Entrevistamos a Tommy Victor, vocalista y guitarrista de PRONG: «Vamos a seguir levantando nuestro estandarte hasta que alguien se dé cuenta»
Desde las profundidades de la escena underground neoyorquina y los legendarios escenarios del CBGB, PRONG ha forjado una identidad propia a base de riffs demoledores, ritmos contundentes y una singular combinación de hardcore, groove metal y texturas industriales. Liderada por Tommy Victor, vocalista y guitarrista de la banda, PRONG dejó su huella con álbumes fundamentales como Beg to Differ (1990) y Cleansing (1994), convirtiéndose en una referencia para generaciones de músicos sin renunciar nunca a su espíritu inconformista.
Ahora, PRONG abre un nuevo capítulo con su próximo álbum homónimo, que verá la luz el 6 de noviembre de 2026 a través de Napalm Records. Con Andy Sneap a cargo de la mezcla y la masterización, el disco promete combinar la agresividad característica del grupo con nuevos matices melódicos, industriales y líricos.
Hablamos con Tommy Victor sobre este nuevo trabajo, el legado de PRONG y la evolución de una banda que sigue demostrando que la experiencia no está reñida con la capacidad de asumir riesgos ni con la intensidad sonora.

1. El nuevo álbum lleva simplemente el nombre de PRONG. ¿Qué os ha llevado a elegir un disco homónimo en este momento de vuestra carrera? ¿Lo veis como una declaración de intenciones, un nuevo comienzo o una reafirmación de vuestra identidad musical?
¡Me gusta eso de «reafirmación de mi identidad musical»! Después de la gira por el 31º aniversario de Cleansing, durante la que tuve que profundizar mucho en las canciones de aquel álbum, recuperé una perspectiva renovada sobre la banda y sobre el proyecto.
Creo que volví a conectar con las raíces de PRONG, con la manera en que influimos en muchos grupos y con cómo contribuimos a cambiar el rumbo de la música rock en aquella época. También reconecté con la identidad neoyorquina del Lower East Side que siempre ha caracterizado a la banda, al sumergirme de nuevo en aquellas canciones de Cleansing.
Algunas de ellas apenas las habíamos tocado en directo en su momento, como «Home Rule». Ver la reacción del público cuando la interpretábamos durante aquella gira me inspiró para escribir canciones como «The Uprising», que aparece en el nuevo disco.
También me hacía mucha ilusión fichar por Napalm Records. Estamos publicando muchos discos y, aun así, tenía la sensación de que pasaban desapercibidos, de que la gente no sabía qué era PRONG, que ni siquiera sabía que seguíamos existiendo. Firmar con un sello nuevo me inspiró en cierto modo la letra de «The Banner», que abre el álbum.
Para mí, es una canción que reivindica el orgullo de pertenecer a PRONG. Casi titulamos el disco The Banner, pero pensamos que, si lo dejábamos como un álbum homónimo, quizá la gente acabaría llamándolo así por su cuenta.
2. Desde Beg to Differ y Cleansing hasta la actualidad, PRONG ha mantenido un sonido reconocible sin dejar de explorar nuevos territorios. ¿Cómo ha evolucionado tu forma de componer a lo largo de las décadas y qué elementos consideras imprescindibles para que una canción siga sonando inequívocamente a PRONG?
Hay ciertos parámetros que un riff debe cumplir para convertirse en una canción de PRONG. Existen excepciones, como «Uncertain Truth», del nuevo álbum. Esa canción procedía de otra carpeta en la que guardaba temas que había grabado como maquetas completas, pero que no sabía si podían llegar a funcionar como canciones de PRONG.
Así que se sale de esos parámetros, aunque tampoco sabría explicar exactamente cuáles son esas reglas. Supongo que forman parte de mi propia manera de pensar y de las influencias que dieron origen a la banda. Para explicarlo, tendría que enumerar algunas de ellas: desde King Crimson hasta Black Flag, Killing Joke o Celtic Frost.
Los riffs tienen que dejar espacio para una melodía vocal, para algún tipo de cambio o para una cadencia que tenga sentido para mí. Muchas veces, eso debe encajar con una actitud cercana al post-punk o incorporar también cierta mentalidad propia del hardcore neoyorquino.
A veces necesito tiempo para descubrir si una idea puede convertirse realmente en una canción de PRONG. No puede resultar demasiado genérica, pero tampoco excesivamente compleja. No puede sonar demasiado alegre: tiene que poseer ese elemento adecuado, ese filo particular.
Y, una vez más, todo responde a esos extraños parámetros que tengo en la cabeza.
3. El nuevo álbum combina thrash vertiginoso, los característicos ritmos de groove metal de la banda, atmósferas industriales y estribillos muy melódicos. ¿Cómo consigues equilibrar todas esas influencias sin perder la agresividad y la personalidad del grupo?
Hay una personalidad muy definida y, en realidad, gira en torno a mi forma de tocar la guitarra, a mi voz y a todo lo que hay detrás de ellas. Es algo bastante particular.
Probablemente tendríamos más posibilidades comerciales y resultaríamos más accesibles si mis influencias fueran más básicas o se limitaran a unos pocos artistas. Pero volvemos a lo que comentábamos en la pregunta anterior.
No creo que haya muchos músicos que compartan un abanico de influencias como el mío, que va desde la música de los años sesenta hasta la música improvisada, el rock progresivo, el punk, el hardcore, el post-punk y el gótico.
En el metal, especialmente, parece que muchos músicos se centran en unas pocas bandas. «Soy fan de Megadeth y así formamos nuestro grupo», o «solo nos gusta Judas Priest» o Van Halen. Ahora, entre las bandas jóvenes, escuchas cosas como: «Me gusta Knocked Loose y prácticamente no escucho nada más».
Parece que todo el mundo tiene sus fijaciones. También existe una obsesión tremenda por la técnica entre los guitarristas de metal. Yo vengo de una época en la que nos gustaban Johnny Thunders, Helios Creed y Greg Ginn, mucho antes de que aparecieran esos guitarristas increíblemente técnicos que tocan con guitarras de siete u ocho cuerdas afinadas a niveles bajísimos.
Así que, de nuevo, todo depende de dónde proceden mis influencias y de ese amplio abanico musical que llevo conmigo.
4. Canciones como «The Banner», «New Commission» y «The Uprising» muestran distintas facetas del álbum, desde la velocidad y la intensidad hasta la experimentación con texturas electrónicas. ¿Cómo afrontaste la composición y la selección de los temas? ¿Tenías una visión global del disco desde el principio o fue tomando forma durante el proceso?
«The Uprising» fue la primera canción que escribí para este disco y le dediqué muchísimo tiempo.
Como decía antes, surgió después de aquellas giras por el 31.º aniversario de Cleansing. Todo el concepto y el estilo de aquel álbum estaban muy presentes en mi cabeza.
Cuando tengo una idea, me gusta dejar que repose el tiempo suficiente para comprobar si va por el camino adecuado. Al principio, cuando di con el riff y la línea vocal, la canción consistía prácticamente en una sola parte. Pensaba: «Me gusta mucho, de verdad que me gusta». Después esperé otra semana y añadí otra sección.
Quizá entretanto trabajé en otras ideas, pero luego regresé a aquella canción y sentí que estaba funcionando. Me pareció un buen punto de partida para continuar escribiendo el resto del álbum.
A veces necesitas tener al menos una buena canción para sentir que todo marcha bien. Piensas: «Vale, esto funciona». Después consigues una segunda, empiezas a descartar las ideas que no terminan de convencerte y, poco a poco, acabas reuniendo seis buenas canciones.
Una de las ideas surgió entre bastidores, antes de un concierto. Nos dimos cuenta de que los temas eran bastante cortos, teníamos que entrar a grabar esa misma semana y necesitábamos más minutos de música para el disco. Así que se me ocurrió el riff de «Our Continuance», con la intención de crear una canción larga.
Al final la recortamos, porque incorporamos «Uncertain Truth», que procedía de aquella carpeta de temas sobre los que no estaba seguro de que pudieran convertirse en canciones de PRONG.
En líneas generales, así es como funciona todo. Es un proceso, sin duda.
5. La producción siempre ha sido una parte fundamental de vuestro sonido y, en esta ocasión, habéis trabajado con Andy Sneap en la mezcla y la masterización. ¿Qué buscabais conseguir a nivel sonoro y qué ha aportado su trabajo al resultado final? ¿Hasta qué punto querías conservar la crudeza de PRONG sin renunciar a una producción más pulida?
La respuesta puede ser un poco extensa, así que puedes editarla si lo consideras necesario.
Al principio quería trabajar con un ingeniero y productor muy competente, alguien que conociera todos los recursos modernos para hacer un disco. Íbamos bastante justos de tiempo y no conseguí encontrar a alguien así aquí, en Nueva York.
Después de escuchar tanto Cleansing y volver a sumergirme en el pasado para entender cómo se había compuesto y producido aquel álbum, me di cuenta de que Terry Date me había dejado hacer prácticamente lo que quisiera con las voces. Simplemente me apoyaba.
Así que pensé que podía producir el disco yo mismo. Quería grabar las voces a mi manera y no necesitaba realmente un productor; necesitaba un ingeniero.
De repente, nos dimos cuenta de que teníamos menos tiempo del previsto para grabar. Por cuestiones familiares y de agenda, necesitaba trabajar cerca de casa, sin posibilidad de marcharme a otro lugar. Así que acudimos a un estudio que está a cinco minutos de mi casa. No tuvimos tiempo de buscar demasiado, pero funcionó.
Grabamos el disco y, cuando llegó el momento de mezclarlo, comprendí que necesitábamos a alguien con experiencia y un talento extraordinario para que todo funcionara. Esa posibilidad siempre había estado en mi cabeza: podíamos intentar hacer la grabación por nuestra cuenta, pero quizá necesitaríamos a otra persona para la mezcla.
El primer nombre que nos vino a la mente, o al menos el que queríamos, fue Andy Sneap. Estaba disponible y no hubo mucho más que pensar. Hay que ir directamente a por los mejores, y tuvimos suerte.
Queríamos que el disco sonara inteligente, con fuerza y personalidad. Andy trabajó muchísimo en las mezclas, de una manera increíble. Es, sin duda, el disco de PRONG que mejor suena. El resultado ha sido espectacular y estamos enamorados de él.
¡Es absolutamente fantástico! Ha sido maravilloso trabajar con él. Es una persona estupenda y un ingeniero, productor, mezclador y técnico de masterización extraordinario.
6. Las letras de canciones como «Uncertain Truth» y «Proportionate Response» abordan cuestiones relacionadas con la verdad, la confrontación y nuestra manera de reaccionar ante determinadas situaciones. ¿Qué preocupaciones personales y sociales han influido en la escritura del álbum? ¿Ha cambiado con los años tu forma de expresar estas ideas a través de las letras?
Creo que he vuelto a escribir letras más concisas. Ya no me da miedo repetir determinados versos dentro de una canción, algo que antes evitaba más.
Si comparamos esto con «The Banishment», de Power of the Damager, aquella debe de ser una de las letras más largas de la historia de la humanidad. ¡Es ridículamente extensa! Ya no creo que haga falta escribir así. Prefiero transmitir una idea sencilla y dejar que llegue al oyente.
Alguien como Jaz Coleman puede permitirse esos monólogos tan largos porque es extraordinario y la gente quiere escucharlo. No sé si la gente tiene tantas ganas de escuchar todo lo que yo tengo que decir.
Me gusta dejar las cosas abiertas para que cada persona pueda interpretarlas a su manera. Con Black Sabbath, por ejemplo, siempre pensábamos que «Sabbath Bloody Sabbath» hablaba de Satanás o algo parecido, ¡cuando en realidad trataba de los problemas del grupo con su equipo de representación!
Hay que permitir que las canciones conserven cierto misterio. Me gusta plantear temas sólidos que permitan al oyente proyectar sus propias experiencias e ideas. Creo que muchos grandes compositores han hecho algo parecido, como Elvis Costello o John Lennon. A veces resulta difícil precisar exactamente de qué están hablando, pero sabes que hay algo detrás.
En ocasiones, ni siquiera yo sé muy bien hacia dónde voy cuando escribo. Simplemente, las palabras tienen que sonar bien y contribuir a impulsar la música.
En este disco también está muy presente ese sentimiento de orgullo por PRONG. Y sigue habiendo un rechazo generalizado hacia los medios de comunicación de masas y la cultura popular.
Por otro lado, creo que el álbum tiene algo más positivo, aunque también conserva una dimensión nihilista. Hay canciones como «Common Sense Resolution», cuya letra me gusta mucho porque habla de cómo la rutina cotidiana puede hacerte feliz. Algo tan sencillo como moler café por la mañana.
7. PRONG surgió en una escena neoyorquina en la que convivían el hardcore, el punk y distintas vertientes del metal. ¿Qué recuerdos guardas de aquellos primeros días en el CBGB y de compartir aquel entorno con bandas como Gorilla Biscuits, Madball, Sick of It All y Biohazard? ¿Cuánto queda de aquel espíritu original en la escena actual?
No se trataba únicamente de la escena hardcore. También estaba la escena del noise neoyorquino, con bandas surgidas de la órbita de Sonic Youth, como Live Skull y Blind Idiot God.
Una de las cosas más interesantes de la escena de Nueva York era que, en realidad, no nos preocupaba demasiado lo que ocurría fuera de Manhattan. De vez en cuando aparecían grupos de los suburbios, algunas bandas de Nueva Jersey, como A.O.D., o grupos de Brooklyn como Carnivore, que también eran magníficos. Todo aquello tenía cabida.
Manhattan era un mundo en sí mismo. En aquella época, la única manera de comunicarnos con el resto del mundo era a través de los fanzines y el intercambio de cintas. No sabías realmente qué estaba pasando fuera de tu entorno.
Muchas cosas venían de Cro-Mags y Bad Brains. Después llegaron las siguientes generaciones de bandas y todo resultaba emocionante. Era fascinante descubrir de dónde procedía cada grupo, y no solo desde una perspectiva social.
Había música buenísima. Me gustaban mucho bandas como Breakdown y Sheer Terror. La lista sería interminable.
Además, entre semana había otros grupos que tocaban en el CBGB. Yo trabajaba en la mesa de sonido durante aquellas noches y podías encontrarte con Living Colour o Sickman of Europe, la banda de Tom Petersson. Había de todo: art rock, college rock y muchas otras propuestas.
También pasaban por allí bandas de otras partes del país. Me gustaban mucho Rollins Band y Big Black. Eran grupos extraordinarios. Había muchísimas cosas sucediendo al mismo tiempo, así que aquello iba mucho más allá del hardcore y el punk.
En cuanto a la escena actual, no lo sé. No tengo ni idea. Ahora vivimos en un mundo de internet, un mundo cibernético, y todo es completamente diferente. No se puede comparar.
Nosotros no teníamos ordenadores ni teléfonos inteligentes. No pasábamos el día delante de una pantalla. Nuestra vida consistía en salir, pasar el rato en los bares, quizá consumir drogas, escuchar música y descubrir arte. También existía una escena artística muy activa. Todo giraba alrededor de ese mundo.
Hoy parece que los jóvenes se comparan constantemente con lo que ven en internet. Da la impresión de que todo el mundo está en el gimnasio o preocupado por algún producto para mejorar su salud.
A nosotros nos daba igual todo eso. Fumábamos sin parar, bebíamos cerveza, nos drogábamos y nos pasábamos las noches por ahí. Era otra mentalidad, una forma de vivir completamente distinta.
8. Vuestra música ha contribuido a dar forma a géneros como el groove metal y el industrial metal, conectando con públicos de procedencias musicales muy diferentes. ¿Erais conscientes del impacto que podía tener la combinación de hardcore, metal y elementos electrónicos cuando empezasteis a experimentar con ese sonido? ¿Cómo te sientes al saber que vuestra música sigue inspirando a nuevas generaciones?
Quizá sea una cuestión de personalidad, pero tengo la sensación de que seguimos estando bastante olvidados. A veces pienso que todo este esfuerzo ha sido una pérdida de tiempo, porque los chavales y las bandas jóvenes no saben quién es PRONG. No les importa.
No digo que eso me haga daño, pero probablemente sea una de las razones por las que hemos decidido llamar Prong a este disco. Queremos recuperar la atención y hacer que la gente vuelva a ser consciente de que estamos aquí.
Para mí, Cleansing fue un álbum importantísimo para toda una generación, pero no creo que se reconozca lo suficiente. Es algo que puede llegar a desanimarte.
Escucho la radio de rock actual y encuentro cosas que nosotros ya hacíamos hace 25 años. Fue agotador abrir camino y ver cómo la gente nos miraba con extrañeza. Recuerdo cuando teloneamos a Ozzy Osbourne y Black Sabbath y recibimos una respuesta pésima.
Hubo años en los que parecía que a nadie le gustaba PRONG. Tuvimos que esperar a que «Snap Your Fingers, Snap Your Neck» consiguiera que las cosas empezaran a cambiar. Fue nuestra canción decisiva, la que nos permitió abrir una puerta.
Hay gente que nos dice que fuimos influyentes, pero luego hablas con chavales que son auténticos fanáticos de la guitarra en internet y no tienen ni idea de quién es PRONG. Ni les importa.
Salgo de gira, toco en festivales y, sinceramente, no veo demasiadas señales de que hayamos marcado una diferencia.
Estuvimos de gira con una banda joven de Sumerian Records y sus miembros fueron unos completos imbéciles con nosotros. Se reían de nosotros y se comportaban como auténticos idiotas.
Al final, todo depende de cómo se perciban las cosas. Es una cuestión de perspectiva, supongo.
9. Después de tantos años de giras, festivales y cambios en la industria musical, mantener viva una banda exige mucho más que publicar buenos discos. ¿Cuál dirías que ha sido la clave de la longevidad de PRONG? ¿Qué te sigue motivando para componer, grabar y subirte a un escenario?
Supongo que simplemente sigo adelante, como decía antes. Y vuelvo a lo mismo: no sé si merece la pena.
Es una existencia extraña. Siempre estoy enfrentándome a nuevos desafíos. No sé, quizá sea una cuestión genética, o tenga algo que ver con mi origen. No sabría decirlo.
Es una forma de vida muy peculiar, la de pasarte toda la vida siendo un artista que lucha por salir adelante. Es extraño. Siempre estoy batallando con algo.
10. Canciones como «Fear the Sun», «Simulated Drowning» y «Our Continuance» combinan intensidad física, tensión atmosférica y contrastes melódicos. ¿Hubo algún tema del álbum que te sorprendiera durante la grabación o que represente especialmente bien el momento creativo que atraviesa la banda?
No, no hay grandes sorpresas. Cuando me pongo a componer, escribo una canción, me quedo satisfecho con ella y listo. Está terminada. No suelo darle demasiadas vueltas después.
Este disco es tan bueno y suena tan potente que resulta difícil no emocionarse al escucharlo. No lo pongo demasiado a menudo, pero cuando tengo que escucharlo pienso: «¡Vaya, esto suena increíble!».
Hay partes de guitarra realmente espectaculares en el álbum, y eso me hace feliz.
En cuanto a las canciones, hay un tema extra, «Out of Body», que siempre me ha gustado mucho. También procede de aquella carpeta de canciones dudosas, esas que no sabía si podían funcionar como temas de PRONG.
Tyler, el batería, pensó que tenía potencial, así que decidimos recuperarla. Sin embargo, no termina de encajar con el resto del disco, y por eso aparece como bonus track.
También hacemos una versión de «Cruel Summer», que empezó casi como una broma y acabó sonando realmente bien.
En realidad, no hay demasiadas sorpresas para mí. He grabado muchísimos discos a lo largo de mi carrera, y no solo con PRONG. También he trabajado en álbumes de Danzig y Ministry, además de hacer sesiones para Rob Zombie. Llevo mucho tiempo en esto.
Así que, de alguna manera, sé cómo funciona el proceso: me pongo a trabajar, saco adelante el disco y sigo adelante.

11. En noviembre comenzaréis la gira europea Uprising Euro Tour 2026, que os llevará por distintas ciudades y países. ¿Qué esperas de esta nueva etapa en directo y cómo encajará el nuevo material junto a esos clásicos que los seguidores llevan años esperando escuchar? ¿Hay alguna canción antigua que hayas redescubierto o aprendido a apreciar de otra manera al tocarla hoy?
No lo sé. Siempre me pongo nervioso antes de estas giras. No puedo predecir lo que va a pasar y tampoco sé cuándo recuperaremos algunas canciones que llevamos tiempo sin tocar.
Aaron Rossi falleció, así que vamos a interpretar «Power of the Damager» en su honor. Todavía tenemos que ensayar esos temas, y son canciones realmente exigentes. No son fáciles de tocar, ni siquiera para mí.
Por eso me gustan especialmente los clásicos que conozco muy bien, como «Beg to Differ», «Unconditional», «Snap Your Fingers, Snap Your Neck» y «Whose Fist Is This Anyway?».
Me lo paso muy bien tocando esas canciones porque las domino, puedo salir al escenario y disfrutar de ellas, y además sé que al público le encantan.
Probar canciones nuevas en directo siempre es algo extraño, porque la gente todavía no las conoce. Ni siquiera saben que has publicado un disco nuevo.
12. Para terminar, ¿qué te gustaría que se llevaran los oyentes después de escuchar Prong de principio a fin? Después de tantos años construyendo vuestro propio legado, ¿sientes que todavía quedan territorios musicales por explorar o el objetivo es simplemente seguir haciendo música que os represente, independientemente de las etiquetas y las expectativas?
No puedes vivir completamente ajeno a lo que ocurre a tu alrededor. Escuchamos la radio, salimos de gira y compartimos escenario con otras bandas. Todo eso forma parte de la experiencia de estar en un grupo y de escribir canciones nuevas.
Es difícil saber qué quieres exactamente, y también es difícil anticipar lo que va a suceder. Todo está recogido, de alguna manera, en la letra de «The Banner».
¡Estar en PRONG es como emprender un viaje hacia lo desconocido! Nunca sabes lo que vas a encontrarte con esta banda. Es muy difícil predecir qué va a pasar con PRONG. ¡Simplemente, nunca lo sabes!
Creo que la gente debería ser consciente de la importancia que tuvo PRONG en su momento, de cómo abrimos camino con discos como Beg to Differ y Cleansing, y de la cantidad de bandas que han podido hacer lo que hacen gracias a lo que nosotros hicimos en aquellos álbumes.
Ese legado también está presente en el nuevo disco. Creo que es importante que la gente lo tenga en cuenta.
Vamos a seguir poniéndoselo delante a todo el mundo, una y otra vez, hasta que ocurra algo y por fin nos presten atención. Puede que nunca suceda, pero es algo que hay que decir y que hay que hacer.
¡Sigamos levantando bien alto el estandarte de PRONG!
























