MUTE + SIGHTS & SOUNDS + LANDSCAPES – ROCKSOUND, BCN – 25/10/2016
Invasión canadiense
Se veía venir. Desde que se anunció la gira de los canadienses MUTE por parte de B-trade Tourbooking. Y es que ya son casi cinco años los que han pasado desde que nos visitaron por última vez, con el aclamado «Thunderblast» bajo el brazo, y hecho que su baterista, Étienne Dionne se encargó de remarcar en un más que correcto castellano. Thunderblast» fue la última visita sí, pero recientemente han venido a presentarnos «Remember death», y sinceramente, para ser una banda que no la tenía demasiado controlada, no hay color, siendo este último un discazo en toda regla, por mucho que el anterior conserve también su merecida fama.
Y presentado con todas las de la ley, ya que MUTE pueden presumir de músicos, ya que para ser temas recientes, lo vivido y escuchado en la (que se quedó) pequeña Rocksound fue, como mínimo, caluroso. Les acompañaron para la ocasión dos bandas más, una más cercana (también canadiense), SIGHTS & SOUNDS, el proyecto paralelo de Andrew Neufeld, miembro fundador de COMEBACK KID; y LANDSCAPES, británicos y furiosos en escena a partes iguales.
LANDSCAPES
Aunque por ahí se les cataloga como hardcore melódico, la verdad es que sí, sus temas tienen melodías implícitas, pero pienso que más bien arañan y retuercen el rollo emocional. Tuve ocasión de tratar un poco a su cantante, Shaun, y, aunque en el escenario cambiaba completamente de papel, se le veía un tío cercano. En las tablas, como ya he dicho, se transformaba en una especie de rabia contenida que se ramificaba hacia el resto de integrantes de la banda, aunque recayó en él toda iniciativa de ir trasladando sensaciones al personal, agolpado ya desde primera hora en la Rocksound.
Y un inciso tengo que hacer para hacer un comentario, se marcó un sold-out como un castillo para este concierto, fueron más de dos los que se tuvieron que dar la vuelta al preguntar por entradas en las taquillas, y en esta ocasión no se puede decir que no se había avisado, incluso ya un par de días antes se especulaba con la posibilidad de llenar el local, y vaya si lo consiguieron.
Como decía, Shaun realizaba salidas constantes hacia el público que allí nos congregábamos, intentando buscar provocación/complicidad, y la obtuvo, aunque no de una manera que pudiera ser definida como activa. Sus temas, sí, están llenos de esa melodía en segundo plano, pero son densos, lentos, llenos de rabia, de tal manera que hacen mascarlos lenta e íntimamente. Esos momentos personales se rompían con “efectos especiales” sobre pequeño escenario, como el arrojar confeti brillante sobre sendos ventiladores para intentar complementar el aura con el que iniciaban los distintos temas a través de ambientación musical programada. Y aunque todo se quedó en una bonita intentona, la verdad es que nos hicieron gozar, y mucho, con la presentación de su segundo trabajo, «Modern Earth», y, recuerdo como muy vivo, su tema “Neighbourhood”, que me temo destrozó la garganta a más de uno. También cayeron de su último trabajo “Radiance”, “Death after life”, “Heaven ascended o “Escapist”.
SIGHTS & SOUNDS
Tras un lento cambio, llegó el turno para los primeros canadienses de la noche. Esta banda me tenía completamente engañado, o la idea que tenía era otra. Sobre todo si eres seguidor de COMEBACK KID, proyecto en el que también está involucrado explícitamente Andrew Neufeld. Sin saber nada de sus trabajos, me imaginé en una actuación basada en las voces de la anterior banda mencionada, llenas de énfasis, enfocadas sobre una base hardcore punk, tirando al melódico, con cierto positivismo sobrevolando el ambiente, hasta que me di cuenta, en el directo que si. LANDSCAPES era furia, o incluso en ocasiones, tristeza, SIGHTS & SOUNDS controlaban ese positivismo, envuelto en un post hardcore de lo más resultón, que nos obligó a interiorizar la mayor parte de nuestras emociones, gracias en parte de nuevo, a la ambientación.
Melodía expresada a través de múltiples peladeras, efectos de sonidos almacenados en un disco duro e incluso barritas de incienso quemándose sobre el escenario ayudaron a lograr esas sensaciones, interrumpidas para celebrar el cumpleaños del baterista, y hermano de Neufeld, Joel, al cual le llevaron hasta su posición su correspondiente tarta con velas, obteniendo a continuación sendas canciones bilingües de cumpleaños feliz, una de ellas interpretada por el público a petición de la propia banda.
Un amable Josan de B-trade Tourbooking, fue ofreciendo los últimos restos entre un público que dió sepultura al dulce elemento ante un más que sonriente Joel. No sé si este fue el punto de inflexión que se necesitaba para empezar a sentir de verdad los temas, ya que a partir de ese momento me encontré con una banda mucho más relajada y, porque no decirlo, enchufada en sus papeles. Pudimos escuchar, de su último trabajo, la popera y pegadiza “Within my reach”, aunque también tuvieron su oportunidad “Neighbours”, “Poli’s song” y, cómo no, “Sorrows”.
MUTE
Y se acabaron las concesiones o experimentos. A partir de aquí sí que se vio, y vaya cómo se vio, hardcore melódico del de toda la vida, adornado en la técnica sí, pero veloz y adrenalítico como pocos. MUTE ya nos recordó su anterior paso con la gira del «Thunderblast», disco al que recurrieron continuamente, y aunque, por supuesto, depende de los gustos de cada uno, su reciente «Remember death«, se mea en él.
Como he dicho, temas veloces, virtuosismo en guitarras y bajo y veloz batería sería un buen resumen técnico para lo que se vivió en la Rocksound, aunque desde un punto de vista emotivo se podría decir que rayó lo épico. Épico porque en tan poco espacio vivir vuelos imposibles desde el primer segundo, ver peligrar tubos de aire acondicionado, alguna patada al techo logrando conservar (medianamente) la verticalidad es meritorio. Coros imposibles que inundaban las almas de muchos de los presentes y que eran devueltos a través de sus gargantas en total comunión con la banda, sonrisas causadas por esas melodías que se tienen grabadas a fuego, dedos que viajan sobre cuerdas a velocidad imposible, muchísimo calor…….y todas esas sensaciones en apenas un par de metros, increíble.
Con tanta intensidad vi hasta normal que, transcurridos tres o cuatro temas la banda hiciera pequeños recesos en forma de socializar con el público, o simplemente para avisar el salto de disco, viajando desde el «Thunderblast» como núcleo, al más reciente, «Remember death«, incluso guardándose para la mejor parte, momentazos del «The raven«.
“Fill the void” tardó poco en salir, así como “Resistance”, que puede calificarse de más representativo de su último trabajo, y que sonaron perfectas, con cada nota en su sitio, estos chicos pueden presumir de técnica vaya. Por supuesto no iban a dejar de lado “Bates motel”, “Wolf’s Den” o “Nevermore”, para recordar al «Thunderblast», aunque para momento épico vivido, la interpretación de “Fading out”, del «The raven«, pegadiza, rápida, melódica…..no se puede pedir más. Y con ese recuerdo nos despedimos de unos cercanos y agradecidos por el apoyo mostrado MUTE.
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