PRIMAL FEAR + BRAINSTORM + PALACE – SALA RITMO & COMPÁS, MADRID – 19/04/2012
La maquinaria alemana no falla
Al menos eso dicen los expertos y entendidos en la metodología industrial germana y sin duda algo de ello lleva impreso el reconocible y efectivo heavy metal alemán del que el pasado jueves 19 de Abril íbamos a tener una clara muestra con el paso por Madrid de la gira compartida por PRIMAL FEAR y BRAINSTORM, quienes se acompañarían como teloneros de los también germanos PALACE.
Por otro lado resulta significativo que una banda tan sólida y efectiva como PRIMAL FEAR, que ha logrado convertirse en uno de esos grupos del heavy metal europeo que no fallan, vean como cada visita a nuestro país se vea refrendada cada vez por un número menor de fans hasta el punto de recalar en emplazamientos cada vez de menor aforo y que, a pesar del estupendo que ofrece una sala como Ritmo y Compás, así como la cercanía con las bandas, tengan que hacer malabarismos para insertar el montaje de su espectáculo en un escenario en el que su batería casi no deja ni espacio para que PALACE ofrecieran su concierto…
Sea como sea bajo estas circunstancias y con total puntualidad comenzó el concierto del primer combo germano de la noche, unos PALACE que ya llevan danzando por la escena alemana desde 1990, pero que en ningún momento han logrado establecer una comunidad fuerte de seguidores en nuestro país, motivo por el que podemos declarar que su actuación en Ritmo y Compás resultó fría y algo deslucida a pesar del apoyo incondicional de las primeras filas de una sala que se empezaba a llenar por momentos pero que nunca se llegaría a apretar demasiado.
El cuarteto presentó ante el público varios temas de su último y más conocido trabajo “Dreamevilizer” y en seguida conectaron con cierta sección del público que reconoció en ellos la clara seña del heavy metal teutón que bandas como ACCEPT, U.D.O. o GRAVE DIGGER han enseñado al mundo durante las últimas tres décadas, canciones que inevitablemente respondieron al esquema de estructuras hímnicas, de estribillos sencillos y aguerrida voz junto con una base instrumental totalmente devota de los eternos riffs de JUDAS PRIEST.
Por lo demás, y aunque no me guste decirlo, el concierto de PALACE representó un mero trámite en el que la banda se entregó para captar atención del público pero en el que el público se encontraba más bien esperando la aparición de los nombres protagonistas de la noche. La aguerrida voz de Harald Piller y las histriónicas caras de Jason Mathias junto al dinamismo de Jeff Freudenberg , fueron los puntos de conexión con un público que disfrutó tímidamente de himnos como “Between Heaven and Hell”, “Dreamevilizer”, “The Healer” o “Machine Revolution”, tema que puso punto y final a la actuación de los alemanes.
Para cuando le tocaba el turno a BRAINSTORM la sala Ritmo y Compás ya presentaba un ambiente realmente festivo y de mucho movimiento, algo a lo que sin duda ayudó la imponente presencia de la batería que ambas bandas compartirían esta noche, dotada con un espectacular set cuya imagen en el escenario era casi todo lo que podríamos destacar como aliciente extramusical del show.
La banda liderada por el micro de Andy B. Franck y la guitarra de Torsten Ihlenfeld regresaba a nuestro país dos años después de una última visita que fue un auténtico desastre en lo que a asistencia se refiere. Por aquel entonces los alemanes habían editado un flojo “Memorial Roots” y se arriesgaron a una gira como cabezas de cartel de la que muy pocos se enteraron… Quizás por eso en esta ocasión, y habiendo editado un “On the Spur of the Moment” mucho más inspirado, optaron por la vía del resarcimiento en su unión a PRIMAL FEAR y, tras lo vivido en Madrid, parece ser que la jugada les ha salido realmente bien.
BRAINSTORM comenzó su actuación con una potente iluminación roja sobre la representación tribal de la cabeza de su demonio favorito en sendos paneles de fondo y la salida de la banda interpretando uno de sus temas más reconocidos, “Worlds are coming through” de aquel “Liquid Monster” de 2005, para inmediatamente seguir con el nuevo “In the Blink of an eye” que obtuvo un más que movido recibimiento por la audiencia.
Tras ello la banda, liderada siempre de forma magnética e hipnótica por todo un maestro de ceremonias como es Andy fue poco a poco calentando motores y conectando con un público que les reconoce como la gran banda que son a pesar de su trayectoria ciertamente irregular y de ciertos altibajos. De esta forma cayeron “Redemption in your eyes” y tras ella las luces verdes del escenario anunciarían la llegada de un “Shiva’s Tears” cuyo estribillo generó uno de los momentos más intensos de la actuación del quinteto alemán.
Un tímido solo de bajo de Antonio Leva nos llevó de lleno hacia “Temple of Stone”, de su último trabajo y seguidamente hacia un potentísimo “Fire Walk with me” que dejó sin fuerzas a más de uno para cuando comenzaban las primeras notas de un “Shiver” que sirvió para que Andy bajara sin complejo alguno del escenario a cantarse todo el tema entre el público, andando por la sala y haciéndose las fotos que irremediablemente el respetable le iba solicitando a su paso.
Mientras el resto de la banda contemplaba desde el escenario como su vocalista se iba metiendo en el bolsillo a toda al Ritmo y Compás para que lo que restaba de show fuera una auténtica fiesta para los fans de BRAINSTORM. Primero con el rapidísimo y ya antiguo “Shadowland” de aquel gran “Metus Mortis” que les puso en el candelero, después dos tema más de su nuevo disco, un lento “Below the Line” y un coreado “In this walls”, para finalizar con “All Those Words” y cumplir la amenaza que Andy soltara minutos antes de regresar al foso para completar la su visita a todos y cada uno de los asistentes y acabar cantándose todo el tema subido al puesto de las camisetas.
En definitiva, concierto ameno, resolutivo y divertido, con unos coros trabajadísimos y potentes que hicieron que “Highs without lows” pusiera la guinda final de la mejor forma posible, con todo el público unido en corear el nombre de la banda a su marcha al backstage.
La expectación era máxima para cuando le iba llegando el turno a la banda liderada por Ralf Scheepers y Mat Sinner… Y no es para menos, el quinteto venía a presentarnos un auténtico último discazo, “Unbreakable”, y a ofrecer la constatación de que son una de las bandas más sólidas, convincentes y estables de la escena del heavy metal europeo de los últimos años…
Y así fue lo que pudimos presenciar sobre las tablas de la Ritmo y Compás. Lo de PRIMAL FEAR se puede resumir en la clásica frase de “llegar, ver y vencer”, y no precisamente porque lo tuvieran todo hecho de antemano, de hecho se encuentran sufriendo la baja de Magnus Karlsson de forma momentánea, sino porque el quinteto logró realizar una sublime presentación de su último disco, del que pudimos escuchar hasta seis temas, junto con la capacidad de mantener el nivel de su actuación de forma intacta durante todo el show, sin altibajos, siempre rozando la perfección, con un Ralf cuya voz cobró unas dimensiones de auténtica leyenda del heavy metal, impecable.
Comenzaron su actuación con un potente “Strike” precedido de la inevitable intro “Unbreakable pt. 1” con la que se subió al escenario un espectacular Randy Black para ya no detenerse ni un solo segundo en todo el concierto rodeado de su imponente batería. Tras ello la banda seguiría confiando en su nuevo trabajo gracias a temas como “Give em Hell” para después dar paso al ya clásico “Nuclear Fire” y conseguir levantar los brazos de toda la sala durante su épico estribillo.
A partir de aquí ya habíamos constatado que la elección del griego Constantine como sustituto temporal de Magnus no había sido casual y, aunque algo tímido, el guitarrista se desenvolvió a las mil maravillas cada vez que le tocó el turno de destacar sus solos ante una audiencia exigente y expectante.
“Unbreakable pt. 2” consiguió que Ralf cautivara a todos los asistentes con su interpretación y los puños se mantuvieron en alto en cada segundo de su intenso estribillo, y la energía continuó fluyendo a través de cortes de otros álbumes previos como “Black Sun” o “Seven Seals” con los que darían paso a un enérgico y brutal solo de batería donde Randy se dejó la piel y un aliento que por suerte le dejarían recuperar levemente con el medley dedicado a los ángeles que interpretó la banda en ese momento, encadenando las mejores partes de temas como el reciente y tranquilo “Where angels die”, y los potentes “Demons and angels” y “Angel in black”.
Conforme avanzábamos en el concierto y llegaban los temas más descarados de la banda comenzaba a tomar más y más protagonismo un Mat Sinner que siempre es recibido con un enorme aplauso y cariño por la audiencia española, algo que sabe y explota en todo momento para arrancar la complicidad entre los asistentes.
Un celebrado “Metal Nation”, un recortado pero intenso “Fighting the Darkness” y “Final Embrace” fueron los temas previos a la fiesta que PRIMAL FEAR nos tenían preparada con la interpretación de su corte más conocido y efectivo, un “Metal is forever” que todos los allí reunidos vivieron como si fuera la última vez que fueran a escucharla. Sonó de auténtico lujo, como todo el concierto, y sirvió de antesala para que “Bad Guys wear black”, single indiscutible de su último álbum, se encargara de mover cabezas y melenas y de que los seguidores más antiguos del grupo disfrutaran de lo lindo con el final protagonizado por “Chainbreaker”, la primera composición de unos PRIMAL FEAR que allá por 1998 comenzaran una carrera que no ha traído sino alegría tras alegría a los fans del heavy metal y que, visto lo visto en este perfecto concierto de los alemanes, un servidor espera que dure por muchos años más. Son garantía de calidad y no fallan, como las máquinas alemanas.

































