ORPHANED LAND + MOLLLUST + LEAVES – SALA CARACOL, MADRID – 30/09/2015
Celebración íntima y folclórica
El pasado 30 de septiembre se nos presentaba una velada, cuanto menos, especial. No es que sea poco habitual ver una gira o un concierto en acústico dentro de las tesituras del metal, sino que, tal es la magia de los israelitas ORPHANED LAND, que se echaron la manta a la cabeza para presentarnos un show completo en acústico al que se le unieron los alemanes MOLLLUST y, dentro de sus fechas españolas, los catalanes LEAVES. El resultado , una velada multidisciplinar, a medio camino entre el acústico más primoroso, la ópera y la música clásica más rigurosas y el folclore judío abierto y receptivo ante la unión de culturas en el mundo a través de la música. El público, escaso.
Así fue como, ante una Sala Caracol algo desangelada y muy silenciosa, los catalanes LEAVES desplegarían su delicado y preciosista acústico liderados por la dulce voz de Raquel y entregándonos canciones bien conjuntadas, en especial por la dupla formada por Franck y Manjón a las guitarras.
La banda de Barcelona se entregó a su propia actuación y fue poco a poco consiguiendo el reconocimiento de un público madrileño que se limitaría a observar y a aplaudir tras cada uno de los temas que nos regalaría LEAVES. Su actuación agradó a pesar de la frialdad del ambiente, demostrando que, a pesar del relativo desconocimiento del personal, el material facturado en sus dos obras editadas hasta la fecha, “While The Light Continues Spinning” y el EP “This is the Time” va por el camino correcto.

Los siguientes en aparecer en escena serían los alemanes MOLLLUST con una formación dominada por las féminas entregadas a los dos violines (Sandrine B. y Luisa Bauer), el violoncello (Lisa H.) y un teclado frontal tapado por el logo de la banda y tras el que se asomaba la teclista y vocalista de la formación Janika Groß. Entre todas ellas un espigado guitarrista llamado Frank Schumacher que, a la guitarra acústica, le pondría el contrapunto de humor y relajación a la solemnidad y teatralidad de los temas de la banda alemana, canciones como “Unschuld”, “Sternennacht” o “Paradis Perdu” que serían precedidas en todo momento por una delicada explicación por parte Janika, la encargada, con su voz, de darle a la banda esa profundidad operística que predica y desarrolla.

Momentos históricos, otros para la fantasía y alguno para la crítica a las situaciones de los refugiados en la actualidad… todos ellos encajarían a la perfección en la sobria puesta en escena de una banda que, auguro, será complicado ver a menudo por nuestro país. Quizás por ello disfrutamos más de cortes como “König der Welt”, animada canción que contaría con un coronado Frank, la solemne “Voices of the Dead” o las esperanzadoras pero también dramáticas “Paradise of Earth” y “Spring”.
Despedidos los alemanes con una entregada y sincera ovación llegaría el momento, poco tiempo después, del entreacto que protagonizaría el coro que acompañaba en esta gira a ORPHANED LAND. Responden al nombre de STIMMGEWALT y se descubrieron como una versión descafeinada de sus compatriotas VAN CANTO, a quien además versionarían en una actuación que incluiría también una versión de RAMMSTEIN y una canción dedicada a la cerveza donde, al menos, su líder nos descubriría sus buenas intenciones a la hora de expresarse en español y conectar con un público madrileño que, bastante alejado de lo que sus ojos y oídos estaban presenciando, deseaba que llegara el momento en el que Kobi Farhi y los suyos relegaran a los alemanes a un segundo plano.

Y así ocurrió, acto seguido se subirían al escenario de la Sala Caracol ORPHANED LAND, sentados todos en sus respectivas sillas excepto el maestro de ceremonias Kobi Farhi y cubiertas las espaldas por el coro STIMMGEWALT que, ahora si, cobraría todo el sentido del mundo a la hora de darle sentido y profundidad al show folclórico, con exaltación de la multiculturalidad a través de las palmas y el buen rollo general, que los israelitas nos tenían preparado.

Un extenso setlist y un concierto en el que la razón de ser de ORPHANED LAND se pondría totalmente de manifiesto, tanto o más que cuando la banda se sube a un escenario totalmente electrificado. La conjunción de las guitarras acústicas, la percusión y el apoyo coral de las canciones de la banda, harían del concierto vivido en la Sala Caracol toda una experiencia mística de la que el propio Kobi Farhi, con su posición y su comunión con el público, demostraría sentirse totalmente satisfecho.
A destacar, en especial, grandes momentos como los vividos en “A never ending way”, “El Meod Na’ala” o en la popular “Sapari”, con todo el público entregado a la celebración de un momento que se sabía y se respiraba único para los seguidores de la banda que, visto lo visto, no son aún muchos en España.

Kobi y los suyos se despedirían con un “The Beloveds Cry” y la fiesta definitiva protagonizada por la popular y folclórica “Norra el Norra”, todos a una dando palmas y disfrutando, sin complejos, de la hermandad que necesita la humanidad y que, por desgracia, no parece dispuesta a alcanzar jamás. ORPHANED LAND, al menos, consiguen insuflarnos algo de esperanza en nosotros mismos concierto a concierto. Y en acústico, mucho más.




























