JUDAS PRIEST + BLIND GUARDIAN + U.D.O. – VELÓDROMO DE ANOETA, DONOSTIA – 20/05/2012
Con el bullicio de la gente que iba cogiendo posiciones y entrando en el velódromo de Anoeta comenzamos el comentario de lo que fue una fantástica noche de música en su máxima expresión. El concierto se presentaba a modo de la ultima gira mundial de los británicos JUDAS PRIEST, con un excesivo precio 60€ con el que pudimos disfrutar de toda una tarde/noche de domingo fantástica aunque alguna banda no pudiera tocar todo el tiempo que hubiéramos deseado (sobre todo en el caso de UDO). Creo que hemos sufrido demasiadas veces ya conciertos a precios desorbitados donde sólo se ofrecía un telonero de relleno y a veces ni eso, o los precios de las consumiciones también por las nubes. Aun así la gente respondió y el concierto fue un éxito, así que nada, que tome nota de esto quien tenga que tomarla y comenzamos con la crónica en sí.
Unos minutos pasadas las 7 de la tarde aparecían UDO en el enorme escenario colocado en el centro del velódromo que ya presentaba un aspecto fantástico con casi todo el público dentro y esperando la descarga que se les venía encima. La banda no podía empezar de otra manera que no fuera con fuerza y energía, por medio de «Rev-Raptor«, que conectó enseguida con los allí presentes. Supongo que eran conscientes del tiempo limitado con que contaban, así que fueron al grano con «Animal House» y «Leatherhead«, que sirvieron para hacer rugir al personal.
Sin decaer ni un ápice la intensidad, UDO y los suyos acometieron con «Princess of the Dawn» y «Metal Heart«, las cuales hicieron que nadie se quedara sin saltar y entonar dos de sus hits más populares. Siguieron con un fabuloso y abrumador, «Balls To The Wall» que todo el pabellón canto de principio a fin y «Fast As A Shark«, donde las luces se encendieron anunciando el final de esta magnifica actuación de los germanos.
Tras el pertinente cambio de telón, batería y demás, salían a escena los alemanes BLIND GUARDIAN que nos presentaban su nuevo álbum de grandes éxitos «Memories of a Time to Come«, que sigue la estela de genialidad y personalidad de los teutones. Estos ya son una banda grande, clásica y con la que tenemos power/heavy melódico de la mejor calidad para muchos años.
En directo suenan brutales y en Donostia volvieron a demostrarlo. Además, la actitud de la gente hacia ellos, un juego de luces de colores espectacular, un gran sonido, un set list muy bien escogido a mi modo de ver y una actitud súper entregada de la banda hacia el público, sonriendo constantemente y ofreciendo la mejor cara de sí mismos, hicieron de un simple concierto algo que se recordará.
Comenzaron con «Sacred Worlds» una magnifica referencia. Tras esa «Welcome To Dying«, a un nivel altísimo y con Hansi Kürsch compartiendo protagonismo con Markus Siepen y André Olbrich en el centro del escenario. Fue un maravilloso “Nightfall» el que les hizo alzar el vuelo inmediatamente para ofrecernos un concierto muy bueno donde supieron mezclar perfectamente tanto la cara más progresiva, melódica y menos comercial de la banda con los temas más directos y pegadizos que ésta ha publicado. Era tal el ansia que había por ver a la banda que en los primeros compases del show tenían a todo el mundo volcado sobre las tablas. «Majesty» o «Bright Eyes» ponían el velódromo patas arriba, algo que Hansi supo reconocer, dedicando unas palabras al público de agradecimiento.
Unas notas salidas de la guitarra de Marcus anunciaron el comienzo de “Valhalla”, sin duda tema emblemático para BLIND GUARDIAN en los directos, como quedó demostrado por la respuesta del público ante el mismo. “Imaginations From The Other Side”, continuó la actuación. Entraron en la recta final, «The Bard´s Song – In The Forest» todo un recuerdo a los comienzos de la banda, para cerrar la actuación con «Mirror, Mirror«.
Cuando las luces se apagaron y finalizaban los últimos acordes de «War Pigs» de Black Sabbath, un grito ensordecedor se apoderó del velodromo de Anoeta. Acto seguido salían JUDAS PRIEST para iniciar el concierto con «Rapid Fire» de la misma manera que comenzaron unos meses atrás en el BEC de Barakaldo. Trajeron consigo la clásica parafernalia que les rodea, chamarras con tachuelas, una pantalla que emitía imágenes, bocanadas de humo y trajes de cuero, además de una actitud sobre el escenario acorde con su música. Volvían a Euskadi anunciando que dejan los tours mundiales, seguirán publicando nuevos trabajos y se les podrá ver en algún festival o actuaciones a nivel más pequeño y de menos duración.
«Metal Gods» y «Heading Out To The Highway» eran las siguientes en caer manteniendo la reacción que la banda había logrado con el primer tema, que la gente estuviese eufórica. Espectacular y contundente inicio, con una banda muy profesional sobre el escenario, con actitud muy rockera, que se reflejó en su sonido. A las guitarras un recién llegado, Richie Faukner y la veteranía de Glenn Tipton, ya habitual en la formación. Al bajo encontramos a Ian Hill y tras los parches al gran Scott Travis, que demostró su gran calidad durante todo el concierto.
Después de un inicio tan intenso, «Starbreaker» venía que ni pintada para tomar un poco de aire. Aunque el respiro duro poco, «Judas Rising» era la siguiente. Los JUDAS siguieron desempolvando entre su arsenal de clásicos «Never Satisfied» y la cover de Joan Baez «Diamonds & Rust» sirvieron para corroborar lo que muchos ya sabíamos, Rob Halford posee una gran garganta y se crece demostrando su potencial, que claro está no es el mismo de hace 15 años.
Opiniones personales aparte, decir que “Turbo Lover” sonó de muerte, alargando el solo en la parte final. También sonó increíblemente bien “Night Crawler”. Una de las características de JUDAS PRIEST en directo es que los temas transmiten mucho más. En su mayoría se vuelven más rápidos, con más feeling, garra y emoción.
Tras “The Sentinel” vino el turno de “Blood Red Skies”, muy coreada por el público, y posteriormente “The Green Manalishi”, para mí este fue uno de los momentos cumbres del concierto. ¡Cómo sonó este tema! Emocionante al máximo. Hasta el punto que cuando termino todos coreábamos al unísono Priest, Priest … todos rendidos a los pies de la banda. La canción fue un disfrute total: la voz de Halford, el solo maravilloso del joven Richie y el trabajo impecable de Travis y Hill. Un momento difícil de olvidar…
Después llegó el momento de mayor protagonismo para Scott Travis a los parches que unió con el comienzo de «Painkiller«, uno de los temas que hicieron vibrar a la audiencia aquella noche. Con “Electric Eye” se había iniciado la carrera hacia el final del show. Hay que destacar que JUDAS PRIEST hicieron más de dos horas de concierto reales, es decir, sin interrupciones de ningún tipo, excepto en el momento de los bises. Los éxitos fueron cayendo y así vinieron “Hell Bent For Leather”, “You´ve Got Another Thing Comin´” y “Living After Midnight”, que cerró el set. Con estos 4 últimos temas se había alcanzado el momento más álgido de la noche. Las ovaciones acompañaron la despedida de la banda, que demostró su grandeza y que conquistó Donostia aquella noche con la magia del metal.
































