Cuarto y último día del Resurrection Fest 2025: ‘Un lugar llamado hogar’ que volverá en 2026 // Viveiro – 28/06/2025
Con las energías justitas después de todo el ajetreo de tres largas jornadas de festival, tocaba hacer frente al último día del vigésimo aniversario del Resu. Durante los días anteriores, habíamos podido asistir a los shows de un montón de bandas de todo tipo: desde hard rock con toques más clásicos, pasando por el hardcore, metal progresivo, partycore, beatdown, etc. Todo esto se había mezclado con un ambiente festivo y un poquito de bebida y gastronomía gallega, montando un combo mortal que se hace duro de resistir durante varios días a ese ritmo.

Pero aún así, habíamos descansado bien y estábamos más que preparados para afrontar el último día, con cansancio y pena a partes iguales, tal y como nos suele ocurrir en cada edición. En parte, queremos regresar a nuestros hogares porque no podemos con más tralla pero, por otro lado, nos quedaríamos otra semanita más en Viveiro, disfrutando del buen tiempo que nos ha acompañado en este 2025, el buen descanso en una terracita con aperitivo incluido y una tarde repleta de conciertos de alto nivel. Mini vacaciones gallegas, vaya.

El sábado tenía una oferta inmensa de bandas: para la apertura los bizkaínos Our Natural Killer o los gallegos Archivo Adxunto, que se solapaban, seguidos por el espectáculo siempre loco de Gutalax, bajo el ardiente sol de Viveiro un día más. Después, los que son prácticamente familia en el festival, The Broken Horizon, que coincidían en horario con Ezpalak en el Chaos. Un montón de bandas tocando al mismo tiempo nada más abrir.

Para la media tarde llegaba la primera sorpresa del día, una formación alemana que, ya de forma previa considerábamos que sonaban bien pero el directazo del Resurrection Fest de este año rompió con todo lo que esperábamos, una barbaridad. Lukas Nicolai, en la banda desde hace un par de años, bordó la voz, si bien el resto de la banda no fue menos en la ejecución musical. Una potencia que se mezcló con una gran interacción con el público, que estaba a rebosar para lo relativamente pronto que era, consiguió que Mental Cruelty fuese uno de los mejores shows de la última jornada. Muy a tenerles en cuenta.

De Mental Cruelty, aún pensando en lo buenos que habían sido, nos movimos hasta el Main Stage para recibir a Aviana. Metalcore sueco que traía un directo dinámico, con sus integrantes enfundados en unos curiosos trajes que daban cierto misterio al asunto. Su frontman, Joel Holmqvist, con un atuendo distinto tardó poco en desprenderse de él, conservando tan solo una especie de chaleco negro. Con abundante público, el concierto fue transcurriendo sin tampoco mucho que destacar: buena ejecución, unos temas que sonaban bien pero nada que llamase la atención en exceso. Aprovecharon para defender en vivo su reciente tema “Storm Ablaze” y entremezclarlo con cortes de sus tres álbums de estudio anteriores.

Una vez terminados Aviana, llegaba el turno de Spectral Wound. Black Metal puro, con estética acorde a ello, caras blancas y gestos de disgusto por parte de sus componentes, que salieron a por todas desde el principio. Ante un público muy dispuesto y que se volcó con la banda, fueron desgranando temas con una actitud tremenda, metiéndose al bolsillo a seguidores y curiosos que se habían acercado hasta el Ritual a verles. Los canadienses completaron un buen bolo, y rompieron un poco con el estilo más general de esta edición centrado en el metalcore, con un toque de black que siempre gusta.

Después de Spectral Wound, aunque estaba previsto que llegasen los japoneses Crossfaith, siempre sinónimo de energía y locura, durante la jornada del viernes habíamos recibido la noticia de que no tocarían en Viveiro por razones de última hora y que, en su lugar, serían Adept los que tomarían el relevo. Más metalcore sueco, como Aviana, pero en esta ocasión con una puesta en escena tremenda; mucho dinamismo y actitud por parte de su frontman Robert Ljung y unas tablas brutales sobre el stage, reflejando las más de dos décadas de actividad musical. Su estrategia para el Resu fue tirar de su álbum más célebre y que más conocemos seguramente, Another Year of Disaster, de nada más y nada menos que 2009 –aunque parece que salió ayer– que sonó a la perfección. Fogonazos y mucha energía fueron los protagonistas de un concierto que nos hizo olvidar por completo la ausencia de Crossfaith. Muy buenos.

A continuación, llegaba un solape de los duros: por un lado teníamos a Walls of Jericho en el Chaos Stage, con una carismática Candace Kucsulain al frente y, por otro, a los mitiquísimos Vader en el Ritual. No queríamos perdernos a ninguno de los dos y, por ello, decidimos estar un rato en cada uno de los conciertos, sacrificando medio de cada uno. Como Walls of Jericho empezaba un poco antes, fuimos primero a disfrutar del show de los de Detroit. Cañeros y con mucha actitud, como siempre, Walls of Jericho llenaron a rebosar la carpa, donde el calor era tremendo. Los cortes fueron pasando a la velocidad de la luz mientras observábamos pogos entre el público. Aunque nos dio algo de pena, tuvimos que salir pitando para llegar a Vader.

Un poco de death metal como aderezo a la tarde del sábado no estaba nada mal. La banda polaca que lleva más de cuatro décadas de carrera, tenía la difícil tarea de tocar en el Ritual justo antes de los cabezas de cartel, Slipknot y, como decíamos, solapados con Walls of Jericho. Pero les gusta lo complicado y supieron estar a la altura, consiguiendo muchísimo público y dando un espectáculo estupendo. Incluyendo numerosos cortes del Litany –que precisamente este año está de aniversario y cumple un cuarto de siglo–, entremezclados con otros de álbumes como The Art of War o De Profundis, los chicos de Piotr Wiwczarek, fueron confeccionando un show que se nos pasó volando. A nosotros y a todos los que estaban allí. Continuas interacciones con sus fans y mucho movimiento entre las posiciones de sus guitarristas. Nos supo a poco.

Pero de nuevo nos quedábamos sin tiempo y había que moverse a coger una buena posición para los protagonistas de la última jornada. Y es que Slipknot se subía al Main Stage apenas quince minutos después de la finalización de Vader. Los terrenos del Resu estaban tan llenos que no cabía ni un solo alfiler. Resultaba bastante complicado acceder a la zona de prensa ya que la zona cercana al escenario principal estaba a rebosar. Incluso el área reservada para los que disponían de entrada Pandemonium llegó a cortarse e impedir el acceso al comienzo del show, ya que no cabía ni un alma. Lo cierto es que, a pesar de todo ese jaleo, un concierto de Slipknot es siempre una gozada.

Corey Taylor y los suyos aparecieron sobre el stage generando ya una auténtica tormenta entre sus fans, que llevaban prácticamente desde la apertura del recinto guardándose un espacio en la zona delantera del Main. No sabemos cómo lo hacen pero lo bordan en cada una de sus actuaciones; en todos los sentidos: un setlist equilibrado y completo que va desde el Iowa hasta sus éxitos más nuevos, pero siempre sin resultar pesados ni por tirar de demasiados clásicos ni de demasiadas novedades. Un Corey a la voz casi perfecto, incluso con esa máscara con la que nos cuesta pensar que pueda llegar a respirar bien. Un Eloy Casagrande a la batería que revienta los platos de una manera salvaje, siendo sin duda uno de los mejores baterías en activo a día de hoy. Clown no pudo estar debido a cuestiones familiares pero el resto de la formación sacó adelante el espectáculo sin ningún problema. La locura se iba desatando a cada tema en mayor medida: “People = Shit” destruyó las gargantas de todos los asistentes al corearla, “Nero Forte”, relativamente nueva pero potentísima con ese comienzo sublime, que nos encanta que la hayan incluido en su directo, “Psychosocial” que no podía faltar, al igual que “Duality” o “The Devil in I”, que la consideramos también relativamente ‘nueva’ aunque tenga ya unos añitos, pero que resulta imprescindible en su set actual. Una barbaridad de principio a fin. Para el encore se reservaron “Spit It Out” y “Surfacing”, para poner el broche final con “Scissors”, un tema un poco extraño para cerrar y que nos chirrió un poco, ya que la despedida fue un poco fría después de un show tan impoluto. A pesar de ello, el concierto fue un diez y, sin duda, queda en el top tres de conciertos del Resurrection Fest de 2025.

Con tanta emoción, se nos olvidaba que antes de Skindred llegaría la traca final del vigésimo aniversario, con fuegos artificiales y un emotivo vídeo sobre el festival, en el que se incluía de manera breve la trayectoria recorrida en todo este tiempo. Además, se anunciaron las fechas para el próximo año, desde el uno hasta el cuatro de julio, ambos inclusive, en los que se celebrará el llamado “Chapter XXI” de nuestra cita anual favorita. Después de esta traca final y el anuncio de la vigésimo primera edición, Skindred y su siempre animado Benji Webbe se subía al Main a poner la guinda al pastel y completar una despedida por todo lo alto de una edición que ha sido una gozada. Una vez más, el Resurrection Fest ‘es un lugar llamado hogar’ tal y como ellos mismos confirman en su anuncio para 2026. Siempre es un placer volver, y más, en una edición en la que hemos podido observar palpables mejoras en muchos sentidos. ¡Allí nos veremos! ¡Hasta el año que viene, Viveiro!
Oiane Díaz

































