I METAL BLOOD FEST – SALA RITMO & COMPÁS, MADRID – 27/09/2012
Apostando por la sangre nueva
En un momento como es en el que estamos viviendo, donde a veces grupos noveles no tienen la oportunidad de tocar por falta de medios y sobre todo de contactos que les den esa oportunidad, nos encontramos ante un festival en la conocida sala Ritmo y Compas, en donde se da esta oportunidad de tocar a estas bandas noveles junto a bandas internacionales. Así pues, bajo el titulo de METAL BLOOD FEST el pasado 27 de septiembre acudimos a escuchar a 3 bandas que en este caso no son noveles por tiempo de la banda sino mas bien dentro del conjunto de poco conocidos.
La noche comenzó casi con puntualidad británica cuando salieron a escena SIXX WAYS, banda que se formó hace año y medio en Madrid con Zezi Sixx como vocalista, Guan Sixx a la batería, Sonne Sixx al bajo y Charley Sixx y Crowley Sixx a las guitarras, con el objetivo de hacer sus propias versiones de temas más que conocidos, es decir, dándole ese toque especial y diferente de la voz femenina a través de todo tipo de versiones, tanto en castellano como en inglés.
SIXX WAYS arrancaron la noche con “Born to be wild” y “Breaking the Law”, con Guan a la batería sonando potente desde el primer segundo del concierto, sin bajar el ritmo y siguiendo con “Hush”, “Born to raise hell” y “Come together” en un concierto que, según avanza nos va entregando una mejor versión de Zezi a la voz, ofreciendo buenos registros que tuvieron buen recibimiento cuando sonó “Iron Man” con un público más que complacido. Y es que, para ser jueves y finales de mes la sala ya se encontraba bastante animada.
Siguieron con los temas “Wheels of Steel”, “Shout at the devil” y el archiconocido y espectacular “Killed by death” con el que SIXX WAYS demostraron grandes tablas sobre el escenario, con Sonne al bajo destacando en un mundo el de las cuatro cuerdas dominado por hombres (aunque no sería la única de la noche) y sonando realmente bien, muy exacta logrando que en ningún momento ni Charley ni Crowley se quedaran atrás a las guitarras, siempre con buenos riffs y unos deos que parecen de goma sobre las cuerdas. Para redondear la noche, con un público enardecido por las versiones, demostraron atreverse con todo y tocaron, como colofón final a su actuación, el “Vamos Muy Bien” de OBÚS y, finalmente y por petición popular, un “Highway to hell” que dejó al público más que animado y con el nombre de esta banda grabado en la mente.
Después de unos minutos para ir a echarse un pitillo fuera y/o refrescarse la garganta en la barra aparecerían sobre el escenario BLOODY GRASS, banda formada en 2009 a caballo entre Madrid y Guadalajara y con Irene Castro a la voz, llena de contrastes, con una rubia melena sobre una capa negra de la misma forma en que su registro femenino se convertería también más adelante en algunos guturales, Txus Montanta al bajo, con el que lo primero que me vino a la cabeza fue la palabra redneck debido a su vestimenta sureña faltándole solo la barba para recordarme a la Creedence, David Viana a la batería y Antonio Herrero a las guitarras.
Comenzaro su concierto con “La fiesta de disfraces” y “Mirar hacia atrás, con un Txus al bajo sin parar de moverse haciendo grandes poses y tocando el bajo de una manera espectacular que encantó al público de igual forma que Irene, quien poco a poco fue quitándose la capa negra que llevaba puesta así como un corpiño que fue ligeramente rebelde al quedarse enganchado a su espalda unos segundos. Siguieron la noche con “Luna Roja”, “Niña Buena” y una de las dos versiones que tocarían esa noche, “I rule the ruins” de WARLOCK.
Aunque Irene tuvo algunos problemas con el micrófono, ya que se escuchaba su voz más baja de lo normal, lo dio todo sobre el escenario junto a Txus, que no paró de moverse mientras que David Viana a la batería marcaba el ritmo con fuerza al tiempo que jugaba y hacía malabares con las baquetas.
Siguieron con “Hijos de un Dios” y “Esclavo de mi mal” donde Irene se atrevió a hacer registros de voa guturales, como suele decirse, sin despeinarse mientras Alberto y Antonio tocaban las guitarras con gran soltura, sonando muy bien durante todo el concierto, ambos prácticamente en penumbra por una iluminación que hacía que se les escuchara más que se les veía. Esto al público pareció no importarles ya que estaban demasiado ocupados saltando y coreando las canciones de unos BLOODY GRASS que se despedirían con “Perdida en el tiempo” y el colofón final que supuso la segunda versión de la noche, un tema que llenó el escenario de energía como solo puede hacerlo el “The ace of spades” de MOTÖRHEAD. La puesta en escena a medio camino entre el metal sinfónico y el gótico con elementos del rock y el metal unidos en una interesante amalgama supo poco a la gente.
Pasado el ecuador del festival y con dos bandas que habían dejado el listón muy alto saldrían a escena DEMON con un thrash metal de la vieja escuela y al mismo tiempo fresco y revolucionario. Una banda madrileña formada en 2007 formada por Jesús Minquez a la voz, Víctor Salinero a la guitarra solista, Hugo a la guitarra rítmica, Rochy al bajo y Jose A. Delorian a las baquetas que pronto se menterán a estudio de grabación para registrar su segundo LP.
Comenzaron el concierto con “Confrontación” y “A.D.M.” con Jose a la batería metiendo caña desde el primer momento, insuflando al concierto fuerza, energía y espíritu a las baquetas, dando la impresión de que su alter ego en OKER es su parte más tranquila. Continuarían con “Mi ira” y “La Fin absolue du monde” en la que Jesús, al frente de esta banda, demuestra ser una apuesta ganada puesto que derrocha energía sobre el escenario, anima a su público y se lo gana por su manera de ser. “Arte y Violencia” y “Revolución” parecieron caer de forma realmente apropiada en ese momento y en relación a lo que se vive en la actualidad en las calles.
Por su parte Rochy, segunda chica al bajo de la noche, sería de lo mejorcito que he podido ver últimamente en este instrumento ya que no solo lo toca bien, sino que demuestra una actitud no solo con y para el grupo, sino también hacia el público, enardeciéndolo como pocos bajistas consiguen. De esta forma continuaron con “La Luz Oscura” y “Donde los demonios me guien”.
Hasta el momento no he hablado de las guitarras y es que Víctor sobre el escenario es el más tranquilo, al menos comparado con Hugo, pero ambos tienen dedos que bailan sobre las guitarras, guitarras que suenan potentes y con fuerza hacia el público, demostrando una gran compenetración.
Jesús tiene una agresividad innata sobre el escenario, llama a la provocación y lo que provoca son ganas de moverse al ritmo de la música, de saltar y meterse en el pogo, como él mismo haría en una ocasión. En definitiva, una intensidad que llegaría a su final con “Demon” y uno de sus nuevos temas, “Tormenta”, que sonó como tal en la sala, haciendo al público enloquecer. De esta forma DEMON dejó el pabellón muy alto en esta noche de metal en la que dejarían ganas entre el público de cara a su próximo disco.
Llegábamos al final de este primer METAL BLOOD FEST y lo haríamos de la manos de los milaneses REGARDLESS OF ME, quienes presentaban nueva cantante en la persona de Arys Noir que vendría acompañada de Fulvio Torresani a las baquetas, Enrico Cassano al bajo y los coros y Emiliano Sicilia a la guitarra, voces y guturales. Además los italianos presentaban esa noche su nuevo larga duración, “Pleasures and fear”
Tras el listón que habían dejado las bandas locales REGARDLESS OF ME salieron dispuestos a no amilanarse y lo hicieron dándolo todo a través de cortes como “My bitter end” y “Dispositions”, con una Arya que da un nuevo empuje a estabanda con su voz, cosa que desde el comienzo se notaría gracias a temas como “Made of Steel” y “For Eternity”.
Destacaría en esta ocasión Emiliano con su guitarra blanca de 12 cuerdas a la que saca todo el provecho posible, aunque también tira de carisma sobre el escenario a través de posturas y expresiones que habitualmente gustan mucho entre el público rockero.
Continuaron el show con la versión del tema de Madonna “Frozen” para después tocar “Thy Nature” y “My Prison”, todo al ritmo no solo de la voz de Arys, sino también de sus contoneos y sus movimientos sobre el escenario, combinando al máximo físico y voz sobre las tablas para ganarse algún que otro fan más entre el público, en especial la sección másculina del mismo ya que jugaría continuamente agachada, de rodillas y tumbada atrayendo la atención de los fotógrafos a través de temas como “Until I die” y “So Cold”.
Aún sin ser los más aclamados de la noche dieron un gran concierto gracias a un Enrico que marcó muy bien el ritmo al bajo, sobre todo en la recta final del concierto con “Nothing” y “The way you are”, donde también se demostró la facilidad de Arya para pasar de los temas más cañeros a los más melódicos sin ningún tipo de problema. Vimos por tanto a un grupo realmente compacto de cara a su espectáculo en directo que se despidió del público madrileño con “The World Within”.

































