Crónica de WITHERFALL y ATREIDES en Madrid
Witherfall, es una banda californiana liderada por el fantástico y versátil vocalista y teclista Joseph Michael, (conocido también por ser el relevo del mítico y desaparecido pero nunca olvidado vocalista de la banda de culto Sanctuary, Warrel Dane), y el virtuoso y genial guitarrista y compositor Jake Dreyer, que también tocó en bandas como Iced Earth, White Wizzards o Kobra And The Lotus. Acompañando a los dos compositores, el jazzístico bajista Anthony Crawford, Chris Tsaganeas a la batería y Gerry Hirschfeld a los teclados, haciendo labores de acompañamiento vocal y guitarra rítmica. Witherfall poseen en su haber 4 fantásticos álbumes de estudio, el último de ellos, editado el pasado 31 de mayo bajo el título de “Sounds of the Forgotten” y que para este juntaletras, es uno de los mejores trabajos editados este 2024. Podrían definirse como heavy power progresivo, pero lo cierto es que las complejas y oscuras composiciones de la banda tocan diversos palos y casi siempre de forma brillante y acertada, siendo difíciles de etiquetar, encontrándote en sus canciones partes de estilos como el shred, neoclasical, groove, thrash, partes jazzísticas o incluso black metal, todo ello para llevar su música a un nivel que ya está entre lo mejor de la escena progresiva y que no tardará en codearse con los grandes nombres del genero en mi opinión.
Con dos únicas paradas en su gira hispana, tocaba pillar la mochila y bajarse hasta Madrid, concretamente a la Sala Revi Live de Vicálvaro, un poco alejada del centro, pero que no me resultó tan incómoda de acceso como me contaban algunos. Aún así, me pareció una muy buena sala, ancha, con buen escenario y capacidad para 400 personas aunque creo que caben más. La historia es que a eso de las 20’15 horas del famoso y fatídico 11 de septiembre, llego a la Revi Live y tras comprobar que no mucha gente se había animado a aparecer por allí, y pillar algo de merch (hay que apoyar a las bandas) a las 20’30 empieza el concierto puntual.

Atreides, la banda gallega, era la encargada de abrir en las dos fechas de la gira española de Witherfall. Los de Vigo se presentaban en Madrid con cambios en su formación, para presentar su obra y adelantar parte de su nuevo trabajo, aún sin fecha de edición.

“Somos lo que somos” de su LP “Ordalia” de 2021, abría el fuego. Con alguna nota malsonante, ciertos altibajos de sonido y una chillona y extra aguda voz para mi gusto, no parecía que fueran a engancharme mucho, pero “Caminante” de su trabajo “Neopangea” arranca directamente con una fuerte voz, menos gritona y con la banda mejorando y estabilizándose sobre el escenario. Su vocalista, con el pelo verdeazulado, así como guitarrista y bajista empiezan a menearse y mover enérgicamente sus instrumentos, sobre todo este último, para deleite de los fotógrafos. Por cierto, menudo foso de prensa tiene la sala. Una delicia, espacio para correr teníamos sin molestarnos. “Antergos Ritos” sería la siguiente, single de su próximo trabajo aún por editar y completamente en galego y sorpresa, guturales en las voces. Menudo manejo de voz gasta este chaval, cambiando tonos y estilo como quiere y sin aparentemente sufrir. Buen tema con riff pesado y crudo y melódicos solos y potente base rítmica en bajo y batería. “Frágiles” nos devuelve a “Neopangea” con apenas 50 personas en la sala y no muy calientes, pero esto empieza a cambiar en este tema. Tras su más rítmico que virtuoso pero efectivo solo, la gente empieza a corear y a dar palmas levantando aplausos a la conclusión. La banda, aprovechando el despertar del público se lanza con “Alma Errante”, un tema rápido y contundente de su primer trabajo, “Cosmos”. Con el respetable ya en el bolsillo, el joven vocalista, comenta que aunque lleva años colaborando con la banda, será en su nuevo disco, el primero en el que contarán con su total incorporación a Atreides como vocalista y presenta “Nueva Pangea”, de su disco de 2017, “Neopangea”, tema que contiene agudos, screaming, growls, épicos coros, en un tema que tiene de todo y que acaba con una vorágine guitarrera siguiendo la melodía vocal, épico tema que enlaza con “Paraiso Perdido” el primer adelanto sacado de su próxima obra, crudo, potente y veloz y en el que guitarra y voceras, se intercalan voces narrando un tema en el que ya claramente, su actuación ha ido disparada hacia arriba y en se ve al cuarteto muy cómodo y disfrutando sobre el escenario. Impresionante rango y manejo de voz de un vocalista que en alguna parte del tema incluso parece Ana Torroja, si, la de Mecano. Con guturales y a pleno brinco entre oscilantes focos blancos y niebla e infernal luz roja sobre las tablas, la trallera y seca “Penitencia” de “Neopangea” descarga toda su potencia y su vocalista presenta a la banda para poner el broche final con “Herederos de la Fé” enlazada con “Servet”, tema power metalero y heavy, muy épico y con una voz más clásica que su música, de su grabación “Ordalia”. Muy buen concierto de los gallegos, con un sorprendente nuevo vocalista, para mí mejores cuando se mueven en estilo más cañero y crudo que cuando van en la onda más típica del heavy power nacional, pero esto ya sabemos que es cuestión de gustos, y la asistencia, aunque escasa, disfrutó bastante del bolo y así se lo reconoció a la banda con aplausos.

Llega el turno de los californianos Witherfall. Que el vocalista se pasee por entre el público minutos antes de subirse al escenario, saludando alegremente a los fans, ya es un punto a favor. Desgraciadamente, la sala no se ha rellenado mucho más que con Atreides y apenas superamos las 100-150 personas. Miércoles noche, es lo que hay, así están las cosas y eso que es una gran ciudad como Madrid. Duros momentos para las bandas, no vamos a descubrir nada nuevo.

Con un sonido medio en prueba aún “They Will Let You Down”, de su recientemente editado, “Sounds Of The Forgotten”, abre el fuego. La voz muy alta y chillona, el sonido algo embarullado, pero ya se puede apreciar el tremendo nivel de Anthony Crawford en su bajo y que Jake Dreyer, hace lo que quiere con su guitarra, recreándose en poses para goce de los fotógrafos. El tema fiero y potente pero como digo, suena a prueba de sonido. También vemos que la banda ha incorporado a un teclista, que cuelga guitarra y que ayuda doblando voces a Joseph Michael, bastante bien por cierto. “Moments Of Silence”, de su segundo álbum, “A Prelude To Sorrow”, es la siguiente sin terminar de estabilizar el sonido, con buenos apoyos vocales de Gerry Hirschfeld y con Joseph Michael juguetón con su voz, haciendo alguna rareza fuera de guión. El tema desplegó toda su fuerza, blast beats incluidos. Como decía antes es una banda que usa ideas de cualquier género del metal y la voz de Joseph ya está completamente a su nivel. El frontman ha decidido calentarla a base de birra, y no tarda derramar una, aunque él lo considera un síntoma de suerte. Volvemos a su reciente publicación con “Insidious”, temazo. Entre su vampírica vestimenta y sus teatrales movimientos, a veces parece Chiquito de la Calzada, pero su voz es prodigiosa, cambia de tonos y de registros sin pestañear, con unos impresionantes agudos y una rabiosa interpretación, maligna, vampírica con unos interludios musicales que hacen que Michael luzca aún más, completamente estabilizado y sin salidas de tono. Dreyer, con sus partes neoclásicas, se luce antes de poner de nuevo el acelerón a modo de shred. Tremendo temazo. Aquí abandonamos el foso no sin antes darme cuenta de que uno de los bafles de pie de escenario, casca sonido, cosa que se nota mucho en las partes más densas y potentes de los temas. “Ode To Despair”, de su segundo LP, tema a medio tiempo, pausado, melódico pero pesado y contundente en su parte más metalera. Michael es un vocalista sensacional, capaz de subir agudos a la estratosfera y bajar su voz y endurecerla de forma infernal y demoniaca, en su interpretación, por momentos parece poseído. Aun sin ser perfecto el sonido, a estas alturas, la banda ya es completamente lo que me esperaba de ellos en cuanto a nivel y grandeza.

Nos vamos ahora a su debut, “Nocturnes and Requiems”, con su tema “Portrait” que suena embarullada aunque con mucha potencia. Joseph Michael suena clavado al disco y Jake Dreyer lo dobla con perfectamente con sus intervenciones solistas con gran maestría. Potentísima batería de Chris Tsaganeas y gran y elegante sonido en el bajo de Anthony Crawford en el preludio del melódico solo de Jake. Anthony atesora clase hasta vistiendo esa camisa blanca floreada. Veloz y afilada como un cuchillo, entra “Ceremony Of Fire” que nos devuelve a su último trabajo, con un pletórico vocalista, grandioso en sus agudos y falsete y muy bien apoyado por Gerry donde es literalmente imposible que Joseph se doble como en el estudio. Jake Dreyer en modo guitar hero con sus solos. Sublime parte final del tema con toda la banda luciendo y destacando en su tarea. Con ese potente riff que te machaca el cráneo, suena “Shadows”, potente, densa y pesada perfecta para Michael a medio tiempo. Melódica y progresiva, lastima ese bafle a pie de escenario, que como ya he comentado, se deja notar bastante en estos temas, ensuciando bastante el sonido.

Llega el turno de “Tempest”, incursión en su tercer trabajo, “Curses Of Autumn” y que arranca con su melódico solo sorprendiendo a Michael, que corre hacia el teclado para tocar la intro mientras Gerry toca la guitarra rítmica. Tras dicha intro, el teclista vuelve a su instrumento y voz de apoyo para Michael. A pesar del escaso público la banda está “on fire” y salvo ese bafle porculero, suenan cañón. Un gran acierto la incorporación de Gerry, que canta realmente bien. Joseph Michael está a sus anchas y se le vé disfrutando, brillando de forma sobresaliente en cada cambio vocal, llegando a todo a pesar de los altos agudos a los que somete sus cuerdas vocales. La banda en modo Dream Theater. La power ballad, medio tiempo, llamala X, “Where I Do Begin?” de “Sound Of The Forgotten” hace que la melodía se apodere de la sala entre alternantes luces rojas para las voces y verdes para las partes instrumentales, con oscilantes focos blancos girando entre niebla, creando una perfecta atmósfera para el tema. Matrícula de Honor para estos dos últimos temas.

Anthony Crawford, el elegante y jazzístico bajista, toma el micro entre risas y presenta a la formación, antes de que Michael ataque uno de sus mejores temas, la veloz y demoniaca “The Other Side Of Fear”, que suena una vez más embarullada al inicio. Por primera vez y única, hay que decirlo, la voz de Michael flojea, con algún desafine, quedándose corto en algún verso. Es solo un fallo puntual, tras el solo de Jake se sienta al borde del escenario para darnos una masterclass de agudo frenético con sus cuerdas vocales, acabando el tema como debe ser, guturales incluidos. Que contundencia le da Crawford al sonido de la banda, muy bien secundado por el veloz Tsaganeas en su drumkit. “Nobody Sleeps Here” enfila hacia el final del show, otro progresivo tema lleno de variaciones vocales y cambios de ritmo, con la banda a solas casi en modo jam sesión por momentos. Michael vuelve para “Vintage” y se luce entre la contundencia de la banda para acabar así un conciertazo en el que la peña acaba asombrada y satisfecha con el desempeño de los americanos y una sonrisa recorre mi cara de lado a lado. Al bajar del escenario, la banda departió y se fotografió con los asistentes amablemente.

La cantidad de público asistente no hace justicia a la calidad que atesora Witherfall, cuyo desmpeño en directo está a la altura de su impoluta discografía, bien coronada con “Sound Of The Forgotten, uno de los mejores disco de este 2024. Jake Dreyer lo mismo riffea con contundencia, que suena limpio y cristalino como Petrucci o se pasea por el neo clásico al más puro estilo Malmsteen por no decir de su virtuosismo con la guitarra acústica española cual Paco de Lucía, súmale la calidad jazzística y contundencia de Anthony Crawford al bajo y los impresionantes cambios de registro vocal, falsete y agudos subiendo al infinito de Joseph Michael, muy bien apoyados por sus dos nuevos batería y teclados y tenemos el explosivo coctel de sensaciones que transmite esta banda. Si algo me causaba interés, era ver si el Señor Michael, era capaz de mantener en vivo lo que ofrece en sus grabaciones de estudio, cosa que hace de sobra. Espero que no pase mucho tiempo antes de que esta banda tenga la respuesta de público que merece y por supuesto, que yo pueda volver a disfrutar.
PatxBlack
























