AMORPHIS + SOILWORK + JINJER + NAILED TO OBSCURITY – Sala Black Box – Palacio Vistalegre – Madrid // 08-02-2019
Una de las bandas de referencia de death metal nos visitó el viernes 8 de febrero en Vistalegre. Amorphis es uno de los grupos que deben ser mencionados si hablamos de Metal Progresivo, Folk Metal o Death Metal de cuna finlandesa. Un estilo que continúa en auge y cuyos ecos resuenan en la actualidad. Como ocurre con todo este tipo de movimientos, posteriormente aparece un número infinito de vástagos al calor de bandas madre como Ensiferum o Finntroll, pero los pioneros siempre se llevarán consigo ese aura de grandeza que solo corresponde a los originales, a los que abrieron un sendero propio dentro del anchísimo camino del metal.
Sobresalían en el cartel Soilwork, banda que ha logrado una repercusión importante en los últimos años a nivel internacional, mientras que Jinjer y Nailed To Obscurity tuvieron que lidiar con media hora de actuación cada uno.

Nailed To Obscurity se encargaron de abrir la noche, presentando su último trabajo, “Black Frost”. Los de Essens sorprendieron por su propuesta, que tiene buena parte de death metal en su ADN, pero también con un toque doom que conjugan muy bien con una puesta en escena muy llamativa, acorde a su sonido. El grupo cuida la imagen y el sonido, aunque no contarían esta noche con el mejor posible, algo que afectaría a las primeras bandas por el reducido espacio del escenario.

El tiempo tampoco jugó a su favor, puesto que su actuación se hizo muy corta, aunque fue una buena muestra de lo que son capaces de hacer. Tampoco es que me parecieran un dechado de originalidad, pero se trata de un quinteto muy bien empastado, donde las guitarras juegan un papel importante. Por otro lado, la base rítmica pega fuerte, además de contar con una voz agresiva y versátil. Mereció la pena llegar a primera hora para verles, ya que buscan un estilo personal y musicalmente tienen fuerza y calidad para desplegarlo.
Por el contrario Jinjer resultaron un tanto aburridos. Una banda que factura un interesante Groove metal con toques progresivos. Con una buena voz femenina capitaneando un cuarteo al que, sin embargo, lo encuentro falto de un mayor arrope instrumental y de algo más de expresividad, tanto en escena como a nivel exclusivamente musical.

Presentaban “Cloud Factory”, su segundo disco que acaban de re-editar, donde podemos encontrar temas con una estructura muy tradicional, aunque instrumentalmente tiren de ciertos aspectos modernos, con la voz de Tatiana Shmailyuk tendiendo estribillos muy reconocibles en cada tema. No es que desagraden en ningún caso, pero aparte de estar un tanto fríos, se echa en falta que demuestren algo más de soltura sobre las tablas, como hicieron en el Resurrection Fest del año pasado. No lograron conectar con el público de Madrid, que simplemente correspondió con las ovaciones de rigor… y gracias.

La cosa cambiaría con Soilwork, puesto que el público se animó con su death melódico. Cierto es que tienen temas de lo más accesibles, podríamos decir que incluso comerciales, aunque cuenten con voz gutural. De esas canciones que te ponen a saltar casi sin proponértelo. Y también choca en este aspecto la figura del fornido Björn Strid con un estilo que se llega a hacer tan bailable. Eso sí, la banda se ha venido haciendo un nombre, lo cual se notó en una concurrencia que les apoyó, que se volcó con ellos, que supo disfrutar de su descarga alzando el puño y sin parar de moverse tanto con los temas de su más reciente “Verkligheten” como con el repaso a sus temas pretéritos. De hecho, la sensación entre los presentes parecía satisfactoria al término de la descarga de los suecos. Yo considero que un directo más orgánico sería mucho más convincente.

Soilwork no fallaron ante su público, sin alardes, sobrios y seguros, demostraron la grandeza y el prestigio ganado en un estilo que seguirán encabezando mientras sigan en este estado de forma. Si además editan trabajos como “Verkligheten”, cuyos temas me parecieron de los más destacados en un repertorio donde no faltaron clásicos, considero que solo cabe decir que cumplieron sobradamente.

La banda desplegó un extenso repertorio de 16 temas, arrancando como suele ocurrir en las giras de presentación de nuevo disco con un tema nuevo como “Arrival”, aunque sabiendo ordenar el repertorio de tal manera que los presentes no perdiéramos atención. Así que de segunda nos ofrecieron un “The Crestfallen” que metió a la gente de lleno en la descarga, si bien temas como “Full Moon Shoals” demostrarían que el material nuevo es de verdadera calidad. Ya no tienen que romper moldes ni hacerse con un nombre ya ganado, pero sí mantener un estatus que con temas de este nivel tienen garantizado en el presente.

La intensidad de la descarga no decaería con “Bastard Chain” y posteriormente un significativo “Stabbing The Drama” que dio paso a un envolvente “Stalfagel”, con un sonido más nítido para finalizar la descarga.
Arrival
The Crestfallen
Nerve
Full Moon Shoals
Death in General
Like the Average Stalker
The Akuma Afterglow
Drowning With Silence
The Phantom
The Nurturing Glance
Bastard Chain
The Ride Majestic
The Living Infinite II
Witan
Stabbing the Drama
Stålfågel
Casi 30 años en activo haciendo un estilo arriesgado en su momento, pero que con el tiempo se iría reproduciendo por un sinfín de bandas y proyectos, demuestran que Amorphis es uno de esos grupos que debe recoger cualquier enciclopedia de heavy metal que se precie. Y es todo un lujo poder ver que en vivo son capaces de tener una solvencia que no riñe con su complejidad sonora, con esa cantidad de capas que tanto en voces como en instrumentación lleva un estilo que obliga a abrir bien tus oídos y con ellos tu alma, que recibirá una cantidad de emociones indescriptibles con la banda que Esa Holopainen y Tomi Koivusaari siguen capitaneando desde sus guitarras.

Pero con la actitud de la banda, su nivel y calidad todo se hizo rodado a lo largo de la hora y media que los finlandeses estuvieron sobre las tablas. De nuevo hay que romper una lanza a favor del sonido y las prestaciones que ofrece la sala Black Box en el Palacio Vistalegre, puesto que el grupo pudo impactar sobre nosotros con la fuerza que poseen los temas.

Por cierto que hay que destacar el tándem rítmico de Niclas Etelävuori, en el bajo y Jan Rechberger en la batería. A partir de su solidez todo fluye con canciones que se adscriben a los cánones más tradicionales, que tienen potencial como para ir cautivando a la gente allá por donde pasen.

Como muestra quedan temas como el inicial “The Bee”, al cual sucedieron “The Golden Elk”, “Sky Is Mine” y un elegante “Sacrifice”, con mucho gancho para los directos y que deja bien claro que la banda posee un punto demasiado afilado para el público netamente folk. Sin embargo esto no debería ser óbice para destacar la calidad de la banda.

Sin perder el tiempo, llegó el turno de “Wrong Direction”, manteniendo el pulso de la actuación con “Daughter Of Hate” y “Heart Of The Giant”. Con las palabras justas para en ningún momento perder la intensidad, la formación siguió desgranando temas como “Hopeless Days”, una potente pieza a la que sucedió una canción con clara vocación de single como es “Black Winter Day”. Y es que por algo grabaron videoclip del mismo en 1994, un tema con toques más death.

A la descarga le quedaban aún los bises, “Death Of A King” fue la ideal manera de volver a aumentar la temperatura de la actuación para despedirse finalmente con “House Of Sleep”, que sería una rúbrica enorme para la actuación.
Amorphis continúa con un nuevo disco que incrementa un gran legado con canciones de sobrada calidad para derribar cualquier sala. Más madera para sus conciertos.
The Bee
The Golden Elk
Sky Is Mine
Sacrifice
Message in the Amber
Silver Bride
Bad Blood
Wrong Direction
Daughter of Hate
Heart of the Giant
Hopeless Days
Black Winter Day
Encore:
Death of a King
House of Sleep
Autor: Dani Diez

























