THRASH INMORTAL 2014 – C.C. LA ALMOZARA, ZARAGOZA – 10/05/2014
Thrash Till’Death!
Una bomba había sido programada para estallar en Zaragoza el día 10 de mayo. Un explosivo combo de Thrash Metal, dispuesto a causar el mayor número posible de víctimas entre los inquietos asistentes que arriesgasen su salud mental y sus cervicales a merced de la demoledora lluvia de riffs que debería de haber figurado en las advertencias de todos los meteorólogos. Una cita que todo metalhead habría que tener apuntada con hierro en su agenda, máxima la calidad de los grupos llamados a asaltar la capital maña, capitaneados por los finlandeses Lost Society, la última bala en salir del cargador de un género que está disfrutando enormemente de su nueva juventud.
Pero, ya sea porque la crisis ha golpeado con dureza los bolsillos del público o porque Slayer y Machine Head no figuraban en el cartel, la asistencia al evento no contó con unas cifras acordes con la calidad que caminaba sobre el escenario. Un hecho más acusado si cabe dadas las dimensiones del Centro Cívico La Almozara, indicadas para acoger un número sensiblemente mayor de espectadores. Una auténtica lástima, pues ello repercutiría en las sucesivas actuaciones de los distintos grupos.
AGRESIVA
Y así, poco después de las 19:00 nos presentábamos en el Centro prestos a recibir nuestra dosis de Metal recomendada. A nuestra llegada ya había comenzado el recital de Agresiva, que fieles a su nombre andaban dando muestras de una sonoridad ciertamente potente con su Our time has come. La reacción del público, escaso por otro parte, no pasaba de lo correcto, pues como bien comentó con sorna Samuel, el cantante: “Ya sé que es pronto y todavía no habéis bebido”.
Sin desanimarse, Agresiva demostró que su presencia allí estaba justificada con Chronophobia, tema que da nombre a su último lanzamiento. Pese a que se movían en unos terrenos más netamente heavys que el resto de agrupaciones, supieron dar la caña que se esperaba de un festival Thrash, arengando a los presentes a que se acercasen al escenario y caldeasen el ambiente. Sin respuesta. Siempre es difícil cumplir con la apertura del show, y poco puede reprocharse en ese aspecto a los madrileños, que cumplieron con su parte.
Y fueron cayendo uno tras otro los temas que habían traído para la ocasión. Hell Town, Pounding United, The Glorious Revolution o Sent to War, rescatado de su primer trabajo, pusieron en marcha el Thrash Inmortal mientras los capitalinos trataban de conseguir lo mismo con el público, sin mucho éxito. 45 minutos de actuación que nos dejaron con un buen sabor de cosa y ganas de más. Por suerte, aún quedaba mucho Metal por delante.
SOLDIER
Tras el parón de rigor para acomodar el escenario a la siguiente actuación, asistimos al asalto masivo que supuso la entrada de Soldier. Estos asturianos, lejos de amilanarse ante un público que parecía salido de algún glaciar nórdico, salieron exultantes de energía y pasión a presentar su debut, Gas Powered Jesus. Phil, el vocalista, consiguió que unos cuantos asistentes, principalmente jóvenes, se acercaran a la línea de fuego para dar comienzo. Rápidos y en una acerada declaración de intenciones arrojaron Stand Your Ground, que consiguió que la sangre volviese a circular por las venas del personal. Estos ovetenses practican una personal mezcla de Thrash y Southern Metal cuya efectividad quedó sobradamente demostrada. Between Two Masters y Destroyers atravesaron toda la sala sin descanso mientras Phil y sus compañeros, el guitarrista Daniel Pérez y Pei García al bajo, recorrían incesantemente el escenario completamente invadidos por la música. Lo único más rápido que ellos eran sus propios riffs. Un ciclón afilado y cortante cayó sobre el C.C. Almozara, donde por fin podía sentirte en toda su intensidad la palabra Thrash. Pese a que sus esfuerzos por provocar movimiento en las filas de abajo encontraban un eco más bien escaso, el entusiasmo que mostraban sobre las tablas ayudaba a caldear el ambiente. Kill my soul y Revolt continuaron con la buena obra de sus artífices, e impulsaron los primeros conatos de pogo entre los más decididos. Pero fue su acertada versión del Madhouse de Anthrax lo que ayudó a cimentar el terreno conquistado hasta entonces, y es que la inclusión de alguna canción famosa siempre anima el cotarro.
Para la recta final de su periplo, Soldier optó por emparejar dos de sus composiciones, Maniac y Warbourne, con dos de las cartas que suelen asegurar la emoción del público: Cowboys from Hell de los añorados Pantera y una pequeña ofrenda a Mr.Mustaine representada por un Holy Wars perfecto. Phil incluso dejó que lo paseasen a hombros por toda la sala en una muestra de buen rollo que dejaba clara su magnífica faceta de frontman.
TRALLERY
Si la actuación de los asturianos había ayudado a que la temperatura aumentase considerablemente, la aparición de Trallery debería considerarse una auténtica hoguera. Para los que era la primera vez que coincidían en un concierto de los mallorquines quedaba fuera de toda duda por qué estos chicos habían salido victoriosos del WOA Metal Battle Spain el año pasado. Cójase el nombre del desastre natural que se prefiera y aplíquese al mencionado concierto. Será un muy buen resumen.
Tras los preparativos de rigor, los tres jóvenes salieron a escena con un objetivo muy claro: repartir caña. Con la rapidez que era norma de etiqueta lanzaron una andanada de buenos temas, refugiados en el ritual Thrash de la estampida agresiva. White Shadow, Assasin Introspection, Disease o In The Wings Of The Night dieron una buena muestra de la calidad que atesora el hasta ahora único trabajo de Trallery, Catalepsy, financiado mediante sus giras como un grupo tributo a Metallica, de la que cayó un cover de Creeping Death. Tema que sirvió para poner fin a la noche junto con Catalepsy. Antes, ya habían hecho acto de presencia Collateral Damage, Plurialized Chaos y Dissipated By Oblivion. Matrícula de honor.
PHOBOS PREACHER
Pero como los nutricionistas recomiendan seguir una dieta equilibrada, tocaba añadir al menú algo más pesado. Llegados desde Borja (sí, hogar del Ecce Homo, aunque no lo nombrasen ni una vez), Phobos Preacher pusieron la contundencia monolítica del Death al servicio de un bienvenido aumento de los decibelios. Ya Dany Carmona, la potente voz del grupo, obligó a los presentes a perder el miedo y acercarse a las tablas a una distancia más a su gusto, momento el cual dio el pistoletazo de salida para el atronador sonido marca de la casa. Abre tu mente supuso una pequeña conmoción entre el público, que por otra parte se mostraba más animoso que con las bandas anteriores al contarse entre sus integrantes con conocidos de los músicos. Luchar en territorio amigo siempre supone una ventaja, tanto en la guerra como en la música. También redundó en su beneficio el cambio de horarios, que les libró de la desagradecida tarea de abrir el show.
En cualquier caso, ningún comentario negativo puede lanzarse al grupo, que cumplió de manera limpia y efectiva su cometido: crear un clima favorable a la autodestrucción de cervicales. La voz de Dany, cargada de furia, desgranaba unas composiciones de idéntico sentimiento hacia las miserias del ser humano mientras el resto de componentes del grupo hacían suyo el escenario. La última cena, Agonía, La perdición…los espacios más adelantados se convirtieron en el foco de los pogos más bestias que se habían visto hasta el momento al son de la mala hostia que se esparcía por todo el recinto. La banda se movía segura de su dominio de la situación, demostrando que si estaban allí no era por enchufe. Adrián aporreaba la batería como si tuviese alguna rencilla con ella, mientras a voz desgarrada de Diego reforzaba su patrón sonoro. Algunos incluso se atrevieron a subir al escenario y saltar desde allí. Dany, en el clímax, obraba justo al revés y bajaba para cantar entre el público. Intenso show en el que el grupo tocó casi íntegramente su bien valorado Humanos.
LOST SOCIETY
Once de la noche. Cuatro eran los grupos que habían desfilado bajo la bandera de la agresividad más desenfrenada. Solo quedaba asistir a la presentación del estandarte insignia de la velada. Un estandarte formado por cinco jóvenes escandinavos que subieron al escenario ataviados con bañadores. Cualquiera hubiese podido pensar que un grupo de guiris se había colado sin querer en el recinto buscando las discotecas locales. Pero no señores, lo que se desató sobre las tablas fue un auténtico rugido de rabia que dejó boquiabiertos a los presentes. Thrashed Reality abrió las puertas del infierno, de donde sin duda se había escapado el hiperactivo vocalista Samy Elbanna. Arremetiendo con garra de hierro despacharon a gusto su primer tema mientras se movían a velocidad de vértigo. La audiencia por fin reunía el valor de acercarse y acompañar a los músicos en su entusiasmo. Fast Loud Death y Terror Hungry demostraron a todos que aquello era real y no un invento de la cerveza ingerida. Auténticos balazos disparados a quemarropa contra quienes solo pedían más y más a gritos.
El espectáculo continuó con Braindead Metalhead, una excusa tan buena como cualquier otra para entregarse al pogo y al éxtasis de la música. Tanto Samy como sus compañeros Mirko Lehtinen y Arttu Lesonen, bajista y guitarrista respectivamente, habían decidido ponérselo difícil a todos los que quisiesen hacerles una foto, pues el único momento en el que llegaron a estar realmente parados fue en los escasos segundos que separaron una canción de otra. Por los demás, bien podían haber pasado por una jauría de perros rabiosos. Ossi Paananen, batería del conjunto finés, demostró que no se quedaba atrás en cuanto a vitalidad, y si no podía moverse de su sitio se encargó de que sus brazos se convirtiesen en un auténtico torbellino que atacaba el instrumento sin piedad. Lethal Pleasure se llevó el aplauso unánime del público ante su espléndida ejecución. Un ejercicio de milimétrica precisión al servicio de la violencia desenfrenada.
Aún a riesgo de que se me tache de pesado, no puedo sino dejar de lamentar la actitud de un público que ni en sus mejores momentos parecía devolver lo que entregaban los músicos. Pese a la subida de intensidad que había supuesto la entrada de la juventud finlandesa, aquello no estaba a la altura de un concierto de Thrash Metal, y salvo los más arrojados situados en la primera fila, el resto del público bien habría dado igual que desapareciese por arte de magia. Salvo para la recaudación, claro está.
De lo que no era posible quejarse era de la hecatombe nórdica que teníamos frente a nosotros. Toxic Avenger y Kill (Those Who Oppose Me) extendieron el fuego mientras Samy berreaba como un poseso con el rostro desencajado. Parecía que fuese a estallar en mil pedazos por la emoción que desprendía en su frenético ir y venir. Algunos de los temas que hicieron trizas los oídos de los presentes, como Overdosed Brain, parecían armas arrojadizas. Thrash All Over You marcó el punto y final de un concierto que bien podría haber durado algo más, tratándose de los cabezas de cartel y dada su juventud, pero que sin duda dejo satisfechos para un buen tiempo a todos los que acudimos a la cita.
Y con ello terminaba la segunda edición del Thrash Inmortal, festival que esperemos que dure muchos años más. Con él tuvimos ocasión de comprobar que los jóvenes han sabido recoger el testigo dejado por los más veteranos de la escena y dar forma a proyectos realmente interesantes. Desde aquí solo podemos desear suerte a Agresiva, Soldier, Trallery, Phobos Preacher y Lost Society, y esperar un próximo reencuentro.






























