobre los escenarios de todo el mundo, siempre con esa simpatía y sarcasmo que le caracteriza.
En total fueron unos treinta temas los que el canadiense interpretó en formato electroacústico, pero los que más transmitieron estuvieron acompañados por una base sampleada, que ayudó a engrandecer la actuación de este genio, quizás algo incomprendido, pero con una legión muy fiel de seguidores que le siguen, sea cual sea el formato que elija para interpretar sus canciones.
























