Crónica de GRAHAM BONNET en Sevilla // 6-12-2023
Sevilla fría, gris, lluviosa, a lo que no estamos acostumbrados, y unas inmediaciones de la sala desiertas que nos hicieron dudar del calor que le podía dar el público a esa entrega del mítico vocalista de más de 70 años, que ya sabemos es encomiable.
Ni por asomo acompañado de la clase de banda que querríamos haber visto para disfrutar su limitada actuación, Graham Bonnet sube al escenario haciendo uso de una energía cuasi octogenaria, obviamente castigado por el paso de los años que aun así no dejan de asombrar por su amor a su carrera.

El vocalista lleva dando guerra toda su vida, saltó de grupo en grupo, tan ilustres como Rainbow o MSG, y volvió a hacerlo cuando fundó Alcatrazz a principios de los 80. Su hoja de servicios y su vozarrón sin par lo avalaban, vestido como para regentar un casino de esos de las pelis de Scorsese. Rodeado en su momento por Yngwie Malmsteen, más tarde entró nada menos que Steve Vai. Sea como fuera, en las bases de nuestro concierto estuvo ese añorado regusto a Rainbow, tan valiosos para cualquier corazón que siente nuestro rock.

El cantante que formó parte del arco iris recrea como puede un pasado, asfixiado en una exigencia de registros vocales ya legendarios que intenta alcanzar a duras penas, por momentos sin conseguirlo… pero lo teníamos allí delante sentenciando tablas, diciendo: «aquí estoy yo con esta mi vibración tan personal», pero que a su vez sin pretender atufar y dejar la cama hecha a las melodías de las guitarras, en su mayoría bellas y acertadas, mucho más elegantes y más bonitas de lo que espera uno normalmente. Y todo esto sin que él decaiga en ningún momento.
El buen sabor de boca que me deja esta música, la manera de dar berridos de Bonnet, que casi en todas las canciones explora el límite de sus cuerdas vocales, siempre otro poco más agudo y con más volumen, es un viaje en el tiempo y hace visible un montón de imágenes que pertenecen por derecho al mejor Rock duro que dieron los años de gloria, rememorar días para los cuales una buena canción servía para combatir las miserias del mundo y algunas de esas canciones sonaron en la noche… sin duda basta con eso. No tienes todos los días la oportunidad de estar frente a Graham Bonnet mientras canta «Since You Been Gone» o esa hermosa «Canción Desierta» que siempre eriza el alma cuando suena. Un petardo del quince mostrando un sentido musical, a veces incluso sublime.

En definitiva, un resultado muy emocionante, suelto, libre, con dinámica. Reivindicando la vida, que también va pasando por todos, refugiados en recuerdos y música maravillosa. Tan grande e inmortal. Cantando con pasión y alzando el puño al cielo. Qué orgullosa me siento de formar parte de esto. Chapó.
Patricia Miguez Bayon

























