SARATOGA – SALA ARENA, MADRID – 08/11/2013
‘El Hasta Luego de la Iguana’
Se me hace muy duro tener que escribir estas líneas, y es que el pasado viernes ocho de noviembre SARATOGA llegaba a la Sala Arena con la premisa de ofrecer el último concierto en España antes de su separación, que básicamente viene siendo una manera dulce de despedirse de su público aunque todos esperamos que sea un claro «hasta luego». Una formación que ha tenido sus idas y venidas, con sus buenos y malos momentos, que ha dejado más de 20 años en la carretera sin bajarse del escenario con unos directos memorables y unos músicos siempre dando el 100%; forjando una banda que ha logrado todo en nuestro país y ha cosechado unos éxitos inimaginables en la américa latina.
En mi caso solamente he podido verles desde la mitad de su trayectoria como banda hasta esta fecha y han sido muchos más de 70 ocasiones en las que he podido disfrutar de su música en directo, disfrutando con cada uno de sus discos y «haciendo mías» algunas de sus canciones por motivos muy diferentes como «Las Puertas del Cielo», lo cual me llevaba a querer verlos por todos los medios en esta ocasión tan especial en la que rendiríamos culto a tantos años de buen hacer.
Y es que la banda ha pasado por todos los heavys españoles de una u otra manera sin dejan a nadie indiferente, creando auténticos himnos que han perdurado por muchos años (y los que les queda), y creando momentos en la memoria que difícilmente pueden ser explicados con palabras.
Por todo esto y alguna cosilla más, decidimos plantarnos en la céntrica sala Arena de Madrid a eso de las seis y media de la tarde para esperar que a las 19:00 en la que se abrían las puertas para todos aquellos que hubieran adquirido una entrada VIP, pudiéramos acceder para disfrutar de un tema que tocarían en exclusiva para todos los propietarios de las citadas entradas y bueno la sorpresa estaba en que los miembros de «prensa», no estábamos acreditados para este momento ni el «meet and greet» previo a la actuación, así que me tuve que conformar sabiendo que interpretaron «Ángel de Barro» casi para ciento veinte personas.
Tal y como estaba estipulado en el flyer, las puertas se abrieron a las ocho de la tarde y tras pasar por el ropero para dejar las cosas, nos pusimos sin excesiva dificultad en la parte baja de la sala Arena, para ver cómo habían dispuesto el escenario; sin foso en esta ocasión para permitir un aforo mayor y tras una interminable hora de espera, saldrían los madrileños con las ganas que les caracterizan para sembrar el principio del fin.
E imaginad la cara de tonto que se me queda cuando comienza a sonar la potente base rítmica de «Tras Las Rejas» para comenzar el concierto, transportándonos años atrás con una banda que rozaba el sobresaliente aunque a Tete le quedara un poco para tener la voz en plenitud de condiciones, tras esto y sin ningún miramiento llegaría «El Vuelo del Halcón», que provocaron inevitablemente me acordara del primer concierto en sala que pude disfrutar de los «renovados» SARATOGA, en diciembre de 2007 en el que vimos a un discreto Tete que estaba como un niño con zapatos nuevos por su entrada en una banda de este nivel, habiendo trabajado muy duro para sacar un «VII» que intentaba dejar atrás con relativo buen resultado, el impacto que indudablemente la marcha de Leo Jiménez había dejado en esta banda, siendo un tema en el que la banda volcó todas sus expectativas como nos quedó claro hace seis años y también el pasado viernes.
La banda volvía a 2002 y su «Agotarás», haciendo botar a una sala por completo con «A Morir», con la fenomenal aportación de las cuerdas de un experimentadísimo Niko y de Tony, dos músicos que conocen perfectamente sus instrumentos y logran que parezca muy sencillo interpretar sus temas con el resultado que ofrecen en sus actuaciones, siendo suficiente para levantar a un público que no podía creerse esta manera tan soberbia de enlazar canciones míticas.
Algunos guiños entre la banda sirvieron para que siguieran en materia con «Contigo Sin Ti»; otra de esas canciones para hacer cantar al público con su rápido estribillo, que vino a ser el precedente para que se marcaran uno de mis temas predilectos como he comentado más arriba, en el que me hicieron llorar de emoción una vez más y es que «Las Puertas del Cielo» son pura magia, aunque la adaptación de Tete en algunas de las partes no me termine de convencer y es que es un tema bastante complejo de cantar en algunos fragmentos.
Me era muy complicado salir de mi asombro, cuando comenzó a sonar «Resurrección» con la caña de Andy a la batería, sin dejar esa etapa dorada de la banda, en la que vimos a un Tete que hasta se atrevió a marcarse algún gutural en ciertos puntos, y unas cuerdas sólidas que dan consistencia a esta maravilla de canción…
En estos momentos cambiaron completamente de tercio, llevándonos directamente a su último disco «Nemesis» y su balada «Hasta El Día Más Oscuro», en el que Andy lanzó los teclados pregrabados y se dedico a machacar con fuerza las partes menos melódicas de la canción, con su sensacional estribillo que Tete interpreta totalmente sobrado, con ese agudo inicial ante el que solamente puedo quitarme el sombrero y ligado a esta canción, llegaría en la misma tónica que la anterior «Luna Llena», con ese primer toque de teclado tan mágico, pero no siendo esto lo único ya que la voz de Tete en las partes principales, nos volvió a poner los pelos como escarpias hasta el último suspiro.
Los «Secretos y Revelaciones» aparecían con el contundente «Deja Vu» presentado por el vocalista, gran introducción que nos llevan a un estribillo letal, con una batería que parecía poder estallar cada dos golpes, por no citar la rotundidad de los riffs de Tony que siempre se vuelven más fieros, al interpretar esta canción y continuarla con «Juicio Final» con la voz de Tete avanzando por encima de la melodía desde el principio.
El cantante nos decía que nosotros somos los «Dueños del Aire», para volver así al primer disco en el que participó con una base rítmica que hicieron en más de un momento que la sala se estremeciera, dejando muy claro que es una canción en la que se sienten muy cómodos y se vienen arriba, con ese cambio de tempo rápido de las partes principales que el público consiguió seguir al unísono quien sabe si por última vez en nuestro país.
Otra de mis canciones favoritas es «Sigues Estando En Mi Vida», y es que recuerdo perfectamente cuando Andy mezclaba sus dos instrumentos comenzando con la primera parte del teclado, hasta que rápidamente hacía un cambio a las baquetas que me hacían poco menos que abrir los ojos como platos, acentuando la aportación de Tete con ese espectacular agudo y la contundencia de las cuerdas en la canción, un corte que me volvió a emocionar y supo poner un broche muy elegante en el directo del pasado viernes.
«Perversidad» es una canción a la que no le he dado especialmente muchas oportunidades y que en cambio consiguió encandilar al púbico más jovencito de la sala, siguiendo con «No Sufriré Jamás Por Ti» del que nos dejaron un gran videoclip y en el que podemos ver al mejor Niko de todo el concierto, con unas partes de bajo muy conseguidas que él consigue hacer fáciles y de nuevo un estribillo que la gente canta y acompaña tanto con la parte principal como con los coros del mismo.
Por si a alguien no le quedaba claro por dónde iba la canción anterior, era el turno para «El Planeta Se Apaga» de nuevo con los agresivos riffs de Tony y esa lírica más tranquila, que hacen lucirse mucho más al vocalista, con los bonitos pregrabados de teclado solista y el beneplácito de unos asistentes que movían los brazos al son de la canción, como final de un concierto en que el la banda terminaba abandonando las tablas.
No tardaría mucho en salir Tete cerveza en mano, para uno a uno ir presentando a sus compañeros muy emocionado, aunque tal y como él dijo, no quería hacer de este concierto un drama y quería que transcurriera de manera natural, pero se hizo complicado que no saltara alguna lágrima, no únicamente a los músicos, sino a nosotros mismos, sobre todo al pensar no únicamente que esto se iba acabando y que quién sabe cuando volveremos a verlos en directo en caso de que esto se cumpla, sino que esta parte del concierto iba a volver muchos años atrás para terminar con el mejor fin de fiesta posible.
Y de esta forma comenzaron con «Heavy Metal»; toda una declaración de intenciones de principio a fin, con mucha fuerza en la que volvieron a los SARATOGA más macarras de hace tiempo, después llegaría «Lejos de Ti» a modo de inciso y a continuación su mític0 «Maldito Corazón» que surgió como un ciclón y «Vientos de Guerra» con esa imagen tan arraigada de la Iguana, en la que todos cantamos y cabeceamos como locos y para poner un broche de matrícula de honor a la actuación; «Perro Traidor», cuya letra sigue aun a día de hoy tan en boca de todos, vaya gran tema para despedir una velada de esta gran banda, aunque faltaron muchas cosas no me puedo imaginar otra cosa mejor.
Así a modo anecdótico y qué coña, es que me hace mucha ilusión, voy a recordar mucho tiempo cómo conseguí atrapar el único parche de batería que tiró Andy y conseguí atrapar estando en el lugar más insospechado para ello, y tener el gran privilegio de recibir en mano la última púa que Tony Hernando ofreció al público, son piezas que ya forman parte de la colección de MetalCry para el recuerdo. No me gustaría terminar de escribir estas líneas sin agradecer a David Sanz, la oportunidad de habernos despedido de esta gran banda, organizando un concierto de estas características y por supuesto a la propia banda tantos años de buenos conciertos y buena compañía a través de sus canciones. Larga vida al legado de estos madrileños.




























