Crónica de Dynamo Metal Fest 2022
DYNAMO METAL FEST 2022 – Eindhoven
En esta ocasión vez llegamos hasta Eindhoven para disfrutar de uno de los últimos festivales del verano de 2022. Con una duración de tan solo dos días, el Dynamo Metal Fest es un evento corto pero muy intenso, con un cartel que condensa un montón de bandas potentísimas en cuestión de 48 horas.
Como prácticamente el resto de festivales en Europa, el Dynamo llevaba sin celebrarse desde 2019, año en el que el line-up se componía por grandes bandas como Arch Enemy, Airbourne, Carcass, Soulfly o Phil Anselmo & The Illegals. A lo largo de su recorrido, por el escenario del festival neerlandés han pasado nombres de la talla de Anthrax, Ghost, Annihilator, At the Gates, Powerwolf, Obituary o Gojira, en un total de cinco ediciones anteriores a la de este año. Su predecesor, el Dynamo Open Air, contaba con una trayectoria mucho más larga, ya que venía realizándose desde 1987.
El recinto, el IJssportcentrum, a unos treinta minutos andando desde el centro de la ciudad, es un lugar muy bien pensado para el festival. Sin ser muy grande, cuenta con espacio suficiente para celebrar los conciertos sin que la campa del estadio se llene demasiado. En la zona cubierta se ubican los puestos de comida, bebida y merchandising, para los cuales se reparten unas tarjetas en la entrada que pueden recargarse a través de internet, de una manera súper sencilla, evitando así el uso de efectivo. La limpieza del recinto fue impecable en todo momento, con unos baños impolutos y grandes, ya que se habilitaron los del propio estadio. Una organización muy buena, todo hay que decirlo.
Sábado 20
Las puertas abrían a las 10:30h. Los más madrugadores ya llevaban esperando un buen rato para ser los primeros en recibir su pulsera y acceder al recinto. Los encargados de dar el pistoletazo de salida al festival eran los locales TankZilla que se subirían al escenario a eso de las 11:25h. Antes de los platos fuertes de la jornada y tras los neerlandeses, se irían dando el relevo bandas como Dress the Dead, formada por exmiembros de Forbidden o Vio-lence, o Vended, desde Iowa, grupo en el que encontramos a Griffin Taylor como vocalista –hijo de Corey Taylor– y Simon Crahan en la batería –cuyo padre es Shawn ‘Clown’ Crahan–.
Para la hora de comer, las 14:35h, llegaban Firewind, banda de power metal formada en Grecia que sería responsables de calentar motores definitivamente para las actuaciones más potentes de la jornada. Hora y veinte después, a las 15:55h, salían al Main Stage los californianos Cattle Decapitation abriendo con The Geocide seguida por Vulturous. Para la temprana hora a la que tocaban, había un público bastante numeroso, que disfrutó con el potente bolo que ofrecieron los de Travis Ryan. Cerraron con Death Atlas, tema extraído de su último disco titulado de igual manera ante unos fans que quedaron más que satisfechos con su concierto.
A continuación llegarían Death Angel, también desde California. Pasaba un cuarto de hora de las cinco de la tarde cuando el quinteto tomaba posesión del recinto para los próximos sesenta minutos. Comenzaron, como no podía ser de otra manera, con The Ultra-Violence/Mistress of Pain, enloqueciendo desde el principio a sus fans. Esta banda de thrash, por la que parece que los años no pasan, siempre sale al escenario con una energía imparable, y esta vez no iba a ser menos. Con grandes cortes como Humanicide o Thrashers, para cerrar con Thrown to the Wolves, Death Angel nos regaló un espectáculo impecable, demostrando un estado de forma al alcance de muy pocos.

La tarde seguía avanzando y era el turno de Exodus. Siempre es un placer verles de nuevo sobre el escenario y es que esta banda borda cada uno de sus conciertos. Con un Gary Holt impoluto en la guitarra, no pararon de sucederse los temazos: Blood in, Blood out, Blacklist, Piranha… Un setlist de infarto que cerraron con un trío insuperable que puso patas arriba todo el recinto: Bonded by Blood, The Toxic Waltz y Strike of the Beast. Una hora que pasó volando y dejó ganas de más.

Los siguientes en saltar a escena eran Candlemass. La formación sueca llegaba a Eindhoven con su Candlemass 35th Anniversary Show, dispuesta a poner sobre el stage su más puro doom metal. Fue un cambio de tercio absoluto respecto a Exodus, ya que si la banda anterior había revolucionado el festival con sus ritmos frenéticos y gente haciendo crowdsurfing sin parar, ahora llegaba el turno para un estilo mucho más calmado y sin tanto ajetreo entre el público. A nivel instrumental sería complicado pedirles más, algo que, sumado a la excelente interpretación del vocalista Johan Längqvist logró que sus seguidores disfrutasen de un concierto de gran calidad.

Y por fin llegaba la hora de los cabezas de cartel del día: Testament. Con Dave Lombardo de nuevo en la batería, la banda californiana salía a darlo todo. Los de Chuck Billy abrían con un poderoso Rise Up, metiéndose así a todo el Dynamo en el bolsillos. Realizaron un repaso de prácticamente toda su carrera, incluyendo temas que no podían faltar de ninguna manera como Practice What You Preach, D.N.R., The Formation of Damnation o Disciples of the Watch. Tanto Alex Skolnick y Eric Peterson a las guitarras, como Steve Di Giorgio en el bajo, se dejaron la piel interpretando todas y cada una de las canciones del setlist de la noche. El vozarrón de Chuck tampoco dejó indiferente a nadie y fue un show increíble desde el principio hasta el final. Cerrando con la todopoderosa Into the Pit seguida de Alone in the Dark, Testament pusieron el broche final a la primera jornada de festival por todo lo alto.

Domingo 21
Tras haber dormido a pierna suelta después del ajetreo del primer día, ya habíamos cargado las pilas para la segunda y última jornada de festival. A pesar de ser domingo, volvíamos a madrugar para poder estar a tiempo en las inmediaciones del IJssportcentrum, ya que las puertas abrían a las 10:30h.
La mañana comenzaba con las actuaciones de Urne, formación inglesa de sludge metal y Lik, grupo sueco de death metal que lleva en activo desde 2014. Con los escasos 35-40 minutos de tiempo de los que disponía cada banda, fue suficiente para que el público fuese animándose de cara al resto del día.

El primer gran grupo del día era Angelus Apatrida. A las 13:20h, los de Albacete se subían al escenario del Dynamo para hacer arder Eindhoven. A pesar de lo temprano de la hora, el público neerlandés se animaba a montar pogos y a hacer crowdsurfing al ritmo de temazos como Indoctrinate, Give ‘em War o Sharpen the Guillotine. Las canciones del setlist iban sonando una tras otra con una energía brutal y los asistentes se volcaban en el show, igual que la propia banda. Llegaba You Are Next y todo saltaba por las nubes. Un concierto que consiguió que en un abrir y cerrar de ojos todos los allí presentes estuviesen metidos de pleno en el festival a pesar de ser muy pronto todavía. En definitiva, un bolazo, tal y como nos tienen malacostumbrados Angelus Apatrida siempre.

A las 14:30h era el turno de los clásicos Cannibal Corpse. Con más de treinta años a sus espaldas, la banda con origen en Buffalo, se subían al stage para abrir con Scourge of Iron seguida de Inhumane Harvest y Evisceration Plague. Entre canción y canción, el vocalista George Fisher bromeaba con el público para pasar a continuación a dejarse la garganta en cada uno de los temas. Aunque solo disponían de cincuenta minutos, el show estuvo muy bien repartido en cuanto a temas e interacción con el público y los asistentes se quedaron con muy buen sabor de boca.
Los siguientes en salir fueron Jinjer. Los ucranianos, se subieron al escenario dispuestos a completar un espectáculo redondo. Tatiana y su brutal voz, no pararon de moverse por todo el stage mientras presentaban principalmente su último álbum Wallflowers y alternaban temas de anteriores discos –Macro, Micro y King of Everything–. Un concierto en el que no faltó alguna alusión a la situación actual en su país y agradecimientos por el apoyo recibido. Cerrando con Vortex y Colossus, precisamente del Wallflowers, Jinjer se despedían del Dynamo dejando una gran sensación.

Los ucranianos daban paso a Bay Area Interthrashional, el supergrupo en el que tocaron prácticamente todos los miembros de los grupos de la Bay Area que actuaban en el festival. En definitiva, este concierto fue una fiesta. No faltaron las covers de temas clásicos como Whiplash, Exodus, Over the Wall, Mechanix o Die by the Sword, utilizando el casi-himno Creeping Death de Metallica para cerrar el show con Mark Osegueda –que también estuvo presente en la versión del No Remorse–. Un verdadero placer disfrutar de un espectáculo como este. Nos lo pasamos muy bien.
A las 18:40h empezaba la traca final del festival, quedando las tres bandas más fuertes de la jornada. Lamb of God se subían al escenario a esa hora con un Randy Blythe que salía a tope, como en cada uno de sus conciertos. Con esa energía que le caracteriza, no paró de saltar en toda la hora de la que disponían. Abrieron su show con Memento Mori y no pararon de alternar temas más antiguos con otros más nuevos. No faltaron cortes tan brutales como Walk With Me In Hell, 512 o Laid to Rest en un setlist que además de repasar prácticamente toda su discografía, solo sonaron temazos. Un espectáculo galáctico que zanjaron con el casi ya un himno para la banda, Redneck. No se les puede pedir más a los de Blythe, ya que siempre se dejan todo sobre el escenario y bordan cada uno de sus bolos. Impresionantes.

Aunque éramos conscientes de que la próxima banda venía bien cargadita de llamas y pirotecnia, no estábamos del todo preparados para lo que iba a ocurrir. Y es que los alemanes Heaven Shall Burn se subían al main stage para quemar, literalmente, Eindhoven. El vocalista Marcus Bischoff volvía a aparecer en escena, tal y como nos tiene acostumbrados, con su camisa roja, la cual, tras unos cuantos temas envueltos en llamaradas, desapareció. Übermacht, Black Tears, Corium o Endzeit fueron solamente algunos de los temas protagonistas en su set. No faltaron cortinas de chispas, fogonazos ni fuegos artificiales, como ya os adelantábamos, en un espectáculo increíble. A nivel musical y en lo referente a la voz de Marcus, también la calidad fue elevadísima. Cerraron con la esperada Hunters Will Be Hunted extraída de su álbum Veto, ante unos fans a los que su concierto se les hizo cortísimo. Una gozada verles de nuevo.
Y para dar fin a la jornada y, por desgracia, también al festival, nos esperaban otros teutones: los impresionantes Kreator. Poco antes de las diez de la noche ya estaba todo preparado para recibirles y los de Mille Petrozza aparecían sobre el escenario mientras los asistentes gritaban y coreaban el nombre de la banda. Desde el minuto uno el show fue sublime, tanto a nivel musical como el ambiente que reinaba entre el público y el impecable setlist que habían confeccionado. Abrieron con Violent Revolution seguida por la reciente Hate Über Alles que da título a su último álbum, y la clásica e imbatible Phobia. Si pensábamos que luego meterían “paja” para rellenar el set, estábamos muy equivocados. Hordes of Chaos, Enemy of God, Phantom Antichrist, Strongest of the Strong… fueron sucediéndose temazos hasta llegar al final del concierto con Pleasure to Kill. Un cierre por todo lo alto para un show en el que tampoco faltaron fogonazos ni pirotecnia diversa y grupo que siempre está a la altura de lo esperado por muchos años que pasen. Brutales Kreator.

Y con mucha tristeza por haber llegado al final de un festival que había superado nuestras expectativas, tocaba retirarse a descansar después de un fin de semana intensísimo. Con una organización excelente desde el principio hasta el final, la ausencia de incidentes y un público súper respetuoso, hay que darle una nota muy alta al Dynamo Metal Fest en todos los sentidos. Un festival a tener muy en cuenta de cara a los próximos años ya que con un cartel potentísimo, saben montar un festival familiar, agradable y en el que todo el mundo puede disfrutar bien de un par de días de relax y buena música como de un fin de semana intensísimo en primera fila desde la mañana hasta la noche. Estaremos atentos para no perdérnoslo en 2023. ¡Hasta el año que viene, Eindhoven!
Oíane Díaz

























