Aquelarre de metal y tachuelas // BURNING WITCHES, sala Salamandra – l’Hospitalet (Barcelona) – 11/02/2026
La gira “Witches and Kings” arrancaba ayer mismo en l’Hospitalet de Llobregat, así que, a pesar de que la tarde de miércoles se puso fea en Barcelona, para allí que nos fuimos. Costó salir de casa, pero desconocer la propuesta de un grupo íntegramente formado por mujeres que se hace llamar BURNING WITCHES fue de sobras aliciente como para desplazarme hasta la Salamandra y descubrir de lo que son capaces estas chicas.

Ciertamente, hay que reconocerle todo el mérito a esta banda suiza, deudora de JUDAS PRIEST en estética y referencias obvias a WARLOCK o Lita Ford en lo musical, que ofreció un set de hora y media, centrándose principalmente en la presentación de su último trabajo, “Inquisition” (2025), pero también rescatando temas de sus anteriores discos, como “Burning Witches”, con el que se despidieron. Eso sí, no pude evitar sentir cierta vergüenza ajena al escuchar al metal paco de turno diciendo: “Joder, ¡tocan bien y encima están buenas!”. Pero así es nuestra querida familia llamada heavy metal, amigos y amigas. Siempre hay alguna ovejilla descarriada por ahí suelta.

Musicalmente, fue divertido sumergirse en este viaje que BURNING WITCHES nos ofrece a través de la fusión efectiva de influencias como la N.W.O.B.H.M. y el metal más oscuro, con la voz de Laura Guldemond y su eterna sonrisa liderando el cotarro, con un potente registro, que alterna tesituras agudas del metal afilado con algún que otro adorno más grave y algunos trucos escénicos que siempre son bienvenidos.

Como no podía ser de otro modo, comenzaron con “Soul Eater” y “Shame”, de su disco “Inquisition”, para luego ir desgranando canciones, incluyendo la bonita balada “Release Me”. La fuerza arrolladora de Guldemond no cesó ni en ese caso, convirtiendo cada interpretación prácticamente en un ritual de gestos y pataditas que le motivan a merendarse el escenario del tirón.

Su mirada, centrada en el público, las posturas y la forma en que se desenvuelve en escena denotan intención y control sobre las tablas. Una simbiosis que conectó muy bien con el respetable, a pesar de no contar con una Salamandra llena. En ese contexto, BURNING WITCHES jugaron muy bien sus cartas, tanto como los chicos de HAMMER KING, encargados de caldear el concierto principal con su llamativo vestuario y attrezzo de candelabros.

Los alemanes venían con su último álbum “Make Metal Royal Again” (2025) bajo el brazo, cargado de power metal e himnos como la imprescindible “King for a day”, que lució en Salamandra gracias a ese inicio a lo “Painkiller”. Ciertamente, con su particular refrito entre HAMMERFALL y POWERWOLF, tampoco es que aporten nada nuevo a la escena, pero, para verles en directo una vez en la vida, pues no están mal.

























