JARED JAMES NICHOLS + LAURA COX – Sala But, Madrid: «El maestro y la alumna»
Atractivo cartel de blues y hard rock el que nos preparó ETIN PRODUCCIONES en la Sala But: la gira conjunta de Laura Cox y Jared James Nichols, acompañados por el trío británico Wolf Jaw para abrir boca.
- WOLF JAW
Con 15 minutos de retraso, abrieron fuego los 3 jóvenes británicos Wolf Jaw. Quizás esperaron para ver si llegaba alguien más a la sala, pero una vez más la gente prefirió quedarse en el bar antes que ver a los teloneros, y toda su actuación la vimos unos pocos incondicionales. Peor para los que se lo perdieron, porque estos chavales demostraron ser una banda muy interesante. Una banda que empezó en 2018, pero que no ha parado de curtirse en los escenarios desde entonces… y se les nota. Su actuación fue bastante entretenida, con un sonido de poderoso hard rock guitarrero, con riffs muy potentes. El líder de la banda, Tom Leighton (guitarra y voz), intenta llevar el peso del concierto, cuando le dejan sus compañeros Dale Tonks (bajo) y Karl Selicks (batería), 2 auténticos salvajes que a veces tapan a su compañero por la caña burra que le dan a sus instrumentos. Me encantó el ruido atronador, en el buen sentido del término, de “Shoulda, Woulda, Coulda”, el ritmo hardrockero de “Thunder Child” y la demostración de poderío de Tom a la voz y la guitarra en el tema que cerró su concierto, “City Lights”. Alrededor de 35 minutos de actuación que nos dejaron muy buen sabor de boca y, como sucede con los buenos teloneros, con ganas de verles otra vez con más tiempo.
- LAURA COX
La siguiente ya era uno de los 2 platos fuertes: la joven francesa Laura Cox. Esta joven francesa de 29 años se hizo viral en youtube, con un canal de cientos de miles de suscriptores. A partir de ahí consiguió formar una banda, Laura Cox Band, y tiene 2 discos, el primero de ellos de 2017. Se notaba que había ganas de verla, y la sala empezó a presentar mucho mejor aspecto. Saltó al escenario con chupa de cuero y una preciosa Gibson. Desde luego, no la llevaba de adorno y toda la noche demostró su gran maestría con la guitarra. Quizás aún le falta personalidad y “tablas” sobre el escenario, y con la guitarra eso tan abstracto e intangible a lo que se le llama transmitir, pero es indudable que técnicamente esta chica es un portento. Todo esto se notó más al principio de su actuación; fue claramente de menos más. ¿Esto quiere decir que estuviera mal, que me aburriera? En absoluto. Si hubiera tocado ella sola, de cabeza de cartel, habría sido un concierto notable. Su gran talento con las 6 cuerdas y la buena banda de la que se ha rodeado, con el sólido y eficaz trabajo de Mathieu Albiac a la guitarra, de Antonin Guerin a la batería, y de la debutante Marine al bajo, son argumentos más que suficientes para disfrutar de un buen concierto de blues y rock. El problema que tuvo la pobre Laura son las inevitables comparaciones con la bestia parda que tocó después de ella. Algo muy injusto, porque pocos resistirían la comparación con “Juan José” Nichols.

Laura demostró durante alrededor de una hora la amplia variedad de registros que domina. Desde el blues clásico, aunque lleno de fuerza, en “Last breakdown”, a acercarse al country en “Barefoot in the Countryside”, con un precioso con las voces de las 2 damas, Laura y Marine acompañándole de maravilla en los coros, al rock más clásico que predominó en el concierto, desde sonidos más setenteros y psicodélicos como en “Fire, fire”, hasta el rock sureño con toques blues de “Bad luck blues”. Poco a poco Laura y su banda habían ido creciendo, hasta cerrar a gran nivel su actuación con una muy buena versión del “Heartbreaker” de Pat Benatar, el mejor momento de su actuación, y su tema más conocido, “Hard blues shot”. Habrá que estar muy atentos a la carrera de esta chica, porque claramente lo que necesita es tocar, tocar y tocar. Cuando lleve muchos más conciertos a sus espaldas, seguro que será una artista a la que habrá que tener en cuenta. Con el enorme talento que tiene, su margen de mejora es bestial.
- JARED JAMES NICHOLS
Ya solo quedaba por ver al que realmente todos estábamos esperando: Jared James Nichols. Aunque el concierto se anunciase con doble cabezas de cartel, la verdad es que para todo el mundo la estrella era el rubio melenudo de Wisconsin. Con casi media hora de retraso, armado con su Gibson Les Paul, saltó al escenario. Formación clásica de “power-trio”, Jared a la guitarra, Dennis Holm al bajo y Baron Fox a la batería. Eso basta y sobra; los 3 solos meten tanto ruido como una manada de bisontes en estampida. Jared nos sorprendió con un extraño bigote que me trajo la perturbadora imagen de Aznar con melena rubia… Para alejar las pesadillas, desde el primer momento J. J. Nichols nos dejó claro su fuego aún no se ha apagado. Él es una furia desatada, una fuerza de la naturaleza que arrasa con todo, como los tornados de su tierra natal.

El bolo fue una master class de lo que debe ser un concierto de hard rock, a cargo de un artista que está en un momento de forma excepcional, tanto a la guitarra como a la voz. Porque además Jared no solo toca con una potencia tremenda, sino que además técnicamente no tiene nada que envidiarle a casi nadie, y eso es dificilísimo. Y para colmo, canta muy bien. Menos mal que se ha dejado ese bigote horroroso, algún defecto tenía que tener. Ya solo le falta el casco con cuernos para completar la pinta de vikingo.
El concierto transcurrió por los cauces habituales de Jared. Trallazos salvajes con la guitarra, riffs demoledores, acompañados de la poderosa voz de un Jared que tampoco flojea en ese campo. El público estaba entregado y disfrutando a tope desde el primer tema: la potente “Last chance”, rock añejo con aires de los 60-70 que recuerda al Ted Nugent más salvaje. Hasta los temas que en disco suenan más calmados, en directo cambian por completo, suenan con mucha más potencia y con espectaculares solos, como el de “You Threw Me To The Wolves”. Pero Jared no es solo guitarrazos salvajes, cuando quiere cambia de registro. En esta línea me encantó “Can u feel it?” un booguie-blues ya habitual en su setlist que nos puso a todos a bailar. Otro momentazo fue cuando llamó a Tony Martínez, para que le echase un mano con “Funk 49”, temazo hard-rock con aires funk en el que Jared y Tony se marcaron un apasionante duelo de guitarras en los solos. Todo esto entre medias de más temas de hard rock furioso y atronador, como la que cerraba teóricamente la actuación, “Hardwired to love you”, un temazo que seguramente estará en su próximo disco, si algún día lo hace, que va más lento que las obras del metro de Gran Vía.
Para los bises nos reservaba otra seminueva, “Nails in the coffin”, en la cual Jared hizo toda una exhibición a la voz, y la que fue otro de los momentos álgidos de la noche, “Playin’ for keeps”; otro de esos temas hard-rock cargados de blues que Jared domina tan bien, lleno de cambios de ritmo y con un solo increíble en el que se reconoció desde a los Beatles hasta la Pantera Rosa.
Después de semejante exceso, la versión del “Foxy Lady” con la que se cerró la noche, con la colaboración de Laura Cox a la guitarra y voz, se me hizo hasta un poco sosa. Pero pese a todo me gustó ver a los 2 protagonistas de la noche tocando juntos, mezclando sus guitarras y estilos en los estupendos solos. Fue un divertido fin de fiesta para una gran noche de blues y hard rock.
Texto y fotos: Raúl Moreno y Elisa Toro

























