CRYSTAL EYES: «Nuestra visión del heavy metal nunca ha cambiado y nunca cambiará»
Treinta y cuatro años después de su formación, los suecos CRYSTAL EYES continúan defendiendo una manera de entender el heavy metal que parece ajena al paso del tiempo. Riffs contundentes, grandes melodías, estribillos memorables y un marcado espíritu épico vuelven a ser los ingredientes fundamentales de «Thunder God», el noveno álbum de estudio de la banda.
El nuevo trabajo, que verá la luz el 30 de octubre a través de Massacre Records, supone el regreso de CRYSTAL EYES tras «Starbourne Traveler», un disco que dejó el listón especialmente alto dentro de su trayectoria. Lejos de buscar una reinvención, el grupo ha optado por profundizar en aquello que mejor conoce: el heavy y power metal de raíces clásicas, reivindicando el legado de influencias fundamentales como JUDAS PRIEST, IRON MAIDEN, ACCEPT, BLACK SABBATH, HELLOWEEN y RUNNING WILD.
Sin embargo, «Thunder God» no es simplemente un ejercicio de nostalgia. La banda ha prestado especial atención a la composición, buscando que cada canción tenga su propia identidad, evitando cualquier sensación de relleno y tratando de crear una colección de temas que pueda escucharse como un auténtico recopilatorio de grandes éxitos formado por material nuevo. Para reforzar esta filosofía, CRYSTAL EYES también ha recurrido a equipos de guitarra con más de cuatro décadas de antigüedad, mientras que la mezcla y masterización han vuelto a quedar en manos de Fredrik Nordström, colaborador habitual del grupo desde hace más de veinte años.

Entrevista
1. «Thunder God» llega después de «Starbourne Traveler», un álbum que muchos seguidores y críticos consideran uno de los mejores trabajos de CRYSTAL EYES. ¿Sentiste alguna presión a la hora de preparar un nuevo disco después de uno tan bien recibido? ¿Cuál fue el mayor desafío?
Después de publicar «Starbourne Traveler», sentí que nunca sería capaz de superar aquel álbum, ni siquiera de volver a escribir canciones igual de buenas. Tuve la misma sensación después de «Vengeance Descending» (2003) y «Dead City Dreaming» (2006), pero siempre me ha ocurrido lo mismo. Siempre he puesto toda mi alma en la composición, aunque nunca me he sentado a intentar obligarme a escribir una canción. Siempre he esperado a que las melodías surgieran de manera natural. Lo más importante para mí siempre ha sido estar satisfecho con las canciones y con el resultado final, así que nunca he sentido realmente la presión de tener que contentar a los seguidores o a la crítica.
Pasó bastante tiempo hasta que las composiciones empezaron a tomar forma, porque la pandemia de COVID, que llegó justo después de la publicación de «Starbourne Traveler», no fue precisamente un periodo fácil para encontrar inspiración. Fue una etapa bastante sombría.
Algunas de las primeras canciones sufrieron numerosos cambios y, pasado un tiempo, descartamos otras por completo porque sencillamente no terminaban de convencernos. Las primeras que realmente nos hicieron sentir que íbamos por buen camino fueron «The Battle Will Be Won», «Shadows Of The Night» y «Metal Bound».
Una vez terminadas, sentimos que teníamos un buen punto de partida. A partir de ahí, lo más importante era mantener esa misma sensación positiva durante el resto de las composiciones. También buscábamos conseguir la sensación de estar escuchando un recopilatorio de grandes éxitos, así que era fundamental que todas las canciones fueran completamente diferentes y no se parecieran demasiado entre sí.

2. Has comentado que vuestro objetivo era subir todavía más el listón y crear un álbum sin canciones de relleno, casi como un recopilatorio de grandes éxitos. ¿Cómo consigues mantener ese nivel de exigencia y calidad durante todo el proceso de composición?
Siempre grabo maquetas, pero nunca termino completamente las canciones antes de enseñárselas al resto de la banda, siempre que considere que puede haber algo interesante en ellas.
También suelo mostrar mis ideas a mi mujer, a mi hermano y a mi viejo amigo Andreas Götesson, porque han escuchado absolutamente todo lo que he hecho desde el principio y sus opiniones siempre son completamente sinceras. Enseguida te das cuenta de cuándo una idea no despierta demasiado interés ni provoca ninguna reacción. Sin embargo, cuando las respuestas son muy positivas, resulta mucho más fácil encontrar la inspiración necesaria para seguir adelante y desarrollar la canción.
Lo que sucede a mi alrededor también influye siempre en el proceso creativo. Tengo muchas más ideas y encuentro más inspiración durante los momentos felices y positivos de mi vida. Pero también hay épocas en las que todo parece muy oscuro, y eso puede acabar dando lugar a una canción como la balada que cierra el disco, «A Silent Farewell». La idea de hacer un álbum que transmitiera la sensación de ser un recopilatorio de grandes éxitos estuvo presente durante todo el proceso de composición. Como consecuencia, terminamos descartando tres o cuatro canciones que probablemente habrían encajado en un disco, pero que no habrían funcionado como singles.
3. En «Thunder God» vuelven a ocupar un lugar central las grandes melodías, los estribillos pegadizos, los riffs y ese equilibrio entre heavy y power metal que se ha convertido en una de las señas de identidad de CRYSTAL EYES. ¿Qué elementos consideras imprescindibles para que una canción lleve realmente el sello de la banda?
Siempre tiene que haber melodías potentes, tanto en las voces como en las guitarras, un estribillo realmente contundente y un solo que eleve toda la canción a otro nivel.
Siempre quiero que la gente se sienta feliz cuando escucha a CRYSTAL EYES, y me gustaría que los demás experimentaran la misma sensación que tenía yo en los años ochenta cuando escuchaba a mis bandas favoritas.
No me preocupa demasiado en qué género quiera encasillarnos la gente. Creo que CRYSTAL EYES puede encontrar inspiración e influencias en cualquier punto comprendido entre «Painkiller» de JUDAS PRIEST y «Pyromania» de DEF LEPPARD, y en todo lo que hay entre ambos.
4. Tú compones todas las canciones, pero has explicado que el resto de la banda participa activamente en los arreglos y la producción. ¿Cómo funciona ese proceso dentro del grupo? ¿Hay alguna canción que haya cambiado radicalmente gracias a las aportaciones de los demás músicos?
Normalmente grabo una maqueta con voz, guitarra, bajo y batería hasta el primer estribillo o aproximadamente la mitad de la canción. Entonces se la enseño al resto del grupo para que puedan darme su opinión.
Después continúo desarrollando el resto del tema mientras los demás aportan sus ideas y sugerencias sobre cómo debería organizarse todo. Eso puede implicar desde eliminar completamente determinadas secciones hasta cambiar de lugar distintas partes de una canción.
Podríamos decir que yo escribo las canciones y que todos trabajamos juntos en la producción.
Tengo tendencia a trabajar demasiado las cosas y a introducir en las canciones demasiadas secciones que en realidad no deberían estar ahí. Eso se puede apreciar especialmente en algunos de los primeros temas de CRYSTAL EYES, que a veces son ridículamente largos y contienen una enorme cantidad de partes diferentes.
Este proceso de trabajo conjunto ha sido extremadamente importante para conseguir que las canciones sean lo mejores posible y asegurarnos de que no contengan nada que sobre.
5. CRYSTAL EYES lleva 34 años defendiendo una visión muy particular del heavy metal. En una época en la que muchas bandas buscan evolucionar o incorporar elementos modernos, vosotros seguís abrazando la tradición. ¿Qué significa para ti mantenerte fiel a tus raíces?
Desde que escuché «The Number of the Beast» de IRON MAIDEN en 1982, quedé completamente enganchado a este tipo de música. Sigue siendo mi álbum favorito y todavía escucho los discos con los que crecí durante los años ochenta. Cuando CRYSTAL EYES comenzó en 1992, la música que yo escuchaba había perdido prácticamente todo lo relacionado con la melodía, y mi único objetivo era recuperar el tipo de música que había escuchado durante toda aquella década. Ese sigue siendo mi único objetivo con la música de CRYSTAL EYES. Esa visión nunca ha cambiado y nunca cambiará.
6. JUDAS PRIEST, IRON MAIDEN, ACCEPT, BLACK SABBATH, HELLOWEEN y RUNNING WILD se encuentran entre vuestras principales influencias. ¿Qué has aprendido de estas bandas que todavía se refleja en tu manera de componer e interpretar música?
Las armonías de guitarra siempre han sido muy importantes para CRYSTAL EYES, y buena parte de esa inspiración procede de JUDAS PRIEST, IRON MAIDEN y HELLOWEEN. De ACCEPT tomo muchos de esos ritmos directos, casi marciales, que aparecen en algunas canciones y, por supuesto, los solos melódicos de Wolf Hoffmann. La vertiente más rápida de CRYSTAL EYES procede originalmente de HELLOWEEN, especialmente de los álbumes «Keeper of the Seven Keys». BLACK SABBATH siempre es una fuente de inspiración cuando escribo canciones grandes y épicas. Pienso, por ejemplo, en temas y álbumes como «Heaven and Hell» y «Headless Cross». En cuanto a RUNNING WILD, no sé por qué, pero cuando cojo la guitarra y simplemente empiezo a tocar, muy a menudo me salen melodías que perfectamente podría haber escrito Rock ‘n’ Rolf. Ha habido muchas ocasiones en las que he tenido que descartar ideas porque se parecían demasiado a RUNNING WILD, aunque supongo que eso se debe a que compartimos las mismas influencias fundamentales. El hecho de que CRYSTAL EYES tenga algunas canciones sobre piratas es algo que solo puedo agradecerle a Rock ‘n’ Rolf.
7. Para conseguir el sonido de «Thunder God» habéis utilizado amplificadores Marshall, pantallas y efectos de guitarra antiguos, algunos con más de cuarenta años. ¿Qué buscabas exactamente en ese equipo que considerabas imposible de conseguir con la tecnología moderna?
Siempre he estado buscando el sonido de guitarra perfecto y, a lo largo de los años, ha habido algunos álbumes cuyo sonido he intentado reproducir, como «Balls to the Wall» de ACCEPT, «Thunder in the East» de LOUDNESS y «Faceless World» de U.D.O.. Casi se ha convertido en una obsesión, porque no me gusta cómo suenan las guitarras en los discos modernos con la tecnología actual. Echo de menos la calidez que tenían aquellas grabaciones antiguas. Gracias a Internet he podido averiguar qué amplificadores, pantallas, pedales, micrófonos y demás equipos se utilizaron en esos discos. Incluso he hablado con el ingeniero de estudio que trabajó en «Balls to the Wall», quien me explicó detalladamente qué micrófonos utilizaron y cómo estaban colocados exactamente durante la grabación de las guitarras. También he hablado con Mathias Dieth, de U.D.O., sobre su amplificador y su pantalla, así como con el productor Max Norman acerca de la grabación de «Thunder in the East». No ha sido fácil localizar algunos de esos amplificadores antiguos, pero durante los últimos diez años he ido comprando el equipo poco a poco y finalmente he encontrado lo que estaba buscando.
8. El resultado es un sonido de guitarra que describes como cálido, orgánico y potente, pero con un carácter muy clásico. ¿Hasta qué punto era importante conseguir que la producción estuviera al servicio de las canciones y no al revés?
Como escribo canciones con las que quiero recuperar la sensación de los años ochenta, también quiero que el sonido parezca proceder de aquella época. Gran parte de la música y de las producciones que se publican actualmente dentro del heavy metal me resultan muy artificiales y carentes de alma. Me cuesta muchísimo escuchar música que ha sido masterizada y comprimida hasta tal punto que todo termina sonando muerto y plano. Quiero recuperar la dinámica que experimentas cuando pones un vinilo de los años ochenta. Por supuesto, la música y las propias canciones son lo más importante, pero no debería permitirse que el sonido arruinara esa experiencia. Simplemente tendría que mejorarla.
9. Habéis vuelto a trabajar con Fredrik Nordström y Studio Fredman, una colaboración que ya supera los veinte años. ¿Qué ha permitido que esta relación profesional siga siendo tan sólida durante tanto tiempo y qué aporta Fredrik al sonido de CRYSTAL EYES?
A Fredrik le gusta exactamente el mismo tipo de música que a mí y también le gusta CRYSTAL EYES. Siempre se alegra mucho cuando aparecemos por allí y le encanta, como suele decir, «poder mezclar por fin música de verdad». Han pasado veinte años desde que trabajamos juntos por primera vez en «Dead City Dreaming», y aquella fue la primera ocasión en la que sentimos que habíamos conseguido una producción con la que estábamos realmente satisfechos. Desde entonces nunca nos hemos planteado acudir a otro lugar, porque sabemos que el resultado siempre será excelente y porque es muy fácil trabajar con Fredrik.
10. Una de las canciones del álbum tiene también una dimensión especialmente emotiva. Has comentado que durante la grabación del estribillo se derramaron muchas lágrimas y que todavía te cuesta escucharla porque está vinculada al recuerdo de tu madre, que siempre creyó en ti y apoyó tus sueños. ¿Qué puedes contarnos sobre esta canción y qué significó para ti grabarla?
Hace más de tres años que mi madre tuvo que ingresar en una residencia especializada en demencia, después de que su enfermedad de Parkinson empeorara y los síntomas de demencia fueran haciéndose cada vez más evidentes. Acababa de jubilarse y, en ese momento de la vida, se supone que deberías poder empezar a disfrutar más, no verte obligado a vivir en una residencia. Los últimos años han sido increíblemente difíciles, viendo cómo su memoria y su capacidad para hablar iban desapareciendo poco a poco. Ya no puede caminar ni hablar, y tampoco nos recuerda a mí, a mis hermanos ni a mi hija. «A Silent Farewell» fue tomando forma lentamente a lo largo de todos estos años, y su letra es un intento de describir el mundo en el que ella vive actualmente. Tanto la canción como su letra son lo más emotivo que he escrito jamás. Cuando mi hermano y mi hija cantaron el estribillo en el estudio, fue imposible contener las lágrimas. Ahora mismo me resulta difícil escucharla, pero sé que mi madre estaría orgullosa de ella. De hecho, ha llegado a escucharla y, en aquel momento, tuve la sensación de que comprendía que había escrito aquella canción para ella.
11. Después de más de tres décadas, ¿qué significa para ti seguir entrando en un estudio, coger una guitarra e intentar escribir una canción que esté a la altura de todo lo que CRYSTAL EYES ha construido desde sus comienzos?
Hace muchísimo tiempo que no compongo ni grabo maquetas en nuestro estudio. Creo que no lo hago desde antes de que grabáramos «Dead City Dreaming». Hoy en día grabo todas mis ideas y canciones en casa utilizando Cubase. Para las guitarras uso un Kemper, que probablemente sea lo más parecido que se puede conseguir actualmente a un amplificador real, mientras que programo las baterías y los bajos para poder probar rápidamente las ideas. Si una idea me parece lo suficientemente buena como para empezar a trabajar en ella, le pido a Claes que grabe el bajo de verdad y, cuando llega el momento de grabar las voces, voy al estudio, que está a solo diez minutos.
Como he dicho antes, nunca me siento a intentar escribir una canción. Lo he intentado innumerables veces y sencillamente no funciona. No puedes forzar que salga algo bueno. La mayoría de las melodías y de las ideas para canciones suelen ocurrírseme cuando estoy lejos de una guitarra y ocupado haciendo algo completamente diferente. Entonces solo tengo que intentar recordarlas hasta que tenga la oportunidad de grabarlas. Tampoco pienso nunca en tener que estar a la altura de todo lo que CRYSTAL EYES ha hecho anteriormente. Simplemente intento escribir una canción que me guste a mí. En realidad, nunca sé con certeza qué pienso del resultado final hasta aproximadamente un año después de que se haya publicado el álbum. Hay que intentar mirar hacia el futuro.
12. «Thunder God» ha sido descrito como una celebración de todo lo que te gusta del heavy metal: melodía, potencia, pasión y canciones inolvidables. Si alguien descubre CRYSTAL EYES por primera vez a través de este álbum, ¿qué te gustaría que sintiera al llegar a la última canción y subir el volumen al máximo?
Quiero que sienta alegría y ganas de levantar los puños y cantar todas las canciones y, en definitiva, que piense que es el mejor álbum que ha escuchado en toda su vida.

























