PHOENIX RISING + TEMPLANZA + SOUTHGATE – SALA EXCALIBUR, MADRID – 22/11/2014
Corazones de Hierro y ¡Fuego!
Noche importante para los madrileños PHOENIX RISING la del pasado Sábado 22 de Noviembre. Presentación oficial, en la capital, de su tercer trabajo (segundo bajo su actual nombre) “Versus”, una importante obra de power metal nacional que ningún seguidor del estilo debería perderse, ni por asomo. Una noche importante para la cual el quinteto se rodeó de dos bandas amigas para celebrar una fiesta de heavy metal que tendría lugar, desde las 19:30 horas, en la Sala Excalibur de Madrid.
SOUTHGATE
Puntuales al horario establecido saldrían a escena SOUTHGATE, una banda de más o menos reciente formación y sin ninguna referencia discográfica oficial que, por otro lado, demostró tener unas buenas y asentadas bases sobre lo que podríamos llamar un metal con cierto aire sludge y groove.
Un concierto quizás algo estático que, aún así, contó con un más que respetable seguimiento por parte del público, algo que, dado el desconocimiento general y las tempranas horas de la noche del sábado a las que nos encontrábamos, ya es decir bastante sobre esta joven formación. “Metal is Over All” y “Walking the Plank” fueron dos de sus temas más destacados de una escueta pero más que respetable actuación.
TEMPLANZA
Una vez calentado el ambiente llegó el turno de los también madrileños TEMPLANZA, una banda de power metal que se nos presentaría con bastantes novedades, cosa que, a la postre, se vería reflejado en un concierto voluntarioso pero bastante mejorable en muchos aspectos. No era su noche, eso se notaba, y si al grupo le sirvió el evento para ir progresando con sus nuevos miembros, teclista y vocalista, eso debería ser con lo que ellos más se quedasen.
Por un lado tendríamos a la parte más afianzada de la formación, batería, guitarra y bajo, que se mostrarían seguros y con la voluntad de agradar al personal, por el otro, las nuevas incorporaciones, una nerviosa pero concentrada teclista llamada Elena Alonso y un sorprendente pero a veces desconcentrado nuevo vocalista llamado Pedro Civera.
Resultó más que evidente que se traba de un concierto de transición. El hecho de que la más que apta y sorprendente voz de Pedro tuviera que estar pendiente de las letras del grupo resta movilidad y presencia a un vocalista que, una vez se integre en la banda y su público, tiene visos de dar muchas alegrías a la banda (y si ya la imagen es más homogénea entre todos, seguro que muchas más…).
Obviando la celebrada versión de SARATOGA, “Las puertas del cielo”, algunos de los temas más destacados de la actuación serían “Juicio a la Razón”, “Alma Perdida” o la final “Hacia mi destino”. En todas ellas creo que los amigos y seguidores del grupo salieron satisfechos por el nuevo aspecto que les da la voz de Pedro, a pesar de que hubiera ciertos fallos de coordinación en sendos momentos del concierto. Éste no es que tuviera la actitud más deseable de todas, pero, habida cuenta de que es miembro de TEMPLANZA desde no hace más de dos semanas, se puede decir que los madrileños salvaron el show con la suficiente solvencia como para continuar progresando.
Y finalmente le llegaba el turno a PHOENIX RISING. Con una nutrida congregación de seguidores en la Sala Excalibur, cosa que no es decir poco a tenor del mal momento que está viviendo la música en directo a día de hoy (la gran diversificación y masificación de grupos reduce mucho la repercusión de todos) saldría a escena el grupo formado por Miguel Gonzalez, Daniel Martínez, Jesus M. Toribio, Sergi Wild e Iván Méndez, el grupo que, en opinión de un servidor, tiene actualmente entre sus manos uno de los mejores discos de power metal nacional editados en este 2014.
La actuación comenzaría por todo lo alto con la intro “Fuego y Cenizas” de su nuevo trabajo “Versus” y continuaría, con la banda saliendo en tromba, como no podía ser de otra forma, con ese gran trallazo de power metal que es “Phoenix”. Glorioso comienzo que, a pesar de algún que otro fallo de sonido que se repetiría alguna vez durante el resto del concierto, nos entregó a un quinteto pletórico y feliz por estar ante su audiencia madrileña.
Comandados por la inconfundible voz de Miguel, algunos dicen que de características limitadas, otros que aspecto personal e intransferible (el eterno debate que ha acompañado a uno de los padres del estilo como es el tito Kai Hansen), la banda nos entregó un magnífico y bien recibido “Rabia y Dolor” de su anterior disco “MMXII”, mientras que volvería de nuevo a su más recientemente lanzamiento con “Afterlife”, un tema donde PHOENIX RISING pediría la colaboración de todo el público para cantar el sencillo estribillo en inglés de la canción.
Arrastrados por la energía, la entrega y el estado pletórico de Daniel Martínez a las seis cuerdas la banda sobrevoló con gran acierto entre la cada vez más lejana “Mi libertad” (vestigio imborrable de su etapa como QUINTA ENMIENDA) y el medio tiempo épico “Noche Eterna”, de sonido algo embarullado en algunos momentos, pero con unos de esos estribillos que toda la audiencia recordará siempre en sus conciertos.
Importantísimo apartado también el de las teclas en PHOENIX RISING, siempre presente a la hora de ofrecer tanto melodía como velocidad a las temas, es uno de los pilares fundamentales de la banda en directo y cobra una gran presencia en las manos de Jesús, tan dispuesto a lanzarse al frente del escenario con su keytar como servir de colchón para uno de los momentos más íntimos de la velada, la interpretación a piano y voz, de la balada “Versus”.
Tras ella le llegaría el turno de lucirse a Iván Méndez, con una ameno solo de batería que recibiría los vítores del respetable y sería la excusa perfecta para que PHOENIX RISING, al completo, volviera a escena después cargados de energía en la interpretación de la más calmada “Reflejos de Gloria” y la extensa “Abaddon”, un corte mucho más complejo que, si bien rebajó un poco los ánimos del público, nos entregó a una banda llena de un poderío instrumental que deben de seguir explotando y explorando.
Regresando de nuevo a “Versus”, y con la seguridad que transmite un quizás demasiado serio y poco expuesto Sergi Wild al bajo, la banda nos entregaría “Corazones de Hierro” y “Días de Terror”, (contando con la enérgica ayuda a las voces del ex-WILD, Javier Endara), dos temas que seguro que acaban teniendo mucha más aceptación y seguimiento en cuanto el nuevo disco de la banda esté más presente entre sus fans de aquí a unos meses.
La sorpresa final, por supuesto antes de los bises, vendría de la mano de la versión del clásico de Phil Collins “Another day in paradise”. Cuernos en alto para un corte que la banda ha sabido llevar a su terreno manteniendo intacto el feeling del original pero aportando ese punto extra de épica y velocidad que es propia de la misma.
Tras la pertinente oscuridad y salida de escena de la banda, el público le hizo saber a ésta que quería más, y más nos ofrecieron. Dos de los cortes más reconocibles del grupo: primero el single de su anterior trabajo, un épico “Agoraphobia” en el que Miguel alternaría las letras en inglés y en castellano, por lo visto para sorpresa del resto de la banda (el cachondeo entre ellos era evidente) y la inevitable “Dulce Prisión”, un tema con un feeling absolutamente único que puso el broche final a un concierto del que, técnicamente, podría haber apuntado algunos fallos de sonido pero que, por otro lado, estuvo lleno de la entrega, el sudor, la pasión y la sonrisa de unos músicos que siguen luchando por un sueño con un saco repleto de argumentos para seguir creciendo. Y eso, a día de hoy, no hay nada ni nadie que pueda impedirlo.
































