MORBID FEST: I AM MORBID, ATROCITY, VITAL REMAINS – Sala Caracol, Madrid // 10-05-2019
El Morbidfest, una de las giras de death metal del año llegaba por fin a la península, hacía ya unos años que el señor Dave Vincent había decidido revivir su legado en Morbid Angel bajo el nombre de I Am Morbid, pero todavía no habíamos tenido la suerte de verlo por estos lares… por fin los astros se alinearon y acompañado de viejas glorias del death metal como Vital Remains o Atrocity tuvimos las suerte de vivir una bonita velada “Remember Old School” de viejos clásicos de nuestra juventud.

Cuando llegamos a la sala los catalanes Arcanus y Sadist ya habían tocado pero lamentablemente tuvimos que perdernos su actuación por problemas en nuestra agenda, así pues lo primero que nos encontramos fue con la imponente imagen de Alex Krull dispuesto a comenzar su su particular sesión de death metal. Atrocity fueron muy grandes en su momento, lo tuvieron todo en su mano para haberse convertido en uno de los estandartes del death metal europeo, pero tantos cambios de rumbo y estilo hizo que se quedaran en una simple banda de la que nunca supimos por donde les daba el aire…. sin duda deberian haberse quedado haciendo lo que mejor saben hacer, que no es otra cosa que death metal…. Y eso fue lo que tuvimos, un setlist basado mayoritariamente en sus dos últimas obras, Okkult y Okkult II, en las que han retornado al death metal, acompañado de algún que otro clásico para la ocasión como Blue Blood o Fatal Step de aquel mítico debut, Hallucinations o Necropolis, del no menos mítico Todessehnsucht. En definitiva una competente actuación que aunque tuvo un sonido un poco bajo nos dejó un buen sabor de boca y nos puso a tono para lo que estaba por venir, eso sí, tal vez echamos en falta algún que otro tema más de sus primeros discos.

Vital Remains son pura brutalidad, death metal del que te vuela la cabeza de verdad, es cierto que echamos mucho en falta a Dave Suzuki, pero Tony Lázaro ha sabido hacer una formación más que sólida con el bajista Gator Collier, y esa mala bestia endemoniada que es Brian Werner a las voces, y es que quien tiene un gran frontman, tiene un tesoro. Así con cráneo de carnero en todo lo alto empezaba la masacre de los de Providence mientras sonaba la ya clásica intro que precede a Icons Of Evil, la cual desde donde nos encontrábamos sonaba un poco embarullada, ya que estábamos en las primeras filas y los monitores se escuchaban demasiado altos mezclándose con el sonido de los altavoces, así que dimos unos pasitos para atrás y aquello ya sonaba de otra manera. Pues eso, Vital Remains tiraron de clasicazos, bueno de hecho hasta su último álbum puede considerarse ya un clásico, ya que hace la friolera de 12 años que fue editado. Seguidamente nos castigaron severamente con Scorned y Forever Underground, temas que aprovecho Brian Werner para saltar sobre la audiencia que disfrutaba de lo lindo. El vocalista sabe muy bien como ganarse la atención del público death metalero y no sólo su particular show quedó ahí, sino que mientras sonaban los pesados ritmos de Hammer Down The Nails aprovechó nuevamente para saltar sobre la barra de la sala y darse un paseo por ella como Pedro por su casa mientras su garganta rugía guturales blasfemias. La intro Let The Killing Begin nos ponía los pelos de punta ya que presagiaba que el final se acercaba con una de las mejores canciones que ha dado el death metal, no hablamos de otra que Dechristianize, un clásico inmortal que puso la sala patas arriba como bien merece semejante barbaridad de canción. Poco más de cuarenta minutos en los que Vital Remains demostraron que saben como aprovechar el tiempo con un setlist absolutamente perfecto y con una banda que está en un excelente estado de forma, de hecho para muchos de los presentes fueron sin duda los grandes triunfadores de la jornada. Sólo falta que algún días se decidan a sacar su tan esperado nuevo álbum, algo que según nos comentó después un simpático y cercano Brian Werner en una pequeña charla, no tenía ni idea de cuando sucedería.

Decía Dave Vincent recientemente que I Am Morbid no es sólo una banda con la que recrear su legado en Morbid Angel, sino que tiene la intención de hacer nuevas canciones y ser una banda como tal, lo cierto o no es que esa noche tocaba repasar clasicazos de Morbid Angel y la expectación que había creado se notaba en una sala que presentaba un ambiente prácticamente inmejorable. Estaba claro que el setlist era una apuesta a caballo ganador y así desde los primeros acordes de Immortal Rites el publico se volvió completamente loco. Dave Vincent se encuentra en un estado de forma realmente bueno, su voz sigue sonando tan poderosa como en sus viejos tiempos y con su particular manera de tocar el bajo a pelo proyecta una presencia de leyenda absoluta, lo único que no nos convenció del todo fueron los guitarristas, que aunque cumplieron sobradamente tal vez tengan un rol demasiado eclipsado por la figura de Vincent, eso sí, Tim Yeung a los tambores demostró el porqué es uno de los baterías mas respetados de la escena y porqué fue el elegido a la hora de sustituir a Pete Sandoval en Morbid Angel. Y ahí que fueron sonando para nuestro deleite y disfrute canciones como Blessed Are The Sick, Rapture, Eyes To See o Ears to Hear y demás clasicazos antes de atreverse con el único tema y posiblemente de lo poco salvable de aquel infame Illud Divinum Insanum y que no es otra que I Am Morbid. El final fue absolutamente glorioso con la pesada y favorita de un servidor, Where The Slime Live, ese cañón que es God Of Emptiness y Wolrd Of Shit (The Promise Land) que ponía de manera brillante el broche final a una noche de nostalgia.

En definitiva una jornada que nos hizo rememorar nuestros días de juventud y nos recordó el porqué amamos tanto el death metal. Estamos ya ansiosos para volver a ver al señor Dave Vincent en febrero del año que viene, esta vez con su nuevo proyecto, los interesantísmos Vltimas los cuales vendrán acompañando nada más y nada menos que a Abbath y a 1349 en lo que promete ser otra noche épica, pero eso ya es otra historia.
Texto y Fotos: Txiki y Dani

























