AMFEST IV – SALA APOLO 2, BCN – 5, 6 & 7/11/2015
Ese pequeño gran lugar
Habiéndome quedado con los dientes largos las dos ediciones pasadas, este año decidimos echar el resto y apuntarnos a ver cómo era la movida del AMFest, que para esta su ya cuarta edición ha decidido despegar y expandirse en cierta manera, pero siempre moviéndose dentro del halo de grupos instrumentales (en su mayoría, aunque con muy buenas excepciones a la hora de las voces, y fanáticos del ruido en general, tales como los nacionales VIVEN y CICONIA).

Y decimos bien despegar porque para esta cita, Aloud Music (sello discográfico que trata con un amor increíble todo el abanico de este género musical) era la gran organizadora del evento, pasando en la actualidad a llamarse Asociación AMF, y seguir siendo parte activa de la misma. Y en cuanto a expandirse, porque las primeras ediciones se ve que tan sólo contaban con grupos propios del sello, para en esta ocasión traernos invitados de lujo internacionales como lo fueron los gigantes MAYBESHEWILL.
El festi tiene su acogida en la pequeña de la Apolo, Apolo 2, en la ciudad de Barcelona, sala muy acorde para el número de personas que tuvo cabida durante los tres días, siempre se estuvo cómodo, incluso en los momentos de mayor afluencia, ya sea en las primeras filas, o en la zona de merch y catering.
Ya terminado y asentado lo vivido, me quedan buenas sensaciones, ya que si coges el amplio campo que puede albergar el post-rock, no es lo normal que salgas cada día del evento diciendo que te han gustado todas y cada una de las bandas que han participado, pues en este lugar mágico se obra el milagro, porque esa es la realidad. Primero, el disfrute con las ya conocidas, más que nada porque debido a la situación del escenario y distribución de la sala vives una cercanía que no sería posible en otros lugares…….la energía transmitida (lo de MUTINY ON THE MOUNTY fue espectacular). Y segundo, la cantidad de nuevas bandas por descubrir, y en las que quedó patente una cosa, cómo se puede tener a nivel nacional tantos y tan buenos músicos?, sin llegar a ser subjetivo, pero eso fue lo que percibimos. Como anécdota se puede decir que gente que tenía entrada sólo para un día se acabó cogiendo para el resto del festival.
JUEVES 5
Debido a problemas de logística cogimos ya empezados a los catalanes BÖIRA (niebla), que haciendo honor a su nombre, o quién sabe, jugando con la máquina de humo, hicieron de las suyas y transformaron el Apolo en un pequeño Londres, aunque eso ya forma parte de la magia. Tuvieron el honor de abrir el AMFest presentando su primer ep, “Si de la runa naixés”. Sin conocer nada suyo me recordaron a unos Damascus, pero esto fue más allá, imagínate que recogieras todas esas tendencias del post-rock que tanto gustan, tal como se demostró en “Els que escoltan los arbres”, e impregnadas con una fuerte base de percusión acompañadas de coros rasgados como en “Volcano”, el cual llenó la atmósfera de aire ochentero, o incluso un toque más espacial con “Glasgow”.
Directo explosivo que dejábamos para ver lo que fue para mí el descubrimiento de la noche, los americanos EL TEN ELEVEN. Este dúo proveniente de la ciudad de Los Ángeles machaco a una audiencia que si bien echó de menos unas guitarras más salvajes, los ritmos que salían del interior de ese bajo-guitarra de doble mástil (cuyo dueño, Kristian siempre andaba masticando una púa) unidos a la energía demoledora de la batería nos acercaron a un ambiente más electrónico (remotamente me querían sonar a unos Delorean) que invitaba a moverte de manera diferente. Momento para el recuerdo cuando Tim (batería), abandonó su puesto natural para jugar con las baquetas en la guitarra. Temas cortos y repletos de loops, EL TEN ELEVEN también presentaban disco, “Fast Forward”, siendo ya el quinto de su carrera. Pudimos disfrutar, entre otros temas, de “Point breeze”, la genial “Peter and Jack” o “3 plus 4”.
Y como si de adrenalina se tratase hicieron su aparición los esperados MAYBESHEWILL. En la mente teníamos presente su reciente decisión de retirada de los escenarios, y si bien estuvieron hace relativamente poco por BCN, esta iba a ser la última oportunidad para vivir una despedida en toda regla. Tuvieron tirón, ya que aunque la sala nunca estuvo vacía, con los ingleses echó el resto, y sí que se notó una mayor afluencia. Aunque como disco más reciente tenemos su “Fair youth”, es cierto que en todo momento sonaron frescos y arrolladores, mejor retirarse en el momento álgido de tu carrera, dicen.
Lo cierto es que sus melodías son inspiradoras, y si además juntamos su actitud sobre el escenario, de ver a gente que disfruta lo que está haciendo, pudiendo asustarte la energía que pueden llegar a transmitir, canalizada para la ocasión, en una auténtica fiesta en medio de la Apolo 2. Esperamos ver parte de esta energía transformada en algún proyecto paralelo. “In amber” nos llegó al alma.
VIERNES 6
El viernes arrancó con la psicodelia hecha rock de la buena mano de MAAMUT. Los locales jugaron bien la carta de rock setentero acompañado de teclado y hasta un violín. Lo hipnótico de las luces que lucía el bajo jugaba con el ritmo de sus canciones e invitaba a seguirlas. Presentaban su “Sisena extinció masiva” o su particular visión del acercamiento a la sexta extinción, “hagámoslo con dignidad”, proclamarían. Simpáticos y cercanos los catalanes, que ante la ausencia de merch anunciaron que se alquilaban en su lugar salvo uno de los miembros, “yo soy gratis”. Notas fuertes y desgarradoras sumidas en ondas que nos mostraron temas como “Skeletor”, “La invasión de los ultracuerpos” o “Amanecer”, con la que cerraron.
Desde la pequeña localidad de Berga desgranaría VIVEN su también psicodelia, pero con unos fuertes matices de stoner y metal. Firmado un solo trabajo, “El solitario”, fue uno de los pocos grupos que cantó en el AMFest, llegando entre risas a pedir perdón por ello. No sé si era por la forma de cantar, o porque lucía una Explorer como las que usa Hetfield me quería recordar un poco a esa figura. En otros temas me traían recuerdos a Söber, también por la manera de cantar, influencias del rock de los noventa en general que demostró potencia también en la percusión, si te fijabas golpear al batería las cajas llegaríamos a la conclusión de que las hizo sudar, llegando a tener que cambiar el chaston. Los “heavys indies “, como se llegó a oír nos regalaron temas montados en su caballo musical como “Clouds and horses”, la intro “The cloverfield shootout», o los banjos con “The lights”.
Se acercaba una explosión de energía sin igual, los de Luxemburgo firmaron para mi uno de los mejores bolos que tuvo el AMFest, sin duda para el recuerdo. Empezando por la colocación de los instrumentos sobre el escenario, acercando la batería al frente, formando un círculo que integraría a todos los miembros (he de apuntar que esta combinación se mantuvo presente en las restantes bandas), o las inmensas pedaleras que llegarían, en su momento álgido, a ser “golpeadas” con las manos en un arranque de furia escénica, deshaciéndose del instrumento, los MUTINY ON THE MOUNTY montaron una fiesta en toda regla, llegando a superar en mi opinión al ambiente de la primera cita del jueves. “North Korea” estuvo bien, pero lo de “Mapping the universe” no hay palabras, público encendido, luces y paranoia sónica. Llegaron a salir hasta dos veces, dejándonos, porque no, con ganas de más. También nos deleitaron con “Ecliptic” y “Strobocop”. Bravo.
Quizás por la sorpresa de MUTINY ON THE MOUNTY, o porque eran una de las pocas bandas que conocía, MASERATI, desde los USA, nos dejaron más bien fríos. Se veía que era una de las bandas más esperadas (personalmente también), y aún teniéndolos controlados en disco (el “Pyramid of the sun” (“Bye m´friend, goodbye”) y el “Maserati VII” (“Earth like”) me parecen dos auténticas joyas) venían a presentarnos su “Rehumanizer” (del que cayeron “Rehumanizer I+2). El rollo espacial y electrónico, incluso progresivo, que gastan te atrapa, pero ya bien sea que veníamos de un nivel alto o que, simplemente, no tuvieron el día, nos hizo sentir algo de decepción. Aún así, el ambiente que invadió la sala con “Monoliths” hizo que rescatásemos algo de energía escondida.
Sorpresón el que nos deparaba STEARICA, grupo que cerraba un gran viernes. El trío de Turín llegó algo tarde debido al clásico de problemas de toda índole con la furgoneta. Su bajista, postrado en silla de ruedas, fue subido al escenario con la inmediata colaboración de los allí más cercanos, las pedaleras las accionaría con las manos durante el concierto. La mezcla de noise combinada con una fuerte percusión (su batería llegó a hacer juego con todo lo que tuvo a su alcance, incluso abandonando el instrumento, para terminar lanzando las baquetas al público, fueron detalles que nos enamorarían) quizás no entre a oído de primeras, pero queríamos terminar por todo lo alto, con mensajes de amor a Sergio de Aloud Music, y agradecimiento por su implicación con el festival, llegamos a la formación de un pit con todas las de la ley. “Delta”, “Siqlum” o “Amreeka” tuvieron la culpa.
SÁBADO 7
De los tres días, quizás fue el que más dedicación tuvo al rock en general, sin pasar por encima pero dejando la electrónica a un lado. También fue el día de la reivindicación del panorama musical nacional, ya que tan sólo una banda, AND SO I WATCH YOU FROM AFAR, provenían de fuera del territorio. Abrieron ERROMA, que desde el País Vasco descargaron su post-rock, pero con tintes técnicos de lo que en su día se llamaba hardcore. Graves, fuertes y con cierta aura de denso misticismo se mostraron, tanto en los temas como en el sonido, que, para arrancar después de la fiesta del viernes, vinieron de maravilla. Los desgarradores “Nova” o “Bukaera” arrancaron nuestra curiosidad por investigar un poco más la propuesta de esta banda, que cuentan con el Ep homónimo “Erroma”, dejando un buen sabor de boca que entre aplausos y gritos de “beste bat!!” queríamos más. La sesión empezaba oscura.
Continuaron los madrileños LE TEMPS DU LOUP, algo menos afilados (en cambio no así cuando tocaron “Iranian”) en cuanto a guitarras, y tirando un poco más de misticismo y algo más de matemáticas, se pudieron disfrutar en este su primer concierto en BCN. La pasión que desprendieron con su presentación de “Jauría”, su más reciente Ep, pudo verse en temas como “Belko”. Y la arrancada metalera que tuvieron con “Guernica” para después caer en una calma cegadora son dignos de ovación, más que nada porque según comentaron, su batería apenas se había aprendido los temas (que considero de cierta complejidad) en unas tres semanas, coincidiendo también como su primer concierto con la banda.
Y llegó la locura. Recuperando un poco el espíritu de la sesión del viernes hicieron su aparición AND SO I WATCH YOU FROM AFAR, con una actuación que sólo la puedo calificar de impresionante, al más puro estilo de la energía que desprendieron MUTINY ON THE MOUNTY el día anterior. Los irlandeses descargaron ante una legión de fans que ocupaban las primeras filas un torbellino. Con “millones” de pedales sobre el escenario, las melodías que invitaban a moverse, y constantes ondas de sonido en forma de curvas, engrasaban la maquinaria (con olorcillo irlandés, como no, de fondo) con la gran “Beautiful universe master champion”.
Venían presentando su último trabajo, “Heirs”, practicando el arte de cantar, pero sin letra, aparentemente, sólo haciendo agradables e interminables coros. En la parte final del concierto volvieron a salir, llegando un guitarra a bajarse a hermanarse con el público formando un círculo con cierto número de asistentes, gestos que siguieron invitando a subir a tocar el bajo en el último tema. Grandes aires de fiesta para lo que sería el último show del año para el grupo y, esperando volver por estos lares, se correspondió a la banda formando un glorioso pit y algún que otro vuelo.
Después del subidón les llegó el turno a CICONIA, quizás la apuesta más pesada y sorprendente del día. Rock instrumental con altas dosis de stoner y metal. Su “Moon sessions” les ha llevado a despegar desde su Valladolid natal por toda Europa. Aunque la sala experimentó cierto vacío, lo cierto es que supieron acercarse al resto de público, que si bien en un principio la propuesta parecía haber sido acogida tibiamente (“cuanto metal hoy no?”, se escuchaba por ahí), la banda reaccionó, y mostrando de nuevo una característica común a todos los grupos, la cercanía con los asistentes, la liaron bajándose del escenario todos los integrantes, formando un severo círculo contando con la participación de todo el mundo, cosa que agradecimos, ya no sólo musicalmente, ya que la fiesta continuaba, de manera más ruda sí, pero se volvieron a vislumbrar vuelos con “Bibey” o “Jack O’Lantern”. Preciosos punteos que quedan para el recuerdo, para un concierto que empezó de manera más pesada, tirando de temas más stoner, derivando a un tono más rock al final.
Reventados, esa es la palabra que mejor define a la despedida del AMFest, la sala volvió a revivir un poco con JARDÍN DE LA CROIX. La joven banda madrileña se encontró con todo hecho, por supuesto aquello tenía que terminar de la más grande de las maneras. Gente totalmente entregada, y que ya sabía lo que nos esperaba. Desgranaron los temas de “Ocean cosmonauts” y el gran “187 step to across the universe”, pura matemática musical. Bien sea porque el cansancio ya empezaba a hacer de las suyas, lo cierto es que los disfruté menos que otras veces, y aunque el cierre con “Talking with the planets” fue espectacular, a la vez era más que esperado, no llegando a sentir lo mismo que en otras ocasiones. Necesitamos algo nuevo ya.
Y hasta aquí dio de sí el AMFest IV EDICIÓN, cita imprescindible este año para gente con inquietudes musicales, porque aunque todo se mueva en el campo del post-rock, el abanico de estilos es amplio, pudiendo estar moviéndote, o simplemente escuchando y disfrutando. Si a eso añadimos un servicio de catering, con opciones vegetarianas incluidas y a precios más que razonables, es todo un aliciente para felicitar a los organizadores y desear, como no, más ediciones, que si se quedan en este tamaño, donde los espectadores podamos gozar de la cercanía con las bandas y el buen ambiente, doble placer.







































