23 años de ‘Dance Of Death’: Bruce Dickinson y Adrian Smith afrontaban su segundo capítulo tras regresar a Iron Maiden

El 8 de septiembre de 2003 llegaba al mercado internacional Dance Of Death, decimotercer lanzamiento de estudio de Iron Maiden y segundo capítulo discográfico de la formación reunida tras el regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith. Veintitrés años después, aquella entrega continúa siendo una de las referencias esenciales para entender la trayectoria de la formación británica durante el nuevo milenio.
Tres años antes, Brave New World había supuesto un auténtico punto de inflexión. La vuelta de Dickinson y Smith había permitido recuperar una de las alineaciones más celebradas de su historia y, sobre todo, devolver a la formación una inspiración que muchos seguidores habían echado de menos durante los años noventa. La nueva entrega debía confirmar que aquella recuperación creativa no había sido algo puntual.
Y lo hizo con autoridad.
Bajo la producción de Kevin Shirley, responsable también de su predecesor, la agrupación apostó por una propuesta más contundente y oscura, aunque sin abandonar las señas de identidad que habían construido su leyenda. Los característicos desarrollos de guitarra, las melodías dobladas y la voz de Dickinson convivían con composiciones extensas, cambios de ritmo y una marcada inclinación hacia terrenos progresivos.
El recorrido comenzaba con ‘Wildest Dreams’, un corte directo y poderoso que daba paso a una sucesión de piezas donde Steve Harris volvía a ejercer como principal arquitecto musical. ‘Rainmaker’, ‘No More Lies’, ‘Montségur’ y ‘Gates Of Tomorrow’ demostraban que la veteranía no había reducido la capacidad del quinteto para construir temas memorables.
Entre todas ellas destacaba especialmente ‘Paschendale’, una extensa recreación musical de la batalla de Passchendaele durante la Primera Guerra Mundial. Adrian Smith quiso apartarse de sus habituales composiciones más concisas para crear una auténtica epopeya de ocho minutos, cargada de cambios estructurales, intensidad y dramatismo. El resultado se convirtió rápidamente en uno de los momentos más celebrados del repertorio de esta etapa.
También encontramos curiosidades importantes. ‘New Frontier’ pasó a la historia por ser la única composición de la carrera de la formación que incluye un crédito de Nicko McBrain. El batería abordaba en ella sus preocupaciones acerca de la clonación humana y los límites de la intervención del hombre sobre la creación.
La pieza que daba nombre al lanzamiento nacía, por su parte, de una inspiración cinematográfica. Janick Gers tomó como referencia la escena final de El séptimo sello, de Ingmar Bergman, en la que varias figuras aparecen bailando en el horizonte. Steve Harris desarrolló posteriormente aquella idea hasta convertirla en una de las composiciones más teatrales de la colección.
En el tramo final aparecían ‘Face In The Sand’, ‘Age Of Innocence’ y ‘Journeyman’. Esta última merece una mención especial por tratarse de la primera y, hasta la fecha, única pieza completamente acústica de la discografía de Iron Maiden. Después de una hora marcada por la intensidad, la agrupación decidió cerrar el recorrido con una atmósfera mucho más reposada y diferente a lo esperado.
La propuesta visual, sin embargo, generó una reacción muy distinta. La portada, creada mediante ordenador a partir de un trabajo de David Patchett, recibió numerosas críticas por su acabado. El propio artista pidió que su nombre fuese retirado de los créditos después de que se utilizara una versión que consideraba inacabada. Con el paso del tiempo, aquella cubierta terminaría convirtiéndose en uno de los aspectos más cuestionados de la edición.
Musicalmente, la historia fue muy diferente. La prensa especializada recibió Dance Of Death de manera mayoritariamente positiva, destacando especialmente su capacidad para mantener viva la creatividad de una formación que ya acumulaba décadas de trayectoria.
La posterior gira mundial reforzó todavía más su dimensión escénica. Dickinson incorporó diferentes elementos teatrales relacionados con las composiciones, desde máscaras y capas hasta su transformación en la figura de la Muerte durante el tema principal. En ‘Paschendale’, la ambientación relacionada con la Primera Guerra Mundial contribuía a convertir el concierto en una representación visual de sus protagonistas.
Con el paso del tiempo, Dance Of Death ha quedado como algo más que la continuación de Brave New World. Supuso la confirmación de que la recuperación iniciada en 2000 tenía recorrido y que aquella formación todavía podía ofrecer material ambicioso, contundente y reconocible.
Veintitrés años después de su llegada, la danza sigue sonando.

Listado de temas:
1. Wildest Dreams
2. Rainmaker
3. No More Lies
4. Montségur
5. Dance of Death
6. Gates of Tomorrow
7. New Frontier
8. Paschendale
9. Face in the Sand
10. Age of Innocence
11. Journeyman
Line Up:
Bruce Dickinson – vocals
Dave Murray – guitars
Janick Gers – guitars
Adrian Smith – guitars
Steve Harris – bass
Nicko McBrain – drums

























