Resurrection Fest 2025 arranca con una apertura histórica por su 20º aniversario // Viveiro – 25/06/2025
Nada más y nada menos que un año después de pisar Viveiro por última vez, volvíamos a nuestra población gallega favorita. En esta ocasión, el Resurrection Fest, al que llevamos ya una buena cantidad de años asistiendo, celebraba un aniversario muy especial: dos décadas incansables de música en esta acogedora ubicación de costa que cada año se llena de metaleros dispuestos a vivir una semana llena de estímulos y emociones.

Si el año pasado el popurrí de bandas compuesto por nombres como Megadeth, Machine Head, Sum41, Corey Taylor, Alice Cooper, Avenged Sevenfold o Bruce Dickinson nos hacían saltar por los aires en Viveiro, en 2025 el line-up llegaba también repleto de grandes artistas como los incombustibles Judas Priest, Slipknot, Jinjer, Till Lindemann, los polémicos Falling in Reverse o los esperadísimos Korn tras su cancelación de última hora hace escasamente tres años.
En los días previos al festival ya comenzaban los viajes hasta la localidad gallega de los más ansiosos por ubicar sus tiendas de campaña o disfrutar de su casita vacacional en la zona. Para el martes, la gran mayoría de personas con abono ya andaban por Viveiro calentando motores para el pistoletazo de salida del miércoles y, en esa jornada previa, pudimos ver muchas caras conocidas paseándose por allí y aprovechando para deleitarse con la gastronomía gallega.

Así las cosas y con todo listo para comenzar el ‘Resu’ un año más, el miércoles acudíamos bien pronto a recoger las pulseras de acceso al recinto. Al ofrecer un amplio horario para ello, no se hicieron apenas colas y todo el proceso fue muy rápido: para cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos en el interior y dispuestos a echar un vistazo a los cuatro escenarios: Main, Ritual, Chaos y Dessert, ubicados del mismo modo que en la edición anterior.
Aunque el boulevard se mantiene prácticamente intacto, sí hemos podido observar ciertas leves modificaciones en lo que otros años hemos considerado ‘el mercadillo’, donde hay diferentes tiendas que ofrecen merchandise u otros enseres. Este año, la estética más limpia y cuidada, así como estos puestos reubicados de algún modo, han dado una visión más ordenada del entorno.

Una vez realizado el repaso completo al recinto y acercándonos un momento hasta From Fall to Spring y Mind Travellers, bandas encargadas de romper el hielo en esta edición en el Main y Dessert Stage respectivamente, quisimos pasarnos con más calma por el Ritual, donde la banda Deimocracy estrenaría dicho escenario en 2025 algo antes de las cinco de la tarde.
La formación abrió fuego a base de riffs potentes y buen sonido desde el principio, completando la nada fácil tarea de ser el primer grupo de un stage como este. Tanto la voz (Ignacio Palacios) como la interpretación a las cuerdas del bajo de Aritz Monteiro estuvo a un alto nivel, así como Andrés García (When Evil Comes) a la batería aporreando los platillos como si no hubiera un mañana. Los temas fueron transcurriendo entre luces de tonos morados y un público entregado que se animó a crear más de un mosh pit y, para cuando nos quisimos dar cuenta, los chicos de Deimocracy se habían ventilado el setlist al completo.

En cuanto Deimocracy cerró su show, comenzaba en el Main el de Signs of the Swarm, banda muy esperada en el Resu y que previsiblemente sonaría muy ‘gorda’. Y así fue. Con ya más de una década a sus espaldas, la banda de Pitsburgh venía con disco a punto de salir del horno (To Rid Myself Of Truth verá la luz a finales de agosto) y aprovechó su visita a Viveiro para presentar algunos temas. El concierto sonó espectacular y la voz de su frontman David Simonich nos puso los pelos de punta. Si aún no les habíamos pillado el punto, a partir del Resu será una de las bandas muy a tener en cuenta. A pesar de los cortes de sonido y problemas con el micrófono de la parte final del espectáculo, fue uno de los mejores conciertos de la jornada de apertura. Anotadlos.

Cerca de las siete de la tarde empezaría el desfile de féminas por los stages, ya que este primer día tuvo muchas mujeres protagonistas, algo que no suele ser habitual en un festival de música extrema. Novelists se subían al Main Stage sirviendo como antesala de Jinjer, dos formaciones que nos recuerdan mucho la una a la otra y que utilizan unos esquemas musicales y sobre el escenario muy similares. La primera de ellas, desde Francia, venía también con su nuevo LP Coda debajo del brazo y, entre saltos y bailes alegres de Camille Contreras, fueron desgranando su set con constantes interacciones hacia el público y esos toques progresivos en sus temas.

Antes de dar paso a Jinjer como decíamos, nos moveríamos durante algo menos de una hora hasta el Ritual Stage a donde los antaño thrashers Lost Society llegaban cargados de energía. Con su nueva estética que nos recuerda a un estilo algo emo por así describirlo, los finlandeses nos sorprendieron para bien abriendo con un tema tan sólido como “No Absolution”. Otra cosa no, pero ganas y fuerza le echaron toda. Fueron interpretando tema tras tema con carisma y una continua interacción con sus fans. Sin embargo, echamos de menos aquella banda que con desparpajo soltaba temazos de sus primeros trabajos “Fast Loud Death” o “Terror Hungry”. Aún así, fue un buen concierto y salieron airosos de él.

Ahora sí, llegaba la hora de Jinjer. La formación ucraniana se subía al Main Stage a sacar toda su artillería pesada. Tati, una vez más con otra de sus más que curiosas vestimentas, impecable, se convertía en la protagonista del show alternando fragmentos limpios y voces guturales, en ese manejo impoluto que tiene sobre sus cuerdas vocales. Una vez más, lograron que el Resu cayese a sus pies en la ocasión que probablemente mejor han sonado en Viveiro.

Empezaba a oscurecer y eso siempre es sinónimo de que se acercan los cabezas. Pero antes de ello teníamos un solape: Terminal Sleep en el Chaos y Skynd en el Ritual. Finalmente nos decantamos por Skynd. Desde nada más y nada menos que Sidney, con su propuesta de rock industrial y una estética muy llamativa, que basa sus sencillos en temas tan curiosos como crímenes y asesinos en serie, entre otros, Skynd llegaba al Ritual para sorprendernos con sus innumerables registros de voz y un estilo muy diferente y difícil de caracterizar.

Sin embargo, aunque extraño, algo en las canciones enganchaba mucho. Y visto y no visto, el bolo pasó en un abrir y cerrar de ojos. Aprovechamos que quedaban unos minutos de margen entre el final del show y el comienzo de Judas Priest para pasar un rato por el concierto de Eiwhar. Y menuda sorpresa. Una actuación de estética y sonoridad completamente vikinga que nos sumió durante unos minutos en las profundidades de la mismísima ciudad de Kattegat de la serie Vikings. Tras algunos temas, tuvimos que movernos al Main para llegar a tiempo a Judas.

Los protagonistas de la noche, con Rob Haldford a la cabeza, bien escudado por Richie Faulkner y demás compañeros, amenazaban con salir al stage al son de “War Pigs” de Black Sabbath. Los nervios se olían en el ambiente y cuando este tema estaba por acabar comenzaron los primeros gritos. “All Guns Blazing” abría definitivamente y Viveiro saltaba por los aires. Los esperadísimos Judas volvían tras tres años sin pasar por el festival. Y es que cada vez que vienen parece que es la primera vez que pisan el Resu a juzgar por la reacción de sus fans.

Con un espectáculo brutal de luces y montaje de escenario, Rob y los suyos fueron interpretando clásico tras clásico. “You’ve Got Another Thing Comin’” seguida por “Freewheel Burning” y “Breaking the Law” reventaron los terrenos del Resurrection Fest una vez más, en ese combo de riffs y batería destructora a manos de Scott Travis, que bordó su actuación una vez más. Éramos conscientes de que este show era parte de su gira aniversario del Painkiller y, por ello, sabíamos que prácticamente la mitad del setlist serían cortes de este mítico álbum, algo que era un puntazo. Por supuesto, había que dar algo de bombo al nuevo material del Invincible Shield sin dejar de lado singles suelos del British Steel o el Screaming for Vengeance. Para cerrar, se guardaron otro combo infernal como “Electric Eye”, “Hell Bent for Leather” y “Living After Midnight”, en lo que se convirtió en toda una fiesta para los asistentes. Una vez más, los Judas fueron una auténtica gozada. Actuación difícil de superar en todo el festival.

Para la traca final del primer día, había unas cuantas cositas aún en la recámara. Tras la triste cancelación de House of Protection, que estaban previstos de forma paralela a Judas Priest, nos quedaban Tarja y Pentagram, dos artistas a los que merecía la pena acercarse a ver un rato. Tarja por su parte, muy correcta y con su vozarrón, atrajo a un buen puñado de seguidores hasta el Ritual Stage, en un concierto que sonó realmente bien. Pentagram, con el bueno de Bobby Liebling y sus ojos saltones a la cabeza, que a lo tonto lleva más de medio siglo como frontman, logró llenar a rebosar el Dessert Stage, resultando casi imposible acceder a las primeras filas.

Los llamativos Kanonenfieber, con su estética bélica en el Main Stage y Stick To Your Guns en el Chaos, que se solapaban con los primeros, cerraban una jornada que había estado repleta de bandas y buen rollo. Un día brutal a la par que agotador. Era hora de marcharse a descansar y reponer energías para el jueves, que llegaría también cargadito de música y altas temperaturas.
Oiane Díaz


































