GUITAR FEST 2011 – SALA MY WAY, VALLADOLID – 24/3/2011
Si hay algo de lo que gusta el genial guitarrista salmantino Tony Hernando (actualmente en Saratoga) es acompañarse de músicos de auténtica excepción y para este Guitar Fest 2011 (que como muchos sabréis termina siendo un festival “didáctico” para los más fervientes amantes de la cuerdas) los elegidos para completar la mega-formación elegida sería Mattias Eklundh (indiscutible líder de los Freak Kitchen) y Jeremy Colson a la percusión (batería de bandas como Billy Idol o Steve Vai).
La cita que tuve oportunidad de ver sería la del Valladolid que vio nacer a Chema Herrero; amigo y compañero de Tony que realizó la tarea de guitarra rítmica en su show de manera ejemplar como ya hiciera en algún año pasado dentro del mismo festival.
Un grave fallo por parte de los responsables de publicitar el evento en la capital castellano leonesa me hizo ver, que el público que se dio cita en el evento había sido mayoritariamente invitado al espectáculo, así que espero que para otras ediciones se pongan las pilas ya que no me gustaría que Tony (que celebra esta “fiesta” con toda la ilusión del mundo) desistiera en su empeño en nuestra ciudad a la que tanto cariño profesa.
El espectáculo que nos presentaron estuvo dividido en tres partes; en la primera Mattias se enfrentó a un estático público al que consiguió arrancar un sin fin de caras de asombro y por supuesto alguna que otra sonrisa por el fuerte contenido de humor con la que dotaba a sus teas, la segunda sería la correspondiente al desarrollo de los temas de Tony y al final, la maestría del señor Colson se convirtió en un espectacular clinic de percusión auspiciado por Tama.
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Como he dicho, la primera parte estaría reservada para que el señor Mattias Eklundh realizara auténticas “perrerías” con la guitarra, dando muestra de un manejo sofisticado de todos sus elementos y saliendo a la batalla únicamente acompañado de un par de pedales y el ipod con el que meticulosamente iba introduciendo los temas poco a poco entre dosis de humor y complicidad con el público.
Tapping, un manejo impecable de la palanca o sweeps hicieron que el público no diera crédito a lo que el guitarra de los Freak Kitchen nos estaba ofreciendo. No quiero olvidar que el guitarra se enfrentó el solo a un público difícil, de esos que van al concierto más interesados en criticar si el guitarra falló dos notas en una canción de nueve minutos que en pasárselo bien como auténticos fans de la música metal, a lo que el guitarra supo sobreponerse de manera ejemplar.
El set list que utilizó, sobre el que con su simpatía, gran puesta en escena y amabilidad en tablas dio rienda suelta, se centró en los discos en solitario del veterano guitarrista a partir de poco más de las nueve de la noche abriendo con un corto tema que daría paso a otro aún más corto titulado “There`s No Money In Jazz”, en el que la guitarra no paraba de escupir complicados riffs en un frenesí interpretativo digno de elogio.
Otro de los temas curiosos de ver sería “Samba Caramba” en el que nadie del público dio crédito al ver el desparpajo con el que interpretaba un tema para todos conocidos, amenizados con unas caras para el recuerdo por parte del showman.
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A todo esto el guitarra no dejaba de interactuar con nosotros, por ejemplo en el siguiente corte me acuerdo perfectamente como nos explicaba como los ritmos elegidos se correspondían con un sistema de palmas bastante elemental, aunque lo mejor de todo sería el excelente control sobre el volumen del corte por parte del instrumentista.
A parte de esto interpretaría otro sin fin de canciones en las que pudimos ver extraños y complicados ritmos y riffs, le vimos hacer toda clase de triquiñuelas con su instrumento como por ejemplo sentar la guitarra sobre sus piernas mientras nos dejaba a todos con la boca abierta o usar un palillo chino (de los de comer que siempre vemos en los restaurantes) para hacer “chillar” a su guitarra y volvernos a dejar estupefactos.
¿Que podemos decir de este hombre? Es un virtuoso, sabe perfectamente lo que tiene que hacer y una vez más me volvió a dejar impactado ante tanto control del complicado instrumento.
Poco tardaría en dar comienzo el siguiente punto del concierto en el que pudimos ver como Jeremy se subía a una elegante e inmaculada batería y Tony aparecía en escena con una preciosa Ibanez blanca que haría rugir en los primeros cortes, tal y como haría Chema (aunque me guste mucho más su otra guitarra).
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Hablar de Tony es hablar de un buen hacer sobre la escena (y debajo) sin precedentes, el guitarra hace tiempo que se hizo un hueco entre los más grandes guitarras del panorama internacional, aunque se le quede claramente corto y haya tenido que salir fuera a buscar fortuna con perfecto resultado, ya que Tony puede tocar en el grupo que se le ponga en mente con los músicos que haga falta por su versatilidad y su gran capacidad tanto interpretativa como compositiva.
La banda comenzó con una canción llamada “Stones Of Silence” perteneciente al “Actual Events” de Tony, un tema de larga progresión sobre el que la banda trabajó unos minutos para enlazar con un tema nuevo en algún punto, de hecho es que no pude darme ni cuenta del cambio hasta que escuché algunos cambios y volví a echar un ojo al completo set list.
Uno de los temas mejor parados en directo sería el “Now” que Tony sacara hace sus ya siete años, sin embargo la que más me impactó en esta parte del concierto sería Driven By Fear, en la que la importancia de la guitarra clásica (siempre eclipsada por Tony) hizo que Chema se metiera bastante en el concierto y nos deleitaran magistralmente entre las múltiples formalidades que el guitarra salmantino incluye dentro de sus cortes.
Pequeño inciso para el cambio instrumental y dar rienda suelta a la segunda parte del concierto de la formación con “Into the Black”, una canción que resulta perfecta para el directo el cual abriera rápidamente su “III” entre rápidos cambios.
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Algo descafeinado me resultaría la interpretación del “Truer Than Ever” que me pasó un tanto sin pena ni gloria, no así como la siguiente “Duelling Waters” que aparecería en escena bajo un suave titubeo de platos por parte del señor Colson, aportando una nota de sobriedad y tranquilidad al trasiego que Tony encarama a sus composiciones, aunque claro este tema de carácter algo progresivo no espera mucho para comenzar a levantarse desde el abismo y acabar levantando a un público hasta lo mas alto.
Contundente inicio el que avecina el tema “Land With No Sun” en el que la banda da una muestra de complicidad con menos de una semana de ensayos muy propia en una banda del nivel a la que se encuentran sus integrantes, no obstante la canción mejor parada del concierto sería la siguiente (también sin título al no tener ni dos semanas) en la que Tony da vueltas sofisticadamente sobre la misma idea una y otra vez.
Con respecto a su repertorio más clásico, el tema elegido de representante sería “The Edge”con una especie de batucada inicial por parte de Jeremy y sin desmerecer el trabajo del genial batería diré que fue el corte con mejor guitarras del concierto en el que Tony y Chema se lo pasaron realmente bien y lo supieron transmitir perfectamente a su público, sobre todo cada vez que el guitarra rítmica doblaba las guitarras del líder de la banda.
El broche final del tremendo concierto sería “Outsiders”, un temita muy movida con el que se despidieron y recalaron el peso escénico sobre Jeremy (para que se fuera poniendo aún más pilas para la siguiente parte del concierto). Para despedirnos, Tony nos daría las gracias por asistir con la simpatía que le caracteriza y volvería a presentar a su banda una vez más para dejarnos a “solas” con el batería americano.
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Tal y como había hecho Mattias en el inicio del concierto, lo que hizo Jeremy Colson es apoyarse en su ipod para interpretar las míticas bases de algunos temas que realiza con las bandas a las que pertenece como Steve Vai o Marty Friedman.
El batería fue dando auténticas lecciones según le iba pareciendo pertinente en temas en la que fue ejecutando su demoledora pegada mientras nos comentaba los entresijos que contenía cada uno y la adaptación rítmica con respecto a los mismos, la ejecución, etc…
Aunque sin duda alguna lo mejor de todo el clinic sería un elaboradísimo solo en el que la batería no sucumbió de puro milagro ante la fuerza del tatuado percusionista.
Como conclusión decir que ha sido una grata experiencia el poder disfrutar de unos músicos de la altura Jeremy Colson y cía, siempre es grato acercarse para apoyar este tipo de iniciativas y espero que el Guitar Fest perdure por muchos años y podamos ver un sin fin de excelentes músicos, en las filas del señor Tony Hernando; muchas gracias por todo.
Banda de Tony:
Tony Hernando: Guitarra principal.
Jeremy Colson: Batería.
Chema Herrero: Guitarra rítmica.
Jose Mejía: Bajo.
Autor: Javier Fraile






























