ROCK IMPERIUM, Cartagena, 23 a 25 de junio de 2023
CARTAGENA ROCK CITY
El pasado fin de semana, incluyendo un domingo, lo que no arredró a las hordas del rock, tuvo lugar en el Parque de la Cuesta del Batel de Cartagena, la segunda edición del festival ROCK IMPERIUM, de la mano de Madness Live! Una edición ampliada en todos los sentidos respecto de la primera, ya que el recinto era más grande, lo que se agradece, y la duración se extendió a tres días, por los dos del pasado 2022.
La organización del festival se puede decir que ha estado casi perfecta. No accedimos a los puestos de comida, pero, al contrario que en otros festivales, no se ha escuchado queja. En los de bebida, personal amable, despacho rápido (ni una sola cola hubo que hacer), producto de calidad aceptable y, eso sí: precios de festival, siempre demasiado elevados. Por lo demás, buen trato a la prensa (gracias, Gema, por tu paciencia), horarios cumplidos escrupulosamente (con alguna excepción sin importancia), aseos limpios y cuidados, buen sonido de los grupos en general (también con excepciones), pantallas en los escenarios en vertical con muy buena definición, hidratación externa con mangueras, a las que todos los acercamos, aunque solo fuera una vez… En fin: todo de 9,5, que siempre hay algo y es casi imposible ganarse el 10, pero de corazón, felicidades al festival en los aspectos mencionados.
En ese medio punto que les separa de la matrícula de honor, incluimos escenario y zonas de avituallamiento en piso superior, al que se accedía por unas interminables escaleras, y el concluir el festival un domingo, ya lunes, a las tres de la mañana, lo que a más de uno nos dio para dormir tres horas y poco, si contamos viaje de regreso a casa… ¡y el lunes al curro, como Dios manda!
VIERNES 23 DE JUNIO.
Las sempiternas razones laborales, y la distancia para llegar a la cuidad departamental, quisieron que nuestro camino en el festival empezara nada menos que con STEVE ‘N’ SEAGULLS, esos finlandeses asilvestrados y con atuendo granjero, que se cuelan en todos los saraos rockeros y que, como decía un amigo, son una banda grande, porque hasta AC/DC y METALLICA han hecho versiones de sus temas… Coñas aparte, comenzar así es un chute de buen rollo, a no ser que odies con todas tus fuerzas el banjo. Ya nos dimos cuenta del buen sonido nada más entrar, pero, como no veníamos muy entrenados, no pudimos saltar y hacer el chorra como hubiera sido de ley con los ritmos bluegrass de estos animados muchachos. Luego se lo pasaron teta en el stand de firmas con la nutrida afluencia que se presentó a recabar signaturas de la banda.
SARATOGA comenzaron con un sonido horrible, que luego se fue arreglando. En esta ocasión, y como había tocado poco antes, contaron con la presencia de un ex del grupo español para hacer un tema, y no fue otro que LEO JIMÉNEZ, que cantó con ellos “Vientos de Guerra”, lo que hizo las delicias de los numerosos fans que, desafiando el calor, al principio del festival, andaban ávidos de emociones fuertes. Concierto para incondicionales de la banda, nos fueron preparando para lo que se avecinaba en esta jornada de viernes.
No sé qué tienen los alemanes, que me los encuentro en todos los festivales a los que voy, eso sí, salvo los de cumbia, tangos y milongas. De nuevo nos cruzábamos con BLIND GUARDIAN, que no se quisieron perder esta edición del Imperium. Capitaneados por el casi inmarcesible Hansi Kürsch, que lo mismo te canta un tema power, que te vende un seguro o te arregla las cuentas de tu empresa, los alemanes dieron muestras de que, como dijo el mismo vocalista, están en forma. Sonaron bien, compactos, compenetrados, con la experiencia por bandera, y dando a las masas lo que necesitaban en cada momento para, por supuesto, cerrar con “Mirror, Mirror” y con diez minutos de “Valhalla”, como mandan los cánones en toda actuación de los de Krefeld que se precie. No faltó el momento acústico por excelencia con “The Bard’s Song”, coreada por casi todos los que por allí andábamos.
Desde que HELLOWEEN unió a la vieja guardia con la nueva, no han parado de dar bolazo tras bolazo. Ya en 2017, cuando estuvieron en Madrid presentando la gira “Pumpkins United” pusieron el pabellón patas arriba… y lo mismo más o menos ocurrió en Cartagena el pasado viernes. Con un setlist más recortado que el de Madrid (allí actuaban solos), las huestes de Weikath, Hansen y compañía ofrecieron el concierto de la noche, haciendo honor a su posición principal en el cartel. Con un Deris erigido en maestro de ceremonias, el concierto transcurrió entre la simpatía de Grosskpof y los porrazos de esa máquina llamada Dani Löble. Y “fíjate tú” que, de todos los cantantes, siempre en mi opinión, el que más en forma me pareció fue Kai Hansen. Cierto que Deris ha mejorado muchísimo si le comparamos con algunos conciertos mediocres que le hemos visto; que Kiske aún canta muy bien, aunque parece que se va a descomponer a cada nota alta que ataca (los temas están un semitono más bajo que el original casi todos, pero el tío llega); pero lo de Hansen fue muy bueno y no esperado. Con un potpurrí de temas (“Metal Invaders” / “Victim of Fate” / “Gorgar”/ “Ride the Sky”) y luego con “Heavy Metal is the Law”, y con la, para mí, mejor canción de la banda, “How Many Tears”, ya en trío, se metió al público en el bolsillo, rememorando aquel magnífico “Walls of Jericho” que saliera hace tantos años. Con buen sonido, aunque un poco exagerado de más hacia el final, fue un lujo poder escuchar “Keeper of the Seven Keys” entera, y otros tantos temas, como “Dr. Stein” que ya son, por derecho propio, himnos de los que alucinamos con estas músicas. El cierre, claro, con “I Want Out”, el tema más sobrevalorado de HELLOWEEN. Por favor, no me matéis… 😛
Y para finalizar el día de toma de contacto, continuamos con el power metal de la mano de los finlandeses STRATOVARIUS, que tienen sobre sus cabezas la espada de Damocles en la mano de Timo Tolkki, que ha amenazado con tocar de nuevo las canciones de la que fuera su banda, muchas de ellas, por cierto, suyas. Aunque siempre han sido una banda que me ha aburrido en vivo, no me duelen prendas en reconocer que el concierto que dieron en Cartagena estuvo muy, pero que muy bien. Con un sonido bastante claro, un Kotipelto en buena condición, y una banda que sabe lo que hace, los de Helsinki se metieron en el bolsillo a los fans que quedaban en pie. Para mí su mejor tema es “Father Time”, de “Episode”, y estoy contento porque me lo tocaron, ja, ja. Así es que nos fuimos para casa con muy buen sabor de boca de la primera jornada, y esperando con ansia la segunda.
SÁBADO 24 DE JUNIO.
Este día ya fue algo más relajado y pudimos ver más bandas. En concreto, llegamos con esa revelación que es CHEZ KANE, vocalista británica que, de la mano de Danny Rexon de CRAZY LIXX, va dando que hablar lo suyo con sus dos discos en el mercado. La chica se lo curra, se lo trabaja, tiene buena voz y una banda que, bajista hípster aparte, lo hace de maravilla (coros y teclas grabados, eso sí), y me pareció un concierto más que correcto y disfrutable para inaugurar el día. “Better Than Love”, “Ball and Chain, y “Rocket on the Radio”, con reminiscencias “Glenn Frey”, fueron de lo más coreado de la tarde. Yo iba a verla con la impresión que llevaba de sus vídeos en vivo: me gustaba más su voz que en lata… y pude confirmar que así es, que me suena mejor. Otra que se lo pasó pipa en el stand de firmas, amable, dicharachera y haciéndose fotos hasta con la del carrito de los helados. Perdón, de las cervezas… ¡¡que lo había!!
METALITE es una banda solo (opinión personal) para seguidores específicos y acérrimos, aunque no quito que algún aficionado al tipo de metal que practican les descubriera en el festival. Creo, y es solo mi opinión, que aportaron poco al conjunto, aunque la voz de Erika Ohlsson no está nada mal. Eso sí: alguien decidió que su micro tenía que estar un punto más alto de lo habitual, y nos atronó a todos los oídos varias veces.
El calor, gran protagonista de la gala vespertina, no arredró a la armada sueca, que fue muy numerosa esta tarde de sábado. Que se lo digan al cantante de THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA, Björn Strid, también llamado Mr. Speed, que apreció con gorra de piloto, camisa azul, chaqueta blanca y capa dorada, sin miedo a los casi 37 grados que marcaba a la hora de su salida al escenario el termómetro en El Batel. ¡Y el tío no se quitó nada en todo el concierto! En lo musical, el bolo me gustó bastante: excelentes músicos, muy buen sonido, Strid con una técnica vocal acojonante, y la banda acompañando a un gran nivel. Las azafatas-coristas estuvieron más que simpáticas, y todo el mundo con quien he hablado creo que supo apreciar el buen nivel de los suecos, lo peculiar de su música y lo estupendo de sus temas. Uno de los favoritos de muchos, entre los que me incluyo, de este estupendísimo festival.

Y seguimos con los nórdicos llegados desde Suecia, y con mi asombro con estos sujetos que viven usualmente a temperaturas tremendamente bajas… Pues Kenny Leckremo de H.E.A.T. apareció con una cazadora de cuero y unos pantalones del mismo material. La cazadora le duró aún cinco o seis temas; los pantalones, gracias a Dios, todo el concierto La descarga de la banda fue otro de los magníficos del Imperium: fuerza, energía, actitud, rabia y buen hacer, configuraron una hora y pico de música en la que todos lo pasamos como enanos. No pudimos dejar de ver en Leckremo movimientos, actitudes y hasta pelo “a la Bruce Dickinson” de los 80, pero eso no restó ni un ápice al show. Al contario: la energía se contagia, y todos los asistentes nos pusimos como motos en este bolo. “Livin’ on the Run”, o la entrada con “Back to the Rhythm” fueron momentos grandes de un grupo que siempre da espectáculo, que siempre la lía gorda allá por donde pasa, y el Imperium no fue una excepción.
Y es que tengo que decir lo mismo de EUROPE (más suecos, por cierto): desde que vimos su bolazo en el Wacken de 2017, siempre que les he tenido delante han dado conciertos magistrales, con una gran lección de presencia y clase por parte de Joey Tempest, aún con un estupenda voz, y una maestría de guitarra a cargo del gran John Norum. Será obsesión ya, yo qué sé… pero Tempest iba con una especia de bufanda al cuello… Están locos estos suecos. Gozaron también de buen sonido, aunque hay quien se queja de la extremada presencia de los bajos, que quizá restaba brillo al conjunto. Y, como a un festival se viene a tocar hits, pues sonaron todas las que os podéis imaginar: “Carrie”, “Superstitious”, “Rock the Night” o las imprescindibles “Cherokee” y “The Final Countdown”, que tiene un componente cachondo con lo del “nino-nino”, pero que es un tema esencial en los conciertos de los suecos, y que es disfrutado por todo el mundo como si no hubiera un mañana… que sí que lo había. Y con KISS, nada menos.
Preparados para el gran trueno de la noche: se venía encima la actuación de una de las bandas icónicas del mundo del rock. Nada menos que DEEP PURPLE, a quienes ya había visto tres veces con anterioridad y siempre habían dado el callo defendiendo bolos más que encomiables. No sé vosotros, pero yo tenía una incógnita… ¿Qué veremos? Pues creo que todos coincidiremos en que fue un concierto preparado para que Ian Gillan tenga muchos momentos de descanso, dispuesto a su medida. Un Gillan al que ya le cuesta mucho, aun con los temas en tonos tremendamente bajos. Pero oye, ahí está al pie del cañón, a punto de cumplir 78, y prestando su voz nada menos que a seis canciones de ese disco fundamental que se llamó “Machine Head”. Por los demás músicos parece que ha pasado menos el tiempo. Roger Glover e Ian Paice “paicen” (perdón por el chiste pésimo, pero no me podía aguantar…) rejuvenecidos, y manejan sus instrumentos con destreza. A Don Airey se le nota tal vez más el paso del tiempo, pero fue el que más protegió a Gillan con sus solos, atacando incluso “Mr. Crowley” o la mismísima “The Final Countdown”, que había sonado hace minutos. El “nuevo” guitarra de la formación, que tiene casi la mitad de años que el cantante, es caso aparte. Fino, elegante, preciso, con un sonido increíble… para mí fue lo mejor de la noche. Se trata del irlandés Simon McBride, que no nos hizo echar nada de menos a Steve Morse. Los temas ya los podéis imaginar, y así me ahorro citarlos: sí, sonaron todos los imprescindibles y acabaron con “Hush” y “Black Knight” un concierto algo pesado para mi gusto, con demasiados solos para rellenar, pero lleno de recuerdos y de buenos momentos, a pesar de las limitaciones de Ian. Quién sabe si esta será también la última vez que veremos a “los párpel” en España…
Y cerrando el día, los suecos SOEN, capitaneados desde los parches por el batería uruguayo Martín López, nos ofrecieron un muy buen concierto, sin duda. Navegando por las procelosas aguas del metal sinfónico dulcificado, pusieron en pie otro concierto con sonido limpio y claro, donde brilló su cantante Joel Ekelöf, un tipo que canta bastante alto, y luego habla una octava por debajo de lo que canta… curioso. Los últimos trabajos de los suecos se van alejando algo de ese rock complicadete, para mentes inquietas, y tal vez se van abriendo más al metal tradicional con elementos, por supuesto, progresivos. Creo que plantearon el concierto de esa manera, y así nos ofrecieron temas como su última creación “Unbreakable”, gran adelanto de lo será su disco “Memorial”, que sale el 1 de septiembre. Tenemos en ciernes entrevista con Martín, que nos hablará en profundidad del nuevo trabajo de SOEN, así es que permanezcan atentos a sus pantallas.
DOMINGO 25 DE JUNIO.
Conscientes… más o menos, de que se trataba de un domingo, todas las previsiones de estar hecho polvo al día siguiente quedaban disipadas cuando pensábamos en lo que se nos venía encima: otro día de emociones, de conciertos únicos y de una despedida que, de inmediato, iba a pasar a ser historia del rock en España; nada menos. Eso sí: siempre que sea una despedida de verdad, y los protagonistas no se hagan “un Scorpions”.
Empezábamos el día con la noticia de la cancelación del concierto de los ochenteros noruegos NESTOR: su cantante sufría una sinusitis que le imposibilitaba actuar, así es que se subieron al carro los muchachos de la tierra 91 SUITE, que, con su rock melódico de calidad, nos ofrecieron un buen concierto, como nos tienen acostumbrados. Se trata de un grupo, para mí, al nivel de muchas bandas extranjeras, con temas de ley que cumplen con todas las reglas del género, si se puede decir así, y que, con la promoción adecuada, podrían llegar muy lejos. De nuevo el calor hizo de las suyas, pero contaron con ese público más que numeroso que les apoya siempre. No merecen otra cosa.
Con un plantel que quita el hipo, ELEGANT WEAPONS nos ofreció un interesante bolo. Están de gira por España, mayormente en sala, y aprovecharon para presentarnos su primer trabajo llamado “Horns for a Halo”, producido por Andy Sneap y con Scott Travis colaborando a los parches (aunque no vino a tocar)… todo muy “Judas 2023”. La música es bastante Judas, metal tradicional con trazas de power, bastante melódico, con buenos riffs y con la siempre interesante voz de Ronnie Romero… aunque esté en todas partes. A destacar el trabajo impecable de Richie Faulkner en las guitarras, y el buen curro, algo en la sombra, de Dave Rimmer, el actual bajista de URIAH HEEP. Despliegue de guitarras, en su mayoría modelo “Flying V”, versión de U.F.O. al canto, buena comunicación entre Ronnie y el público con la ayuda del idioma, claro, y, en resumen, bolo muy interesante para cubrir la parte puramente metalera de la tarde.
Si hubo una banda inasequible al sol, encima finlandeses, esos fueron LORDI. Ya todos sabéis cómo se nos presentan en directo: no precisamente en bañador y chanclas. La gente sentía compasión por ellos, con esos atuendos, a esas horas, y con esas temperaturas, pero es opinión generalizada, con la que coincido, que los amigos dieron un muy buen concierto. Confieso que no son de mi gusto, que sus temas no producen en mí ese interés que sí causan otras bandas… pero hay que dar al César lo que es del César, y reconocer que se lo curraron muy bien. Por supuesto, con su “Hard Rock Hallelujah” por bandera, gustaron mucho a sus incondicionales y fueron un buen preludio para la descarga de la banda más virtuosa de la tarde…
… que no fue otra que THE WINERY DOGS, con una formación que todos conocéis y que aúna en un power trío a auténticas máquinas de sus instrumentos. Pero… ¿es eso bastante? Confieso que tenía mucho interés en verles, pero, a medida que avanzaba el bolo, y aunque me di cuenta de lo bestias pardas que son cada uno en lo suyo (a Kotzen era la primera vez que le veía)… algo había que me hizo pensar “qué buenos son estos tíos, pero qué turra de concierto están dando”. ¿Qué pasó? Los problemas de sonido fueron claros: tuvieron que parar algún tema nada más empezarlo y, por otro lado, se notaban demasiado los bajos. Todo eso enmarañó demasiado la mezcla y, por si fuera poco, la distorsión que usa Sheehan en su instrumento es algo destructiva. Por otra parte, la banda tiene tres temazos, pero el resto suena parecido, lineal, algo aburrido en directo para mí. Y a Kotzen le vi molesto, desganado… Mi parecer, insisto. Por supuesto, hubo quien me dijo que estaba viendo otro concierto, que yo estaba en otro festival, que fue alucinante… Yo solo ofrezco aquí mi sentir, que para eso estamos, y me parecen los mejores músicos del festival, que no vinieron a luchar contra los elementos.
Y todo dispuesto para la traca final… o casi, que luego tendríamos a la banda que realmente cerraba el cotarro… pero como siempre, las calles de la ciudad se llenaron de gente maquillada, rockeros -y no tanto- con camisetas de los neoyorquinos y, en general, un ambiente tremendamente expectante con lo que estaba a punto de suceder. Es impresionante lo que mueve el rock and roll bien combinado con el puro espectáculo, y no hablo desde un punto de vista peyorativo, como comentaré. Estoy hablando, claro, del anunciado como último concierto de KISS en España, ya que, a final de año, la banda tiene programado un adiós definitivo de dos bolos, 1 y 2 de diciembre, en el Madison Square Garden de Nueva York.
Pero en Cartagena, que es lo que nos ocupa, KISS volvieron a salirse, como casi siempre. Cierto que han tenido bolos infumables por el estado de voz de Paul; cierto que puede que lleven apoyo vocal. Yo creo que en este concierto no, por los sonidos de las consonantes oclusivas sordas (la pe, por ejemplo) que se escuchaban al cantar ambos: provenían del micro; cierto que no son lo que eran… pero son los putos KISS, amigos, the hottest band in the world y, además, de verdad. Abrieron con “Detroit Rock City” y ya se me pusieron los pelos de punta de verles bajar en sus plataformas con un fastuoso despliegue de fuego y pirotecnia. ¿Qué son elementos efectistas? Vale, pero repito que son los putos KISS y solo ellos saben cómo hacerlo. Hay quien dice que el setlist no fue muy adecuado… pero con esto nunca se acierta. Personalmente, me moló la inclusión de “Heaven’s on Fire”, por ejemplo, pero no faltó casi ninguna de las esenciales. Los “ingredientes” de un show de KISS también estuvieron presentes: tirolina para llevar a Paul enfrente del escenario, explosiones, fuego, Gene babeando “sangre”, Eric haciendo el moñas cantando “Beth” en un piano que creo que no tocaba él… en fin: lo que esperas de ellos. Musicalmente, ni un solo pero, de no ser el sonido algo chillón a veces de la guitarra de Paul… pero qué más da. Del show se sale con una sonrisa de oreja a oreja, y punto; y salí pensando si será verdad que hemos sido testigos del último (tremendo, fantástico, apoteósico) show de KISS en España.
Y los que sí cerraron de verdad, con la gente derrengada ya de tres días de conciertos y de haberles pasado por encima el ciclón anterior, fueron SKID ROW. Con tres de sus miembros originales, lo que, para una banda de los 90 no está nada mal, y con la aportación a la voz de un fantástico Eril Grönwall, la banda soltó una descarga de adrenalina, como si no fuera ya lunes. El setlist, estratégicamente confeccionado, dejó para casi el final temas como “I Remember You”, o la rabiosa “Monkey Business”, con la que saltamos hasta la extenuación. No faltaron “18 and Life”, “Not Dead Yet” y demás trallazos en los que el vocalista sueco se mostró cien por cien solvente y con una voz que, creo, no nos hace echar de menos la de Sebastian Bach. Muy buen regusto para acabar el festival.
Y las hordas del wuakanrol abandonamos el recinto camino a casa. Personalmente, cansado, pero muy satisfecho con el “festi” por lo que indicaba al principio. Así es que reitero la enhorabuena a quien corresponda, y espero que nos veamos el año que viene con el mismo buen rollo, buena organización y buena cerveza: agüica de Espinardo.
¡Saludos y rock para todos!




























































