Koba Live 2025 resiste bajo la lluvia: metal y pasión a los pies del Amboto
El Koba Live 2025 volvió a plantar cara a la climatología este fin de semana en Abadiño (Bizkaia). El festival, que desde 2022 apuesta por el metal en un entorno único a los pies del Amboto, celebró su cuarta edición en un sábado marcado por la lluvia. Lo que había empezado como un día de calor acabó en tormenta anunciada en las previsiones, un factor que sin duda mermó la asistencia de público en el recinto.
Aun así, los fieles “Kobazales” volvieron a demostrar su compromiso con una jornada que combinó bandas internacionales de renombre con históricos del metal euskaldun.
El día arrancó temprano con los conciertos de Moonshinerds y The Electric Alley, que pusieron la primera chispa al festival antes de una comida con la que los seguidores recargaron pilas. Por la tarde empezaba el grueso del cartel, con seis bandas llamadas a mantener vivo el espíritu del Koba pese a las inclemencias.

Los primeros en salir por la tarde fueron Asgarth, los de Lasarte son todo un clásico del heavy/power vasco de finales de los noventa, que volvieron a reivindicarse como banda vigente gracias a discos recientes como Zeldatik (2022) o Asgarth Zuzenean (2024). Su actuación mostró solidez, buenas tablas y conexión con la audiencia.

Tras Asgarth, llegó el turno de Wolfheart, la primera de las dos formaciones lideradas por Tuomas Saukkonen que figuraban en el cartel. El músico se encargó de voz y guitarra, mientras a su alrededor se agitaban sin parar el guitarrista griego Vagelis Karzis y el bajista Lauri Silvonen.

El grupo desplegó un death metal melódico muy rítmico y técnico, con una puesta en escena visualmente potente. Aunque para algunos resultó algo monótono, conquistaron a sus seguidores con descargas como Valkyrie, The Hunt, Grave y The Hammer. Una actuación sólida que dejó clara la vigencia del proyecto y que, horas después, tendría continuidad con Before The Dawn.
La sorpresa del festival llegó de la mano de Onslaught, que ocuparon el lugar de los cancelados Suicidal Angels. Fue un relevo agradecido, porque los británicos descargaron un thrash metal feroz en plena gira de celebración de los 40 años de Power From Hell (1985).

Con James Hayball al frente —a la espera del retorno de Sy Keeler en noviembre— y el histórico Nige Rockett a las guitarras, ofrecieron un show frenético que incluyó clásicos como Onslaught (Power From Hell), Lord Of Evil, Angels Of Death o Witch Hunt. La recta final, con Let There Be Death, la versión de Iron Fist (Motörhead) y un apoteósico Metal Forces, fue un golpe de autoridad que puso a todo el público a girar en circle pits, ajenos al aguacero.

Si Onslaught encendieron la mecha con brutalidad, el turno de Eclipse supuso un cambio de registro hacia el hard & heavy melódico escandinavo. Arrancaron con Roses On Your Grave, pero un problema técnico encendió la ira del guitarrista Magnus Henriksson, que empañó un comienzo poco festivo.

Con todo, el vocalista Erik Mårtensson logró reconducir el concierto con solvencia y voz privilegiada en temas como Runaways, The Downfall Of Evil, The Hardest Part Is Losing You o Black Rain. Cerraron con Saturday Night (Hallelujah) y un coreado Viva La Victoria rebautizado como Viva Koba. No fue su mejor noche, pero dejaron destellos de calidad.

Los guipuzcoanos Ehun Kilo, otro nombre rescatado de la escena vasca de los noventa, demostraron que siguen en buena forma tras su regreso en 2017. Su heavy metal clásico, con guiños rap, tangos personales y, sobre todo, riffs contundentes convenció a los presentes. Su repertorio repasó la demo de 1992 y discos como Euli Artean (1993) o Esaiek… (1995), culminando con Beltza y el clásico Jambo, que arrancó la complicidad del público.

Ya bien entrada la madrugada y con la lluvia más constante, fue el turno de Before The Dawn. Tras un breve descanso, Tuomas Saukkonen reapareció en escena después de haber liderado Wolfheart, en esta ocasión sentado a la batería. Con tintes góticos y un aire más atmosférico, su propuesta contrastó con la anterior.

El vocalista Paavo Laapotti destacó por su capacidad de alternar registros agresivos y melódicos, luciendo en canciones como My Darkness, Monsters, Shock Wave o Deathstar. El ambiente otoñal y lluvioso parecía hecho a medida para su música.
La cuarta edición de Koba Live se encontró con un enemigo inesperado en forma de lluvia y escasa afluencia. Sin embargo, quienes decidieron mojarse disfrutaron de una jornada variada que combinó thrash, hard rock, death melódico y heavy clásico, confirmando que el festival de Abadiño sigue siendo una cita singular en el calendario metalero.
Pese a los nubarrones, Koba Live 2025 dejó claro que, con tesón y pasión, el metal puede resistir incluso bajo el aguacero del Amboto.






























