El espíritu del Rock toma Donostia: Dos noches con SPRINGSTEEN // Estadio de Anoeta, San Sebastián – 21 y 24/06/2025
Llega la esperada doble cita con uno de los artistas más emblemáticos de esta década. El Boss ha desembarcado con su THE E STREET BAND en Donostia, siendo esta la ciudad elegida en el país para su gran regreso.

DÍA 21 DE JUNIO
La entrada al estadio Reale Arena ya es emotiva para mí: la Avenida de Madrid es el lugar donde me crié, donde tantas otras veces, en los años ochenta, vi este mismo espíritu de rock que tanto necesita reencontrar esta ciudad.
En este primer día, solo tuve la oportunidad de hacer fotos durante las tres primeras canciones del show, el cual duró cerca de tres horas, con una asistencia de 40.000 almas.

El concierto de Bruce Springsteen comenzó bajo la lluvia, con una energía imparable. Inició tocando canciones como No Surrender, My Love Will Not Let You Down y Land of Hope and Dreams. Durante la introducción de este tema, Bruce hizo una declaración poderosa, instando a todos los presentes a unirse contra el autoritarismo de Trump, pidiendo a quienes creen en la democracia que alzaran sus voces en protesta. Su mensaje político y su energía desbordante marcaron el inicio de una noche intensa.
La verdad es que fue un auténtico subidón poder fotografiar a este mito de la música y disfrutar de mi primer Reale Arena como fotógrafo.
DÍA 24 DE JUNIO
En la tarde del lunes, nos llegó la mala noticia: el guitarrista Stevie Van Zandt no actuaría en el concierto del martes debido a una apendicitis. Fue operado en la Policlínica de Donostia y se prevé que volverá a subirse a los escenarios, al menos, para uno de los conciertos en Milán.

El martes se repitió el mismo escenario y la expectación de volver a ver a Bruce Springsteen. El Reale Arena volvió a llenarse, como el sábado anterior. Aunque la tarde en Donostia estuvo marcada por un bochorno sofocante, toda la prensa cruzábamos los dedos para que, al menos durante los 20 minutos de fotos, nos libráramos de la lluvia.
El concierto comenzó con el temazo Lonesome Day, seguido por Prove It All Night y Land of Hope and Dreams. Con esta última canción, salimos corriendo para llegar a nuestros asientos y seguir disfrutando del espectáculo.
Durante el concierto, Bruce Springsteen fue interpretando uno a uno los clásicos de su carrera, en un ambiente de ritmo constante. Sin embargo, al llegar a la canción My Hometown, comenzó a hacerse visible una tormenta eléctrica sobre Donostia, lo que obligó al artista a interrumpir brevemente el espectáculo alrededor de las 22:20, por razones de seguridad.
Hora de ir a por una birra…

Y, por fin, después de 30 minutos de parón, Bruce Springsteen y los suyos saltaron al escenario. Bruce agarró su guitarra acústica y empezó a tocarla, mientras de ella salían gotas de agua, debido a la lluvia y su furor.
El Jefe salió decidido a darlo todo. Con House of a Thousand se palpaba su energía, y con Growin’ Up la emoción anunciaba que lo mejor del espectáculo estaba por llegar. Mientras tanto, Bruce, con casi 76 años, se despendolaba bajo la lluvia que seguía cayendo.
El final del concierto fue impulsado por Nils Lofgren, quien destacó con su guitarra en la noche del martes, en la que tuvo que trabajar el doble. El espectáculo, marcado por momentos emotivos y un ritmo trepidante, tuvo una duración cercana a las tres horas.

Bruce Springsteen representa a una generación de personas cuya lucha por la supervivencia y la dignidad está marcada por el poder, la pobreza, el desempleo, el racismo, el amor y la búsqueda de justicia. A través de su música, ha capturado los sentimientos y vivencias de aquellos que, a menudo, se sienten invisibles en la sociedad.
Cada acorde de su guitarra y cada palabra de sus letras se convierten en un grito colectivo que resuena más allá de las fronteras, conectando a personas de todo el mundo con emociones universales. En la lucha por un futuro mejor, Springsteen ha sido más que un músico: ha sido un cronista de la vida cotidiana, un portavoz de los que luchan por un lugar en la historia.
Su música se ha transformado en una banda sonora global que no solo relata las dificultades, sino también la esperanza y la resistencia frente a la adversidad.
Daniel Oyarzabal






























