AVANTASIA – LA RIVIERA, MADRID – 12,13/03/2016
Abrumador
Este pasado fin de semana AVANTASIA tocaron en Madrid y estuvimos ahí para verlo (como muchos de vosotros, dado que la banda colgó el sold out dos noches seguidas) y desde que salí del concierto hay una pregunta que lleva rondándome la cabeza sin cesar ¿De verdad tengo que escribir una crónica de esto? Parece que sí: a fin de cuentas es a lo que me dedico, pero hoy es una de esas veces que me recuerdan lo difícil que puede llegar a ser.
Veréis, cuando le digo a la gente que soy periodista para un medio musical y que me acreditan para conciertos como este, si se ha hecho un buen trabajo previo y se hace un buen trabajo posterior, la mayoría de las personas suelen señalar la «suerte» o el «morro» que tengo. Y no os voy a engañar: me encanta lo que hago y me siento afortunado por ello, pero ni es «suerte» ni menos aún, «morro». Y
escribir la crónica de un concierto como este lo pone de manifiesto. La mayoría de los que disfrutásteis del espectáculo saldríais a dar envidia a vuestros amigos que no pudieron asistir con expresiones como «¡ha sido la hostia!«, «¡acojonante macho!» o «¡ha sido la polla!«, frases exclamativas todas que reflejan lo que fue el paso de Avantasia por Madrid. Sin embargo yo, como crítico y cronista, no puedo (o no debo, más bien) usar esas expresiones y quedarme tan ancho.
Y he aquí mi dilema; podría decir que el concierto fue un rotundo éxito, empezando por la venta de entradas, siguiendo por el mejor sonido que he disfrutado jamas en La Riviera (parece mentira lo bien que puede sonar), por un ambiente increíble y por unas interpretaciones de calidad. Podría hacer alusión al magnífico setlist de más de tres horas, con cabida para toda la discografía de la banda, haciendo honor a los cada vez más escasos «an evening with». Podría dar un millón de especificaciones técnicas sobre lo que vi en el escenario, pero lo único que quiero decir, lo único que recoge toda la magia, los pelos de punta, las lágrimas de emoción, los gritos de euforia y la energía que envolvía la sala, la única frase capaz de resumir todo aquello, es que, efectivamente ¡Fue la hostia!
Pero dejarlo ahí no sería profesional. AVANTASIA dieron uno de los mejores conciertos que he presenciado en mucho tiempo; fueron el epítome de la profesionalidad, el reflejo perfecto de como debería ser un concierto. Siempre enérgicos, repasando todo lo que los fans pudieran desear escuchar, repasando su último trabajo sin abusar de él, interactuando con el público y, lo más importante, dejándonos a todos anonadados con las interpretaciones, ya fuera en temas más sencillos como la inicial «Mystery Of A Blood Red Rose«, la potente «Invoke The Machine» o la emotiva y celebradísima «Farewell» o en épicas y complejas interpretaciones cómo «The Wicked Symphony«, «Stargazers» o el fantástico tándem que formaron los temas «The Scarecrow» y «Lucifer«, dónde pudimos empezar a disfrutar de un impresionante Jorn Lande.
Disfrutar sobre el mismo escenario y de forma simultánea de los talentos de artistas como Michael Kiske, Oliver Hartman, Eric Martin, Ronie Atkins o Amanda Somerville es un verdadero lujo que para bien o para mal tardaremos en poder repetir. El concierto tuvo momentos de todas las clases y colores, como la elegante aparición de Bob Catley para los temas «A Retless Heart And Obsidian Skies» y la interesante «The Great Mystery«. Hubo momentos más relajados y otros más cañeros (me quedó un gran recuerdo de «Unchain The Light» y, por supuesto, «Reach Out For The
Light«). Y sobrevolando todo el concierto, hubo una constante sensación de epicidad, con momentos tan memorables como «Let The Storm Descend Upon You» o su clásico entre clásicos, la homónima «Avantasia«.
De poco serviría repasar el setlist tema a tema o describir con minucioso detalle el fantástico escenario o las estudiadas interpretaciones, apariciones y movimientos de los músicos. Sería casi redundante hacer hincapié en el talento de Sascha Paeth o en la ilusión que reflejaban los rostros de todos los asistentes. Será suficiente decir que, después de tres horas de concierto, llegaron los bises para obsequiarnos «Lost In Space» (mucho mejor en directo que en estudio) y un inolvidable final con el medley «Sign Of The Cross/Seven Angels«, con el elenco completo sobre las tablas y el público entregado. Y si a vosotros se os ocurre una forma mejor de expresar debidamente este torrente de emociones, música y magia que la expresión que mencioné antes, por favor, hacédmelo saber.



























