ANATHEMA – SALA NAVE 8, ALICANTE – 10/05/2009

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El grupo sube al escenario tras una breve introducción y comienzan el set list con «Deep», el primer corte de su disco «Judgement». Ya desde bien pronto nos encontramos a una banda sonriente y que de primeras parece sentirse a gusto con el ambiente que hay en la sala. Es Domingo, hay un partido de futbol que puede decidir la liga y por eso la Nave 8 no está a reventar – no olvidemos que esto es España. Aun así, la afluencia de público es abundante, lo justo como para que todos los allí presentes podamos disfrutar del concierto sin necesidad de molestar al de al lado. Volviendo a lo que sucede en el escenario, ANATHEMA están descargando «Deep» y las caras de los músicos denotan seguridad en si mismos y tranquilidad, algo que seguramente se debe a que es la cuarta noche que tocan en nuestro país y por lo visto en las tres anteriores se les ha recibido y tratado como si fueran reyes. Un compañero de esta web los vió el Viernes en Madrid y un amigo los vio el Sábado en Granada y ambos coinciden en que tanto la banda como el público han quedado encantados y lo han pasado genial durante las actuaciones. Ahora soy yo quien lo está comprobando mientras suena el tecer tema de su disco «A Natural Disaster», «Closer». Quien no piense en Pink Floyd mientras ve a este grupo en directo es porque no los ha escuchado nunca. La extrema sutileza con la que cada miembro de ANATHEMA toca su instrumento, para imprimirle a cada canción la intensidad y la armonía necesarias, es realmente asombrosa: «Closer» es el ejemplo más claro.
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Todos los allí congregados permanecemos congelados mientras Vincent Cavanagh nos pone los pelos de punta una y otra vez. La actuación ha arrancado hace menos de diez minutos y desde hace cinco un pensamiento ronda por mi cabeza: el concierto de ANATHEMA de hoy es uno de esos que, desde que acaba de empezar, no quiero que se acabe. Pero por suerte todavía queda mucha noche por delante y lo siguiente en sonar es «Far Away» del «Eternity», un tema que consigue arrancar los primeros coros del público durante el estribillo. El concierto transcurre de manera tranquila y se puede respirar una cálida sensación de bienestar general en la sala. Las razones son sencillas y más que obvias: en primer lugar ANATHEMA están demostrando ser una banda «fina», muy técnica y de una calidad suprema; cuidan todos y cada uno de los detalles para que los temas suenen mejor que en disco, que ya es dificil. Y para poner la guinda, este aspecto se ve complementado y elevado al máximo por unos músicos que, a parte de ser auténticos profesionales, derrochan gran simpatía sobre las tablas, llegando a generar una sensación de cercanía con el público que esta noche está llegando al extremo de que cada una de las personas que estamos en la sala podemos permitirnos «el lujo» de interactuar ellos. Algo positivo y divertido en muchas ocasiones, ya que cuando alguien «no puede» contener su emoción y suelta algún grito, el grupo al completo reacciona con sonrisas, caras de sorpresa o dirigiendole algunas palabras al sujeto en cuestión. Este también quizás fue el punto negativo de la velada (si es que hubo alguno): A veces, la confianza era tal que más de uno se dedicó a soltar berridos durante algunos temas cuyo principal atractivo reside en la atmósfera que se genera, rompiendo así la «magia» que inundaba esta noche la Sala Nave 8. Porque si hay que definir con una palabra a los ANATHEMA que siguen descargando sobre el escenario piezas como «Angels» o «Inner Silence», esa palabra sin duda es MÁGICOS.
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«A Simple Mistake», «Anyone Anywhere» o «Empty» van cayendo una tras otra llenando de armonía y calor cada milimetro del recinto. Un recinto que ahora también está lleno de caras iluminadas con sonrisas, de gente disfrutando y de gestos de complicidad entre amigos que, con la mirada, se dicen los unos a los otros: «si, yo también lo estoy viendo». El momento más frenético del recital – y no me equivocaría si añado «y puede que el único» – llega de la mano de «Panic», tema rápido que la banda acelera aun más y que acortan interpretandolo solo hasta el segundo estribillo. La breve pero intensa «Shroud Of False», «Lost Control» (vaya ejecución) y «Regret» mantienen la actuación en su tónica y hacen las delicias de los más acerrimos de los británicos. Parece que ANATHEMA están acertando con el set list porque cada vez se oye más al público cantar y corear las letras, como es el caso de la mencionada «Regret».
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La melodía de «Hope» inunda la sala y se nos mete a todos en la cabeza asentándose en nuestros subconscientes, de tal manera que cuando deja de sonar el oído parece que la echa de menos. La preciosa balada «Flying» llueve desde la garganta de Vincent, respaldado por los impecables coros de su hermano Danny – quien por cierto saca un sonido y una harmonía de las seis cuerdas que llegan al corazón, en especial cuando se cuelga la guitarra acústica. Continua la calma más absoluta con Danny solo sobre las tablas interpretando «Are You There?». Al finalizar el tema, antes de abandonar el escenario, el guitarrista deja grabada en su pedalera una divertida y simpática melodía que nos anima a bailar agitando los brazos de izquierda a derecha. Se escuchan carcajadas en toda la sala mientras el público se lo pasa a lo grande y la banda nos señala con el dedo y se burlan desde detrás del escenario. La verdad es que ojalá todos los Domingos de resaca fueran como este.
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Tras dejarnos haciendo el ridículo unos minutos, la banda regresa a escena entre risas y empieza a interpretar «One Last Goodbye», durante la cual el sentimiento y la entrega del frontman del grupo alcanzan su punto más álgido de la noche. La sorpresa de la noche llega con «Sleepless», un tema que Vincent adapta perfectamente a su voz tanto durante las estrofas – que recuerdan a THE CURE – como en el estribillo. Esto huele a final y la magnífica «Fragile Dreams» lo confirma, con todo el respetable volcado y cantando a pleno pulmón. Por si todo ha sabido a poco, ANATHEMA se despiden versioneando «Confortably Numb» de PINK FLOYD y por lo visto todos hemos quedado encantados.
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Para concluir: sabía que iba a ver un concierto técnico, preciso y con un buen sonido, y la verdad es que en este sentido la banda ha sido justo lo que esperaba. Lo que no me esperaba era que además, ANATHEMA fueran capaces de generar esa magia, de transmitir de esa manera y de conectar con el público hasta ese punto. También me sorprendió mucho que fueran gente tan natural, simpática y entrañable. Por lo tanto, solo me queda decir que espero que ANATHEMA encuentren muy pronto un sello discográfico para sacar al mercado su nuevo disco y que vuelvan a España a tocar. Y si puede ser, cuando pasen por aquí cerca, que caiga otra vez en Domingo; un día de la semana que nunca me resultó tan agradable como el que acabo de narrar…































