KREATOR, LAMB OF GOD y MUNICIPAL WASTE – La Riviera, Madrid // 15-03-2023
Una de las giras más esperadas de lo últimos años, el State of Unrest Tour, aterrizaba por fin en nuestro país el pasado miércoles 15 de marzo habiendo logrado el sold out en las dos fechas previstas para España –el 14 de marzo en Barcelona y el 15 en Madrid–. Un tour que, en un inicio, iba a tener lugar el 15 de abril de 2020 pero que, debido a la pandemia, tuvo que ser pospuesto. Además, desgraciadamente, en agosto de 2020 el cantante de Power Trip –banda que estaba en el cartel junto a Lamb of God y Kreator–, Riley Gale, falleció súbitamente, por lo que los americanos fueron finalmente sustituidos por los chicos de Tony Foresta, Municipal Waste.

Con todos estos incidentes, había muchísimas ganas de ver a estos tres grandes dejándose la piel sobre el escenario –como lo hacen siempre– y desde bien pronto observábamos cómo la gente iba acercándose a La Riviera a hacer cola para obtener un buen sitio dentro de la sala. Pasadas las tres de la tarde las bandas llegaban a la sala parándose incluso a saludar y repartir alguna púa que otra entre sus fans. Estos gestos de cercanía y buen rollo prometían una noche épica. Un poco antes de lo previsto –las 18:00h–, seguridad abría las puertas y comenzaba con el protocolo habitual para que los asistentes fuesen pasando al interior del recinto.

La sala madrileña fue llenándose poco a poco y para las siete de la tarde, cuando sonaban los primeros compases de Demoralizer, ya se registraba una cantidad de público considerable. Tony Foresta, equipado con una llamativa camiseta amarilla había llegado para destruir La Riviera. Sin parar ni un solo segundo desde que se subió al stage, los temas fueron sucediéndose uno tras otro, hasta llegar al clasicazo You’re Cut Off donde se produjo el apocalipsis. Desde ese momento, se produjo un no parar de temazos –tanto más recientes como los más añejos– hasta el final del concierto: Sadistic Magician, Slime and Punishment, Headbanger Face Rip… Todo esto para ser culminado, como no podía ser de otra forma, por lo que es ya un himno Born to Party, poniendo el colofón final al concierto por todo lo alto. No se nos ocurre otra manera de calificar el show salvo confirmando que cada bolo de Municipal Waste es una salvajada. No es que el setlist fuese corto, pero fue tan maravilloso que se nos hizo extremadamente corto. Son un auténtico derroche de energía y tablas sobre el escenario. Esperamos verlos por aquí de nuevo muy pronto.

Y aunque después de este grupazo parecía el fin del mundo, la buena noticia es que nos quedaban dos bandazas más de las que disfrutar. Los siguientes en entrar en acción serían Kreator. Hay que decir que, a pesar de que los de Foresta habían dejado el pabellón muy alto, los de Mille Petrozza no iban a quedarse cortos. Calentando motores con un Run to the Hills a modo de intro, los alemanes saltaban al escenario alrededor de las ocho de la tarde dispuestos a seguir la marcha que habían marcado MW. Para que nadie pensase que iban a comenzar “flojitos” abrieron con la recién sacada del horno Hate Über Alles, extraída de su último disco titulado de igual manera. Si bien todos sabemos que Petrozza no es demasiado activo sobre el escenario, esto lo compensa siempre con creces el bajista Frédéric Leclercq, en la banda desde 2019 y que no para de moverse de un lado para otro. Como ocurría con Municipal Waste, el setlist de Kreator fue otra obra maestra. 
A partir de Hate Über Alles no pararon de sonar clásicos que nos pusieron los pelos de punta: Hail to the Hordes, Enemy of God, Phobia… Un par de temas después llegaba Satan is Real, haciendo colapsar a toda la sala que coreaba junto a la banda el estribillo de este temazo. Hordes of Chaos, Phantom Antichrist y Strongest of the Strong prosiguieron esta senda que dio paso a Mille ondeando la clásica bandera que anuncia con Flag of Hate que el final del show está cerca. Cómo no, Violent Revolution y Pleasure to Kill para cerrar el bolo hicieron que saltasen chispas en La Riviera, con un concierto impecable y unos Kreator fantásticos, como siempre. Parece mentira que lleven más de cuarenta años sobre el escenario y aún mantengan esa calidad y saber estar que les caracteriza. Un placer tenerles de nuevo en nuestro país.

Y por si no habíamos tenido suficiente con estos dos shows tremendos, aún faltaba el tercer componente del cartel: Lamb of God. Los de Randy Blythe, que tampoco se quedan cortos en cuanto a derroche de energía sobre el escenario –ni mucho menos– llegaban como plato fuerte de la noche a falta de un cuarto de hora para las diez. Comenzaba Memento Mori y la abarrotadísima sala madrileña saltaba por los aires. Los americanos habían llegado con las pilas cargadísimas y lo parecían tener idea de dar ni un solo respiro a los asistentes: Ruin, Walk With Me in Hell y Resurrection Man sonaron una detrás de otra mientras Randy corría literalmente de un lado a otro del stage. Si bien es cierto que desde la parte más central del recinto el sonido no era demasiado bueno, a medida que avanzaba la noche el problema fue solucionándose. Now You’ve Got Something to Die For en mitad del concierto puso patas arriba la sala, un temazo que nunca falla y que además, traía –con Contractor de por medio– otro clásico que, con esa intro que nos pone los pelos de punta a todos, no puede faltar nunca: Omerta.

A partir de ese momento, el show se convirtió en una fiesta absoluta, con Blythe mojando continuamente sus rastas por el calorazo que se había generado y salpicando al público según se movía de izquierda a derecha y viceversa. El trío de Omens, 11th Hour y 512 prosiguió esa marcha brutal que había adquirido el espectáculo y los fans seguían coreando cada canción a pleno pulmón. Para acabar, los de Richmond se habían reservado un combo de temas que nos hacía retroceder en el tiempo hasta principios de los años 2000, a tres de sus primeros discos. Vigil, Laid to Rest y Redneck nos recordaron esos inicios y esa esencia de Lamb of God que tan poco ha cambiado en estos veinte años de carrera. Un final apoteósico que cerró una noche llena de brutalidad.

En algunas ocasiones es posible decir que un grupo ha destacado sobre otro pero este no es el caso del State of Unrest Tour a su paso por La Riviera, ya que las tres bandas se dejaron la piel sobre el escenario y bordaron sus actuaciones. Una velada que cumplió más que de sobra con las expectativas que teníamos. La verdad es que nos quedamos con ganas de más, así que ojalá pronto una nueva gira de este calibre por nuestro país.
Autora: Oiane Díaz




























