FISH – SALA CARACOL, MADRID – 17/02/2015
Pescando magia en Madrid
Sin lugar a dudas se trataba de una cita muy especial. Al más puro estilo “an evening with” la comunidad progresiva madrileña se congregó en la sala Caracol para dar la bienvenida a FISH, que llegaba recuperando la fecha que tuvo que cancelar el año pasado debido a una enfermedad. El veterano vocalista, ex de Marillion, llegaba a la capital después de haber dejado un gran sabor de boca en Barcelona, primero en el festival Be Prog del verano pasado y después justo un día antes de esta cita.
El estado de la voz del vocalista era una de las principales incógnitas de la noche. Muchos temían que no pudiera defender dignamente los temas. Yo, debo reconocer, me lo esperaba mucho peor de lo que nos lo encontramos sobre el escenario de la Caracol. Y es que sí: está mayor y hay temas a los que no puede aspirar llegar, pero lo sabe, lo acepta y los adapta a sus circunstancias actuales.
Comenzando su actuación con “Perfume River”, “Feast Of Consequences”, “Manchmal” y “Arc Of The Curve”, el veterano cantante demostró pronto ser poseedor de una potente presencia escénica que, sin hacer grandes aspavientos ni alardes más propios de músicos más jóvenes, le permite llegar al público y llenar el escenario con fuerza y energía. Y además, dejó claro que su voz se encuentra en un estado mucho mejor de lo que la mayoría esperábamos. Fue una grata sorpresa para todos, que nos encontramos solo por este hecho con un show mucho más agradable del que habíamos esperado. Acompañado por una banda de calidad y con un apoyo visual interesante pero discreto, el punto negro del concierto salió a relucir muy pronto en forma de una saturación excesiva.
Y es que a veces resultaba complicado discernir las partes de algún instrumento debido a esta saturación, que si bien tuvo momentos mejores y peores, estuvo presente durante toda la velada y posiblemente lastró el resultado final de algunos temas. Por otra parte, la puesta en escena y especialmente la interpretación vocal de Derek consiguieron estar a la altura de la mayor parte del setlist. El concierto se vio claramente dividido en tres partes: la primera con los cuatro temas previamente mencionados. La segunda comenzó con un discurso de Derek, contándonos una historia sobre su abuelo, sobre la primera guerra mundial y las coincidencias de la vida. Fue un discurso que dio entrada a la suite de High Wood: cinco temas que comenzaron con la propia “High Wood” y siguieron con “Crucifix Corner”, “The Gathering”, “Thistle Alley” y “The Leaving”, interpretados sin pausa, encadenándose unos con otros de forma perfecta igual que en su último disco. Fue un momento realmente enérgico, emotivo y cargado de magia que llegó a su fin cuando la banda arrancó la tercera parte del show con la interpretación, sin presentación previa, del clásico de MARILLION “Slàinte Math”.
Fue el anticipo de uno de los temas más celebrados de la noche: la intensa y mágica “Vigil” que fue celebrada por toda la sala y resultó en una interpretación muy interesante, aunque adaptada a las condiciones vocales actuales de Derek. Fue el tema en el que más se notó que ya no se encuentra en sus mejores años como vocalista, aunque sus dotes como intérprete y frontman siguen al máximo nivel. Seguidamente la banda nos regaló otro tema de MARILLION en “Windswet Thumb/Heart Of Lothian”, como era de esperar muy bien recibida. Fue la encargada de poner el punto y aparte antes de los bises. Unos bises divididos en dos: el primero continuó con los clásicos de MARILLION, esta vez en la música de “Incubus”, sin duda uno de los temas más celebrados de la noche. Tras su interpretación la banda volvió a abandonar el escenario, para regresar con el segundo bis en las líneas de “The Company” que, ahora si, ponía el punto final al show.
Fue un concierto agradable, elegante, interesante y en líneas generales, con un resultado mucho mejor del que muchos esperábamos antes de su comienzo.




























