25 años de “Devil came to me”, el primer superventas de la historia de la música independiente española

A lo largo de la vida, siempre hay fechas que se te quedan marcadas a fuego en la retina de la memoria. Para todo hay una primera vez y, en mí caso, el primer concierto en sala cerrada que presencié fue el de DOVER; por aquella época la banda alternativa más importante del rock español, todo un fenómeno masivo, gracias a “Devil came to me”, publicado el 21 de abril de 1997, bajo la compañía discográfica Subterfuge Records. Con ese segundo álbum, la banda de las hermanas Llanos conseguía su primer “Disco de Oro”, el mismo año del lanzamiento, junto a un puñado de reconocimientos, y alcanzarían después los cinco “Discos de Platino”, convirtiéndose en el primer superventas de la historia de la música independiente española; llegándose a publicar en Alemania, Francia, Italia, Holanda, Grecia y Portugal, entre otros países. ¡Casi nada!

Amparo y Cristina Llanos, formarían DOVER unos cinco años antes del sonado estallido, en octubre de 1992, resultando un grupo con dos integrantes femeninas que mucho contribuyó a demostrar que las mujeres también son capaces de triunfar en el rock. Su primer álbum, “Sister”, lo publican en 1995, pero no sería hasta 1997 cuando dan el salto definitivo a la fama, con su segundo trabajo “Devil came to me”, que situó a la banda madrileña como formación emergente alternativa más importante del rock español.
En pleno apogeo de popularidad, es en junio de 1999 cuando aparece el tercer álbum del grupo, “Late at night”, que alcanza el triple “Disco de Platino”, en febrero del 2000, y les lleva a actuar en Estados Unidos y Europa. Un año más tarde ve la luz “I was dead for 7 weeks in the city of angels» (2001), que en poco más de una semana consigue vender 125.000 ejemplares, y aquí termina el periplo rockero de DOVER, tras doce años rockeando, no sin antes publicar “The flame”, en octubre de 2003.
Vídeo oficial de «Serenade»
Veinticinco años han pasado desde su lanzamiento, y aquí estamos para recordar una vez más ese “Devil came to me”, cuya icónica portada fue diseñada por el propio batería de la banda, Jesús Antúnez, que conservaba todavía su trabajo de diseñador gráfico, al igual que el resto de músicos de DOVER, que ni de lejos imaginaban en 1997 que podrían llegar a vivir de la música. Cristina Llanos, trabajaba temporalmente en la tienda de ropa “Mariana”, que su madre tenía en Majadahonda, al igual que su hermana Amparo, que ya llevaba trabajando en las tiendas de ropa y de zapatos desde hacía doce años. De hecho, siguió trabajando allí hasta que cerraron el negocio en 2004. A pesar de la humildad que demostraba la banda, la vida les cambió de la noche a la mañana, prácticamente dos meses después de lanzar “Devil came to me”. De trabajar en una tienda de ropa a vivir la vorágine del rock n’roll, casi sin darles tiempo de asimilar lo que estaba sucediendo. La verdad es que da vértigo solo de imaginarlo.
Como bien han explicado las hermanas en multitud de entrevistas y reportajes, muchas de las canciones de “Devil came to me” las compuso Cristina en el cuarto de baño de casa de sus padres, donde vivía por aquel entonces y donde se encerraba para componer. Otras, como “Loli Jackson”, nacieron en el local de ensayo. En cuanto a “Serenade” y “Devil came to me”, que completan la tripleta de singles, se compusieron en un fin de semana. Con esas canciones, DOVER eran perfectamente conscientes de que estaban dando un paso adelante, así que se metieron al estudio y en veinte días grabaron todas las canciones. Por otro lado, en diez días se hicieron las mezclas. Como cada cual tenía su trabajo, no pudieron grabar todos juntos en el estudio, así que “Devil came to me” se grabó por partes: en el caso de las hermanas, las guitarras por la mañana y la voz por las tardes.
Vídeo de «Loli Jackson»
El movimiento grunge daba sus últimos coletazos por aquella época, pero “Devil came to me” aparecía dispuesto a resucitarlo. Es un disco lleno de metáforas en sus letras, que huele a infierno, a amor desangelado, a perversiones morales y que pone temas éticos sobre la mesa como la culpabilidad, a lo largo de las doce composiciones que lo forman. El talento melódico de las canciones es innegable, como también lo es el buen trabajo de guitarras y la habilidad de las compositoras para crear algo tan grande con tan pocas notas.
A pesar de las ya conocidísimas, “Devil came to me” guarda joyas que no por menos conocidas a día de hoy dejan de ser fascinantes. Estoy hablando de “Spectrum”, ”Push”, ”Pangea”, “Judas”, “Rain of the times” o la visceral “Monja mellada”, todas ellas cortas y certeras, dando forma a un álbum que no deja de ser una rareza rarísima por lo inesperado de su éxito, editado por Subterfuge, discográfica independiente que de bien seguro hizo muchísimo dinero gracias a DOVER.
«La monja mellada» en el «Doctor Music Festival» del 97
Una vez aquello empezó a magnificarse, tras ver la luz el disco, la voz resquebrajada de Cristina no tardó en ser pasto de las críticas más voraces por parte de la prensa y el público, ¡suerte que todavía no habían redes sociales! Al igual que sucede con Yosi (LOS SUAVES) u Óscar (LUJURIA), la cantante y guitarrista demostraba que esa era su seña de identidad y que no hacía falta tener buena voz para vender miles de discos.
Servidor, afortunadamente, pudo ser testigo del fenómeno DOVER un viernes 12 de diciembre de 1997, en la sala Zeleste de Barcelona, un concierto con mucha mejor acogida que en su anterior visita, cuando daban a conocer el álbum debut “Sister” (1995). Menuda sorpresa se llevaron las hermanas, que “reventaron”, literalmente, el actual Razzmatazz con unas dos mil personas, ya que las normas de seguridad en recintos cerrados eran otras.

Efectivamente, “Devil came to me” rompió todos los moldes. El éxito masivo duró varios años, pero, poco a poco, el fenómeno DOVER se fue desinflando. El público más rockero les fue dejando de lado, sobre todo gracias a sus flirteos con la electrónica, pero el grupo no quiso estancarse en el rock, lo cual es totalmente respetable. Es en 2006 cuando DOVER da un giro radical a su carrera con el disco “Follow the city lights”. Composiciones en una línea dance/electrónica rompen totalmente con lo establecido y, para bien o para mal, no dejan a nadie indiferente, consiguiendo un nuevo “Disco de Platino” con más de 130.000 ejemplares vendidos.
No contentas con eso, las hermanas Llanos vuelven a la palestra con “I ka kené” (2010), en el que exploran los ritmos tribales extraídos de la música tradicional africana, y siguen experimentando con el dance en “What goes around comes around” (2012) hasta que un año más tarde acaba aflorando nuevamente la vena rockera, coincidiendo precisamente con los quince años de la salida de “Devil came to me”, así que DOVER se deciden a conmemorar ese disco con una gira de la vieja escuela, llena de distorsión y ni hablar de electrónica.
Adelanto del documental sobre DOVER
Para revivir la experiencia regresé a verles a Razzmatazz, esta vez en la sala mediana. Tras más de quince años, la estética de las féminas de DOVER había cambiado. Cristina se subía a los tacones y usaba ropa ceñida, pero, por lo demás, pocas diferencias respecto a lo que recordaba de ellos, lo cual quiere decir que el espíritu que un día les encumbró como grupo revelación seguía vivo.
Finalmente, tras la gira del quinceavo aniversario del “Devil came to me”, que les sirvió para re-editar el disco y venderlo junto a un DVD con temas en directo y entrevistas, y llamarlo «Dover came to me», DOVER parecía añorar esa esencia rockera que les llevó a lo más alto y regresaron a distorsionar sus guitarras en “Complications” (2015), su último redondo hasta anunciar, a finales de noviembre de 2016, que la banda se disolvía tras veinticuatro años de trayectoria. Amparo Llanos, sin embargo, siguió adelante con su proyecto NEW DAY.
«Too late» fue el primer single de «Complications»
“Devil came to me” también se reeditaba en cassette no hace demasiados meses, en una edición masterizada por Dani Alcover, titular del equipo de producción del disco original, que confirmaba lo bien que había envejecido el material, y cómo sigue siendo uno de los discos de referencia de la historia de la música de este país. Esta reedición limitada fue fabricada por “La Cassettería”.
Actualmente, Cristina vive totalmente apartada de la música, mientras que Jesús lleva sin hablar con las hermanas desde 2016, lo cual no es buen augurio para un hipotético regreso de DOVER, que tendrá su documental listo en breve. Llamado ‘DOVER: Die For Rock & Roll’, este film recorrerá la trayectoria de la banda autora de canciones que fueron himnos a finales de los noventa. El documental estará producido por Trimonkey, financiado a través de un crowfunding que recaudó fondos para su producción.
«Devil came to me» en la gira de aniversario
Dirigido por Miguel L. Garrido, ‘DOVER: Die For Rock & Roll’ arranca en 1992, antes de la formación del grupo, hasta noviembre del 2016, año en que se separaron, tras ocho álbumes de estudio publicados. Todo ello a través de los testimonios de miembros fundadores de la banda (a excepción de Cristina), los componentes de distintas etapas, productores, mánagers, periodistas y otras personalidades en la órbita del grupo que están colaborando activamente en el proyecto.
Además, el documental contará con gran cantidad de material audiovisual inédito, generado durante sus giras y horas de estudio, que verá la luz por primera vez y que ayudará a documentar ‘DOVER: Die For Rock & Roll’, un epílogo indispensable para DOVER tras tantos años de éxitos, precedidos por ese indispensable «Devil came to me» que aquí nos ha ocupado.
Temas de «Devil came to me»:
- Devil came to me
- Loli Jackson
- Serenade
- Winter song
- La monja mellada
- Spectrum
- Rain of the times
- Pangea
- Push
- Judas
- Nightmare
- Sick girl

























