Primera edición del «Almeda Rock» // Cornellà (Barcelona) – 08/07/2022
Se puede decir que, durante los meses estivales, te puedes cansar de ver festivales a lo ancho y largo de la península, encontrando una gran variedad, tanto de pago como otros totalmente gratis. “Almeda rock 2022”, es uno bien pequeño, que se celebró cerca del “Can Mercader Festival”, el 8 de julio, justamente un día antes de este mismo. Un acontecimiento del cual yo no tenía constancia hasta hace bien poco y espero que sea la primera edición de muchas más citas en años venideros.
El evento contó con tres bandas, bien elegidas para la ocasión, con un único escenario, ubicado al lado de viviendas demasiado próximas al escenario. La velada la comenzó FOUR NOSES, dando un repaso a sus dos álbumes que tienen hasta la fecha «A Contrarreloj» e «Inmortal», que este último data del 2019. Creía que iban a presentar algún tema nuevo, pero, con apenas una hora de show, no se les podía pedir mucho más. Comenzaron con «Donde nadie nos vigila», que, a su vez, es un video lyric que hicieron en su día gracias a Sergio Lerena.
La entrada de público era escasa, debido a que eran las 21:00 h, pero unos pocos se iban arremolinando alrededor del escenario techado, que no era tal, pues era una tarima de hormigón que está siempre ahí en una cancha de baloncesto del barrio de Almeda, de Cornellá de Llobregat (Barcelona). Prosiguen con «Nada que perder», con un Raúl Cortés (vocales y guitarras) que a veces te recuerda a otros cantantes españoles e incluso te puede llegar a recordar a James Helfield en algunos momentos. Su actitud y la guitarra que lleva es parecida a la que suele usar el americano, pero tiene un tono que se entiende a la perfección lo que canta en todo momento, además de hacerlo en castellano que entendemos.

Componen el resto de la formación con otra guitarra, de la mano de David Alarcón, que se compenetra a la perfección con la del cantante y nos regaló algunos riff a lo largo de la velada. Luego están el bajista y coros Sergio Llerena y el batería Jordi Torres, que conforman ambos una base rítmica poderosa y contundente. Bajo mi punto de vista, musicalmente, el grupo tiene una mezcla que recuerda a un cruce entre los METALLICA y MEGADETH de los ochenta/noventa. Los temas se fueron sucediendo; «Pedazos de cristal», «Tu enfermedad», «iliupersis», «Vértigo», «Inmortal», que da título a su último redondo del 2019, y «Morir con dignidad», que fueron animando al personal mientras el grupo, seguro de sí mismo, se centró en ofrecer un bolo de una ejecución perfecta.
No se podían permitir casi presentar las canciones esa tarde y tocaron todo el setlist seguido desde el principio hasta el final. Cerraron con «La balanza», dejándome con un muy buen sabor de boca a mí y al respetable, y con ganas de más, pero, por motivos de tiempo, el setlist estaba muy ajustado, parecía que estuviera metido con calzador. Tras unos minutos para acondicionar todo para DARK MEMORIES, un reducido grupo de gente, que eran los seguidores más atrevidos de la formación, se amontonaron frente al escenario cuando empezaron a sonar las primeras notas de la “Intro”, mientras que el resto de público buscaba refugio en la barra del bar y en una terraza con unas diez mesas contadas que habían puesto.

DARK MEMORIES continuaron con su actuación, de la mano de todas las piezas de su álbum debut, disfrutando de un sonido más que correcto a pesar de sonar un tanto bajo de volumen, para mi gusto. La banda práctica un metal de corte moderno y melódico, aderezado con voces rasgadas y guturales, llevando sus componentes un mínimo maquillaje que les caracteriza a cada uno. Entre medio de sus canciones de factoría propia, metieron tres versiones de grupos extranjeros, como «A Tout le Monde» (MEGADETH), “For Whom the Bell Tolls (METALLICA), y Orgasmatron (MOTÖRHEAD).
A mí me agradó mucho esta banda, capitaneada por la frontwoman Laura «LadyHell» Tapiolas, acompañada de Alberto «GeNCoDeR» Cabrera en la guitarra, Raül «Mr K» Argüelles al bajo y Oscar «Scar STI» Argüelles detrás de la batería. Sí estuviéramos en otro país, DARK MEMORIES tendrían posibilidades, pero es triste decir que en España pasarán sin pena ni gloria. Aun así, desde aquí les deseo la mayor de las suertes en el futuro más inmediato y que llenen allí donde les dejen tocar.

Acabamos con LADY OF THE LAKE, que es un grupo de versiones, pero las «celtifican» y algunas suenan realmente curiosas, tras tantos años escuchándolas en estilo rock. Con temas de MÄGO DE OZ, AC/DC, CELTAS CORTOS, GARY MOORE… nos quisieron hacer bailar a todos los asistentes, aunque la gente no estaba mucho por la labor al principio y, mientras avanzaba la actuación, se fueron animando a mover el esqueleto. Un concierto de LADY OF THE LAKE es una ocasión única para disfrutar en directo de las canciones y no debe ser nada fácil para los músicos pasarla por ese tamiz para hacerlas especiales.

Esta banda, puede que sea la que más tablas tenga de las tres del cartel, pero no pegan aquí ni con cola de impacto, cosa que reconoció hasta la misma cantante en una intervención diciendo que ellos no eran metal. Sin apenas bajar del escenario, LADY OF THE LAKE acabarían con «Sweet Child O’ Mine» de GUNS AND ROSES, en la que bajó del escenario el violinista a codearse con el público y hacer el famoso solo del principio de Slash, después acabaría con una majestuosa «Highway to Hell», de AC/DC, que dejaría a todos con la boca abierta de par en par en estilo celta.

Pues hasta aquí mi crónica y, antes de acabar, hacer una pequeña reflexión: nos quejamos de que no hay conciertos de rock y cuando los hay no se apoyan nada de nada, ni por el público ni por casi medios de comunicación. Tras pasar una pandemia, que nos encerraron a todos en casa a cal y canto, fue un gustazo estar ahí en esta primera edición y, si hay otra, ¡pienso repetir! ¡Fue genial! ¡Muchísimas gracias a todos los que estuvisteis!

























