AVALANCH – SALA PORTA CAELI, VALLADOLID – 24/10/09
Algo más de un año pasaba desde que no veía la Avalancha en directo, y la ocasión de verlos en Valladolid con un posible y tremendo set list, me hizo desplazarme hasta la pucelana sala Porta Caeli, para disfrutar del directo que lleva la formación.
Llegamos a la sala un poco antes de las 8 y media, y todo parecía indicar que habría un gentío bastante aceptable, tal y como se comprobaría acto seguido, lo cual siempre me deja en la misma disyuntiva; ¿dónde se mete toda esta gente en el resto de conciertos?, lo más bonito de todo es que luego quieren que les traigan a gente así, y no se dan cuenta de que si no apoyan al resto de bandas, llegará un momento en el que la promotora pase de seguir montando bolos. (¡Que no todos los días se puede traer a Avalanch o a Leo chavales!, y por supuesto hay mas mundo mucho mas más lejos de estos dos…).
Como iba diciendo antes de irme por los cerros de Úbeda, la apertura de puertas se realizó a las ocho y media, y tras una breve espera, unos instantes antes de que el analógico marcara las nueve, salieron los chicos de Rionda como exhalaciones irrumpiendo directamente en el escenario con “Aun respiro”, que no daría tregua a todos los presentes durante toda su ejecución, y pese a que en los primeros instantes sufriéramos un sonido vocal bastante estresante y algún problema al bajo. Sin duda alguna, fue una gran forma de empezar la velada, aunque para ser franco, nada me hubiera gustado más que comenzar con un “Hacia la luz” enganchado con “Tierra de Nadie”, pero nunca llueve a gusto de todos y este caso no iba a ser excepción.
La teclas comenzaron a “moverse” acto seguido, para iniciar “Otra vida” y enlazarse con“Papel roto” no sin antes incitar a botar a toda la sala, y comenzar con una guitarra que no pararía de acoplarse, y es que sinceramente esta no fue la noche de los satures para dar un buen concierto, debido a que el sonido no estuvo para nada de su mano.
La verdad, es que pese a ese mal sonido por el cual Ramón no cesó de disculparse, la gente estaba muy volcada con la banda y eso lo agradecieron mucho, no hay que ser muy listos para pensar que a la mayoría de los presentes, la calidad les estaba importando más bien poco, y éramos algunos, los que lejos de ver a Avalanch realizar temas clásicos, preferimos ver unos temas nuevos bien hechos y con buen sonido, lejos de lo que terminaría pasando al final.
De cualquiera de las formas, esto no iba a cesar el ímpetu de la formación por satisfacer a sus seguidores, y una más que interesante introducción para “La cara oculta de la Luna” levantaría a la sala, para arropar todo el sentimiento que el vocalista de la banda pone en temas de este calibre, sin duda serían sendas guitarras las que no hicieran favor al corte, y eso que se propone como un tema muy interesante por ese pequeño “pique” entre instrumentos, que siempre nos ofrecen en el transcurso de la canción.
El primer cuarto de lo que terminaría siendo un completo concierto, se cerró con el contundente “Muerto en Vida” de su último álbum que medio bautiza el tema, en el cual pudimos ver mucha energía en escena con un Ramón pletórico que se animó incluso a realizar algunos guturales en las partes más interesantes para realizar los mismos, y un Marco que nos dejaba con la boca abierta cada vez que simplemente tocaba la caja con las baquetas…
La gente, que bueno ya se sabe como funciona en este tipo de concierto y casos, comenzó a pedir un solo de bajo, incitando a un Fran que parecía no escuchar nada, a tocar algunas notas y como era de esperar, en lugar de esto aparecería el “Ángel de la Muerte” bastante suave y progresivo, con esa dureza que va adquiriendo tal y como ocurre en el larga duración de los astures.
“Aprendiendo a perder” comenzaría con esa sobriedad que le caracteriza y que se rompe con la potente batería de Marco, fue uno de los temas que en mi opinión menos tienen cabida en este directo y para reafirmarme en mi postura y sin que tenga nada que ver con lo que comentamos, sería la pieza que presentara unos mayores acoples en todo el concierto, lo cual sinceramente hizo que no pudiéramos disfrutar de la misma.
Este fue el momento que Ramón aprovecharía para entablar un mayor acercamiento con los asistentes, y disculparse del todo por ese mal sonido, y es que resultó que ni siquiera ellos se estaban oyendo…
La cita continuaba presentando un tema de “Los Poetas han Muerto”; «Niño» iniciando esa frase que dicta; “cierro los ojos y te veo ahí…”. El tema, pese a la gran calidad que presenta, gozó de un desastroso pregrabado (en el sentido que no se escuchó nada, y siempre suele ser un gran refuerzo a la voz de Ramón), el siempre interesante duelo compenetrado entre el teclado y la guitarra de Rionda, y la magistral batería final que supondría el desbocamiento de todos los presentes, comenzando por este que os escribe, ya que es muy complicado, resistirse al tremendo doble bombo que nos ofrece Marco donde el tema toca a su fin.
Era turno ahora, para que la banda casi me hiciera llorar, interpretando un “Cambaral” como buenamente les dio la gana, ritmos cambiados, tonos que no tienen nada que ver con aquello que hace años escuchábamos en el “Llanto de un Héroe” , y es que mas que un icono del power metal en español como fue en su día, nos tocaron una balada, hecho que como digo me dejo bastante trastocado… Y si a todo esto añadimos, que no fue el tema elegido por Ramón para lucirse especialmente, y que vimos un par de tonos bastante mal ejecutados, hicieron que en mi opinión se deba calificar como el peor corte de la velada.
Menos mal, que el concierto continuaba con “Del cielo a la tierra” con una acompasada introducción que se uniría a la presentación de «Madre Tierra” muy bien ejecutada en toda su duración y con mucho gancho para los asistentes.
Pero iban a ser temas que pasaran un poco desapercibidos, ya que “Xana” es una de las canciones que siempre levanta al público sea cual fuere el concierto de la banda, y es que es una de las más míticas de esa gran etapa que vivió la formación al sacar “El Ángel caído” y afortunadamente en este caso pudimos disfrutar del corte, con algún que otro acople a la guitarra aunque mucho mejor, de lo que habíamos podido escuchar los himnos anteriores.
Y de nuevo otro tema clásico que cerraría la primera parte del concierto; Lucero, otra de esas canciones que la gente siempre agradece en mérito de la etapa antigua de la banda, en el cual Ramón aprovechó para descubrir que subiéndose al equipo de sonido podía “abrazarse” mucho mejor con la gente que abarrotaba las filas iniciales al escenario.
Tras el breve receso que se tomaron, para partir el concierto y separarlo en dos partes, Alberto Rionda salió portando su guitarra para interpretar esa mítica versión instrumental de“Sta Bárbara” que terminaría con el músico coreado por “la masa”. A esto le unieron el profundo “Alborada” a dúo entre el teclado y el vocalista, que volvió a poner ese toque sentimental que tanto gusta en tablas.
Todo nos hacia prever que el concierto no se alargaría en demasía, aunque por suerte esto no fue tal y como esperábamos, y con muchas ganas apareció “Alas de Cristal” en la que se mostraron muy participativos con el público, dejando cantar gran parte del corte al mismo.
Y otra de las grandes perjudicadas de la noche, vendría a ser “Sombra y Ceniza” que aunque presenta mucha caña tanto en estudio como en directo, presenta toques como el “abuso” del sintetizador que no termino de situar en escena (En mi opinión).
Deslizándose poco a poco, entrarían los “Pies de Barro” para hacer disfrutar a los asistentes con algo mejor de sonido que en resto del concierto, en el cual se pudo ver a un Alberto tremendamente distante, de hecho parecía que inexplicablemente el tema le aburría (O al menos esa era la impresión que daba), aunque a la gente no parecía importarle y coreaban al unísono la tremenda canción que gozó, de un espectacular agudo final que nos dejó bastante satisfechos, y que me gustaría volver a ver a no mucho tardar.
El tema que sin duda más me gustaría de todo el evento, sería “Semilla de Rencor”, ya que el aporte de rabia y de fuerza en tablas es espectacular, pudimos ver una banda muy activa con un Ramón que no paraba de moverse en el pequeño escenario y de cabecear cada vez que le era posible, de hecho volvió a animarse con algunos guturales en el tema que aportaron mayor carácter al mismo, lo cual fue un gran acierto desde mi punto de vista.
Y para finalizar el concierto, pudimos escuchar una introducción de un minuto y poco, en la que se escuchaba un intercambio de balas mientras la banda se tomaba un descanso para interpretar “Lágrimas Negras”, en la que Ramón se puso una camiseta rosa que rezaba; “Avalanch 666” para hacer la coña del concierto… el tema se alargaría con el juego de batería, voz y público.
A partir de este momento solamente quedaría la despedida formal de la banda, y ni que decir tiene que acto seguido salieron a firmar autógrafos y hacerse fotos con todo el que quiso disponer de ellos.
Desde aquí, quiero dar las gracias a Carlos Quintana (Contagiarte) por todas las facilidades y a Juan, por la ayuda prestada.
Autor: Javier Fraile

























