CENTINELA + ANGELUS APATRIDA – SALA HEINEKEN, MADRID – 29/3/08
Tremendo combo albaceteño de heavy y thrash metal que se juntó el pasado 29 de Marzo en la Sala Heineken… Ante las referencias previas tanto de Angelus Apatrida como de los cada vez más grandes Centinela todo hacía preveer que una auténtica bomba de heavy metal arrasaría cada uno de los rincones de la sala madrileña. Efectivamente la bomba estalló, y, tras sacudirnos de la metralla y los efectos secundarios de tamaña onda expansiva a continuación te relatamos lo que aconteció:
Casi una hora de Thrash es lo que Angelus Apatrida ofrecieron a todos los asistentes a la madrileña Sala Heineken. Los de Albacete salieron listos para reventar el pabellón y no tuvieron reparos en descargar “Vomitive” y “Never Forget” sin apenas descanso.
El público se mostraba aún algo frío, pero eso era algo que el grupo no estaba dispuesto a permitir y poco a poco fue consiguiendo meterse a la gente en el bolsillo para dejar un ambiente calentito. Aunque salieron para abrir la noche a Centinela, Ángelus Apartida en ningún momento asumieron el simple papel de teloneros, sino que se despacharon un señor concierto con lo mejor de sus dos discos. A “Never Forget” le siguieron “Energy” y “Corruption”. El ambiente comenzó a mejorar y los continuos comentarios de su vocalista en un encomiable esfuerzo por congeniar con el público consiguieron avivar los primeros pogos de la noche en el tema de su primer album, “Backbone Crusher”.
Entre dedicatorias varias y elocuentes comentarios la banda albaceteña continuó presentando su trabajo ante un público cada vez más entregado. El headbanging se había convertido ya en algo casi ininterrumpido. Las estupendas interpretaciones de sus temas “So Unjustly” y en especial “Free Your Soul” hicieron crecer los niveles de adrenalina entre el público, ya razonablemente entregado.
“Fuck You”, “Give ‘em War” y “Versus The World” sirvieron de exitosa antesala para los dos trayazos finales que el grupo tenía reservados, ni mas ni menos que su ya seña de identidad “Thrash Attack”, que recibió una acogida a la altura de un tema de este nivel y el clásico “Metal Militia”, extraído del mítico Kill ‘em All. Fue la despedida perfecta para un grupo que lo había dado todo sobre el escenario, siendo tan directos como su música. Cada día, en cada concierto, la perspectiva de que Ángelus Apartida serán un grupo importante pronto se consolida más y más. “There was a time when metal rose, a golden age for our land Thrashers ruled all over the world with chained fists and desires of fight”
Sin mucho descanso tras la brutal carga de ángeles sin patria que arrasaron previamente la sala Heineken aparecieron sobre el escenario, y acompañados de la triunfal y emotiva banda sonora del Último Mohicano, los “centinelas” para cargar de nuevo sobre el campo de batalla, para llegar, ver y vencer sobre una nada desdeñable legión de expectantes fans que llegaban cautivados por la rabia sonora de “Claustrofobia” y deseosos de verla plasmada sobre un escenario.
Se encontraron pronto con que la gente había acogido con los brazos abiertos sus nuevos temas y tanto “Escribiré” como “Voz” entraron como un auténtico cañón. Desde el principio sin ningún tipo de problemas de sonido, aunque quizás con algo de nerviosismo ante lo importante de la cita, poco a poco Centinela, comandados por la voz infinita de José Cano, que no erró prácticamente una nota en todo el show, se asentaron sobre el escenario y establecieron comunicación con el público madrileño, con quien no dejaron de hablar entre tema y tema la pasada noche del 29 de Marzo. Dedicatorias, todas las que imaginéis, la ocasión lo merecía.
A las guitarras la falta de Maiden y Loren fue un mero espejismo y sus nuevos miembros Fernando y Juan plasmaron a la perfección la esencia de Centinela en directo. Esa esencia es puro heavy metal, tan clásico como contundente por otro lado, y de ella plantaron una gran bandera esa noche los de Albacete que ondeo durante un largo show, que hizo parada en todos los discos de la banda aunque, evidentemente, dándole el mayor protagonismo a los últimos de «Claustrofobia».
El público se dividió en dos sectores, uno cercano que no dejó de vitorear a la banda y otro más expectante, quizás algo frío a mis ojos, pero que por supuesto no perdió detalle del estilo con que Centinela nos hizo dar vueltas a nuestros oídos con “Gíralo”, inundó la sala de tralla “Sin Control” y nos dejó “Solo un Suspiro” para decirles a aquellos que en su día renunciaron a darles lo que merecían que han “vuelto a crear”. Sin duda los nuevos temas suenan con la misma rabia en directo que en el disco y buena muestra de ello fue la potencia y presencia con que el enorme, en todos los aspectos, José Cano nos declaró que “Le Llaman Tempestad”. Más bien yo diría que su voz es un huracán… pero eso vendría después.
Porque su voz también es capaz de sentarse sobre las cuerdas de unas guitarras acústicas y demostrar la riqueza de la que se compone esa música que muchos, en su ignorancia, se empeñan en usar despectivamente, llamada heavy metal. Estas dos palabras esconden mucha variedad y este fue otro pequeño ejemplo. Cuál tablao flamenco se tratara el grupo al completo (exceptuando, evidentemente, a su batería Michel) se sentó sobre sendas sillas y nos regaló con un íntimo momento donde las protagonistas fueron las baladas “Háblame”, “30 días” y “Frío”. Personalmente, y esto es cuestión de gustos, habría invertido el orden pues, sin duda, se notó cual fue la más reciente entre los fans, pero igualmente vivimos algo realmente especial. No siempre se tiene la oportunidad de ver en otras lídes a una banda cuyo gran peso en directo es lo arrasador de su propuesta musical por lo que el cambio se hizo más notable aún y sin duda fue de agradecer.
Quedaba mucho por delante y era “Tiempo de Conquistar” y lo hicieron con otros dos nuevos temas de su último disco, “Cerca de Mi”, y “Nueva Vida”, que fue una de las mejor recibidas de todo el show.
Tras ellas le llegó el turno a Fernando Moya, uno de los nuevos guitarristas de la banda, de presentarse a la audiencia y lo hizo con un solo de atmósfera muy íntima y cuidada. Sentado sobre la plataforma de la batería y bajo un foco de luz su guitarra sin distorsión nos dio un momento de inspirada calma para rápidamente conjugarse con los parches de Michel en un movido sólo conjunto que dejó botando a gran parte de la sala. La cosa se completó con el solo de batería y, por supuesto, pocos fueron los que no botaron y acompañaron con palmas a las baquetas de Michel.
De nuevo la banda llenó la con su presencia el escenario y de despachó a gusto con grandes clásicos de la banda. El primero, “Pánico”, que si ya tiene un demoledor estribillo en su anterior disco, difícil es expresar como suena éste en directo. Tras él “El Desterrado”, “Como un Huracán” y “Tu paraíso” pusieron el final del show a falta de los clásicos bises, donde todo el protagonismo se lo llevaron el ya clásico de la banda “La Herida” y una versión del tema de Anthrax, “AntiSocial”, que se convirtió en una auténtica fiesta tanto en el foso como encima del escenario.
Para su interpretación J. Cano invitó a todos los miembros de Angelus Apartida y al grupo al completo de Silver Fist, comandados por el eterno Silver, que andaban por ahí presenciando el concierto. Así pues, en los primeros acordes el escenario se llenó hasta la bandera de gente, de músicos y micros a través de los cuales todos y cada uno de quienes se encontraban arriba pusieron su voz en algún momento del estribillo de tan famoso tema. Corrió la juerga, el compañerismo entre grupos, y, sobre todo, la cerveza (la de la botella verde por supuesto…) en un fin de fiesta de esos que dejan un gran sabor de boca cuando te dispones a marchar habiendo comprendido, una vez más, qué significa aquello de que el heavy metal no es sólamente música…
Autor: David Rodrigo / Daniel Velasco

























