RAT-ZINGER dispara contra el presente con «Jóvenes promesas de la delincuencia»: punk, hardcore y memoria obrera sin filtros
Con Jóvenes promesas de la delincuencia, RAT-ZINGER no publica un disco: lanza un artefacto incendiario contra el presente. Diez canciones que miran al pasado —Bilbao, 1986, la calle, la ruina y la rabia— para explicar un ahora donde la desigualdad, el autoritarismo y la hipocresía institucional siguen intactos. Punk, hardcore y metal extremo como armas, memoria como munición y un mensaje que no pide permiso. Hablamos con Podri, cantante de RAT-ZINGER, sobre juventud criminalizada, antifascismo, autogestión, ruido y dignidad en tiempos de derribo.

“Jóvenes promesas de la delincuencia” suena más a sentencia que a título de disco. ¿A quién apunta exactamente esa “promesa”: al sistema que fabrica delincuentes o a una juventud empujada al borde?
Realmente habla de nosotros cuando éramos jóvenes. Si te fijas, en la portada, encima del título, se percibe un “1986” (que es otro tema del disco) para situar esa frase. Hacíamos la vida en la calle, en esos tiempos tan salvajes a los que, seguramente, sobrevivimos de milagro.
El sistema siempre ha fabricado delincuentes y ha empujado a la juventud al borde…
El disco es una embestida frontal contra la autoridad, el conformismo y la hipocresía institucional. ¿Sentís que hoy hay más motivos que nunca para hacer un disco así o simplemente nunca dejaron de existir?
Nosotros siempre hemos querido que nuestra música y nuestro mensaje sean embestidas frontales. El sistema es el mismo que cuando salimos del cascarón, aún más evolucionado si cabe. Sabemos que siempre van a ser necesarios discos como estos mensajes, ayer, hoy y sin duda, mañana. Esa es la desgracia con la que nos tocará vivir eternamente.
Musicalmente volvéis a un sonido crudo, acelerado, sin concesiones, mezclando punk, hardcore y metal extremo. ¿Fue una decisión consciente “endurecer” el discurso también desde lo sonoro?
No somos conscientes de esos giros. Sí que procuramos que la música se adapte al mensaje y no al revés. Tal vez de ahí esa mezcla de la que hablas … Sí que somos conscientes de que hay determinados momentos musicales (o estilos si quieres llamarlo así) que son los adecuados para cada mensaje. Sabemos que el punk por sí solo, no era suficiente para expresar lo que queremos decir.
Siempre se os ha visto como herederos del punk más radical y antisistema de los 80 en Euskadi. ¿Qué queda de aquel espíritu hoy y qué habéis tenido que reaprender para sobrevivir en 2026?
Hemos tenido que re aprenderlo todo. Nada es igual que antes. Ni siquiera nosotros….Hemos sobrevivido a nuestros propios demonios, y te aseguro que no ha sido tarea fácil. Pero a pesar de esto, ese espíritu sigue vivo entre la gente de ahora, si hablamos de dentro de nuestras trincheras, claro. Aunque no lo vivieran, el mensaje perduró en el tiempo, y empapó la sangre de las nuevas generaciones. Tal vez seamos menos, pero habrá un nuevo resurgir
Canciones como “Jóvenes promesas de la delincuencia” o “Red Warriors” retratan a una juventud marginal, politizada y perseguida. ¿Creéis que el relato dominante ha conseguido criminalizar definitivamente la rebeldía?
El sistema siempre gana. Sea como sea. Ha conseguido hacer creer a un gran sector de la juventud que ser de ultraderecha es un acto de rebeldía, no te digo más….
Desde luego, la mano que escribe la historia, no es la nuestra.
En “Red Warriors” rendís homenaje a los skins antifascistas de los suburbios de París. En un momento de auge de la extrema derecha, ¿sigue siendo el antifascismo una cuestión de supervivencia?
El antifascismo es una necesidad. Y los protagonistas de esta canción son un ejemplo a seguir. Aquellos parisinos consiguieron que sus calles fueran mucho más seguras. Al fascismo no se le discute, se le revienta.
El disco mira también al pasado: Bilbao, la ría sucia, la crisis industrial, la heroína, la violencia policial… ¿La memoria es un arma política o una herida que nunca termina de cerrar?
Ambas cosas. Es una herida abierta , ya que aquello que vivimos, aunque sintamos nostalgia, fueron tiempos muy duros. Gran parte de l@s nuestr@s no están, ya sea por la muerte, la cárcel o la locura. Y nosotros nos forjamos en esa debacle. Sentíamos la necesidad de mirar al pasado y plasmarlo en este disco.
“1986” cuenta con colaboraciones clave del punk de aquella época. ¿Qué significó para vosotros unir esas voces al presente de RAT-ZINGER?
Hemos tenido la gran suerte de juntar a Tomás de Zer-Bizio? y a Rokan de MCD para este tema. Si además tenemos en cuenta que se mencionaba a ambas bandas en la canción antes de saber que iban a colaborar, imaginate. Llevaban 30 años sin verse, y fué acojonante. Nosotros hemos crecido con su música, y hemos compartido con ellos los adoquines del Casco Viejo de Bilbo en aquella época. Para mí en concreto, han sido la banda sonora de mi vida. Así que es, probablemente, uno de los temas a los que tengo más cariño de toda nuestra discografía.
“Marea Baja” tiene un tono especialmente amargo y casi nostálgico. ¿Es una de las canciones más personales del disco?
Sí, junto a “1986”. “Marea baja” habla del Bilbao de aquella época y de nuestras vivencias, y “1986” habla del momento de la mutación personal en lo que somos hoy.
Cerráis el álbum con “En el sistema”,, atacando directamente a la justicia. ¿Dónde creéis que está hoy el mayor fallo del llamado “Estado de derecho”?
En el sistema. Seguimos aguantando la protección al rico y la criminalización del pobre. Lamentablemente esto seguirá siendo así. Habrá que gritarlo bien alto y bien claro siempre para que no se escuche su único mensaje de mierda.
El disco incluye una versión de “Somos los chicos enfermos” de Obligaciones. ¿Qué conexión veis entre aquella generación y la actual?
Gracias a aquella generación se ha mantenido la actitud y el mensaje hasta nuestros días. Siguen siendo las bandas de punk que más se escuchan en la actualidad, y también son los que tenían los mensajes más claros y directos. Sin ellos, no estaríamos hablando ahora mismo.

RAT-ZINGER siempre ha sido más que una banda: autogestión, equipo amplio, reparto equitativo. ¿Ese modelo es una forma de militancia o simplemente la única manera honesta de existir?
Siempre hemos querido tener una banda armada más que un grupo de rock. Los músicos solo son una parte de esta movida. Queríamos tener el mismo equipo siempre en la furgo. Y la única manera de tenerlo es hacerles formar parte de esto al igual que tú. Creemos que es lo justo, ya que son personas igual de necesarias que el cantante o el bajista.
En los textos se habla de autoritarismo, fascismo, guerra, desigualdad, tecnología deshumanizada, precariedad… ¿Vivimos realmente un tiempo apocalíptico o solo estamos viendo caer el decorado?
Creemos que el tiempo apocalíptico lo es desde el principio de los tiempos. Se han visto y hecho grandes atrocidades y aun nos quedan muchas por ver. Caerán los decorados y se construirán nuevos. Aunque sabemos que no hay solución, siempre queda hacerles frente. Cada uno como pueda….
Hay quien dice que vuestro discurso es “demasiado extremo” para estos tiempos. ¿Creéis que el problema es el mensaje… o que se ha normalizado la barbarie?
Han conseguido hacer creer que “barbarie” son nuestros textos, y no lo que ocurre a nuestro alrededor. El sistema es así de cabrón. Han hecho pensar que decir las cosas altas y claras es peligroso , o que simplemente un mensaje directo y crudo no es de recibo. Nosotros sabemos muy bien por que. Seguiremos.
Después de más de una década de trayectoria, ¿qué sigue empujando a RAT-ZINGER a subirse a un escenario y gritar?
Es algo que forma parte de nosotros y lo llevamos muy dentro. No concibo una vida sin Rat-zinger, aunque seguramente llegará un momento en el que ya no estemos para estos trotes. Pero aún queda mucho para eso.

El disco sale en LP, CD y plataformas digitales de la mano de Kasba Music. ¿Qué importancia sigue teniendo el formato físico para una banda como vosotros?
Sin formato físico, no hay rock. Si no existe el momento de poner un vinilo en tu casa, se pierde la conexión entre las bandas y el oyente.
Las plataformas digitales te hacen saltar de un grupo a otro con mayor facilidad, o te ofrecen canciones que tu no eliges. Tiene cosas buenas también, pero seguimos dándole al formato físico la importancia que realmente tiene. Un disco, una portada, unas canciones determinadas por álbum…
¿Cómo imagináis los directos de “Jóvenes promesas de la delincuencia”? ¿Catarsis colectiva o campo de batalla?
(Risas) Eso ya no depende de nosotros. Hemos pegado un meneo al repertorio, lo hemos querido actualizar un poco más. Vemos que cada vez hay más gente, muchas caras nuevas y eso es de puta madre. Arrancamos con más ganas de detonar que nunca.
Para cerrar: Si este disco fuera un mensaje lanzado al futuro, ¿qué os gustaría que encontraran quienes lo escuchen dentro de 20 años?
Si conseguimos entonces hacer sentir la mitad de lo que nos han hecho sentir nuestros predecesores, me conformo.

























