VHÄLDEMAR + LEIZE – 16 Toneladas, Valencia / 05-12-2021
Apoteósica noche en la sala 16 Toneladas de Valencia, en la segunda fecha de la gira conjunta de LEIZE y VHÄLDEMAR. No hubo pasaporte COVID ni puente que amilanara a los seguidores de ambas formaciones, que no dudaron en abarrotar la céntrica sala.

A eso de las 22.00 horas comenzaban a sonar los primeros acordes de “Un paso más”, primer corte del último álbum de LEIZE. En esta fecha de la gira de presentación del disco homónimo, los guipuzcoanos consiguieron levantar a un público un tanto frío en un inicio, metiéndose en el bolsillo a los seguidores de VHÄLDEMAR. A los suyos propios, esos a los que consigue arrastrar por todo el territorio nacional, ni qué decir tiene que ya los tenían ganados antes de empezar. Después de haberlos visto la semana anterior en Madrid y comprobar lo bien que sonaban los nuevos temas en directo, no queríamos renunciar al placer de repetir. Y es que a la experiencia y buen hacer de Félix Lasa y Toño Rodríguez, de la formación original, y a la potencia de Ibi Sagarna a la batería, se ha unido la salvia joven y destreza de Mikel Lazkano a la guitarra solista, dotando de nueva energía y velocidad a los clásicos de la formación.

A las magníficas cinco canciones del nuevo trabajo seleccionadas para la ocasión se unieron una buena colección de clásicos como “Sangre de barrio”, “Muros” o “Futuro para mí”, joyas como “La Rueda”, “Hundiéndome en la noche” o “Dónde está” y algunos himnos imprescindibles como “Buscando, mirando”, “Devorando las calles” o la magistral “Acosándome”, que supuso la apertura de la caja de Pandora y desató la locura de los allí presentes.

Cerrarían la noche unos VHÄLDEMAR pletóricos, en un gran momento de su carrera, y demostrando que si persigues tus sueños, paso a paso, se van haciendo realidad y es que la formación de Barakaldo bien lo merece por su trabajo y constancia. Están presentando su sexto álbum de estudio, “Straight To Hell”, una obra que está cosechando críticas muy positivas. Arrancaban con “1366 (Old King´s Visions Part.V)” de una manera fulminante, al igual que “Straight To Hell”. La verdad es que solo con este comienzo uno ya puede constatar la cantidad de temas que a lo largo de su carrera han dejado para el directo, de entre los que debe ser complicado elegir cuáles dejar fuera de un nuevo set list.

La formación sonaba genial, Carlos ha ganado en fluidez y registros. El vocalista se erige en líder de esta factoría de heavy metal clásico, aunque también hay que destacar las aportaciones que le han dado al grupo Pedro J. Monje, a la guitarra y Jonkol, al teclado; la solidez de Raúl en el bajo y la brutal pegada de Jandro a la batería, que le da un empuje impresionante a la banda.

VHÄLDEMAR siguió repartiendo metal a diestro y siniestro con “Afterlife” y las destructivas “Metalizer” y “Howling At The Moon”, donde Jonkol colaboró en las voces junto a Carlos. Con la gente cada vez más entregada, llegaba otro momento álgido de la noche con la arrolladora “Black Mamba”, dedicada al malogrado Kobe Brain.
Pero que nadie piense que VHÄLDEMAR se iban a dejar en el tintero algunos de sus temas más emblemáticos, ya que no faltaría la rabia desatada en “Dusty Road”, que volvía a poner al público en movimiento mientras el vocalista bajaba a cantar y bailar entre el público. Su viaje hacia el pasado proseguiría con “Breaking All The Rules” y la afamada “Lost World”, que nos hacía viajar a los tiempos de “Fight To The End” para conformar una de las duplas más celebradas de la noche.

Solo quedaba darlo todo para sobrevivir a “Energy” y, ahora sí, entonar ese himno ya imperecedero acompañados por algunos miembros de LEIZE que salieron al escenario. Una canción condenada a ser inmortal entre todos los seguidores de VHÄLDEMAR, puesto que ha hecho retumbar ya muchos recintos por el mundo.
La formación vasca sigue en su constante ascenso en esta carrera de fondo que es hoy en día dedicarse al heavy metal, dándole la vuelta a tiempos que no han sido muy favorables, creyendo en lo que hacen y mostrándose como una banda cada vez más grande a la que nadie le podrá borrar noches como esta. Y a los que la vivimos junto a ellos, tampoco.

























