AMFEST 2016 – LA [2] DE APOLO, BARCELONA – 3-4-5/11/2016
Protagonistas, los dúos
Es difícil enfrentarse a narrar la crónica de un festival de estas características, partiendo de que su gran fuerte, o su semilla, es la diversidad de géneros musicales que podemos encontrar en la oferta del AMFest. Descubierto por un servidor gracias a la insistencia de amigos con grandes inquietudes musicales cuyo oído nunca está tranquilo accedí a probar suerte, y mi primera experiencia no pudo ser más satisfactoria. Desde el lugar dónde se celebraba, acogedor (La [2] de Apolo), de tal manera que parecía que estaríamos casi en familia, hasta la sensación de haber descubierto, personalmente, un género o un mundo, como es el de la música instrumental. La edición del 2015 puso el listón muy alto, no obstante nos animamos a repetir, sobre todo por la necesidad que nos habíamos creado de descubrir nuevas sensaciones.
JUEVES 3 DE NOVIEMBRE
GAMBARDELLA
Este año decidimos portarnos bien, y aunque suela fuera una proposición, nos sirvió para estar puntuales y no perdernos el inicio del festival que empezaba con unos enérgicos GAMBARDELLA. Energía que nunca la hubiera relacionado dentro de la fusión con sonidos provenientes del jazz y una actitud entre los miembros de la banda de complicidad que no sabemos si es un virus que recorre el pequeño escenario del AMFest, sobre todo si son bandas que saben que juegan en casa.

LOST IN KIEV
Fue algo que daba al ojo, los restos de adornos del reciente Halloween que se habrían empleado en la pequeña sala para la consabida fiesta, en este caso parecían telarañas. Telarañas que en un contexto como el que nos ofrecieron GAMBARDELLA, cuanto menos, chocaban. Sin embargo les venían al pelo a LOST IN KIEV, cuyo resumen de su actuación podría definirse como oscuridad. Oscuridad en lo musical por el post rock de diccionario que ofrecían, en momentos casi acariciando elementos del metal (y si no que consulten con algún cuello en los momentos de mayor intensidad).
Oscuridad también en la vestimenta, de sempiterno negro, y oscuridad, sobre todo, en las luces, incluso para crear cierto tono de ahogo. El gran fuerte a mi parecer vino de la mano de los visuales ofrecidos durante el concierto mostrados en la parte trasera del escenario a modo de pantalla, aunque no pude llegar a relacionarlos con ningún concepto el rato que me distraían la vista. Los franceses, lejos de hacer un mal show, nos dejaron la sensación de «…esto ya lo he visto…», aunque el disco que presentaban, Nuit noire, sí que nos parece bueno.
YNDI HALDA
Última banda de la noche, y gran sorpresa y descubrimiento del día, por no decir bolazo, el que se marcaron los ingleses YNDI HALDA. Representación musical de la belleza con tres guitarras jugando con la percusión y teclados, y en medio de todo ello, un violín, que elevaba y guiaba el ánimo hacía otro tipo de ensoñaciones. El rasgueo de dicho instrumento con distintos objetos conseguía sonidos que sólo pueden caber dentro de la dulzura y la harmonía, adornados con voces sutiles, logrando momentos en los que vimos a gente permanecer quieta sintiendo con los ojos cerrados.
Sí que tengo que decir que en los pasajes más tranquilos diera pena escuchar hasta la más mínima tos, todo por el hecho de no empañar la belleza de lo que se estaba escuchando. Esto no quita que se alcanzasen momentos más dinámicos, que llevarían todo de un extremo al otro. Repetidores en el festival y dentro de su particular «Under Summer Tour» en relación a su último trabajo, YNDI HALDA ofrecieron una extensa actuación, viéndose que ellos mismos se quedaron con ganas de más, dejando a un público que no nos hubiera importado la repetición de su concierto de hace unos años a continuación. Se despidieron de una manera envidiable, abandonando el escenario tranquila y pausadamente, dejando a uno de los guitarras sobre el (y que merece capítulo aparte vista su maestría).
En sus manos llevaba cada uno un pequeño instrumento de percusión a modo de suave campanilla y, bajando y encontrando su lugar entre el público, fundiéndose en comunión, iba sonando al mismo compás, logrando una atmósfera que no puedo llegar a describir. Si hubo un momento donde aplaudir, fue este.
VIERNES 4 DE NOVIEMBRE
La sesión que nos ofrecía el viernes se antojaba rara. Dentro de la propuesta de este año del festival en cuanto a bandas se refiere, se podría tachar cuanto menos de ambiciosa. La inclusión en el cartel de internacionales como LEPROUS o GOD IS AN ASTRONAUT, que no sabríamos como repercutirían a la política del festival, considerado como cercano y con ese aire de celebrarlo «en familia», que obligaba al cambio temporal de sala (algo curioso, cuya transición se hizo a través de las entrañas del edificio)
OUR NEXT MOVEMENT
De nuevo banda que sabe que juega en casa, los valencianos OUR NEXT MOVEMENT se marcaron una actuación que percibimos de menos a más. Dentro de la sorpresa que este concierto sólo era para los abonados a los tres días del festival, y sabedores de que «abrían» para uno de los grandes de la jornada, quizá influyera a la hora de saber encontrar su sitio. Aún así no tardaron demasiado en calentar, y exhibiendo un math rock que fue tornándose intenso, y que con pequeñas pinceladas, nos recordaba por momentos a unos Mutiny On The Mounty de la pasada edición, se vió que, al final, se sintieron cómodos. No en vano confesarían algo abrumados más tarde opinando sobre el numeroso grupo que estábamos disfrutando desde abajo.
Bajo mi opinión son una banda prometedora y demostraron estar en buena forma. Ataviados para la ocasión, lucían de un llamativo color blanco, pudiendo ser la contraposición de LOST IN KIEV, desde luego nuestras inquietudes musicales sí que las calmaron. En ciernes de presentar su primer lp, 119, y encima a través de la organizadora del festival, Aloud Music, abra que estar atento a su evolución.
LEPROUS
Gran promesa dentro de la nueva ola de progresivo que poco a poco invade los escenarios y que en este caso afectó al AMFest. Ante todo, diferentes. Congregaron a una cantidad de público que, no es por desmerecer el festival en sí, pero de primeras hizo que pasásemos de estar en nuestra salsa a estar bañados en ella. Y no por haber estado incómodos ante tal llenazo de la sala principal, la Apolo original, si no por el contexto en el que se desarrollaba.
Estábamos en el mismo festival sí, pero ese aire de cercanía cambiaba, la familia se hacía más grande. Dentro de la oferta que nos ofrecieron los noruegos también cambiaba la cosa, pasábamos de un género instrumental a la inclusión de voces, nada que objetar, pero es que no hubo transición. Camisetas de Katatonia y alguna que otra melena, que dentro del género progresivo, acudía a otros tintes más heavies, sobre todo en la finura de las voces. Luces intensas, aunque rodeadas de oscuridad, las que bañaron un repertorio que se hizo a momentos, pesado, y es que no estamos acostumbrados.
DOBLECAPA
Había que darse vida, entre LEPROUS y los GOD IS AN ASTRONAUT tocaron DOBLECAPA, el segundo de los conciertos ofrecidos exclusivamente para los poseedores del abono al festival. De nuevo recorrimos la escalera que separa ambas salas cuando los primeros acordes ya llegaban a nuestros oídos. Hay que decir que DOBLECAPA fue un flechazo. Se nos había hecho grande la masificación de la Apolo, cuando, de repente, al abrir las puertas de La [2], nos encontramos ante un dúo, guitarra y batería, la primera ofreciendo fiereza desde su llamativa forma de cigarbox, y la segunda atronando con fuerza inusitada sin ayuda de amplificación. 
Y haciéndonos recuperar en un momento la sensación de cercanía, ya que, en medio del penumbral círculo de gente, se encontraban ellos exhibiendo tintes de blues, rock, south… mostrados de una manera contundente, rotos cuando se observaba la simpatía que podía ofrecer un pequeño pato de peluche encima de los amplis, y la presencia de la pequeña hija del guitarrista. Fue el primer momento emotivo de la jornada, debido al recuerdo que tuvieron para un reciente fallecimiento en su familia, a lo que, entre otros fue dedicada su actuación.
GOD IS AN ASTRONAUT
No me puedo considerar más que un poco tonto por haber abandonado a DOBLECAPA por conseguir algo de sitio en GOD IS AN ASTRONAUT. Primero por perderme algún pedazo de tema de los primeros, y segundo porque el sitio para la actuación de los irlandeses estaba más que rifado. Pioneros del mejor post rock instrumental del que teníamos más que ganas de ver reflejadas en directo sus conseguidas atmósferas espaciales. Sin duda ayudaron los juegos de luz, los cuales asemejaban estrellas y explosiones de supernovas, poéticamente hablando. Casi dos horas de intensidad que se nos pasaron de un suspiro en las que los miembros de la banda tuvieron que tomarse un pequeño y disimulado descanso.
Nos dejaron en el cuerpo cierta sensación de tranquilidad, y quizás con ganas de algo diferente por el hecho de no haber podido disfrutar de temas más enérgicos, aunque igualmente intensos, en los que en la segunda parte de su actuación tuvieron lugar. La sonrisa nos vino cuando ejecutaron una pequeña cover de la famosa Billie Jean de Michael Jackson. Abrumados para digerir tal exhibición, atracón musical que diríamos, que tenía sus momentos álgidos cuando sonaban como aguijones las guitarras para alcanzar los clímax. Otra muesca que nos podemos hacer en el cinto con un grupo que, nos hacemos propio el título de su primer trabajo, The end of the beginning, para resumir su actuación.
THE ALBUM LEAF
Último viaje cavernario el que hicimos para regresar a la sala pequeña para disfrutar de THE ALBÚM LEAF. El ambiente regresó a lo que nunca se debió de haber apartado, cercanía. Y THE ALBUM LEAF jugaron con el papelón de lidiar con ser los posteriores a GOD IS AN ASTRONAUT, y es que tras las dos horas que estos últimos ofrecieron, las expectivas de la jornada ya estaban más que copadas para ver a los americanos. Aún así y todo encontramos relajación en su propuesta de post rock enamorado de la electrónica, expresada a través de teclados, que ganaron la partida, al violín, que volvía a hacer aparición tras lo exhibido por YNDI HALDA, pero sin tener tanto protagonismo.
Otro de los elementos que llamaban la atención fueron los telares que habían montado por todo el escenario, que con el efecto de las luces, daban conseguían transmitir ensoñaciones de tranquilas olas de mar. También la percusión, variada en efectos, y montada a un lateral, dejando al violín su parte central. Así como el cambio de protagonistas a la hora de ponerse a los mandos de los teclados e incluso los vientos en forma de trompeta lograban captar nuestros sentidos. THE ALBUM LEAF tuvieron un parón como banda pero han vuelto con Between waves, su más reciente trabajo. Atmósferas melancólicas y tristes para una jornada en la que la cafeína ya estaba empezando a bajar.
ARMS AND SLEEPERS
Mientras se recogía toda la parafernalia que se habían montado THE ALBÚM LEAF sobre el escenario, hizo su original aparición la banda de un hombre solo, ARMS AND SLEEPERS. Esperando a que alguien se subiera cuando terminaran de recoger los distintos elementos de repente hizo su aparición entre el público por una mesa que plantaron en medio de la sala. A continuación, sobre ella se instaló un ordenador y distintos elementos hasta que el protagonista en cuestión nos animaba a cuantos quedábamos por allí a experimentar el tacto de los distintos elementos electrónicos (pero con especial cuidado con el laptop).
Dicharachero, y con afán de ganarse cercanía con el público, para lograr comunión con la actuación más distinta de cuanto se vio en el AMFest. Ritmos bailables, machacones incluso, invitaban al movimiento, pero la jornada, y la situación, no daba más de sí. Una pena, porque en otras circunstancias ARMS AND SLEEPERS se habría comido a la sala. Tuvo su punto simpático en la parte final de su actuación, cuando nos invitaba a hacerle distintas preguntas, las cuales respondía como mejor podía en ausencia de un micro al que le no le daba la gana funcionar. SÁBADO 5 DE NOVIEMBRE Última jornada. La que más se pareció a las sensaciones vividas el año pasado en cuanto a descubrimiento de sonidos nuevos y fiesta en general, que empezó con la triste noticia de la caída de uno de los grandes de la jornada, MY SLEEPING KARMA y que, por causas de logística, no dio tiempo a sustituir. En cualquier caso, a la hora de un valoramiento general, he de decir que no se echó de menos, convirtiéndose así en una de las jornadas que más disfrutamos.
MARDEMARMO
Poco menos que increíble se puede definir la actuación de los catalanes MARDEMARMO. Tercera de las bandas locales que ejecutó un post rock potente, crudo y de sonido limpio que bailaba en tu cabeza. Frenetismo musical que se multiplicó con la aparición de una tercera guitarra sobre el escenario, Jordi SYBERIA se unía a una fiesta en la mitad de una sesión que no hacía sino transformar las sensaciones en las que sólo las acompañó un grito ahogado, la única voz que se iba a escuchar según ellos durante todo el concierto.
No hacía falta más. No quedó más remedio que recompensarlos con aplausos, en los que se nos respondió juntándose y abrazándose todos los miembros. Intenso. SYBERIA son muy queridos, y MARDEMARMO, a partir de ahora, más.
ÀNTEROS
Gran expectación por la tercera y última apuesta local del AMFest. ÀNTEROS, grupo nacido de las cenizas de otros como ERROMA, VIVA BELGRADO, TOUNDRA o los propios SYBERIA. El super grupo venía presentando Lunas, corto de temas, como así lo fue su emotiva actuación, en la que dedicaron la también homónima Lunas al fallecimiento del padre de Sergio Aloud, implicado en cierta manera en la organización del festival. Corto pero intenso el repertorio de ÀNTEROS, en el que una desgarradora voz acompañada, de nuevo por un combo de tres guitarras, se llenaba de protagonismo.
Fue como observar una versión de lo que habría tenido que ser lo nuevo de VIVA BELGRADO, sin ataduras. Explosiones y retorcimiento de cuerpos sobre el escenario en lo que lo puramente acústico o melódico tuvo presencia en su parte central, como si a partir de ese pequeño sol o explosión hubieran ramificado el resto de los temas. Nos vuelve a hacer gracia la pequeña figura de Dragon Ball que sigue luciendo la guitarra de ERROMA.
BALA
«Llegan las punkis«, tal y como dijo alguno. En cualquier caso, el dúo gallego, formado por chicas, se meo en todo el personal, hablando mal y pronto. Desde la prueba de sonido, hecha en el más absoluto crudo, como en la exhibición de los temas de Human Flesh y alguno de su próximo trabajo, aún pendiente de publicar, a través del colectivo MATAPADRE. Letras y rasgadas voces para la apuesta de este año por los dúos.
En este caso de guitarra y batería, que no echó de menos ningún elemento instrumental ni adorno más para transmitir sensaciones. Potencia como pocos lo demostrado por estas dos gallegas caracterizando elementos de punk, stoner, metal y la madre que los parió a todos, llegando a crear potentes clímax y meneos, por fin, de cuello para abajo.
THREE TRAPPED TIGERS
Ante la ausencia de MY SLEEPING KARMA, entre BALA y THREE TRAPPED TIGERS se comieron la tostada. Por parte de los ingleses mostrándonos un baile intenso sobre todo de teclado y electrónica, envueltos por la definición del math rock, continuando la intensidad que tan buen sabor de boca nos había dejado el dúo gallego. El trio desde luego atrapó, aunque a nivel personal no tanto como al principio de la jornada.
ZA!
Lo que no entiendo es lo de ZA!, encargados de cerrar el festival. Original su caótica propuesta de sonidos, en los que me perdí y todavía no encuentro la forma de unirlos. Inclasificable percusión acompañada de voces inconexas. Sin embargo, algo nos debíamos de estar perdiendo, aparte de nosotros, porque tuvieron un popular seguimiento y fiesta posterior sin igual, al nivel que se esperaba del festival, y aunque con la sonrisa torcida y no comprendiendo la propuesta, he de decir que se hicieron con la sala. La conclusión del AMFest 2016 nos afirma que es un festival asentado, que es grande en si mismo por su apuesta en la variedad de grupos y temáticas, aunque la inclusión de dos grandes este año llegara a transformar su política, logró recuperar con nota su espíritu. Capítulo aparte merece la divertida anécdota de la autodestrucción de pulseras de abono y el apartado de catering que ofrecen y manejan, opción vegana incluida. Otro detalle más que denota que cuidan y saben hacerse querer por el personal. Así como su más que meritoria apuesta por los grupos nacionales, los cuales pueden hacernos vibrar tanto o más que el resto.
Texto y Fotos: Jon Rodríguez

















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