ATALAYA ROCK 2015 – POZAL DE GALLINAS, VALLADOLID – 10/10/2015
Magnífica noche de Rock y Metal
Sobrepasando la barrera de las diez ediciones, llegaba uno de los momentos más esperados por el público metalero de nuestro país. El pasado día 10 se celebró en Pozal de Gallinas (Valladolid), la undécima jornada del ansiado festival Atalaya Rock.
Los rockeros Sinasia, fueron los encargados de caldear el ambiente, y lo hicieron de manera ejemplar con un recinto ya casi abarrotado.
Tras ellos, llegaba el plato fuerte de la noche; la primera actuación internacional de la historia del Atalaya Rock: las bellísimas suecas Tundermother, hicieron las delicias de todos los allí presentes ofreciendo su carisma, pasión, simpatía, cercanía, sencillez y absoluta entrega a un público que enloquecía con ellas y disfrutaba de temazos de la talla de: “FFWF” en su inicio, para comenzar; (como no podía ser de otro modo) con una arrebatadora caña.
“Give me some lights” sencillamente y sin desmerecer las anteriores, brilló. Y de esta misma forma brillando, las rockeras cerraron su conciertazo con “Shoot de kill” y “Please me” entre otras.
Aparcando el rock, llegaba el referente del thrash metal español, es imposible nombrar heavy o trhash (nacional e internacional) sin hablar de Angelus Apatrida. Los albaceteños nos regalaron un show, como nos tienen acostumbrados; repleto de calidad musical (aunque durante toda la noche acompañó a todas las bandas, un sonido algo enlatado y distorsionado) en forma de: “Inmortal”, “End man”, “You are next”, “thrash attack” o “Legally brainwashed” repartiendo pogos por cada rincón e incluso celebrando (con tarta incluida) el cumpleaños de uno de sus integrantes.
Disminuyendo un poquito la potencia, pero sin bajar el listón de calidad, entrega y diversión era el momento del juglarmetal de mano de Saurom. Los gaditanos nos venían presentando su nuevo doble CD, de nada más y nada menos que 27 canciones; “Sueños”.
Sintiendo aún hoy el calor de sus cañones de fuego en nuestras caras, recordamos que su concierto comenzó con algunos pequeños problemas de sonido que fueron solventados con rapidez y destreza. Con todo ya resuelto, no quedaba más que disfrutar en un recinto que se encontraba ya sí, de bote en bote. Brillaron especialmente temas como “Irae Dei”, “El laberinto de los secretos” o la reciente “Vive”. Dos de sus hermanas de disco, la acompañaron en esta noche; “Sueños perdidos” y “El circulo juglar”, que junto con “Vive” fueron las tres representaciones de este nuevo “Sueños”. Realmente, me sorprendió la aceptación de estos nuevos temas en el público y su reacción, pues aún teniendo prácticamente una semana de ‘Vida’, fueron acogidas y disfrutadas incluso mejor y más que las ya consagradas. El público se mostró entregado, apasionado y saltarín en gran medida, en este bloque de temas. Parecía que esa unión entre grupo y tropel terminaría por derrumbar el recinto por tanta entrega y pasión que desbordaban ambas partes.
Una banda como siempre fundida, cariñosa, sencilla, amable, cercana y divertida defendía uno tras otro, todos sus temas para terminar con dos himnos de la banda. Las ya míticas e insustituibles de Saurom; “Fiesta” y “La Taberna” fueron las encargadas de cerrar la fiesta juglar por todo lo alto.
Esperamos con ansia la llegada del año que viene, pues será cuando los juglares cumplan 20 años de carrera y seguro que nos tienen preparadas muchas sorpresas.
Aunque la gente se dispersaba un poco, la noche no terminaba ni mucho menos.
Kiss Fever Band llegaban a escena con su auténtica caracterización y haciendo una gran representación de los neoyorquinos. “Strutter”, “Dr. love” y “Nothing to lose”, fueron los cañonazos que abrieron el show, seguidos de las míticas “Haven’s on fire” o “Crazy crazy nights” que hicieron las delicias de los seguidores de los hard rockeros y se llevaron a su terreno a los menos acérrimos de la banda original.
Se despidieron con “I was made for lovin’you” y la consagrada “Rock and roll all nite”. Fueron el mejor broche de cierre para los conciertos, que podíamos esperar.
La noche era larga y aunque terminaron los directos, la fiesta no lo hizo. Continuó así pues la música, los concursos (de mano de la presentadora que durante toda la noche nos introdujo de una manera formidable en el mundo de cada banda) el buen rollo. Momentos de camaradería compartidos con buenos amigos e ídolos y escuchando buena música, hasta altas horas de la fresca madrugada, cerraron la magnífica noche del rock n’ roll.
La gente del Atalaya Rock; organizadores, presentadores, gente de la barra, de seguridad e incluso de los stands, ha logrado una vez más, regalarnos una noche repleta de buena música de calidad en directo y de forma gratuita. ¡¡¡A POR MUCHOS MÁS AÑOS DE ATALAYA ROCK!!!































