BARÓN ROJO – SALA ALBÉNIZ, GIJÓN – 13/03/2015
Larga vida al Barón
El pasado viernes día 13 de marzo volvía a tierras asturianas una de las bandas más legendarias de la música de nuestro país, los míticos BARÓN ROJO, en un concierto que formaba parte de su gira de 35 aniversario. Sinceramente, yo no esperaba demasiado público, ya que se trataba de su quinta visita a Asturias en poco más de un año, pero he de decir que, afortunadamente, me equivoqué y el público respondió, y seguramente buena parte de él estaba formado por gente que ya no suele frecuentar los conciertos, pero que hizo un paréntesis para poder ver a una de sus bandas favoritas.
Pasaban algunos minutos de las diez y media de la noche, y entonces se subieron a las tablas los hermanos Carlos y Armando de Castro, secundados por esas dos máquinas que los acompañan en esta etapa de la banda, el bajista Gorka Alegre y el batería Rafa Díaz, para interpretar el primer tema de la noche, “Rockero indomable”, con el que un público hambriento de música empezó a entrar en ambiente. Continúan con “Caballo desbocado”, “Incomunicación”, “Chica de la ciudad” y una “Larga vida al Rock n’ Roll” que fue muy coreada; en algunos momentos, además, Carlos toca también la armónica.
Nos piden que demos palmas, y entonces interpretan “Se escapa el tiempo”, a la que siguieron “Invulnerable”, “Campo de concentración” y “La reina ácida”. Un poco de tranquilidad para “Hijos del Blues”, y luego, Armando se marca un solo muy conseguido que sirvió como introducción a “Satánico plan”.
“Las flores del mal”, “Hermano del Rock n’ Roll” y la primera canción que yo escuché de BARÓN ROJO, “Tierra de vándalos”, fueron las siguientes. Otro solo de Armando (que lujo poder ver de cerca como se mueven sus dedos por el mástil), y siguen con “Con botas sucias” y la épica “Hijos de Caín”, en la que el público se entregó muchísimo.
Entonces, interpretan el principio de “Another one bites the dust”, de QUEEN, y un Armando muy comunicativo (en contraste con su hermano Carlos) nos pide que coreemos las melodías que hace con su guitarra. Siguen con mi canción favorita de su repertorio, “Cuerdas de acero”.
“Los rockeros van al infierno” fue el inicio de un pequeño medley en el que también interpretaron fragmentos de “Desertores del Rock” y “Casi me mato”, y que sirvió también para presentar al grupo. Se despiden de nosotros, y el público les canta para que vuelvan.
Poco hubo que esperar para que volvieran para unos bises en los que pudimos disfrutar de algunas canciones verdaderamente imprescindibles, como fueron “Concierto para ellos”, “El rey del pinball”, una “Barón Rojo” que empalmaron con “Son como hormigas”, para terminar con la crítica y cada vez más actual “Resistiré” y la emotiva “Siempre estás allí”. Fue en este último tramo del concierto cuando el público más se entregó a una banda que lo había dado todo durante más de dos horas, ofreciéndonos lo mejor de su repertorio sobre las tablas.
Si lo hacen así de bien, pueden volver a Asturias siempre que quieran.































