Los incombustibles MACHINE HEAD conquistan Pamplona
Machine Head es una de esas bandas incombustibles por las cuales parece que los años no pasan. En activo desde 1991 y, aunque Robb Flynn sea el único miembro fundador que aún quede en pie en la formación americana, nos sorprendían hace algunos meses con la noticia de su gira ‘An Evening With Machine Head’, en un formato en el que únicamente los de Oakland están en el cartel, sin teloneros que les echen una mano para calentar motores antes de su show.

En este tour ‘An Evening With…”, compuesto nada más y nada menos que por veintiocho conciertos casi sin descanso, están recorriendo Europa y Reino Unido casi al completo. Abriendo en Copenhague el once de abril, la gira se extenderá hasta el próximo diecisiete de mayo, donde pondrán el punto final en Londres. En nuestro país aterrizan con cuatro fechas prácticamente seguidas: comenzando por Pamplona y pasando por Madrid y Málaga para acabar en Barcelona.

Una de las curiosidades de este tour es su elección de tocar en salas que apenas alcanzan entre unas 1200 o 1500 personas de aforo; algo que convierte a la gira en una ocasión súper especial para poder disfrutar de la banda en un ambiente más cercano y familiar, lejos de los grandes festivales y estadios. Y es que precisamente recordamos, por ejemplo, a Machine Head el año pasado en el Resurrection Fest, con aquel tremendo concierto lleno de potentes luces y con miles de personas cantando sus temas. Aunque ese ambiente también está muy bien, siempre es preferible tenerlos más cerquita, en una sala de tamaño medio.
Y dejando atrás todas estas explicaciones, vamos a ir al grano. El show para el que nos hemos estado preparando durante las últimas semanas está ya aquí: Machine Head en la Sala Totem; una sala que nos encanta por lo acogedora que es y que nos trae directamente a los chicos de Robb Flynn durante tres horas sin parar. ¿Habrá alguna sorpresa? ¿Se centrarán en presentar su último trabajo, Unatoned, o alternarán cositas de toda su carrera? Creemos que van a tener tiempo para todo, pero queremos comprobarlo.

Con el sold-out colgado desde hace ya un tiempo, nos acercábamos a la Totem algo antes de la apertura de puertas, prevista para las seis de la tarde. Un montón de gente esperando y un ambiente festivo –se notaba que era sábado y que la gente tenía ganas de jaleo–, anunciaban que la noche iba a estar movidita. Según abrieron puertas, la gente fue pasando al interior del recinto; algunos parándose en el merch para comprar camisetas u otros recuerdos y, otros, para adquirir bebidas antes de que comenzase el show.
Para algo antes de las siete, en la sala ya no cabía ni un solo alfiler. La música comenzaba a sonar y, ¡sorpresa!, era “Everybody” de los Backstreet Boys. Por un momento pensamos que nos habíamos confundido de concierto pero, a juzgar por las caras de la gente que estaba alrededor, también alucinando, nos dábamos cuenta de que todo estaba en orden. Tras este ‘susto’, Robb y los suyos aparecían sobre el stage, no sin antes haber sonado también “Bohemian Rhapsody” de Queen. Retrocediendo más de dos décadas, decidían abrir con “Imperium” de su Through the Ashes of Empires, ante los gritos y la alegría de sus fans. Y es que este formato de sala y de tenerlos “tan cerquita” ha hecho que muchísimos seguidores y seguidoras de la banda hayan decidido tirar la casa por la ventana y acercarse a verles. En este primer bloque te temas no faltaron “Ten Ton Hammer”, “CHØKE ØN THE ASHES ØF YØUR HATE”, “Now We Die” o “The Blood, the Sweat, the Tears”, como podemos ver introduciendo sencillos de diferentes trabajos para darle dinamismo al asunto. Con energía y ganas, MH continuaron interpretando corte tras corte, como si los minutos no pasasen, manteniendo la fuerza como si fuese la primera canción.

A decir verdad, a Machine Head les hemos visto mejor pero también peor, siendo este un buen momento para ellos tras haber lanzado su decimoprimer álbum hace escasamente un año. En otros shows han sacado más energía y más movimiento, pero quizás también porque se podían mover en un escenario más grande y disponían de más efectos pirotécnicos y de luces. Desde luego, el público no pareció notarlo demasiado a juzgar por los continuos pogos y aquellos más animados que se tiraban a hacer crowdsurfing. También hay que comentar que tres horas de show no los aguanta cualquiera y, aunque en un inicio Robb saliese con mucho ímpetu, a medio set se notaba que las energías habían disminuido un poco.
Y hablando precisamente en la zona central del setlist, no faltaron cortes como “ØUTSIDER” o “Locust”, para sorprendernos con “Darkness Within” que, para ser en acústico y en un punto bastante avanzado del show, sonó a las mil maravillas. A todo esto, también añadir que gran trabajo el de Jared MacEachern no solo al bajo, sino a los coros; pues se nota en ocasiones que cuando Robb flojea un poco, él toma las riendas y le da un poco de tregua al frontman.

Aunque pensábamos que tres horas quizás llegaba a suponer demasiado tiempo, lo cierto es que nos íbamos dando cuenta que los temas estaban pasando volando y pronto llegaría el final. Y así fue, el principio del fin comenzaba con “Catharsis” –tras ese corte en acústico que había conseguido bajar un poco las pulsaciones entre los asistentes–, del álbum homónimo de 2018 y, tras ella, tocaba retroceder en el tiempo hasta hace exactamente veinticinco años, cuando el Supercharger fue lanzado, para recuperar “Bulldozer”, corte potentísimo como ya solo su propio nombre sugiere y en el que las energías de Matt Alston a los platos se hacen más notorias que en otros sencillos –trabajo brutal durante todo el show el de Matt, por cierto–.

Para poner el broche final a la velada, los californianos se guardaban tres ases en la manga. Desde finales de los noventa hasta el 2026, “From This Day” llegaba directamente para volver locos a los fans; sin dar descanso a la locura desatada porque, casi casi de seguido, tocarían “Davidian” –aunque entre ambos sencillos colaron “Sweet Dreams” para sorpresa de todos– que se ha convertido en casi un himno para la banda y, como colofón final, “Halo”. La sala Totem saltó por los aires con esta traca final. Y es que no era para menos. Robb y los suyos acabaron y se despidieron de todos sus seguidores agradeciendo la acogida –y ese tremendo sold out–. Las luces se encendieron y supimos que ahí había llegado el final.
Un gran show que no todas las bandas están capacitadas para dar, ya que tener casi tres horas de setlist tocando todo temazos, no es moco de pavo. Fueron capaces de incluir singles de sus once LPs, repasando toda su carrera e interactuar con sus seguidores en la justa medida, ni mucho ni poco. Un equilibrio perfecto. Aunque quizás el cansancio de llevar ya diez fechas a sus espaldas a este ritmo de tres horazas cada noche se va notando un poco, confirmamos que Machine Head están en un momento muy bueno y todo el mundo se marchó a casa feliz de haber disfrutado con una noche como la vivida. Que sigan así.
Autores: Álvaro Foronda y Ander Martínez



























