Resurrection Fest 2022: La Warm-Up Party más esperada de los últimos años
Viveiro, tres años después de que se celebrase el último Resurrection Fest con normalidad –nada de mascarillas, ni estar sentados viendo a Kreator, ni brujerías similares–. Todos estábamos ya con unas ganas inmensas de volver a pisar el norte en esta época del año; que el Resu no es solamente buena música, sino también conocer gente y comer un poco de pulpo y raciones variadas en los bares y restaurantes que llenan la localidad gallega.

Muchos de los que tenían el abono –bien comprado recientemente o bien aquel que la mayoría conservaba desde la edición de 2020–, había llegado a Viveiro el lunes o martes, para aprovechar la semana entera y disfrutar del entorno. Y así llegó el esperado miércoles, día de calentar motores con la que sería, sin duda, la Warm-Up Party más esperada de los últimos años.
Sorprendentemente, a nuestra llegada, no encontramos demasiada cola en la zona de recogida de pulseras; cosa que no ocurría en el acceso al Resucamp, donde, vista la cantidad de gente arremolinada en las inmediaciones, es probable que llevasen varias horas esperando para poder conseguir una buena ubicación en el camping.
La apertura de puertas se produjo a las 16:30h y a partir de ahí, ya nadie se hacía responsable de lo que pudiese ocurrir durante los siguientes cinco días. Había muchas tareas que completar: recoger tokens, echar un vistazo a los puestos de comida y bebida, hacernos con el tan preciado merchandise de esta edición…

Los encargados de abrir esta Warm-Up fueron Bolu2 Death –banda onubense nacida en 2009 a la que es posible que conozcáis por su metalcover de la canción Pienso en tu mirá de Rosalía–, que salió a por todo en los cuarenta minutos de los que disponían sobre el escenario. Con un directo contundente y súper enérgico, se metieron en el bolsillo a todos lo que habían llegado ya al recinto con ganas de fiesta.
Los siguientes en pasar por el escenario fueron Onza, también andaluces. A pesar de que estaba previsto que tocasen en el Main Stage, finalmente lo hicieron en el Ritual, ya que para evitar posibles retrasos en el inicio de conciertos posteriores, la organización consideró más adecuado que tanto la actuación de Onza como la posterior de Serrabulho se realizasen en este Stage. La banda de rock progresivo que lleva más de treinta años en activo, llegó algo más calmada que Bolu2 Death, pero su actuación mantuvo al público entretenido y dispuesto a continuar con todo lo que venía a lo largo de la tarde.

Con el comienzo de Serrabulho a eso de las siete y media de la tarde, ya no había marcha atrás. Si aún quedaba algún descolgado sin entrar en materia, el grupo de Vila Real consiguió animar hasta al más decaído. Sacaron toda su artillería pesada desde el primer minuto: desde cheerleaders sobre el escenario hasta colchonetas para hacer crowdsurfing sobre el público, sin olvidar los balones naranjas o las bolitas de poliespan que lanzaron a los fans.

Cuando parecía que nada podía ser más loco, Serrabulho nos sorprendía de nuevo: un wall of ass espectacular en el que, como su propio nombre indica, los asistentes chocaron sus traseros de la forma más salvaje posible. Entre tanto entretenimiento casi no fuimos conscientes de cómo sonaba el happy grind –tal y como ellos mismos denominan a su peculiar estilo–, de estos portugueses que derrochan locura y no paran ni un solo minuto sobre el escenario. No podemos olvidar la pequeña incursión de los Resukids sobre el escenario, ni la conga que se formó entre el público para poner el broche final al concierto.
Desde el Ritual Stage nos trasladábamos hasta el Main para esperar a que entrasen en acción los escoceses Bleed From Within. Aún con un solazo potente en el cielo y una temperatura poco habitual para tratarse de Galicia, el escenario principal se preparaba para recibir a los de Glasgow. Scott Kennedy saltó al escenario con una energía que no tenía nada que envidiar a la que habían derrochado en el Ritual los componentes de Serrabulho.

Desde el primer acorde, los de Scott clavaron su actuación. La banda lo dio todo sobre el escenario con una ejecución impecable; la voz sonó espectacular y musicalmente hablando, no se puede pedir más. Personalmente considero que fue una de las formaciones que más me sorprendió para bien de todo el festival. Supieron estar a la altura de lo que se esperaba de ellos y con toda seguridad diría que para más de uno, ha sido uno de los descubrimientos de 2022.
A falta de unos minutos para las diez de la noche, llegaba el turno de Alien Weaponry. El batería Henry de Jong subía el primero al escenario como es ya la costumbre para iniciar el concierto interpretando el haka, al que se unirían su hermano Lewis y el –relativamente– nuevo bajista Tūranga Morgan-Edmonds, que lleva desde 2020 en la banda.

Con el pecho al descubierto y sin parar de moverse ni un solo instante, la formación neozelandesa fue interpretando tema tras tema lo más destacado de su breve discografía –Tū (2018) y Tangaroa (2020)–, donde no faltaron temazos de la talla de Holding My Breath, Raupatu o Ahi Kā. Esta jovencísima banda desprende fuerza, calidad y carácter en sus directos, y consigue que el público se vuelque desde el principio hasta el final. Habrá que tenerlos en cuenta de cara al futuro porque vienen pegando muy fuerte.
Ya bien entrada la noche, alrededor de las 23:20h, Bullet For My Valentine aparecían en el Main acompañados por la emoción de muchos de los asistentes. Y es que la banda galesa ha acumulado muchos fans a lo largo de sus más de veinte años de carrera y siete discos de estudio. El último, llamado como ellos, vio la luz el año pasado y gran parte de los fans en Viveiro estaban deseosos de escuchar tanto lo más nuevo como los grandes clásicos de la formación en directo.

En un estado de forma pleno y dispuestos a estar a la altura de lo esperado, los de Matt Tuck abrieron el concierto con el tema Your Betrayal, extraído de Fever, remontándose al año 2010. Con una apertura de este calibre –tirando de éxitos conocidos por todos–, BFMV hizo que el público se viniese totalmente arriba y poco a poco fueron intercalando canciones nuevas como Knives o Shatter con clásicos que no podían faltar como All The Things I Hate (Revolve Around me) o el archiconocido y casi considerado como un himno de la banda, Tears Don’t Fall, reservado prácticamente para cerrar el show. Utilizaron Scream Aim Fire para despedirse de unos fans totalmente entregados, que quedaron encantados tanto con el setlist como con la actuación de la banda.

Para poner el broche final a la primera jornada, llegaba la hora del que estaba considerado como el plato fuerte de la Warm-Up Party: Deftones. Chino Moreno saltó al escenario principal del festival gallego en su línea habitual, sin un entusiasmo desmesurado pero mostrándose siempre correcto. La actuación comenzó con Genesis, de su último disco Ohms, para ir remontándose cada vez a etapas más iniciales de la banda con temas como Rocket Skates, Be Quiet and Drive (Far Away) o My Own Summer (Shove It).

A pesar de las enormes ganas que había de ver de nuevo sobre los escenarios a una de las bandas más reconocidas de nu metal, los asistentes no se quedaron con una sensación demasiado buena. El inicio del show estuvo protagonizado por un sonido bastante pobre, tanto en lo musical como en la voz. Hubo algunos problemas y parecía que a Chino Moreno le estaba costando arrancar. Una vez lo hizo –alrededor del quinto o sexto sencillo del setlist–, el concierto tomo un cariz totalmente distinto.

A partir de ese momento, Deftones dieron el do de pecho y los fans disfrutaron lo que restaba del concierto. Sin embargo, quizás era ya un poco tarde para que quedase una sensación de bolazo y, a pesar de cerrar remontándose a la canción 7 Words de su primer álbum Adrenaline, sus seguidores se quedaron con un sabor agridulce. Era el momento de marcharse a descansar y recargar pilas para lo que se avecinaba durante todo el fin de semana.
Autora: Oiane Díaz
Fotos de Oiane y algunas de la organización




























