Forbidden Evil cumple 38 años: un clásico del thrash nacido en la Bay Area

En 1988, Forbidden debutaba con un disco que capturó la energía de la escena thrash de San Francisco y que, casi cuatro décadas después, continúa siendo una referencia para los seguidores del metal más veloz y contundente.
A finales de los años ochenta, la Bay Area de San Francisco era uno de los grandes epicentros del thrash metal. Mientras Metallica, Exodus, Testament, Death Angel y otras formaciones ampliaban las fronteras del género, una banda llamada Forbidden comenzaba a hacerse un hueco gracias a un directo explosivo y a una propuesta que combinaba velocidad, precisión y una marcada influencia del heavy metal clásico.
El resultado de aquella etapa fue Forbidden Evil, su primer álbum de estudio, publicado en 1988. El disco no alcanzó la repercusión comercial de algunos de sus contemporáneos, pero terminó adquiriendo con los años una condición de obra de culto y una consideración especial entre los aficionados al thrash de la vieja escuela.
La formación reunida para la grabación era especialmente significativa. Russ Anderson se encargaba de las voces, mientras Craig Locicero y Glen Alvelais compartían las guitarras. Matt Camacho ocupaba el puesto de bajo y Paul Bostaph se situaba tras la batería. Varios de estos músicos tendrían posteriormente una trayectoria destacada dentro del metal estadounidense.
Bostaph, por ejemplo, acabaría formando parte de Slayer, mientras que Alvelais pasaría posteriormente por Testament. El propio álbum también contó con la participación compositiva de Robb Flynn en tres temas, años antes de que alcanzara notoriedad con Vio-lence y, posteriormente, Machine Head.
Uno de los grandes atractivos de Forbidden Evil se encuentra en su trabajo de guitarras. Locicero y Alvelais desarrollaron una combinación de riffs veloces, cambios de ritmo y solos que aportaba una considerable riqueza al sonido de la banda. El álbum podía moverse desde el thrash más directo hasta pasajes donde las influencias del heavy y el speed metal adquirían mayor protagonismo.
“Chalice of Blood” abre el disco con una descarga de velocidad que establece rápidamente las intenciones del grupo. A partir de ahí aparecen composiciones como “Forbidden Evil”, “Through Eyes of Glass”, “March into Fire”, “Off the Edge”, “Feel No Pain”, “As Good as Dead” y “Follow Me”, configurando un repertorio variado dentro de los parámetros del género.
Especial atención merece Russ Anderson, cuya interpretación vocal ayudó a diferenciar a Forbidden de muchas de las bandas de su generación. Su registro podía resultar agresivo y áspero, pero también alcanzaba tonos elevados y melódicos, acercando determinadas canciones a terrenos propios del heavy metal tradicional.
La producción, a cargo de John Cuniberti y Doug Caldwell, permitió que el carácter instrumental de la banda quedara suficientemente expuesto. Las guitarras mantienen una presencia contundente, los solos atraviesan la mezcla con claridad y la batería de Bostaph aporta una pegada considerable. El resultado conserva la crudeza propia de las grabaciones de finales de los ochenta sin sacrificar definición.
El éxito de Forbidden Evil tampoco garantizó una trayectoria sencilla. Glen Alvelais abandonó posteriormente el grupo y fue sustituido por Tim Calvert, mientras que Paul Bostaph también emprendería nuevos caminos. Forbidden continuó grabando y evolucionando durante los años noventa, aunque sus siguientes trabajos no consiguieron reproducir exactamente la combinación de elementos que había hecho tan especial a su debut.
En 1990 llegó Twisted into Form, considerado otro de los trabajos importantes de la banda. Posteriormente, Forbidden experimentó con diferentes sonoridades antes de separarse en 1997. El grupo regresaría muchos años después con Omega Wave, publicado en 2010, recuperando parte de la atención de los seguidores del thrash clásico.
Pero el aniversario de Forbidden Evil permite regresar al momento en que todo comenzó. Aquel debut refleja una escena en plena expansión y a una banda que contaba con músicos técnicamente sobresalientes, una identidad propia y una enorme ambición.
38 años después de su publicación, Forbidden Evil continúa siendo una muestra de la vitalidad que alcanzó el thrash de la Bay Area durante los años ochenta. Un álbum construido a base de riffs afilados, velocidad, cambios de intensidad y una voz capaz de combinar agresividad y melodía. Una pieza fundamental para comprender aquella generación y, sobre todo, una grabación que todavía conserva intacta buena parte de su energía original.

Listado de temas:
1. Chalice of Blood 04:32
2. Off the Edge 04:19
3. Through Eyes of Glass 06:26
4. Forbidden Evil 05:43
5. March into Fire 05:14
6. Feel No Pain 05:11
7. As Good as Dead 04:17
8. Follow Me 07:01
Line Up:
Russ Anderson – Vocals
Glen Alvelais – Guitars
Craig Locicero – Guitars
Paul Bostaph – Drums
Matt Camacho – Bass

























