Crónica del XVII Tajuña Rock – 23 de agosto de 2025
Ayer, sábado 23 de agosto, la Plaza Mayor de Morata de Tajuña volvió a convertirse en el epicentro del metal nacional con la celebración de la XVII edición del Tajuña Rock, dentro de las prefiestas de la localidad. Un festival gratuito, ya consolidado en el calendario madrileño, que en esta ocasión reunió a cinco formaciones: Sake Mate, Rise, Silver, Leize y los muy esperados Koma.

La tarde arrancó puntual, sobre las 20:30h, con los madrileños Sake Mate, veterana banda de heavy/rock que lleva ya dos décadas defendiendo su música en los escenarios. Con cuatro discos y dos singles a sus espaldas, aprovecharon sus 30 minutos de actuación para ofrecer un set directo y sin concesiones, arropados por un buen número de seguidores y amigos que corearon sus temas desde las primeras filas. Aunque breve, su concierto dejó claro que siguen en plena forma.

Tras ellos llegó el turno de Rise, representantes del thrash metal más fresco de Hortaleza. El cuarteto venía presentando su segundo trabajo, “Breathing Again”, y no dudó en desplegar toda su artillería en un show que fue creciendo en intensidad. Temas como “Breathing Again”, “M.O.P.K” o “Agente Frank” pusieron a mover las cabezas a los asistentes, antes de rematar con un potente “Awaken” que desató la ovación del público. Un concierto intenso, rápido y abrasivo, que mostró a una banda en plena ascensión dentro de la escena.
El equipo del Tajuña Rock ofreció un emotivo homenaje a Luis, Débora y Carlos, miembro este último de la organización.
Con el ambiente ya caldeado, llegaba el turno de Silver, uno de los nombres más respetados del heavy nacional. Su regreso a los escenarios era muy esperado, y aunque sufrieron importantes problemas de sonido durante toda la actuación, consiguieron sobreponerse y ofrecer un concierto cargado de fuerza y actitud. El repertorio estuvo centrado principalmente en su etapa en Muro, con clásicos como “Corazón de Metal”, “Traidor”, “Lágrimas de Sangre” o “Tormento”, además de la emotiva “La Voz”, dedicada a Ronnie James Dio, Lemmy y Ozzy Osbourne. La sorpresa del concierto fue la aparición del hijo de Silver a la batería, Ian Solarzano, interpretando la canción «En llamas» junto al resto del grupo: Nacho de Castro, Harry Fragoso, Juanma Castaño y su padre. Para despedir su hora de show, nada mejor que “Mirada Asesina”, que supuso el cierre a una actuación muy celebrada por los presentes. A pesar de los contratiempos técnicos y un sonido mejorable, fue un auténtico placer volver a ver a Silver sobre las tablas, un referente indiscutible de la escena nacional, cuya vuelta resulta motivo de alegría para los seguidores del género.

Con algo de retraso respecto al horario previsto, salieron Leize al escenario, arrancando su show con “Acosándome”, “La Rueda” y “Caminando”, para seguir con “Futuro Para Mí”. Las ganas de directo eran imperiosas, y se notaba tanto en la banda como en el público. Toño, como siempre, disfrutó con una energía escénica intacta, demostrando que los años no pasan por él. Ibi convirtió cada golpe en un terremoto: sus “porrazos” certeros retumbaron por toda la plaza, con unos dobles bombos que pusieron en aprietos a los cuellos menos acostumbrados, y dejando baquetas astilladas como prueba de su entrega. Mikel aportó frescura y pasión a cada riff, desbordando energía y “comiéndose” el escenario en cada solo, mientras que Félix, siempre sonriente y entregado, dirigió el barco a puerto seguro en medio de la tormenta de emociones que tenían a sus pies.

Para la recta final, Leize se guardaron tres de sus himnos más celebrados: “Buscando… Mirando”, “Devorando las Calles” y “Muros”, que convirtieron la Plaza Mayor en un clamor colectivo. Una despedida a lo grande, con todo el público entregado, que dejó claro por qué la banda de Zarautz sigue siendo una de las más queridas y respetadas del rock estatal.

El broche de oro lo pusieron los navarros Koma, que regresaban a Morata nada menos que 18 años después de su última visita. En plena gira de presentación de su último álbum, “Una ligera mejoría antes de la muerte”, confirmaron por qué su vuelta es uno de los acontecimientos del año en el metal estatal. La Plaza Mayor de Morata, aunque no llegó a estar a reventar debido a que el concierto comenzó a las 2:00h de la madrugada, sí presentaba una asistencia muy importante, con un nutrido grupo de seguidores que lo dio todo hasta el final, deleitándose con la descarga de los navarros.
Desde los primeros acordes quedó claro que la comunión entre banda y el respetable iba a ser total; arrancaron con tres temas, liderados por la potente “Dinamítalos”, para acto seguido desatar la locura con dos de sus clásicos más coreados, “Tío Sam” y “Vaya carrera que llevas chaval”. La plaza era ya un hervidero, con todos los presentes cantando al unísono.

El grupo sonó contundente y afilado, con una fuerza arrolladora que convirtió la plaza en una auténtica olla a presión. Se notaba que los músicos estaban disfrutando tanto como el público, y la energía era constante en cortes como “Sé dónde vives”, “Imagínatelos” o el siempre explosivo “El Marqués de Txorrapelada”, que desataron pogos, bailes y coros en cada rincón.
Tras una breve retirada para volver con los bises, llegó un momento más íntimo con la balada “Palabras mágicas”, que sirvió de respiro antes de la tormenta final. Y entonces llegó el desenlace soñado: una recta final de auténtica locura con “Sakeo”, “Aquí huele como que han fumao”, “Bienvenidos a Degüelto” y un apoteósico “Mi jefe”, que puso el punto y final a un concierto inolvidable.
En total, más de siete horas de música en directo, en un ambiente festivo, cercano y gratuito que vuelve a demostrar por qué el Tajuña Rock es ya una cita imprescindible para los amantes del metal en la Comunidad de Madrid.

























