LUJURIA + VENDAVAL + DISIDENTES – SALA ACAPULCO, GIJÓN – 07/02/2015
De vuelta a la carretera con todas las ganas
La del pasado sábado día 7 fue una noche muy especial en Gijón, porque teníamos la oportunidad de disfrutar de un gran concierto dentro de la celebración del quinto aniversario de Gijón Rock City. Y ese concierto era el que iban a ofrecer los segovianos LUJURIA, que acaban de presentar su EP “Esta noche manda mi polla” y que empezaban la gira en la ciudad. Junto a ellos, dos bandas asturianas redondearían la noche. Por un lado VENDAVAL, que presentaban a Alex, su nuevo batería, y por otro lado, DISIDENTES, que muy pronto nos presentar su primer disco, completaban el cartel de una noche de lo más interesante.
DISIDENTES
A los poco conocidos DISIDENTES les tocó, como ellos mismos dijeron, bailar con la más fea, porque cuando salieron al escenario, con extrema puntualidad, el público todavía era muy escaso. Además, su sonido, netamente rockero, contrastaba mucho con el de las otras dos bandas de la noche.
Sin embargo, no se amilanaron, y salieron a darlo todo con “Por mis venas”, tras la que saludaron a los pocos que estábamos allí. Luego se lanzaron a interpretar la primera versión de la noche, la de “Rockin’ in the free world”, que fue seguida por “Camino del infierno”, la canción que va a abrir su disco, y durante la que su guitarrista utilizó una botella de cerveza a modo de bottleneck para tocar.
En su estilo se nota muy bien que beben de las fuentes del Rock más clásico (que no añejo), y por eso también se atreven con una versión de “Jumping Jack Flash”, de los inmortales ROLLING STONES. Su actuación terminó con “Prima de riesgo”.
La de DISIDENTES fue una actuación hecha con muchas ganas, pero que se tuvo que enfrentar al hecho de que el público todavía era muy poco numeroso.
Esperemos tener más oportunidades de verlos ante un público más apropiado.
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VENDAVAL
Llegaba el turno de que se subieran a las tablas VENDAVAL, que esta noche venían a presentar a su nuevo batería. El grupo lleva ya casi dos años presentando su último disco, “Arba’a”, cuya gira abrieron precisamente en este mismo escenario, y durante ese tiempo la banda ha ido poco a poco configurando un repertorio muy compensado, en el que saben dar cabida a canciones de sus cuatro discos, lo que hace que verlos en directo siempre sea un placer.
Salieron a saco con “Guerra Civil”, con la que iniciaron una descarga muy cañera, en la que fueron ganándose al público poco a poco, con Txema ejerciendo de maestro de ceremonias y también a veces picándonos para que nos entregáramos más. Continuaron con “Mares de cristal” y “Buscando una señal”.
“Ítaca” fue el punto de inflexión hacia la parte más dura de la actuación, y precisamente, para las dos siguientes canciones, “El condenado” y “Padre”, contaron con la colaboración de su antiguo guitarrista Andy Flórez, que supo dar un poco más de contundencia al sonido del grupo sobre el escenario. La actuación terminó con “Santa Compaña” y “Muerte al alba”.
La de VENDAVAL fue una actuación potente y cargada de fuerza, que nos demuestra que el grupo cada vez está más cómodo en el escenario, y que sus miembros cada vez se compenetran mejor. Esperemos que muy pronto nos den buenas noticias en forma de nuevo disco.
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LUJURIA
Por fin llegaba el momento de que se subieran al escenario las estrellas de la noche, unos LUJURIA que abrían aquí su nueva gira y que, además, nos venían a presentar a dos nuevos miembros, el bajista Santi Hernández y el guitarrista Manuel Seoane. Junto a ellos, el teclista Ricardo Mínguez y el batería Maikel “Tanque” arropaban a los miembros originales de la banda, Jesús “Chepas” y Óscar Sancho. El grupo venía a Gijón por primera vez en más de cuatro años (desde noviembre de 2010), y, a juzgar por la gran cantidad de gente que se agolpó en las primeras filas, en la ciudad había muchas ganas de verlos.
A estas alturas todos sabemos que el espectáculo de LUJURIA, es, en buena medida, gracias al carisma de Óscar, un cantante polémico e irreverente, pero también entregado y muy comprometido con la realidad, lo que da a sus actuaciones un extra de interés, porque en ellas la música sirve de soporte para un espectáculo en el que también hay sitio para la crítica social.
Después de que sonara como intro el cántico de los reclutas en “La chaqueta metálica” (“Aquí mi fusil, aquí mi pistola…”), lo seis salieron a darlo todo con el tema que da título al EP, “Esta noche manda mi polla”, y desde el principio ya quedó claro que tanto el grupo como el público estaba allí para disfrutar a lo grande. Durante la interpretación de este tema, hizo su aparición en el escenario un enorme pene inflable, que se quedó en el escenario durante todo el concierto, permitiendo que Óscar lo utilizara de diversas formas. Siguen dándolo todo con “Sin parar de pecar”, “Sperman” y una “Carne de cañón” que fue muy coreada por el público.
Después de “Cinturón de castidad” Óscar se acuerda de las otras dos bandas de la noche, justo antes de seguir con “Mozart y Salieri” y con “Cadena perpetua lejos de ti”, que dio un toque más intimista al concierto.
Entonces casi toda la banda abandona el escenario para que Manuel Seoane se marque un espectacular solo de guitarra con el que dejó muy claro que es un gran músico. Después, Óscar volvió al escenario con un vibrador. Y aunque podría parecer que formaba parte del espectáculo, en realidad era un regalo cedido por un sex-shop colaborador de Gijón Rock City, así que Óscar dijo que lo regalaría a la primera chica que se subiera al escenario con un sujetador en la mano o al primer chico que se subiera con los calzoncillos (“limpios”, recalcó) también en la mano. La afortunada fue una chica que se subió muy sonriente a recoger el regalo.
Después de este momento, el grupo sigue con la crítica “Cae la máscara”, durante la cual Óscar bajó a cantar entre el público, “Sexurrección” y otro tema que se encuentra en su nuevo EP, “Ménage a trois”. Después, se despidieron interpretando “Corazón de Heavy Metal”.
No hizo falta esperar mucho, porque en breve volvieron a las tablas a tocar una canción que es toda una declaración de intenciones, “Joda a quien joda”, tras la que Óscar nos dijo que, en realidad, su vocación no era la de ser cantante, sino la de ser “Estrella del porno”. La actuación terminó con su crítica a la pederastia entre los eclesiásticos, “Dejad que los niños se acerquen a mí”, durante la que Óscar presenta a la banda. Para finalizar el espectáculo, el grupo nos pide una foto en la que todos salgamos levantando el EP que nos habían dado a la entrada.
En definitiva, la de LUJURIA había sido una actuación divertida, en la que el grupo se había entregado mucho y con la que el público se lo había pasado en grande.
Esperemos que no tarden tanto tiempo en volver a tierras asturianas.




































