Vagos Metal Fest 2019: ¡Un festival que sigue creciendo…!
Viajar a Portugal siempre mola. Una vez que le coges el tranquillo al tema de los peajes y la gasolina, no cabe duda de que es un gran país. La gastronomía, la buena cerveza, el fumar en los bares, las ciudades históricas, el Atlántico, y el súper amable trato de su gente, hacen de Portugal un país de contrastes, y que te enamores de él y quieras volver. Así ha sucedido con un servidor, que lleva unas cuantas escapadas al país vecino, incluidas visitas a este festival y a su vecino VOA en otras ediciones.

Por desgracia, en esta ocasión no pudimos asistir a la jornada inaugural, y la crónica de los grupos del jueves va a quedar en el limbo. Eso sí, al día siguiente comentando de primera mano con compañeros que habían acudido in situ al recinto, me atrevo a decir que los Candlemass de Johan Längquist (quien grabara en 1986 el mítico Epicus Doomicus Metallicus), fueron los triunfadores de la noche.
VIERNES 09 AGOSTO
La primera impresión al llegar al recinto es que se trata de un festi de tamaño mediano tirando a pequeño. Todo el suelo es de hierba, hay zonas de árboles y un pequeño riachuelo con dos puentes de madera separa la zona de los conciertos de otra más tranquila con tiendas, puestos de comida, barras y baños. En todo momento resulta un lugar súper cómodo, de fácil acceso a todas las instalaciones, sin colas ni empujones. Además el tiempo acompaña (sobre todo a los que no soportamos el calor), todos los días entre 22 y 16 grados, nubes y claros.

Los precios de la bebida los resumo en: cerveza grande (400ml) por 3 euros, cubata bien tirado 4 euros, y vaso grande de hidromiel, 2 euros. Además se paga con dinero en metálico, lo cual se agradece. Ni qué decir tiene que ya podían tomar nota algunos festivales españoles que acostumbran a sablearnos sin escrúpulos en las barras.
Exumer: los veteranos alemanes defendieron su old school thrash metal con notable dignidad, ante no demasiado público pero con ganas de verlos. No tuvieron un sonido muy alto, pero sí bueno. Dejaron para el final el mítico Possessed by Fire de su primer disco.

Necrophobic: los de Estocolmo en sus discos de estudio siempre me ha parecido que caminan a medio camino entre el black y el death metal, pero cuando los ves en directo, queda claro que lo que presentan a sus fans es puro black metal. Eso sí, más imagen y diversión que maldad genuina.
Primal Fear: dos canciones de Tyr fueron suficientes para decidir que era la hora de merendar, y volver para la última media hora de los omnipresentes chicos de Matt Sinner y Ralf Scheepers. Por primera vez el recinto presentaba una notable afluencia, y el sonido ya sí que se podía decir que era fabuloso. No me cabe duda de que el concierto encantó a sus fans.
Watain: más black sueco de segunda hornada, y de nuevo mucho fuego y pocas brasas. Visualmente te llaman la atención al principio, pero al final te das cuenta de que no encuentras esa maldad que esperas en un buen concierto de black metal. Eso sí, grandes músicos.

Six Feet Under: los chicos de Chris Barnes desde la primera nota de The Enemy Inside dejaron claro que habían venido a arrasar. Como si se tratara de un juego de hombre contra niños, los de Tampa se comieron con patatas a las demás bandas, y dieron un concierto brutal, de sobresaliente. Seed of Filth y Human Target fueron de poner la piel de gallina. Terminaron con dos temas de Cannibal Corpse, para dejar claro que eran los mejores.
La jornada terminó con los portugueses The Godiva montando un show con coro y orquesta que sirvió de excusa perfecta para que mi compañera fotógrafa y yo nos fuéramos a descansar en el bus gratuito que pone la organización para ir del recinto a Aveiro, donde teníamos el hotel.
SÁBADO 10 AGOSTO
Aborted: Aborted llegaron, tocaron y arrasaron a pesar de ser los primeros en un festival multifacético en cuanto a géneros musicales se refiere y pese a echarse de menos algunos temas míticos en su repertorio. No obstante, los belgas salieron a partir caras y el público respondió como se merecían. Un inicio de jornada inmejorable que quitó la resaca hasta al más rezagado. (firmado: Sherezade).
Repulsive Vision: death metal inglés rápido y enérgico. Gente joven con muchas ganas que habrá que seguir la pista en el futuro a medio plazo.
Infraktor: banda de thrash/death portuguesa que no conocía, con miembros curtidos en mil proyectos en el país vecino. Levantaron gran expectación entre el público local, y realmente me gustaron bastante.
S.D.I.: no cabe duda de que los alemanes Satan’s Defloration Incorporated mamaron en sus orígenes allá por mediados de los 80 a partes iguales del thrash, el speed metal, y el hardcore/punk. Y en directo eso se nota. Gran concierto con un Reinhard Kruse muy simpático, y repertorio casi entero de los 80. Sin duda, nos hicieron disfrutar mucho.

Letters From The Colony y Alestorm estaban incrustados estratégicamente en los horarios para darnos la oportunidad de reponer fuerzas en el bar heavy (para la ocasión, doy por hecho) que había a la salida del recinto, y poder disfrutar de unos gintonics en copa de balón con muchos hielos y eligiendo ginebra, por 4 euros en una terraza escuchando buen metal. ¿Qué más se puede pedir? Había muchísima gente con camisetas de Alestorm, la verdad sea dicha. Vimos los últimos temas, y en esta ocasión sí que puedo decir que no entiendo nada. El público lo dio todo.

Death Angel: pues volviendo a las cosas serias, desde San Francisco y con origen filipino, la banda de los buenos de Cavestany y Osegueda salieron con más energía que nunca a darlo todo. Thrash metal de verdad, un estupendo recital. Y para terminar el Mistress of Pain de su primer disco The Ultra-violence de 1987, arrollador.

SATYRICON: escribo su nombre con letras mayúsculas, oh alabado sea Satán! Ahora sí, por fin llegó el mal. Los noruegos lo tuvieron todo. El mejor sonido del mundo, la mejor puesta en escena, sobria sin fuegos artificiales de más pero efectiva, el mejor repertorio, y sobre todo la enorme personalidad de Satyr y Frost, que ellos solos con su presencia valen más que mil candelabros ardiendo. Deep Calleth Upon Deep, Commando, Now Diabolical… fueron sonando uno tras otro espectaculares. Mother North coreada por todo el mundo nos puso la piel de gallina, y las tres últimas The Pentagram Burns, Fuel for Hatred y K.I.N.G. fueron apoteósicas.
Sin duda el mejor grupo del festival, en todos los sentidos. Nunca olvidaré este concierto, lo juro por Satyr (digo.. por Satán).
Wormwood: joven banda sueca de black metal que lo tenían difícil tocando después de Satyricon, pero con un estilo más desenfadado lograron hacer que nos quedáramos hasta el final de la jornada con ellos.
DOMINGO 11 AGOSTO
El último día del festival la comenzamos con más calma, después de la intensa jornada del día anterior. Vimos el final del concierto de los franceses Dagoba, que hacen un metal industrial a mi parecer como es este estilo de música, irregular. Partes buenas y otras no tanto.
Iron Reagan: el grupo paralelo de Tony Foresta, cantante de Municipal Waste, personalmente siempre me ha gustado más que los propios Municipal. Había visto varias veces en directo a los americanos originales, pero nunca a estos Iron Reagan, y tenía muchas ganas. Y la verdad que me quedo con estos, de cabo a rabo. Energía, circle pits a gogó, y mucha tralla, mezcla perfecta de hardcore y thrash. Hasta el gran Barney de Napalm Death se subió a cantar con ellos un par de temas.

Vltimas: la nueva súper banda de David Vincent (ex-Morbid Angel) había levantado expectación gracias a su reciente buen álbum debut. Y la puesta en escena fue impactante, ataviado el bueno de David con sombrero vaquero y gabardina hasta los pies. Musicalmente ofrecieron una ejecución impecable, aunque con el paso de los temas se fueron diluyendo hasta hacer perder el interés. Tal vez sea una banda para ver en sala, mejor que en un festival.
Napalm Death: qué manera de venirnos arriba! Muy grandes como siempre, los ingleses reyes del grind/death están en pleno año 2019 mejor que nunca. Barney es hipnótico con su baile constante caminando en círculos y sacudiendo el flequillo. Y de voz, colosal. Caso a parte es el del bajista Shane Embury, y es que este muchacho me tiene enamorado desde hace mil años. Con esa melena tan particular y su forma de tocar, es un personaje icónico en la escena del metal. Perdí la cuenta de las canciones que tocaron, y tampoco sabría decir si se ajustaron al tiempo asignado o no, el caso es que me lo pasé en grande. Napalm Death forever, please.

Stratovarius: última banda del festival, los power metaleros finlandeses de Timo Kotipelto y Jens Johansson. Pocas esperanzas tenía a priori en una banda que ni es mi estilo favorito, ni me habían entusiasmado precisamente las anteriores veces que los he visto. Pero he de reconocer que bien sea por el grandioso sonido que tuvieron, o bien porque no quería que se terminara nunca el festival y era lo que había, esta vez sí me gustaron. Con un Kotipelto simpático y bastante bien de voz y un Johansson glorioso, los de Helsinki hicieron un concierto redondo, y hasta mi compañera y yo nos emocionamos con el Black Diamond de su afamado Visions. Pero esto no lo reconoceremos nunca ninguno de los dos, queda en secreto mortal.
En definitiva y como nota final del Vagos Metal Fest, puedo decir que fue un festival maravilloso en todos los sentidos, y que recomiendo su visita para otras ediciones encarecidamente.
Saludos.
Crónica: XATYR PETROZZA y SHEREZADE
Fotos de la organización

























