RAGE + SEVEN – SALA TÓTEM, VILLABA (PAMPLONA) – 19/3/2011
El pasado día 19 de marzo tuve la oportunidad de conocer la sala Tótem de Pamplona en la que fue una primera incursión de muchas pendientes puesto que la sala merece la pena (aunque se encuentre algo alejada de la civilización). En este caso el “reclamo” eran los bávaros Rage, que regresaban a la piel de toro presentándonos el larga duración “String To A Web” acompañándose de unos checos llamados Seven; los cuales en un principio pensé que me pasarían sin pena ni gloria y pese a que accedimos al recinto en torno al medio concierto, hicieron del otro medio una oferta bastante atractiva bajo mi punto de vista.
Como muchos sabréis, los germanos Rage son una banda que tienen a bien visitarnos bastante y es muy frecuente verlos pulular por nuestro país tanto en festivales como en conciertos de la índole al que nos enfrentamos en esta crónica y esto se debe al buen hacer de los tres instrumentistas, los cuales, a parte de ser unos músicos excelentes proponen un directo muy cercano al público con un feeling que rápidamente es captado por todos los asistentes a sus conciertos, de hecho puedo decir que la banda se emociona más con la respuesta del público tema a tema que con el cómputo general del bolo.
Pues bien, nuestra incursión comenzó en los aledaños de la sala; cuando llegamos apenas había nadie en la puerta, hecho que se me hizo bastante curioso (a lo sumo era normal al tristemente comprobar que la banda telonera ya estaba ofreciendo su directo y el medio aforo largo de la sala era notorio), no nos fue complicado acceder a las primeras filas de la gran sala para tomar buena nota de lo que acontecía en el escenario.
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Creo que realmente la banda estaba entusiasmada, puesto que en su primer paso por la península (el cual no tuve el placer de disfrutar) no dio los resultados esperados y en esta ocasión la sala Tótem hizo justicia a un grupo que se dejó los cuernos sobre el escenario el tiempo que un servidor pudo verlos.
De la banda ¿que decir?, pudimos ver como el vocalista salía y entraba a tablas como Pedro por su casa siempre con miradas de complicidad con sus compañeros, ejecutando una lírica rasgada de mucho ímpetu y con un cierto toque macarra que consiguió engancharme.
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El guitarra era un fiera, de hecho llegamos exactamente en el desarrollo de un solo bastante dinámico después del que se “cargó” la palanca restándole bastante importancia y con una sonrisa de oreja a oreja, otro que no andaba cojo era el bajista, creo que le escuchamos bastante poco en los temas que pudimos disfrutar pero su tattoo de Rage en el brazo, bien merece la gira que se están pegando con los alemanes desde luego.
En cuanto al set list, pude ver temas como por ejemplo “Rams” bastante fresco y en el cual llegamos a su concierto (en torno al pedio periplo), “The Road”, un “Lost Hero” simplemente espectacular y después de un breve inciso (pese a que no contaban con más de cuarenta minutos de tiempo; “Magnificent Seven” en el que vimos bajo y guitarra “intercambiar sus funciones” mientras cada uno colgaba su propio instrumento y fue algo digno de contemplar los breves instantes que duró el asunto.
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No tendríamos que esperar mucho para ver al señor André Hilgers aparecer en su pedestal, rápidamente franqueado por un Víctor Smolski radiante y pletórico y un Peavy Wagner al que sin entrar en su directo cada vez le pesan más los años, luciendo su larga perilla de manera la mar de graciosa.
Obviamente y dentro de lo esperado, la banda rompió el hielo con el “Edge of Darkness” que introduce a los fans dentro del nuevo mundo que supone su “Strings To A Web”, un tema sin concesiones con el que la banda nos vuelve a recordar el motivo por el que son uno de los máximos exponentes mundiales dentro de su género contando con una formación de tres miembros en la que su guitarra se come con patatas a la inmensa mayoría de bandas que piensan que al doblar sus guitarras y efectos similares avanza por encima de la técnica de un virtuoso como pueda ser el señor Smolski.
Uno de los mejores puntos a favor que tiene la banda como me volvieron a demostrar tras ejecutar este tema en su directo, es la fiabilidad que tienen con respecto al estudio ya que nota por nota pudimos escuchar lo mismo que aparece en el redondo sin trampa ni cartón.
Seguíamos la cosa con “Soundchaser” no sin que hicieran un inciso para felizmente darnos las gracias por asistir y ver que tal lo estábamos pasando (dato que siendo el primer tema es bastante curioso), y aquello fue la revolución; la gente enloquecía y es que creo que es un acierto incorporar la canción al directo (claro que por mí no voy a negar que metería el disco casi entero).
Otros dos cortes nuevos ponían lo mejor de los músicos en escena: “Hunter and Prey” e “Into de Light” me volvían a recordar a los Rage de hace muchos años y es que me da lo mismo que estos cortes sean nuevos, me suenan incluso mejor que las canciones de los últimos tiempos más simbólicas y animadas y la guitarra de Víctor buena cuenta da de lo que hablo.
“Drop Dead” se me pasó bastante por alto, no así como la llegada de “Sleepy Hollow”, la cual a juzgar por la respuesta que obtuvo de todos los presentes podría haber sido uno de los primeros temas de la banda, y entiendo perfectamente al público ya que esta canción en directo gana lo suyo, con esas partes pregrabadas sin las cuales nada sería lo mismo.
Vuelvo a permitirme hace un inciso, ya que de nuevo al acabar el tema el dúo frontal animaría al público entre clichés que desbordaban complicidad entre ellos y con respecto a nosotros; daba gusto ver que se lo estaban pasando tan bien con una sala entregadísima la verdad.
No tardarían en hacerse eco del directo un interesante “Higher in the Sky” en la que el señor André hizo lo que le dio la gana poniendo patas arriba la sala con su gran pegada (momento que obviamente utilizaron para alargar la canción y presentar a la banda) y un “Set This Word On Fire” de increíble garra que vuelve a dejar claro una vez más, el motivo por el cual debe ser incluida en todo directo de la banda; al menos por mi parte no pude dejar de corear sagazmente ni uno solo de los estribillos.
Mucho más rápida y castiza se hace “War of World” a la hora de predisponer a todos los presentes a una buena metalada, no es el típico corte con los anteriores en el que puño en alza respondes fugazmente al estribillo mientras los músicos te instan a ello, sino que por otro lado es esa canción en la que prefieres agachar la cabeza y cabecear como loco mientras la velocidad que comprende el desarrollo de la misma te recorre el cuello de abajo arriba y de principio a fin.
Otro breve inciso, sirvió para que el ruso Victor Smolski se adueñara de las tablas para regalarnos un impresionante solo en el que duramente en muchos momentos podíamos “leer” lo que sus manos intentaban decirnos, hizo uso de todo su fuelle para regalarnos breves momentos de ilusión, fuerza, ímpetu, ánimo y una destreza sin igual con las cuerdas de su instrumento.
Sin dar mucha tregua y después de la aprobación del señor Peavy, “Straight To Hell”continuaba el trabajo de los germanos aunque en esta ocasión no me dijera gran cosa la verdad, vale que es un tema que por sus achaques resulte bastante atractivo en este punto del concierto (personalmente soy partidario de más caña después del solo), pero esta vez le faltó un algo.
Un broche de oro con respecto a su repertorio, sería el que la banda nos ofreció con “Black In Mind”, que por cierto da gusto escucharla en directo por parte del señor Peavy que en estos momentos del concierto seguía teniendo la voz sino a un cien por ciento, seguro que si a un noventa y tras decirnos que nunca debemos caer, ese fenomenal ”Down” del “Unity” que podría levantar los ánimos de un muerto, haciendo votar al compás al más de medio aforo que nos dimos cita en la sala Tótem de Villaba.
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No contentos con lo ofrecido y si soy sincero para mí había sido más que suficiente, la banda comenzó a jugar con los ritmos de algunas canciones conocidas de formaciones míticas como Iron Maiden, Twisted Sister o Accept por ejemplo hasta que todos a una se marcaron un tremendo “Highway To Hell” de los australianos ACDC, que claramente me hace dudar si realmente los míticos del “Black in Black” se curraron tanto el corte a juzgar por lo que hizo Víctor de él sin sudar una gota por así decirlo; fue impresionante ver la reacción de una sala que para nada podía esperarse la versión y que la disfrutó como si no existiera el día siguiente.
Como conclusión una velada estupenda por parte de una banda que sabe muy bien como hacer las cosas bien, aunque tristemente se me quedaran muchos temas en el tintero (lógico si atendemos a la extensa obra que tienen los Rage a sus espaldas) y por sacar el punto negativo de la noche, ¿dónde estaba el merchan de los alemanes?. Si alguien lo vio que me corrija, pero me hubiera gustado adquirir su nuevo trabajo y e quedé con las ganas, no así como los checos que les faltó poco menos que traerse la casa a cuestas.
Rage, os esperamos con los brazos abiertos.
Autor: Javier Fraile





























