Crónica del Rockstadt Extreme Fest 2022
Agosto de 2019. Bandas como Accept, Soilwork, Dimmu Borgir, Paradise Lost, Onslaught o Ektomorf se subían a los escenarios del Rockstadt Extreme Fest para dejarse la piel sobre el escenario, sin saber que hasta 2022 no volvería a celebrarse este evento tan esperado cada año en la zona. Tras dos veranos sin poder disfrutar de este encuentro, el festival rumano volvía a abrir sus puertas a los amantes del metal extremo el pasado 3 de agosto, con una duración ampliada a cinco jornadas e introduciendo algunos cambios sobre el cartel previsto para 2020.
Esta iba a ser nuestra primera visita al Rockstadt, ya que tras ver el llamativo y potente cartel que presentaban –Lamb of God, Overkill, Heaven Shall Burn, Kreator, Rotting Christ, Behemoth, Blind Guardian, Cradle of Filth…–, no nos pudimos resistir a pasarnos por allí. Además del impresionante cartel que presentaba para esta octava edición, uno de los mayores atractivos de este festival es su inusual ubicación: el recinto se sitúa en la base de la fortaleza de Râșnov, dándole un toque mágico que logra que el ambiente sea perfecto para un line-up en el que el black, death y thrash metal son los principales protagonistas.
El Rockstadt Extreme Fest es un festival que celebró su primera edición en 2013, con un solo escenario por el que, durante tres días, pasaron artistas de la talla de Gojira, Napalm Death, Ministry o Septicflesh, un nivel elevadísimo teniendo en cuenta que era la primera vez que se celebraba. Tras el buen funcionamiento de esta primera edición, al año siguiente se añadió un segundo escenario, siendo ampliada asimismo la duración del evento a cuatro días. En esta ocasión, grupos como Behemoth, Obituary, Belphegor, Katatonia, Sodom, Skeletonwitch o Siberian Meat Grinder se subieron al Main Stage del festival rumano.
El Rockstadt continuó creciendo y ganando fama. En 2016, después del trágico incendio que tuvo lugar en el Club Colectiv de Bucarest el 30 de octubre de 2015 en el que fallecieron más de sesenta personas, el escenario principal pasó a llamarse Adrian Rugină en memoria del exproductor musical y batería de la banda Bucium, que perdió la vida tratando de salvar a los que se encontraban en el Colectiv aquel fatídico día. En 2019, para la séptima edición, se instalaron por primera vez dos grandes escenarios, el Adrian Rugină y Brașov Stage. Ese mismo año, fueron anunciados algunos de los nombres que estarían en la edición de 2020: Anthrax, As I Lay Dying, Cradle of Filth, Death Angel, Kataklysm, The Black Dahlia Murder… Sin embargo, con el estallido de la pandemia, la octava edición fue posponiéndose hasta que por fin ha podido celebrarse en 2022.
MIÉRCOLES
Era el primer día del festival y ya desde el mediodía eran evidentes las ganas que había de Rockstadt entre los que contaban con un abono para el mismo, que se acercaban hasta el recinto para canjearlo. Las taquillas de acceso comenzaban a poner las primeras pulseras a los asistentes mientras se veían ya unas cuantas cervezas entre aquellos que andaban por la zona. Motos, tiendas de merchandise, puestos de comida y bebida, hacían que la espera para la primera banda que actuaba tras tres años en el Adrian Rugină Stage se hiciese más amena.
Haciendo la paradita de rigor en el stand de merchan oficial para comprar la camiseta de esta edición, llegábamos hasta el mencionado escenario para ver a la banda local Blacksheep, encargada de la apertura del festival a las 14:20h. Aún sin demasiado público, la formación rumana que lleva ya diez años en activo, salía a escena dispuesta a descargar toda su energía con su Death’n’Roll. La media hora de la que disponían se hizo corta pero fue intensa, y sirvió para ir calentando los motores del festival.
Tras su concierto, nos movíamos al Brașov Stage, justo al lado del Adrian Rugină. En esta primera jornada, el escenario Brașov estaría dedicado exclusivamente a bandas locales, siendo la primera Sur Austru a las tres de la tarde. Su vestimenta e imagen ofrecida, unida a la mezcla de folk y black metal que realizan, consiguió captar la atención del público y que este disfrutase con la sutileza de sus temas. A lo largo de lo que restaba de la tarde, por el mismo stage se fueron pasando las bandas Syn Ze Sase Tri con su symphonic black metal, Gothic, todo un referente en Rumanía con una trayectoria de más de treinta años a sus espaldas o Celelalte Cuvinte y su progressive rock. Como cabezas de este escenario, a las 22:35h iniciaban su show Cargo, banda fundada en Timișoara en 1985 que deleitaría a los asistentes con su hard rock durante algo más de una hora.
Con el paso de las horas, en el escenario contiguo, el Adrian Rugină Stage, se sucedía un mix de grupos de diferentes estilos como las serbias Nemesis, banda de melodic death metal compuesta por mujeres y en la que es posible percibir una notable influencia de Arch Enemy, los italianos Nero di Marte con su metal experimental que mezcla psicodelia y ritmos más heavys, o Death Blooms y su intento por recuperar el nu-metal de los noventa.
Según se acercaba la noche, llegaba el primer plato fuerte de la noche en este escenario con Death Angel algo antes de las nueve y media. Con una apertura potentísima remontándose a sus comienzos en 1987 con The Ultra-Violence/Mistress of Pain, los californianos se metían a todos sus fans en el bolsillo desde el principio. Interpretando temas clásicos como Voracious Souls o Seemingly Endless Time, completaron un set que dejó muy satisfecha a la audiencia, cerrando con Thrown to the Wolves para el deleite de sus seguidores. Parece que el tiempo no pasa por Mark Osegueda y los suyos. Geniales.
Los encargados del cierre de la primera jornada iban a ser los británicos Cradle of Filth. A eso de la medianoche se subían al escenario para hacer un repaso a prácticamente toda su discografía, con tres temas de su último trabajo Existence is Futile, publicado el pasado 22 de octubre. Incluyendo sencillos que no podían faltar como Lustmord and Wargasm o A Gothic Romance, decidieron cerrar el show con Her Ghost in the Fog, extraído de su cuarto álbum Midian. Como siempre, Cradle of Filth ofrecieron un espectaculazo. Y así, tras un primer día movidito, llegaba el momento de retirarse y descansar para reponer fuerzas.
JUEVES
Segundo día de festival. Nos acercábamos a la base de la fortaleza de Râșnov con la pilas bien cargadas para afrontar otra intensa jornada. A las tres en punto, en el Brașov Stage, los húngaros Don Gatto se disponían a saltar a escena para abrir la segunda jornada. Su hardcore llenaba las campas del Rockstadt, mientras seguía llegando público poco a poco. A primera hora no se percibía mucha afluencia de gente, si bien es verdad que según fueron pasando las horas, se observaban menos huecos vacíos entre la multitud.
Llegando casi a las cuatro de la tarde, daba comienzo la fiesta de los portugueses Serrabulho. Todos sabemos que son los maestros del arte de poner patas arriba un festival, y esta vez no fue para menos. Su vocalista, Carlos Guerra, terminaba cantando en la otra punta del recinto mientras sus fans bailaban una conga. No hay nada ya que nos pueda sorprender de esta banda que siempre nos hace pasar un buen rato.
A lo largo de la tarde, se iban a ir sucediendo grupos muy diversos: los primeros en pisar el Brașov Stage serían los italianos Caronte a las 16:30h. Su doom/stoner metal encajaba a la perfección en el horario establecido para descansar un poco tras la comida con un estilo un poco más calmado. A las 17:20h, llegaba el turno de Mastic Scum y su enérgico crossover metal con toques de grindcore. En los escasos 45 minutos de los que disponían, utilizaron potentes riffs de guitarra para espabilar a los que se habían quedado algo atontados, dando paso a los siguientes en actuar: Violentor. También italianos, el thrash metal clásico que llevan haciendo Dog, Gigi y Michał desde hace casi veinte años, estuvo a la altura de lo esperado y continuó con la línea cañera que habían marcado Mastic Scum previamente.
Orbit Culture saltaban al Adrian Rugină Stage pasadas las siete para poner toda su carne sobre el asador. Los de Niklas Karlsson abrían con Nensha ante un público entregado, que lo daba todo a medida que avanzaba el setlist. Alternando temas de los álbumes Nija y Shaman, sin olvidar el Redfog, del cual extrajeron Saw como colofón final al concierto, los suecos bordaron un show en el que derrocharon calidad. Del melodic death metal de Orbit Culture, cambiábamos de tercio para pasar al metalcore de Unearth. Remontándose sobre todo a su segundo y tercer trabajo, The Oncoming Storm y III: In the Eyes of Fire, los americanos realizaron un repaso completo a sus más de veinte años de carrera, alternando cortes de prácticamente todos sus discos. Llevaron a cabo un show muy potente, en el que una hora les dio para muchísimo.
El ambiente se caldeaba para los cabezas de cartel del segundo día según iba anocheciendo. Llegaba la hora de Decapitated, y se percibía un aumento en el número de asistentes en comparación con las primeras horas de la tarde. Los polacos visitaban Râșnov para presentar su último álbum Cancer Culture, que vio la luz en mayo de este mismo año. Abriendo con el tema que da nombre a este trabajo, Piotrowski y sus rastas se dejaron las cuerdas vocales en cada uno de los temas. No faltaron cortes más antiguos como Spheres of Madness o Nine Steps, que se mezclaban con otros más nuevos del Blood Mantra o el Anticult. Cerrando con dos temazos como Kill the Cult y Last Supper, dejaban a la audiencia con ganas de más, y es que Decapitated es una banda que siempre borda sus conciertos.

Pasadas las diez y media recibíamos a clásicos Carcass. Jeff Walker, con ese aire que nos recuerda a nuestro querido Lemmy, se subía al escenario dispuesto a ofrecer un gran concierto. Con un llenazo absoluto en el recinto, fueron capaces de realizar un repaso completo a su discografía, dando mayor relevancia a su último disco Torn Arteries, del cual interpretaron tres temas. Para el deleite de sus fans, incluyeron muchos sencillos más antiguos, algo que siempre llega al corazoncito de los más fervientes seguidores. Abriendo con Exhume to Consume ya habían puesto el listón muy alto, pero supieron mantener el nivel hasta su cierre con Captive Bolt Pistol. Y es que a pesar de llevar más de 35 años a sus espaldas, la banda británica sigue sonando como el primer día. Impecables.

El día se preparaba para su final con Bullet For My Valentine. A las doce en punto Matthew Tuck y los suyos se subían al Adrian Rugină Stage para dar comienzo a un setlist variado y completo, incluyendo tanto temas recuperados de sus inicios así como sencillos de sus discos más recientes. De su álbum homónimo, publicado el año pasado, interpretaron Knives, Rainbow Veins y Shatter, colocando estos singles estratégicamente en la parte central del show. Abriendo con dos clasicazos como Your Betrayal y Waking the Demon, los británicos consiguieron que el público se entregase desde el primer minuto. Tanto Matthew como Michael Paget y Jamie Mathias, lo dieron todo sobre el escenario, sin menospreciar a Jason Bowld en la batería, que se dejó toda su energía para que el sonido fuese imponente. Para el final del show, habían reservado dos de sus éxitos más añejos: Tears Don’t Fall y Scream Aim Fire, que hicieron enloquecer recinto en un abrir y cerrar de ojos. Un colofón final acorde a lo que había sido el concierto: calidad y una ejecución perfecta para cerrar el segundo día y acercarse poco a poco al fin de semana.
VIERNES
El viernes amanecía con noticias no muy buenas: la banda sueca In Mourning comunicaba que sus vuelos habían sido cancelados y que les iba a resultar imposible llegar a su actuación. Así, el festival reorganizaba los horarios retrasando el show de los franceses Psykup hasta las 18:15h y trasladándolo de escenario. Los de Toulouse, saltaban al stage para realizar un repaso a sus más de veinte años de trayectoria. Con su rock creativo/experimental, animaron la tarde de la tercera jornada, tras las actuaciones de Above us the Waves y Panzerfaust en el Adrian Rugină Stage y las de Sinnery y October Tide en Brașov Stage, que ya habían repartido leña en las horas más tempranas del día.
A las 19:15h llegaban UADA. Con sus capuchas negras y una estética envuelta en misterio, los riffs y melodías de estos estadounidenses se metieron al bolsillo al público de Râșnov desde el inicio. Un black metal cuidado y oscuro, ejecutado a las mil maravillas, dejaba a los fans con ganas de más, en un concierto de tan solo 45 minutos de duración que supo a poco. Tampoco hubo tiempo para lamentarse demasiado por ello ya que a las 20:15h llegaban Necrophobic. Con una energía aplastante, los suecos abrían su actuación con The Infernal Depths of Eternity, tema extraído de su último trabajo Dawn of the Damned. Alternando sencillos de gran parte de su discografía, principalmente de los álbumes Darkside y Mark of the Necrogram, fueron confeccionando un show espectacular. Con un sonido de gran calidad y una interpretación casi perfecta del set, Necrophobic dejó el listón muy alto en el Rockstadt. Cerrando con The Nocturnal Silence, se despedían de su público, que quedaba más que satisfecho con lo que acababa de presenciar. Da gusto ver a bandas que se vuelcan tanto sobre el escenario.

La siguiente en actuar era una de las grandes bandas de la jornada: Overkill. Los estadounidenses, con Bobby Ellsworth a la cabeza, eran uno de los mayores reclamos del día, al menos para nosotros. Su thrash metal clásico, probablemente de los mejores que haya actualmente en la escena mundial, irrumpía en Râșnov a ritmo de Wrecking Crew. Parece mentira que una banda que lleva más de cuarenta años en activo siga manteniendo esa potencia sobre el escenario y es que, tanto Bobby como D.D. Verni, bajista de la banda, no pararon quietos desde la primera nota. La potentes Electric Rattlesnake y Hello From the Gutter llegaron inmediatamente después de la canción de apertura. Los seguidores del grupo enloquecían ante un setlist de semejante calibre que continuó con Rotten to the Core y Bring Me the Night. Bobby aprovechaba los parones entre canción y canción para dirigirse al público así como para robarle alguna púa del pie de micro al guitarrista Derek Tailer y lanzarla al público. Tras Ironbound llegó el himno de Overkill: Elimination. Todo el festival se vino arriba. Para poner el broche final a un concierto perfecto, utilizaron Fuck You acompañados por unos fans que coreaban la frase a pleno pulmón. En mi opinión, siempre se va a echar en falta el tema Coma, si es que se le puede sacar algún “pero” a un show como el que ofrecieron los de Ellsworth. Simplemente brutales; poco más se puede decir de una banda de este calibre.

Kataklysm llegaban pasados cinco minutos de las diez y media de la noche dispuestos a repartir tralla. A pesar de una puesta en escena un tanto estática, bordaron su actuación desde el principio hasta el final, con un Maurizio Iacono impresionante a la voz. Repasando prácticamente toda su carrera que, aunque no lo parezca, asciende a más de tres décadas, la hora y cuarto de concierto se hizo corta.

A continuación, el Adrian Rugină Stage nos esperaba con los cabezas de cartel del viernes sobre el escenario: los esperadísimos Lamb of God. El vocalista Randy Blythe irrumpía con una energía inhumana. Saludaba al público anunciando que era la primera vez que visitaban el país y que estaban muy emocionados por ello. El comienzo fue atronador: Memento Mori seguida de Ruin y la potentísima Walk With Me in Hell. Randy no paró de moverse por todo el escenario ni un solo segundo, con los saltos que caracterizan cada uno de sus bolos. A pesar de que existió algún problema de sonido aislado que afectaba a la voz –nada que tuviese que ver con Randy sino asuntos técnicos–, la interpretación fue impresionante. No faltaron temazos como Now You’ve Got Something to Die For, Omerta o 512, estrenando también en directo su nuevo sencillo Omens. Como novedad en este primer concierto de su gira europea, además de presentar el mencionado single, el ex-Machine Head Phil Demmel sustituía al guitarrista Willie Adler, algo que no es la primera vez que ocurre. Con Laid to Rest y Redneck, los estadounidenses ponían el punto final a su impecable show y al tercer día de festival, con un derroche de energía y calidad que está al alcance de muy pocos. Espectaculares.
SÁBADO
Nos preparábamos para un día potentísimo. Las primeras horas de festival iban a estar compuestas por un mix de estilos: los rusos Vorkuttah y su deathcore abrían el Brașov Stage para ir recibiendo a los asistentes más animados. Tras ellos actuarían Aviana a las cuatro y media con su metalcore recién importado desde Suecia. En el stage contiguo, Black Tooth daban comienzo a la tarde con su sludge metal, para dar paso después a los británicos Dyscarnate que llegaban dispuestos a repartir caña con su death metal y calentar motores para lo que venía después.
Darvaza se subían al Brașov Stage pasadas las seis dispuestos a hacer saltar por los aires la fortaleza de Râșnov. Solamente su llamativa puesta en escena, con el vocalista Wraath caracterizado como si estuviese cubierto de sangre, logra que el ambiente en sus conciertos sea muy especial. La banda de origen italiano lo dio todo desde el inicio de su show, con una cantidad de público importante si tenemos en cuenta que aún era pronto. Nos deleitaron con una dosis de death metal oscuro y de lo más puro que se puede encontrar, un lujo para los oídos.
Nos movíamos hasta el escenario de al lado para recibir a Hacktivist a eso de las siete y cinco. El quinteto formado en Milton Keynes, salía al stage con unas ganas enormes de agotar hasta el último minuto de actuación. Con un estilo que quizás no encajaba demasiado en el cartel, los de Jermaine Hurley, pusieron toda la carne en el asador para tratar de lograr un buen resultado. Interactuando con el público todo lo que pudieron, Hacktivist fueron interpretando su repertorio bajo sol atroz que atizaba Râșnov este penúltimo día de festival.

Y comenzaban los platos fuertes del sábado. El primero Rotting Christ en el Brașov Stage. Los griegos, que ya habían visitado el lugar en 2014, volvían al escenario rumano para hacer arder Râșnov. Como no podía ser de otro modo, realizaron un repaso a sus más de treinta años de carrera, incluyendo temas como 666, P’unchaw kachun- Tuta kachun o In Yumen – Xibalba del Kata Ton Daimona Eaytoy, así como Dies Irae o Fire, God and Fear del álbum The Heretics, entremezclados con otros sencillos del Rituals o Thy Mighty Contract. Cabe destacar la elevadísima calidad de esta banda que sabe estar siempre a la altura de lo esperado. El vocalista Sakis Tolis, con una actuación impoluta, sabe cómo meterse al público en el bolsillo. Junto a su hermano Themis en la batería y las incorporaciones de los jóvenes Kostas Heliotis al bajo y Kostis Foukarakis a la guitarra, completan un cuarteto que derrocha saber estar y elegancia sobre el escenario. Para cerrar, recurrieron al temazo Grandis Spiritus Diabolos también extraído del Kata Ton Daimona Eaytoy, finalizando el show por todo lo alto. Siempre es un placer poder disfrutar de su directo.

Unleashed comenzaban su show pasadas las nueve de la noche con To Asgaard We Fly. La banda sueca, con Johnny Hedlund a la cabeza, hacía estallar Râșnov en mil pedazos con su potente sonido. Ritmos oscuros y voz de ultratumba que lograban la euforia de sus seguidores, llenando el recinto del Rockstadt de un death metal cuidado y de calidad. Interpretaron sencillos de prácticamente todos sus trabajos, con un repertorio variadísimo que incluyó cortes de diez álbumes diferentes. No faltaron temazos como Lead Us Into War, Hammer Battalion o The Inmortals, concluyendo con Into Glory Ride, que sigue sonando como el primer día a pesar de que han pasado más de treinta años desde su publicación, seguida de la relativamente nueva You Are The Warrior! y Death Metal Victory, todo un clásico de la década de los noventa extraído del Warrior. Un concierto impecable.

Llegaba la hora de los esperados Heaven Shall Burn. Haciendo gala de una puntualidad exquisita, los alemanes se subían al escenario con un Marcus Bischoff siempre elegante ataviado con su habitual camisa roja. Los primeros compases de Hunters Will Be Hunted hacían que los fans se viniesen arriba. Con un recinto casi a rebosar, los asistentes saltaban y gritaban a medida que se sucedían los temas: Black Tears, Übermacht, Voice of the Voiceless… Como es habitual, Marcus no paró ni un solo segundo de correr de un lado a otro del stage, incitando al público a organizar circle pits que batan récords de tamaño. Los seguidores se volcaron tanto como la banda en temas como Corium, Tirpitz o la casi ya un himno para HSB, Endzeit. Un show absolutamente impresionante, con una ejecución perfecta, una calidad de sonido desorbitante y una puesta en escena brutal. Una formación que cada día se hace más grande y que siempre es un gustazo ver desde cerca. Probablemente uno de los mejores conciertos del Rockstadt 2022.

Tras este bolazo, llegaba la hora de uno de los Teutonic Four: Kreator. Desde la organización advertían a través de las pantallas de la prohibición de hacer crowdsurfing durante el concierto de los alemanes, y es que, la pirotecnia iba a abundar a lo largo de su actuación. Empezaron muy fuerte: Violent Revolution abría fuego en Râșnov. A partir de ahí, Hate Über Alles daba inicio a una serie de temazos que no pararía hasta el final: Phobia, Satan Is Real, Hordes of Chaos… No faltaron Enemy of God y Phantom Antichrist, canciones súper potentes en las que Mille Petrozza se dejó las cuerdas vocales bordando su actuación. Para concluir, dejaron Strongest of the Strong, de su último álbum publicado este mismo año, seguida de Flag of Hate, tema en el que Mille sacó la mítica bandera que siempre muestran en esta parte del show, ondeándola durante un buen rato. Como broche final, Pleasure to Kill terminaba de completar un concierto impecable de principio a fin. Y es que Kreator, tras cuatro décadas sobre los escenarios siguen demostrando que se encuentran en plena forma y que resulta complicadísimo estar a su nivel. Increíbles.
La jornada concluía por todo lo alto con el bolazo que habían ofrecido las dos últimas bandas teutonas. Era el momento de retirarse y recargar fuerzas para afrontar el último día de festival.
DOMINGO
Tras cuatro días de festival, el cansancio empezaba a pasar factura. Sin embargo seguíamos con unas ganas tremendas de conciertos y de muchas bandas que aún faltaban por actuar. Desde la organización del evento volvían a llegarnos noticias negativas: anunciaban la cancelación de uno de los nombres fuertes del line-up del día, Cattle Decapitation.
Pero eso no nos iba a quitar las ganas y nos disponíamos a dar el pistoletazo de salida a las últimas horas de Rockstadt 2022. Empezando muy pronto, 14:20h, los galos Nobody’s Straight abrían el Adrian Rugină con su hardcore-punk a fin de ir animando el cotarro. En este stage, los israelíes Winterhorde presentarían algo más tarde su mezcla de death metal atmosférico con toques de black para el deleite de los que se habían acercado hasta las inmediaciones del escenario, seguidos por los alemanes Knife y su black/speed metal. Mientras tanto, en el Brașov Stage, los encargados de comenzar con las actuaciones en este espacio eran los húngaros Nest of Plagues con su mezcla de géneros como el death y groove metal con voces melódicas. A continuación, Strains y su metalcore con toques progresivos saltarían a escena a las 16:30h para, prácticamente dos horas después dar el relevo a Mephorash. Estos suecos saltaban al Brașov Stage envueltos en túnicas y portando máscaras, creando una atmósfera oscura e inquietante pese a encontrarnos a plena luz del día. Con una escenografía muy cuidada, el show fue una gozada de principio a final. Una ejecución musical de un gran nivel y una voz acorde a su imagen hicieron que para muchos Mephorash haya sido un gran descubrimiento en este festival. Habrá que tenerlos en cuenta.

Kampfar se subían al escenario a las siete y cuarto. Los noruegos daban inicio a su show con una elevada afluencia de público. Desde el principio se volcaron en el espectáculo, sin parar de moverse de un lado para otro del stage e incitando a los asistentes a participar en el concierto. Con su black metal lleno de influencias vikingas y un toque de folk, encandilaron a sus seguidores en los escasos tres cuartos de hora de los que disponían.

Era el turno de Angelus Apatrida, uno de los momentos que personalmente más esperábamos del festival. Los de Albacete aterrizaban en Râșnov para sustituir a Sacred Reich que habían anunciado su baja en el festival. Ya en el escenario, descargaron su thrash metal más potente en una hora de show que se hizo cortísima. Como no podía ser de otra manera, no faltaron temazos como Indoctrinate, Vomitive o Sharpen the Guillotine, o ese brutalísimo Give ‘Em War que tanto nos gusta y en el que Guillermo siempre incita al público a liarla a más no poder. Y así ocurrió, el bolo fue un exitazo por todo lo alto, consiguiendo que los asistentes lo dieran todo desde el principio hasta el final. Con el clasicazo y ya convertido en todo un himno para la banda You Are Next, Angelus Apatrida se despedían del Rockstadt con una actuación espectacular, solo a la altura de bandas que desprenden tantísima calidad. Como siempre, impresionantes.

La organización había decidido dejar vacía la hora que estaba reservada para la actuación de Cattle Decapitation por lo que tuvimos que esperar hasta las 22:35h para Blind Guardian. Esta banda alemana tan clásica y conocida para todos nosotros, abría con Into the Storm seguida de Welcome to Dying y Time What Is Time. Hansi Kürsch, con un control absoluto de su voz, fue clavando tema tras tema del setlist en el que no faltaron cortes como Journey Through the Dark, Theatre of Pain o Ashes to Ashes. Prácticamente el concierto al completo estuvo compuesto por sencillos extraídos del Somewhere Far Beyond, publicado en 1992 y del que se cumplía el treinta aniversario. En un show correcto pero quizás algo estático, decidieron emplear Lord of the Rings del Tales From the Twilight World, Mirror Mirror del Nightfall in Middle-Earth y la espectacular Valhalla del Follow the Blind publicado en 1989. Cumplieron con lo que se esperaba de ellos.

Los polacos Behemoth iban a ser los encargados de despedir el Rockstadt 2022. Nergal y los suyos se subían al escenario entre humo y luces algo tímidas para lograr ese ambiente misterioso y oscuro que buscan en cada uno de sus shows. Abriendo con Ora Pro Nobis Lucifer lograban poner patas arriba a todo el recinto desde el primer minuto. Continuaban con Wolves ov Siberia extraído del I Loved You at Your Darkest, álbum del que más avanzado el concierto interpretarían también Bartzabel. Temas como Conquer All, Christians to the Lions o Blow Your Trumpets Gabriel, este último del Satanist, no podían faltar en un recital en el que tanto Nergal como Seth, Orion e Inferno bordaron su interpretación. Cerrando con un impresionante O Father O Satan O Sun! en el que Nergal volvía a modificar su vestimenta, Behemoth ponía el broche final a un festival maravilloso en todos los sentidos. Como despedida, unos modestos fuegos artificiales iluminaron el cielo de Râșnov, un gran detalle que quedará grabado en la retina de todos los que estuvimos allí.
Un evento familiar y bien organizado en el que, desde la apertura, todo han sido buenas experiencias. Con un cartel espectacular, no se le puede pedir más a un festival tan modesto. En general, una organización de diez y una atención excelente que merece la pena subrayar. Era la primera vez que visitábamos el Rockstadt Extreme Fest y no será la última. Hasta el año que viene, Râșnov.
Oiane Díaz
























